9 de diciembre de 2016

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EMC anda buscando novio

EMC anda buscando novio

EMC anda buscando novio
septiembre 26
12:05 2014

Jorge Díaz-Cardiel

Jorge Díaz-Cardiel, socio director general de ADVICE Strategic Consultants. Autor de “España y Estados Unidos: recuperación y paralelismos” (2014); “De la recuperación técnica a la real” (2013) “Éxito con o sin crisis” (2012), “La reinvención de Obama” (2011) y “Obama y el liderazgo pragmático” (2010).

En “The Snowball: Warren Buffett and the Business of Life” (Deckle Edge, 2008), Alice Schroeder explica que Buffett, desde los 12 años, estudiaba/devoraba The Wall Street Journal. En la reedición de su obra, años después, la autora mantiene que, a sus más de 80 años, Buffett lo sigue haciendo, “es su Biblia de los negocios”, afirma.

WSJ es un magnífico ejemplo de buen periodismo, político, económico y empresarial. Hace días publicó una noticia que ha impactado, tanto al sector de las Tecnologías de la Información como a Corporate America. Resulta que EMC anda buscando novio. Sin embargo, como se dice en Castilla, EMC “está compuesta, y sin novio”. Quién la ha visto y quién la ve. Como solía decir el gran maestro en sociología, Antonio Vera Estrada: “la Historia es importante, la Historia lo explica casi todo”. La historia –en este caso- es que, hace 15 años EMC era como algunas personas que, cuando son jóvenes y guapas, se vuelven arrogantes, soberbias, vanidosas…, y acaban despreciando a los demás, especialmente a los pretendientes, tanto ellas como ellos. Así era en Estados Unidos esta compañía –difícil tratar con ella, con esa actitud y comportamiento- , donde, al fin y al cabo, tuvo unos ingresos de 23,2 billones de dólares en 2013. Que no está mal…, pero aún muy pequeña comparada con HP e IBM, por ejemplo.

Ciertamente, la arrogancia de EMC hace tres lustros –sin estar justificada-, tenía un origen concreto: el negocio del almacenamiento estaba de moda, no había competidora (HP o IBM, por ejemplo) que pudieran hacerle sombra y, sobre todo, su capacidad de generar beneficios era siempre de dos dígitos porcentuales, mientras que la competencia luchaba “por cumplir con la cuota”, en expresión tan aberrante como ordinaria. Entonces, EMC iba “no ya riding, sino surfing the wave”. Pero, la marea cambió de dirección y, con ella, también el futuro y el presente del negocio del almacenamiento y de EMC.

La aparición del cloud hizo que la vinculación, por no decir dependencia, de los fabricantes de grandes servidores, de una empresa como EMC fuera mucho menor, por motivos obvios. Posiblemente, EMC vio venir el peligro y por eso, en 2004, compró VMware (software de virtualización) por 700 millones de dólares, que hoy supone el 22% de sus ingresos y, sin lugar a dudas, es su joya de la corona.

Al menos lo fue, porque la banca siempre tiene razón, la banca siempre gana y es la banca quien dice que “rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras”. Lo cual, aplicado a EMC, quiere decir que, hoy, no es la misma que hace 15 años, cuando, joven y bella, despreciaba pretendientes. En 2014 es EMC quien le ha encargado a JPMorgan Chase que le busque novio en matrimonio. Las negociaciones matrimoniales han sido infructuosas, hasta ahora, por lo de siempre en los matrimonios de alta alcurnia: no se ponen de acuerdo en lo esencial, que no es el amor, sino las finanzas.

En julio pasado, el hedge fund Elliott Management se hizo con un porcentaje importante del capital de EMC; es uno más de los llamados en Wall Street “accionista activista”: le pidió al CEO de EMC Joe Tucci (no confundir con Emilio Tucci, de El Corte Inglés, no tienen nada que ver) que vendiera su participación en VMware. Tucci dijo que no, obviamente, porque, en caso de negociación para fusionarse con alguien, el CEO de EMC sabe que su fortaleza no está en el almacenamiento, que está pasando a mejor vida tal y como lo concibe su empresa, gracias a la nube, sino en el software de virtualización de VMware.

Y hemos asistido, recientemente a negociaciones fallidas entre EMC y tres grandes de las TIC, como Cisco (John Chambers es un buen tipo, no soporta a los soberbios y vanidosos), Hewlett-Packard (Meg Whitman, que ya tiene un excelente negocio de almacenamiento y, por tanto, quiere evitar duplicidades en un momento en que le está dando la vuelta a HP, lo que ella denomina “the HP’s turnaround”) y Dell, cuyo negocio de computación tradicional está en caída libre frente a HP o Lenovo, y que bastante ha sufrido por las luchas internas en su accionariado, entre su fundador Michael Dell y Silver Lake.

Lo que le está pasando a EMC es como la vida misma. Aquellos que fueron despreciados por EMC hace años (HP, Cisco, Dell), hoy han recibido el SOS de la compañía de almacenamiento. Pero hay afrentas que tardan tiempo en ser olvidadas. Estas empresas han estado más interesadas en escuchar por curiosidad (sufriendo) al ángel caído y, en realidad, no tenían el más mínimo interés en comprar lo que ya tienen. Que se lo digan a JPMorgan Chase, que –como firma experta en Mergers & Acquisitions, fusiones y adquisiciones- sigue a la busca y captura de un buen novio para EMC. Que siga…, porque, como dice el Evangelio de San Lucas, “todo el que busca, encuentra”. Como sucede en la comedia romántica “Cuando menos te lo esperas”, de Jack Nicholson, Diane Keaton, Keanu Reeves, Amanda Peet, Frances McDormand y Jon Favreau.

Varias son las lecciones que hemos aprendido: primero, que hay que ser humildes. Segundo, que es menester tratar a los demás, como uno quisiera ser tratado. Tercero, que es muy bueno leer la llamada prensa tradicional, la de toda la vida, con buenos periodistas y con fuentes, como The Wall Street Journal, tanto en papel como en Internet. Por mi parte, sigo escuchando, mientras escribo, el Requiem de Mozart, con independencia de cuál sea el final de EMC.

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Elisabeth Rojas

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