3 de diciembre de 2016

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Los directores generales no deben esclavizarse a la tecnología

Los directores generales no deben esclavizarse a la tecnología

Los directores generales no deben esclavizarse a la tecnología
enero 05
13:45 2012

David Mills

David Mills, vicepresidente ejecutivo de Operaciones de Ricoh Europe.

Resulta sorprendente saber que a prácticamente un tercio (31%) de los directivos de las compañías les preocupa que las nuevas tecnologías, y no que las necesidades empresariales dicten la dirección de sus organizaciones en el futuro y el modo en el que estas se gestionan.

Asimismo, más de un tercio (37%) cree que antes del 2020 no serán capaces de mantener actualizada la tecnología y, en consecuencia, perderán su ventaja competitiva. No cabe duda de que la tecnología representa una de las principales fuerzas que impulsarán nuevos cambios en el lugar de trabajo. Recientemente, el cambio tecnológico ha sido señalado por los líderes de negocios como una de las tres tendencias principales que cambiarán significativamente el funcionamiento de las organizaciones durante la próxima década.

En consecuencia, resulta crucial que los directivos de las organizaciones no se consideren prisioneros de la tecnología. Al contrario, deben disponer de la experiencia y herramientas adecuadas para asegurar que maximizan el uso de la tecnología en la implementación de procesos de negocio innovadores para el futuro. Los procesos optimizados permitirán una reacción más rápida a las necesidades de los clientes, fomentarán la transmisión del conocimiento entre los empleados y garantizarán una estructura empresarial ágil y flexible.

El 70% de los directivos empresariales internacionales reconoce que el uso de la tecnología todavía ofrece numerosos beneficios para mejorar la eficiencia operativa. También prevén que los avances tecnológicos mejorarán la velocidad y la capacidad de respuesta hacia los clientes y, mediante el análisis sofisticado de los datos de los que hoy disponemos, se podrán personalizar productos y servicios a un nivel sin precedentes.

CEO

Por lo tanto, ¿cómo pueden los CEO garantizar que la tecnología satisface sus expectativas y que las operaciones empresariales son suficientemente eficientes y ágiles para garantizar la competitividad de su organización en el futuro?

1 – Empezar por el lugar adecuado: analice el camino por el que transita la información empresarial crítica antes de convertirse en conocimiento y añadir valor al negocio. La información es uno de los principales activos de las compañías, proporciona la ventaja competitiva y define el propósito y el enfoque de una organización. Los empleados deberían poder acceder a la información adecuada con la máxima rapidez para apoyar su actividad principal. Empiece con una auditoria de los procesos de información, es decir, el núcleo de la organización. Normalmente, estas operaciones incluyen las transacciones comerciales, las nóminas de los empleados, los procesos de facturación y de compromiso con los clientes.

2 – Desafiar la norma para detectar los obstáculos: evalúe la eficiencia de los principales procesos desafiando la ‘forma tradicional de hacer las cosas’. No cabe duda de que los procesos fueron eficientes en el momento en el que se implementaron pero, ¿satisfacen las necesidades empresariales en el entorno del Big Data actual? Cuestionar el status quo permitirá a las organizaciones detectar los cuellos de botella que afectan a la agilidad empresarial. Un caso real: un cliente de RICOH del sector público en España revisó la forma en que se procesaban los formularios que diariamente recibía de particulares. Tras rediseñar el proceso completo, introducir la digitalización e integrar un sistema ERP, el tiempo de procesamiento de las aplicaciones se redujo de varios días a escasos minutos.

3 – No perder de vista el objetivo: el lugar de trabajo seguirá cambiando pero si se han optimizado los principales procesos empresariales y se ha revisado el rendimiento de manera continua, la organización puede mantener sólidamente su enfoque hacia la consecución de los objetivos empresariales. Se deberán realizar auditorías regularmente, (hay que incluir este servicio en cualquier acuerdo que se realice con un experto) para identificar nuevos ámbitos de optimización y mejora. El resultado final muestra que los procesos empresariales son determinados por las necesidades del negocio. No por un proceso tecnológico que no se utiliza en su máxima capacidad y, además, no añade valor al negocio principal; como suele pasar.

Seis de cada diez directivos empresariales reconocen como un desafío de la próxima década estar al día de los cambios que se producirán en los mercados en los que operan y piensan que poco tendrán que ver los procesos actuales con los que viviremos en 20201. No cabe duda de que las organizaciones que triunfarán en el futuro serán aquellas que aborden el cambio, implementen con éxito las ventajas que se obtendrán de la innovación tecnológica y garanticen la optimización con el propósito de mejorar su infraestructura de información futura y obtener un perfil competitivo.

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Elisabeth Rojas

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