10 de diciembre de 2016

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Ejemplos de dispositivos conectados a Internet de las Cosas

Ejemplos de dispositivos conectados a Internet de las Cosas

Ejemplos de dispositivos conectados a Internet de las Cosas
mayo 16
12:38 2014

 Ejemplos de dispositivos conectados a Internet de las Cosas

En el año 1969, la conexión entre cuatro ordenadores dio lugar Internet. Durante mucho tiempo, sólo serían dispositivos de este tipo los que podrían acceder al sistema de comunicación. Sin embargo, actualmente, a los PCs se les han sumado smartphones, tabletas e, incluso, tostadoras, gracias a la expansión del Internet de las Cosas. La tendencia es al alza. A día de hoy, ya hay más de 10.000 millones de dispositivos conectados a la red, una cifra que crecerá hasta los 50.000 millones en 2020, los cuales serán cada vez más inteligentes.

Durante el evento Cisco Connect 2014, celebrado en la semana pasada en Madrid, se explicó que cada persona poseerá una media de siete dispositivos conectados a la red para 2018. A los comunes dispositivos móviles se irían sumando los portables, como las pulseras de seguimiento del ejercicio y los relojes inteligentes, y el propio Internet de las cosas. Pero para que este futuro hiperconectado funcione en tiempo real de forma segura, las empresas de IT deben actualizarse y desarrollar nuevos modelos de negocio.

Durante el marco del Cisco Connect, la compañía presentó un nuevo modelo de computación, el fog computing. Este sistema está especialmente pensado para adaptarse al Internet de las cosas. Para ello, propone alojar parte del software en los propios dispositivos inteligentes, en vez de hacerlo en la nube directamente como pasaría con el cloud computing. Así se libera la red de parte del trabajo para que la información que viaja entre los objetos conectados vaya más rápido y pueda conseguir funcionar a tiempo real.

Durante el evento también pudo verse un ejemplo práctico de cómo funcionaría el fog computing en la gestión de una smart city en la que miles de sensores están dispuestos a lo largo de todas las calles y carreteras, para controlar la temperatura o el flujo de coches. A su vez estos sensores estarían conectados a los coches, para indicarles posibles obstáculos o advertencias, y a las señales de tráfico, para que se adapten a las condiciones y alerten a todo el mundo.

Conexión, protocolo, seguridad y privacidad

Se calcula que alrededor de 60.000 millones de productos (más personas que viven en el mundo) se pueden conectar al Internet de las cosas. Los expertos coinciden, en que todas las cosas importantes de la vida tendrán una conexión a Internet para comunicarse entre ellas. De hecho, algunos vehículos ya lo están.

El Internet de las cosas gira en torno a los servicios que ofrece tener estos dispositivos conectados. En el caso del carsharing, servicio de alquiler de coches de forma puntual.Un usuario puede reservar desde su propio smartphone un coche. Cuando se reserve, el coche tendrá la orden y nadie más podrá acceder a él. Esto solo es posible cuando el smartphone y el coche están conectados entre sí, un buen ejemplo de los servicios que ofrece el Internet de las cosas.

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Mencionar también, al nuevo Ford Focus, que se presentó en el MWC, que mejora el control de los aparcamientos y permite que los padres gestionen determinadas características cuando llevan en el coche a sus hijos, por ejemplo evita que la radio se encienda con un volumen muy alto. Este sistema se llama MyKey y también controla la velocidad del coche. Todo esto se controla con sensores especiales y con el sistema Sync 2 que se está instalando en los nuevos modelos.

Otro ejemplo, es tado°, con el que podemos conectar cualquier tipo de sistema de calefacción para hacerle saber si hay gente en la casa o no, gracias a los smartphones de los habitantes de cada vivienda. Cuando la última persona se va de casa, el teléfono envía una señal al sistema que le ordena suspender su funcionamiento y otra para reactivarse cuando el usuario vuelve a casa. El smartphone trabajaría como el navegador de un coche al enviar las señales en función de la ubicación.

El Internet de las Cosas va a llegar incluso hasta las máquinas expendedoras. Como aquella innovadora máquina con la que se presentó Oreo en la última edición del festival SXSW, celebrado en Texas, que permitía a los elegir sus propias galletas Oreo personalizadas entre doce opciones diferentes de sabores y colores, cocinándoselas, imprimiéndolas en una impresora 3D, en el momento y conectándose a la red para saber qué galletas son trending topic en la red.

Intel pretende crear un nuevo diseño de referencia para las máquinas de vending, que combina sus procesadores con una tarjeta de E/S y un ecosistema de software, con el objetivo de transformar la arquitectura de los sistemas de vending, convirtiéndolos en soluciones integrales preparadas para el Internet de las Cosas. Entre los problemas que podrían solucionarse con estas nuevas máquinas inteligentes figuran, por ejemplo, los abultados costes que normalmente implica gestionar estas máquinas. Conectarlas, para monitorizar el estado y los niveles de inventario de sus sistemas, ayudaría a evitar reposiciones y servicios poco eficientes, reduciendo, así, significativamente los costes de gestión de las máquinas

En este momento hay mucha gente en el ámbito del Internet de las cosas que tiene sus propios protocolos. Pero, está claro que el lenguaje será el protocolo de Internet. No importa si es un smartphone, un PC, una calefacción, Google Glass o un coche. Todos ellos tendrán una dirección IP propia y se ajustarán al estándar del protocolo de Internet. Aún así, el Cuerpo Especial de Ingeniería de Internet (Internet Engineering Task Force) será quien probablemente fije el estándar. Ya lo han hecho con otros protocolos como IPv4 e IPv6. Ellos han definido todos los protocolos de comunicación en la red y seguramente también lo harán con otros productos cuando se acerquen a Internet.

El pasado mes de diciembre, se detectó el caso de una nevera que estaba enviando spam, por lo que a medida que más cosas se conectan a Internet también se vuelven más susceptibles al hackeo. Esto es un hecho. Lo cierto, es que de la misma forma que se puede hacer que los productos se comuniquen entre sí, también es posible crear estándares de seguridad para ellos. De hecho, pueden aplicarse los mismos que emplea la banca online, puesto que ya hay herramientas para ello.

Pero, la seguridad no es el único tema que preocupa, también la privacidad. “Las mentiras socialmente aceptables de antes serán más difíciles o casi imposibles porque estarás constantemente acechado y bajo monitoreo a través de Internet”, asegura Pamela Wright, presidente de innovación para los Archivos Nacionales de EE.UU. “‘Oye, tú dijiste que te fuiste de fin de semana, pero tu cama dice que dormiste bien ocho horas el sábado por la noche. Y lo confirmó tu botella de vino…Sabremos mucho más sobre nuestra sociedad con base en datos estadísticos que surgen de los dispositivos de la informática de vestir y del Internet de las cosas”.

“El mayor impacto: el mundo físico que está conectado a Internet”

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Un nuevo informe publicado hace unos días por el centro de investigación Pew, el proyecto sobre el “Internet de las cosas” (Internet of Things), revela, que a pesar de la utilidad de los monitores cardíacos y los sensores, los expertos consideran que tendrá más impacto la forma en que los dispositivos se comunican entre ellos mismos, de máquina a máquina. Y ya tenemos ejemplos. Google es una de las compañías a la vanguardia con la tecnología que conecta una máquina a otra como en el Google Self-Driving Car, el vehículo autónomo que un día se comunicará con todos los otros automóviles en las carreteras a través de sensores.

“El mayor impacto no será en la informática de vestir, sino en el mundo físico que está conectado a Internet. Cuando el mundo se vuelve más inteligente, todas las cosas como la transportación, la infraestructura, la logística, la salud pública, etc., mejorarán”, dijo Rob Atkinson, presidente de la Fundación de Informática e Innovación. “No creo que habrá dificultades sociales, sólo políticas, ya que habrán personas que se opondrán a estas tecnologías”.

Pero, hay esperanzas de que el Internet de las cosas incluya objetos más allá de lo cotidiano.“No solamente usaremos ordenadores en nuestros bolsillos (como nuestros teléfonos). La computación estará alrededor de nosotros”, dijo Danah Boyd, una investigadora de Microsoft, quien añadió: “Creo que estamos todavía muy lejos del control mental de las cosas, pero habrá un prototipo básico para 2025 y ojalá sea tecnología para parapléjicos”.

Sin duda, el fenómeno del Internet de las cosas es apasionante y vamos a seguir hablando de él conforme seamos testigos de su expansión. Hace sólo unos días celebramos en el garAJE un nuevo evento TPnet sobre el Internet de (todas) las cosas. Tuvimos como ponentes a Álvaro Everlet, CTO de Carriots; Jesús Sánchez Barricarte, responsable de ventas M2M Vodafone España; Javier Goikoetxea, fundador y CEO de Next Seguros; Javier Sirvent, Business Development de BioSensors Technology y Carlos Guardiola, director de desarrollo de negocio de Medianet Software.

Estad pendientes, porque en unos días publicaremos un vídeo resumen del evento, así cómo el streaming en diferido.

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Arantxa Asián

Arantxa Asián

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  • Alejandro

    Los “tiros” pueden ir por los wearables, pero no olvidemos los
    smartphones que ya están aquí. Con cualquiera de ellos y un poco de
    imaginación podemos poner un trocito de Internet de las cosas en
    cualquier acto cotidiano de nuestra vida. Un ejemplo: http://www.soltel.es/es/internet-de-las-cosas-un-caso-practico

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