7 de diciembre de 2016

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El software de la empresa digital y la industria 4.0

El software de la empresa digital y la industria 4.0

El software de la empresa digital y la industria 4.0
febrero 22
17:45 2015

Eric Duffaut

Eric Duffaut, miembro del Executive board y Chief Customer Officer de Software AG.

Las Tecnologías de la Información (TI) marcan la diferencia en una empresa. Los negocios deben ser digitales porque únicamente una organización digitalizada puede ofrecer a los clientes los servicios adecuados. Y es que la flexibilidad es una necesidad y las compañías necesitan una plataforma de software que les permita disponer de aplicaciones innovadoras y realmente útiles. Solo así estarán preparadas para el mayor desafío: la cuarta revolución industrial.

Siempre ha habido tendencias en TI que las compañías han decidido abrazar y otras que no. Esta disyuntiva no existe, sin embargo, en el caso de la digitalización porque todos aquellos que deseen sobrevivir en el campo de batalla de los negocios deben abrazarla. Este concepto va más allá de la automatización o de implementar “nuevas” tecnologías. En el mundo de hoy la cuestión es proporcionar a los clientes información y servicios ajustados a sus necesidades específicas en cualquier momento y en cualquier lugar. En otras palabras, conocer su “número de zapato” digital.

En este escenario las organizaciones deben saber que los usuarios de sus productos y servicios se pueden comunicar con ellos de manera eficiente y minimizando costes. Para ellas, los clientes han pasado de ser un completo desconocido al final de la cadena de valor a convertirse en un socio que debe ser tratado como su activo más valioso. Customer Engagement Management es el ‘mantra’ que las compañías tienen que adoptar. Pero, ¿cómo se lidia con esto? Sin duda, las TI marcan la diferencia frente a los competidores. Con su ayuda, las organizaciones pueden reunir y analizar todos los datos relevantes de sus clientes para ofrecerles trajes a medida.

Las TI se han convertido en ‘core business’ de cualquier compañía. Por ejemplo, los servicios financieros no se limitan a bancos y aseguradoras. Entidades como Google, Alibaba y Amazon tienen los datos más completos de clientes que se han visto nunca y, con esta base, podrían comenzar a ofrecer servicios de banca o seguros. Los datos son la principal materia prima y aquellos que sean capaces de utilizarlos de manera efectiva serán quienes triunfen.

Por ello, las empresas necesitan unas TI flexibles, que cuenten con aplicaciones que se adapten con rapidez ante cualquier circunstancia y en cualquier momento. Aunque esto aún no es una realidad. Al principio, las compañías intentaban superar los retos de sus unidades de negocio con software personalizado, pero su desarrollo es caro y no siempre el resultado que se obtenía era el deseado.

El software estandarizado se presentó como la solución al dilema, pero desafortunadamente, estandarizar se contrapone a menudo con el concepto de innovar. Estas soluciones ‘estandarizan’ compañías, pero no les ofrecen una idea para diferenciarse de la competencia, ni les allanan el camino para estar preparadas ante los vertiginosos cambios del negocio.

La plataforma de negocio digital, camino al futuro

En un mundo digitalizado, debemos construir sistemas que nazcan para el cambio, no para permanecer. “Construido para cambiar, no para durar” debe ser el lema del futuro. Así, una plataforma altamente escalable que facilita la integración tecnológica, el análisis y la visualización de datos es la opción más deseable para procesar información de diversas fuentes en tiempo real (el ADN del Big Data). Esta plataforma está basada en cloud, clave de cualquier arquitectura moderna. Su estructura cuenta, además de la escalabilidad, con ventajas como la multilatencia, capacidad autoservicio y clientes basados en web. Aunque esta plataforma funcione en modo on-premise, una arquitectura cloud supone ahorros muy significativos.

Este tipo de solución se sustenta en la gestión de datos con ayuda de la tecnología in-memory y Complex Event Processing (análisis de eventos). El procesamiento de los datos y flujos de eventos en la memoria principal acelera enormemente el análisis de la información. La velocidad es necesaria para las analíticas en tiempo real en una compañía y le confiere un elevado nivel de transparencia.

A diferencia del tradicional Business Intelligence, la analítica en tiempo real pone el foco en el presente, mientras predice el futuro en función de la observación. Big Data supone un nuevo modo de inteligencia y también de ahorro de costes. Sirva de ejemplo este dato sobre países europeos, que podrían ahorrar más de 100.000 millones de euros haciendo uso de tecnologías de Big Data. Esta partida equivaldría a casi la mitad de lo que gasta Alemania al año en sanidad, una factura que continúa al alza. Los gobiernos deben tener presente cómo optimizar sus TI para ahorrar más, ya que según la OCDE el gasto sanitario subirá aún más. En 1970 se estimaba en un 5% del PIB (media europea), mientras que ahora supone un 11% y llegará a casi el doble en 2050.

El ‘Internet de las cosas’, driver número uno de la innovación

Big Data no es solamente un fenómeno que nació al amparo de las redes sociales y de los dispositivos móviles. El caso es que todos los objetos –desde un cepillo de dientes hasta la maquinaria más compleja– pueden incorporar un chip que lo conecte a Internet, contribuyendo así al aumento del volumen ya de por sí ingente de información.

El ‘Internet de las cosas’ se ha convertido en el vector clave de la innovación y esto incluye líneas de producción industrial. No solo los vehículos y los frigoríficos están conectados, sino que las máquinas que los fabrican, también lo están. Gracias al software integrado pueden comunicarse con cada uno de los diferentes procesos de producción. Por este motivo, no es difícil imaginar que la fábrica del futuro se organizará por sí misma, el primer paso de la idustria 4.0.

La clave, los estándares abiertos

Toda esta innovación no es posible sin una plataforma de TI que vincule el mundo del negocio con el de las máquinas. El criterio aquí es la apertura. El Internet tradicional, que ha funcionado con estándares como SOAP y WSDL en sus comunicaciones, no aplica al Internet de las Cosas. Hasta el momento, los sensores de datos siempre han transmitido en formatos dispares, ya que cada fabricante hablaba su propio lenguaje. Una plataforma que procesa información desde el sector industrial debe ser agnóstica completamente.

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Elisabeth Rojas

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