8 de diciembre de 2016

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La CPU: Turion 64 X2 Ultra

La CPU: Turion 64 X2 Ultra

La CPU: Turion 64 X2 Ultra
junio 04
14:10 2008

El primero de los componentes claves en esta nueva propuesta de AMD es el procesador, que se basa en la arquitectura K8 de AMD pero que llega con mejoras importantes a la hora de gestionar el ahorro de energía.

Una de las principales novedades de la nueva plataforma reside en la aparición de los nuevos procesadores AMD Turion 64 X2 Ultra, que aportan novedades muy interesantes tanto en sus prestaciones como en su consumo energético.

Estos procesadores, que han sido conocidos con su nombre en clave, Griffin, llegan justo a tiempo para potenciar una de las apuestas más importantes de AMD: el ahorro energético. Se trata de procesadores fabricados con tecnologías litográficas de 65 nanómetros, y su arquitectura dual-core hace es ideal para esta concepción, como veremos a continuación. Cada uno de los dos núcleos que integran estos microprocesadores cuenta con 1 Mbyte de caché L2. El NorthBridge que utilizan dichas propuestas da soporte a memorias DDR2 a 667, 800 e incluso 1.066 MHz. Los primeros modelos de este microprocesador funcionarán a 2.0, 2.2 y 2.4 GHz, unas cifras notables para soluciones para portátiles.

¿Por qué K8 y no K10?

Uno de los debates que seguramente comiencen a propagarse en blogs, foros y medios técnicos seguramente trate esta cuestión. Los Griffin se basan en la arquitecura K8 tradicional de los Athlon, aunque en realidad se han introducido una serie de mejoras importantes que afectan a la gestión de energía, como veremos más adelante.

Probablemente muchos creáis que optar por una arquitectura tan trillada como la K8 pudiera ser un error teniendo en cuenta que AMD ya ha pulido los errores que afectaban a los nuevos Opteron y Phenoms, pero la propuesta de los Turion 64 X2 Ultra es destacable y acertada por varias razones:

– Actualmente contar con procesadores dual-core es la opción perfecta para portátiles, ya que las alternativas quad-core imponen ciertos requisitos que dificultan su aplicación masiva a este tipo de máquinas. Por esta razón es mucho más interesante optar por un diseño dual-core ya existente que tratar de adaptar un diseño como K10, pensado para máquinas quad-core.
– La arquitectura de los núcleos Barcelona hace algunas concesiones que están dirigidas a potenciar su uso en la informática de 64 bits, un tipo de prestaciones que están más dirigidas a los servidores, y no a los portátiles.
– Además, la arquitectura de Barcelona también hace algunos sacrificios en materia de ahorro de energía para lograr mejoras en su rendimiento, algo que de nuevo es una excelente idea para servidores, pero no lo es para portátiles, donde la autonomía es factor clave.

Todas estas razones parecen hacer muy adecuado el uso de la arquitectura K8, pero esa evolución de la arquitectura ha permitido aplicar numerosas mejoras para ahorrar al máximo en el consumo energético del procesador.

Tres planos de voltaje independientes

La mejora fundamental que se ha integrado en los núcleos Griffin es la presencia de nada menos que tres planos independientes de voltaje. Mientras que los Phenom dual-core actuales con arquitectura Barcelona disponen de dos planos (uno por núcleo), en los Turion 64 X2 Ultra tendremos un plano para cada núcleo, pero además tendremos otro distinto para el NorthBridge

 

Esta mejora es fundamental a la hora de controlar el consumo del procesador: uno de los núcleos podrá estar funcionando a plena potencia, mientras que el otro núcleo puede estar en periodo de inactividad, y el NB puede estar al 50% de su rendimiento. Las implicaciones de esta concepción son fantásticas a la hora de consumir en cada momento lo que se necesite y pemitir así una gestión óptima de los recursos del procesador.

A este primer componente doble (CPU+NB) de la nueva gestión de energía le acompaña el nuevo bus HyperTransport 3.0, que además también se beneficia de esas propiedades de consumo energético. Además de la diferencia impresionante en cuanto al ancho de banda proporcionado frente a su predecesor para portátiles (AMD se ha saltado HT 2.0 y ha pasado a HT 3.0 directamente) este componente puede también aplicar todo su potencial o sólo una fracción dependiendo de lo que necesite el procesador. De hecho, teóricamente ese canal de comunicación puede cortarse del todo para no consumir nada de energía si así lo permite la aplicación.

Estas importantes mejoras son cruciales para un ahorro de energía eficiente, pero se aprovechan al máximo con Windows Vista: el soporte de estas características avanzadas hace necesario que los cambios de estado de procesador se produzcan en rangos de los microsegundos, algo que XP no permite al moverse en escala de milisegundos. Si a esta capacidad le añadimos el hecho de que el chipset gráfico da soporte a DX10, se confirma el interés de AMD por aprovechar las prestaciones del último sistema operativo de Microsoft, que pese a las críticas es el que mejor puede sacar partido de estas mejoras en la plataforma Puma.

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David Martín

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