22 de agosto de 2017

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Las TIC hacen que España sea un país mejor

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Las TIC hacen que España sea un país mejor
julio 21
17:07 2015

Tecnología española

En Europa, especialmente en España, ha habido históricamente una gran desconexión entre las TIC y la economía. Podríamos concretar y hablar, por ejemplo del PIB, que representa la riqueza de un país. En 2009, las TIC representaban el 10,4% del PIB de España y hoy es del 8,4%: una pérdida de dos puntos porcentuales, que es mucho en términos macroeconómicos. Sin lugar a dudas, la crisis económica y financiera (enero 2008 a segundo semestre de 2013, cuando el PIB vuelve a crecer en España) han tenido mucho que ver con esta pérdida de peso del sector tecnológico en la riqueza de España.

Es algo que se ha manifestado en las ventas, la facturación, las exportaciones y, sobre todo, en la fabricación que, en España, supone solamente un 5% del sector TIC español. El resto es ventas u operaciones comerciales. Claramente, ésta es una de las cuestiones que hay que afrontar: nuestro sector TIC lo componen demasiadas operaciones comerciales y pocas que incluyan I+D+i y producción. Hewlett-Packard es una digna excepción con su división de Sant Cugat de Barcelona. Y, como se dice en economía, un empleo en producción de TIC es un generador de 16 empleos netos en otras áreas de la empresa (es lo que Bill Clinton, en su obra “Back to work”, define de manera clásica, como un “job multiplier” o multiplicador de empleos, porque los crea, los genera desde las TIC). Por eso, Norteamérica está volviendo al “Made in America” y son muchas las empresas (HP, Apple, por ejemplo) que retiran producción TIC de China y la devuelven a Estados Unidos, creando empleos de calidad, especializados y bien pagados.

TIC y economía

No puede, ni debe, subestimarse el valor de las TIC para la economía. En Estados Unidos, conforme a una definición clásica de las TIC en términos uniformemente comparables con Europa, si hablamos de Producto Interior Bruto, este sector supone el 33% del PIB total. Si lo hacemos con los criterios de medición de The American Bureau of Economic Analysis (parecido al europeo Eurostat), el PIB puede llegar al 71% del PIB estadounidense, como el consumo.

¿Exagero? no. Primero, los datos son oficiales. Segundo, preguntémonos por el valor económico que suponen gigantes como HP, IBM, Google, Apple, ATT, GE, Amazon.com, Intel, Microsoft, Oracle, Facebook, etc, en términos de facturación y empleo. Un ejemplo, anecdótico, pero ejemplo, del gran valor económico que tienen las TIC en Estados Unidos es que una de las 16 candidaturas presidenciales republicanas para noviembre de 2016 la ostenta mi conocida Carly Fiorina, ex CEO y ex Chairman de HP y de Lucent Technologies. Cuando se le preguntó, hace unos días, cuáles eran sus cualificaciones para ser presidenta de Estados Unidos, ella contestó: “porque entiendo de economía y conozco las TIC”. ¿Se imaginan a un político europeo diciendo lo mismo en España o en el resto de Europa? Ni siquiera la economía más boyante de la Unión Europea (Reino Unido, que crece al 2,9% en PIB anualizado) tiene un sector TIC tan potente, puesto que “su fuerte”, como todos sabemos, es el sector financiero, que supone un 15% de su PIB y se concentra en Londres. Pero tampoco Alemania (crece al 1,4% anualizado), la primera economía de la zona euro, para quien las TIC no llegan al 12% de su PIB.

En Estados Unidos, el sector tecnológico está presente tanto en el lado de la oferta como de la demanda. Es un sector fabricante y vendedor de productos y servicios TIC, del que se aprovechan el resto de sectores de actividad, creándose lo que el World Economic Forum -en su informe de enero de 2015-, denomina “clusters” empresariales, en lo que supone el ejemplo más elocuente de una economía muy desarrollada e innovadora: esto sucede cuando las empresas se relacionan entre sí de manera parecida a las redes neuronales; en Estados Unidos, California tiene un cluster tecnológico en San Francisco, con muchas empresas de Internet; tiene otro en el Silicon Valley, con muchas empresas tradicionales TIC, pero está creando otros en Dallas, Seattle, Redmond, etc. Son ecosistemas tecnológicos que crean riqueza para todo el país, porque están interrelacionados.

En abril 2013, la OCDE publicó un estudio llamado ICTNET en el que se estudia la contribución de las TIC al crecimiento económico y empresarial. Por ejemplo, el estudio demuestra que, en los años de la presidencia de Bill Clinton, cuando se produce la explosión primera de Internet y el primer “boom” tecnológico (los maravillosos años noventa del siglo pasado), la productividad global de la economía americana se dobló, llegando al 8%, versus el 4% de la presidencia de George Bush. Con Barack Obama (siete años de presidencia y recuperación económica tras la Gran Recesión) gracias a las TIC la productividad de la economía ha vuelto al 8,4%. No es casualidad, pero hay que reconocer que los presidentes demócratas norteamericanos creen más en las Tecnologías de la Información que los republicanos. Es un hecho cierto. Durante los años de la era Clinton, con la apuesta de la administración por las TIC, la economía se disparó y obtuvo su mayor racha de crecimiento y creación de empleo en tres décadas, con un crecimiento medio del PIB del 5% y la generación de 22 millones de empleos en ocho años. En Europa, en el mismo período, al no apostar tanto por las TIC, en términos paritarios, diríamos que el crecimiento económico y la generación de empleo fue un tercio de la norteamericana.

TIC

TIC y empresas

¿Y qué decir de la productividad empresarial? Si se incorpora a las pymes (son el 90% del tejido productivo de Estados Unidos, el 99% del de Reino Unido y el 99,88% del español) las TIC como elemento transformador del negocio, los incrementos de productividad llegan al 20%. Si solo se llevan a cabo transformaciones de procesos (en producción, ventas, logística, recursos humanos, etc) sin tener en cuenta las TIC, la productividad de las pymes desciende al 10%. Esto es algo que ha reflejado constantemente en los últimos tres años (2013, 2014 y 2015) la Radiografía de la Pyme de Sage España, empresa identificada con las pymes y los autónomos en nuestro país, para ayudarles a crecer en tamaño, ventas y facturación, internacionalización y digitalización.

Lo que los estudios de Sage reflejan es que nuestras pymes, como las norteamericanas, no van a ser más productivas ni más competitivas por arte de magia: si en una escala de 1 a 10 dan una importancia de 7,6 a las TIC para la mejora de la gestión de su negocio (según la Radiografía de la Pyme de Sage), quiere esto decir que la pyme considera esencial a las TIC y que su crecimiento vendrá vía incorporación, implantación y uso intensivo de las Tecnologías de la Información, cada vez más en entornos digitales, tanto en su relación con el sector privado como con el público.

El citado Estudio de la OCDE analiza también el impacto directo de las TIC en la economía. Por ejemplo, en el despliegue de la fibra óptica para Internet. De tal manera que, en España, por ejemplo, anualizado y en una década, el tendido de fibra óptica de Telefónica (que llega ya al 80% de los hogares, lo cual es más que estadísticamente representativo: solo le queda un 20% para llegar al 100% o, lo que es lo mismo, todo el mercado) aporta un 1% al PIB, directo. No hay ninguna otra empresa en España capaz de hacer esto, de conseguirlo generando riqueza para el país. De manera directa también aporta 30.000 nuevos empleos anuales. Y eso que Telefónica se ha convertido en una “Telco Digital” por la que, por ejemplo, su presidente ejecutivo, César Alierta ha sido reconocido mundialmente por Computer Business Review como uno de los cinco ejecutivos que más ha contribuido al desarrollo del Internet de las Cosas, que es mucho más que hablar por teléfono móvil (¿Acaso no compramos cada vez más los españoles por el móvil, como demuestra el último Estudio de la Fundación Telefónica de 2015?), si se me permite la broma fácil.

Digitalización, comercio electrónico

O no tal fácil: los negocios son cada vez más digitales, en todos los sectores: el primer banco de España por cuota de mercado (sector consumo, pyme, banca privada, planes de pensiones, etc), CaixaBank, ya es el mejor banco del mundo en servicios de banca móvil, según el informe “2015 Global Mobile Banking Functionality Benchmark”, realizado por Forrester. CaixaBank ha obtenido la puntuación más alta, de 86 puntos sobre una escala de 100. La entidad financiera presidida por Isidre Fainé ha conseguido la mejor puntuación mundial de toda la banca en casi todas las categorías del Estudio: variedad de puntos de interacción, gestión de cuentas y saldos, características del servicio, etc. El 24% de todas las operaciones de CaixaBank se realizan ya desde el teléfono móvil inteligente; en dos años, el móvil será el principal canal operativo para CaixaBank, con más del 30% de las operaciones, incluso por encima del ordenador.

¿Y el comercio electrónico? Tendemos a decir, con Unamuno, Ortega y Gasset y otros intelectuales españoles, con sarna y con ironía, “que inventen ellos”, los extranjeros. Y, sin pensar, creemos que Amazon.es es la principal compañía de comercio electrónico de nuestro país. Y no lo es: aquí “manda” El Corte Inglés, que está reinventándose hacia el mundo digital de la mano de su joven presidente Dimas Gimeno. Ya en la campaña de Navidad de 2014-2015, las ventas online aumentaron un 61%, en El Corte Inglés, líder en Gran Distribución en España según el Estudio Advice de Éxito Empresarial, de manera ininterrumpida entre 2011 y 2015. Así, que El Corte Inglés es mucho más que el termómetro nacional que nos dice cuándo llegan las estaciones (“Es verano en El Corte Inglés” y, por tanto, en toda España), también es mucho más que el medidor del estado del consumo de los hogares españoles, dato esencial que manejan mensualmente los economistas para tomarle el pulso a la recuperación y evolución económicas. El Corte Inglés es, además, innovación empresarial e innovación tecnológica, los dos grandes tipos de innovación de que habla COTEC.

España es líder mundial en gestión de infraestructuras. Muchos españoles lo ignoran, pero es muy conocido fuera de nuestras fronteras, tanto en Brasil como en Arabia Saudí. Y la primera empresa del mundo de dicho sector es española y se llama Abertis; compañía que llevó a cabo un spin-off hace unos meses de su división de telecomunicaciones (Abertis Telecom), llamándola Cellnex Telecom y sacándola a Bolsa a principios de mayo mediante una OPV, que ha acabado por convertirse en la operación corporativa más exitosa de los mercados de valores españoles de todo 2015. Y es una empresa de telecomunicaciones que, presidida por Francisco Reynés, sirve a operadores y grupos de comunicación multimedia, por ejemplo, amén de al sector público, también.

Hasta en la energía, uno de los sectores más importantes por excelencia para los españoles (por vez primera hemos oído la expresión “pobreza energética”, por ejemplo, consecuencia de la crisis y no en España, sino en todos los países de la OCDE), las TIC son esenciales. Gas Natural Fenosa las ha aplicado con éxito en toda España para conseguir la llamada “eficiencia energética”: ya se ve que las TIC pueden aplicarse a todos los sectores de actividad y a todo tipo de empresas y que benefician a la economía, a las compañías y a los ciudadanos.

¿Qué tienen en común Telefónica, CaixaBank, El Corte Inglés, Abertis, Cellnex y Gas Natural Fenosa? Que son empresas españolas y que todas apuestan por las TIC, al igual que las empresas anglosajonas antes citadas (HP, Oracle, Sage, etc), para hacer que España sea un país mejor.

jorgeJorge Díaz-Cardiel. Socio director de ADVICE Strategic Consultants. Premio Economía de las Cámaras de Comercio. Autor de Recuperación económica y grandes empresas; La victoria de América; Éxito con o sin crisis; Obama y el liderazgo pragmático y La reinvención de Obama.

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Jorge Díaz-Cardiel

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