26 de junio de 2017

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Intel: que no cunda el pánico

Intel: que no cunda el pánico

Intel: que no cunda el pánico
abril 21
12:17 2016

El presidente Obama es un hombre muy inteligente. Y, ya desde que hiciera público su programa electoral en 2007, quedó claro que su gobierno daría mucha importancia a las tecnologías de la información como un factor esencial dinamizador de la economía y generador de empleo.

Hablé de ello en mi primer libro sobre el presidente (“Obama y el liderazgo pragmático”, Profit, 2010), tras su primer año de gobierno, donde expuse cómo en el paquete de estímulo económico se salvó a la economía americana de pasar de la recesión a la depresión y Obama “insufló” casi 100 billones de dólares en TIC para empresas y sector público. En “La reinvención de Obama” (LID, 2011), describí cómo las TIC habían sido un componente esencial, no ya para salir de la crisis sino para volver a crecer y crear empleo. En “La victoria de América” (Eiunsa, Ediciones Teconté, 2015), puse la guinda donde correspondía: Estados Unidos ha crecido en estos últimos siete años una media trimestral de 2,2% y ha creado 14 millones de empleos (una media de 200.000 nuevos puestos de trabajo mensuales) gracias, esencialmente a las TIC.

No debería extrañar a nadie, por tanto, que Obama tenga una cena mensual con una docena de presidentes de las principales empresas tecnológicas norteamericanas. Con alguno de ellos entabló una relación de amistad que le llevó a pedir consejo, consultar, contrastar opiniones… es lo que le sucedió con Andy Grove, hasta su reciente fallecimiento. Grove fue uno de los tres fundadores de Intel y, al igual que Gordon Moore, ha pasado a la historia por la ley que lleva su nombre (la capacidad de procesamiento se dobla cada 18 meses), Grove lo ha hecho por ser el directivo disruptivo y líder carismático que llevó a Intel a convertirse en una de las más importantes y rentables empresas del mundo. Su decisión de dar un giro de 180 grados al foco de negocio de esa compañía hacia los semiconductores y los microprocesadores es un formidable caso de éxito empresarial. Intel ha llegado a ser una de las empresas con mayores beneficios del mundo y, tras McDonald’s, a tener una de las cinco marcas más reconocidas, admiradas y valoradas del mundo. Y esto, a pesar de que ni personas ni empresas compramos procesadores, sino ordenadores, tabletas, teléfonos inteligentes, servidores, etc. Lo que Intel vende no se ve, pero todo el mundo lo quiere y esto explica sus cuotas de mercado tan elevadas, cercanas al 90% en los mercados que opera.

Por supuesto que la historia de Intel está vinculada a la del PC. Su propio presidente, Brian M Krzanich, dijo ayer a un grupo de analistas que “siempre hemos sido identificados como la empresa del PC (…) y ahora hemos de buscar nuevos nichos de crecimiento rentable”. Que nadie se engañe. Ni Intel tiene problemas, ni va a desaparecer, ni va a dejar de ser una empresa triunfadora ni van a suceder ninguna de las apocalípticas predicciones que, como diría “el gran filósofo” Chiquito de la Calzada, “porrrr la gloria de mi Madreeee”, Intel no va a dejar de crecer.

Intel es una empresa que, como la sangre acude a la herida, pone remedio rápido a los problemas, aunque a veces unos remedios tienen tinte positivo y otros, como la vida misma, son dolorosos. Entre estos últimos está el despido del 11% de la plantilla o, lo que es lo mismo 12.000 empleados. No es plato de buen gusto. Pero Intel, como empresa, quiere reinventarse, quiere adelantarse a los acontecimientos al estilo Andy Grove, porque “only the paranoids survive”, sólo los paranoicos sobreviven, como escribió en 1997.

¿Por qué digo esto?

Porque Intel no solo tiene pérdidas en este primer trimestre del año sino que ha ganado 2.000 millones de dólares (3% más que el primer trimestre de 2015) y su facturación aumentó un 7% en el año, alcanzando los 13.700 millones de dólares. Siendo esto así, ¿dónde está el problema? ¿Por qué se desplomó la acción un 3% en Bolsa? Miren, yo trabajé dos años y medio como director de relaciones con inversores y analistas de una gran multinacional anglosajona. Aprendí una cosa: inversores y analistas son insaciables y “todo” les parece poco. Me explico: los analistas esperaban que Intel tuviera unos ingresos de 13.800 millones de dólares, es decir, 100 millones más de los que ha obtenido. Realmente, habría que hacer una encuesta entre estos analistas para saber por qué esperaban esos resultados y por qué han penalizado -en mi opinión, injustamente- a Intel. Mi teoría es que, exigiendo siempre más, justifican su puesto de trabajo, simplemente eso.

Porque, por lo demás, Intel, cuyos ingresos en un 60% provienen del mundo del PC, va a llevar a cabo una revolución interna y externa por la que, sin abandonar lo que hoy le genera ingresos, pondrá la base para el futuro crecimiento. Eso es anticiparse y esto explica los cambios.

En su momento, Intel compró McAfee y Altera. Ahora se va a volcar en la movilidad, en la inteligencia artificial, en el cloud computing, en el Internet de las cosas, el Big Data, las redes sociales, los data centers y la digitalización. Y esto haciendo una transición en la que no se pierda lo bueno que ya tiene la compañía, evitando quedarse levitando en el aire sin techo bajo los pies. Lo intuyan o no los analistas, se trata de un cambio revolucionario que, como Microsoft y HP, está en el centro de la industria tecnológica norteamericana y mundial. Y que, a medio plazo, será para bien.

jorge diaz cardielJorge Díaz-Cardiel. Socio Director General de Advice Strategic Consultants. Economista, Sociólogo, Abogado, Historiador, Filósofo y Periodista. Ha sido Director General de Ipsos Public Affairs, Socio Director General de Brodeur Worldwide y de Porter Novelli International; director de ventas y marketing de Intel Corporation y Director de Relaciones con Inversores de Shandwick Consultants. Autor de más de 5.000 artículos de economía y relaciones internacionales, ha publicado más de media docena de libros, como La victoria de América, Éxito con o sin crisis y Recuperación Económica y Grandes Empresas, Obama y el liderazgo pragmático, La Reinvención de Obama, Contexto Económico, Empresarial y Social de la Pyme en España, entre otros. Es Premio Economía 1991 por las Cámaras de Comercio de España.

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