Las noticias más importantes de 2020 en tecnología

Tecnología en 2020

Ha llegado el momento. El de echar la vista atrás para intentar sintetizar cómo ha sido este año tan extraño. Tecnológicamente sin embargo, ha sido uno de los años más completos de la última década. Por primera vez hemos visto a Intel flaquear en favor de AMD y ARM. Apple ha vuelto a ser noticia por un producto revolucionario (desde la presentación del iPhone no veíamos algo con tanto impacto como el chipset M1) y de las multas a las grandes tecnológicas, se está llegando al consenso de que es necesaria una regulación mucho más seria.

Ha sido por supuesto el año del teletrabajo, de la videoconferencia, de los escritorios virtuales y de la colaboración a distancia. Ha resurgido el mercado del PC y han cambiado las empresas. La guerra comercial entre Estados Unidos y China es ahora más tecnológica que nunca, con Huawei y TikTok entre los grandes afectados; también de la ciberguerra, con más fake news, ataques de ransomware y espionaje que nunca. Esto es lo que nos ha dejado, en definitiva, el último año.

Las Big Tech empiezan a ver las orejas al lobo

Amazon, Google, Facebook, Google…las Big Tech han vivido unos últimos años de ensueño, con gnancias estratosféricas y apenas competencia en sus nichos de mercado. Y sí, es cierto que de vez en cuando han tenido que pagar alguna multa por abuso de posición dominante, pero casi siempre ha sido poco más que «calderilla» para los ingresos que son capaces de generar.

Hasta ahora. Porque 2020 puede haber sido un punto de inflexión para todas ellas. Sus CEOs han desfilado por el Congreso de los Estados Unidos, donde han tenido  que escuchar cómo se les acusa de abuso de posición dominante, para después tener que leer un extenso informe de recomendaciones en las que se pide a lo legisladores que «troceen» las compañías más «problemáticas».

¿Lo mejor? Que auqnue no es algo que seguramente vayamos a ver en 2021, limitar el inmenso poder de las multinacionales de Silicon Valley es uno de los poquísimos temas en los que republicanos y demócratas parecen estar de acuerdo, así que en unos años recuerden eso de que «piano piano si va lontano».

La compra tecnológica del año: Nvidia paga 40.000 millones de euros por ARM

Nvidia va a por todas en el terreno de los semiconductores y la compra de ARM lo demuestra. La compañía se dejó el pasado mes de septiembre nada menos que 40.000 millones de dólares en una de las adquisiciones más interesantes de los últimos años.

Y es que ARM, que ya había demostrado sobradamente ser la arquitectura de referencia para smartphones y tablets, comienza a ser capaz de hacer lo propio en servidores e incluso, en ordenadores personales. Ahí está Fugaku en el terreno de la supercomputación para demostrarlo y más aún, ahí está Apple con su plataforma Silicon dándole en las «narices» a Intel.

Se espera mucho de ARM este año. Tanto que la propia Microsoft apunta a desarrollar sus propios chipsets…tal vez para romper la tradicional alianza WinTel para siempre.

Y el culebrón del año: Oracle se queda con TikTok

Si algo tienen los veranos (y más los de confinamiento) son sus inevitables culebrones, que nos ayudan a los medios a capear la escasez de noticias realmente interesantes que se producen en los meses estivales.

Así, casi empezando la canícula estábamos todos cuando Donald Trump hizo de nuevo de las suyas, firmando una orden ejecutiva en la que afirmaba que si TikTok quería seguir operando en Estados Unidos, debería venderse al mejor postor.

Enseguida, algunas compañías se mostraron interesadas en hacerse con la red social más popular del momento, con una Microsoft muy necesitada de entrar en este terreno, en primer lugar. Pero cuando nadie lo esperaba, finalmente han sido Oracle y Walmart quienes han conseguido llevarse el gato al agua…para hacerse eso sí, solo con TikTok Global, la división americana de la empresa.

Supercomputación contra el COVID-19

Que la vacuna contra el COVID-19 se haya desarrollado en un tiempo record, se debe no solo al empeño y la enorme cantidad de fondos que se han puesto sobre la mesa para combatir la pandemia, sino muy especialmente a la tremenda colaboración entre el sector tecnológico y científico, en magnitudes nunca vistas hasta ahora.

Punta de lanza de esa colaboración entre ambos mundos es el el Consorcio de Computación de Alto Rendimiento COVID-19. Nació a finales del pasado mes de marzo, y desde entonces se han unido a él varias de las principales compañías tecnológicas, como IBM, Microsoft, Google (con Google Cloud), Amazon (a través de AWS), HPE, Nvidia, AMD…

Además forman parte instituciones como el MIT, la NASA, el Instituto Politécnico Rensselaer, el Departamento de Energía de Estados Unidos, la Oficina de la Casa Blanca de Políticas de Ciencia y Tecnología y la National Science Foundation…y centro de supercomputación de todo el mundo, como el centro de supercomputación de Barcelona.

Hiperconvergencia: lo más deseado

Si puedes pronunciarlo sin trabarte, ya lo tienes. Adoptar sistemas hiperconvergentes (HCI) se han convertido en una de las principales tendencias TI en 2020. Y es que como reconocen la mayoría de los responsables de TI, estos sistemas que aúnan capacidad de cálculo, almacenamiento y comunicaciones tienen ventajas evidentes: son más sencillos de mantener y gestionar, permiten escalar con suma facilidad y se integran sin problemas con todo tipo de sistemas cloud.

Por si esto fuera poco, los HCI proporcionan a las compañías la siguiente gran generación de soluciones de almacenamiento gracias a características avanzadas de recuperación ante desastres, gestión de backup o compresión y deduplicación de datos. La inmensa mayoría de las empresas que en este año han apostado por modernizar su centro de datos, renovar sus sistemas de almacenamiento, o iniciar el camino hacia la nube híbrida, han convertido la hiperconvergencia en una prioridad.

El trabajo ya no volverá a ser el mismo

Casi más que ninguno otro, este ha sido «el año en el que vivimos peligrosamente»…encerrados en casa. Además de COVID-19 o pandemia, «teletrabajo» ha sido uno de los términos que más hemos utilizado. Y lo vamos a decir ya, el rey del teletrabajo ha sido la videoconferencia, con Zoom como claro protagonista.

Pero más allá de las herramientas tecnológicas que hemos utilizado, lo que ha quedado claro este año es que el mundo laboral ha cambiado para siempre. ¿Volveremos a las oficinas? Muy probablemente…pero nada será igual. De una u otra forma, empresas y trabajadores se han acostumbrado a ese trabajar desde donde sea, entendiendo la oficina más como un «sitio de paso» o un «hub estratégico» (por ejemplo, para reuniones de equipo o con clientes), que un espacio al que acudir a diario.

Que ya no hay vuelta atrás lo saben especialmente las empresas de Silicon Valley, que siguen alargando los tiempos que permiten a sus empleados trabajar a distancia. Algunas incluso, como el caso de Twitter, afirman que quien quiera podrá trabajar en casa para siempre.  Pero es que esta flexibilidad a la hora de trabajar, también está impactando en la propia fisonomía del valle californiano, que ha empezado a ver cómo sin hacer demasiado ruido, algunas de sus principales empresas están trasladando sus sedes centrales a otros estados, en los que vivir resulta mucho más barato.

Otro año en el que no tuvimos 5G

La promesa del 5G en 2020 sigue en el mismo lugar en el que estaba en 2019… y en 2018: esto es, prácticamente intacta. Es cierto, se ha avanzado. Los principales fabricantes han lanzado un buen número de dispositivos equipados con conectividad 5G (ahí está el iPhone 12 para demostrarlo), que también ha llegado por primera vez a algunos terminales de gama media.

¿La verdad? A casi nadie le importa. La pandemia ha retrasado la instalación de antenas y la liberación del espacio radioeléctrico. La principal consecuencia es que como en 2019, la conectividad 5G sigue limitada a núcleos urbanos muy concretos, en zonas muy limitadas de esos espacios.

¿Y qué ocurre? Que no importa. Para prácticamente la totalidad de los usuarios, la conectividad 4G ya ofrece todo lo que necesitan…y ese extra de velocidad no parece que les importe demasiado. Veremos si al menos en 2021, el 5G crece en esas áreas donde realmente es necesario: en la industria y en las zonas despobladas, donde no es posible que llegue la fibra.

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