Papel e impresión: cosas que debes saber

El papel es un elemento fundamental en la impresión. Éste es la base sobre la que se produce el proceso de impresión, lo que significa que si éste falla todo lo demás también falla.

Por ello debemos dar al papel la importancia que merece en un entorno de impresión profesional. En este artículo os vamos a ayudar a diferenciar los tipos de papel que existen para que tengáis claro qué ofrecen y cuándo debéis utilizarlos.

Esperamos que os sea útil y os recordamos que podéis dejar cualquier duda que tengáis en los comentarios.

Calidad del papel

Por lo general el formato A4 es el más utilizado en el mundo de la impresión, pero debemos tener en cuenta que no aunque ese formato sea común existen calidades muy dispares que pueden acabar siendo insuficientes para conseguir una impresión de calidad.

Por ejemplo si apostamos por un papel de bajo gramaje nos encontraremos con láminas muy delgadas que probablemente no puedan ni siquiera absorber adecuadamente la tinta en los procesos de impresión.

También debemos tener en cuenta que aunque el papel reciclado puede ser una opción interesante para ahorrar y para reducir la huella de carbono de nuestra empresa debemos utilizarlo con cuidado, ya que presenta limitaciones importantes que lo convierten en una buena opción únicamente para trabajar con documentos internos.

Papel estándar

El papel normal o estándar es el que utilizamos en las tareas de impresión habitual. Sirve tanto para sacar documentos internos y externos como para imprimir texto e imágenes.

Ofrece una buena relación calidad-precio, pero debemos buscar siempre que tenga como mínimo un peso de 80 gramos por metro cuadrado, ya que eso nos asegurará que tiene una consistencia aceptable y que aguantará perfectamente los procesos de impresión sin curvarse ni arrugarse y que aguantará bien la tinta.

Si utilizamos un gramaje muy bajo es probable que acabemos teniendo problemas graves de impresión. También debemos evitar posibles irregularidades en el papel.

Papel reciclado

Es una opción muy útil para reducir costes de impresión, aunque por razones obvias sólo debemos utilizarlo en documentos internos. Éstos son aquellos que no vayan a salir del círculo de nuestra empresa.

Por otro lado antes de comprarlo debemos asegurarnos de que nuestra impresora podrá trabajar con él y es importante revisar que su gramaje no sea demasiado alto, que su textura sea lisa y que no presenta un acabado irregular para evitar atascos de papel.

El papel reciclado es un recurso que no debemos menospreciar, pero del que tampoco debemos abusar.

Papel fotográfico

Se utiliza para maximizar la calidad de las imágenes y fotos que imprimimos, lo que quiere decir que el papel fotográfico está destinado a un uso muy concreto, aunque debemos tener en cuenta muchas cosas.

Lo primero es que es el tipo de papel más caro de los tres que hemos nombrado hasta ahora, así que debemos limitar su uso a aquellos casos en los que su uso sea totalmente imprescindible.

En segundo lugar debe contar con una opacidad mínima, no se tiene que poder a través de él ya que de lo contrario la tinta podría atravesarlo y conseguir un resultado nefasto.

También debemos valorar si preferimos papel fotográfico mate o satinado (con brillo), y en este caso revisar el nivel brillo que presenta y que en ningún caso debe ser inferior a 90 sobre 100.

Finalmente nos queda el gramaje y el calibre, que indica el ancho del papel. Ambos afectan al peso del papel y en general es mejor optar por papeles de mayor peso para tareas de impresión fotográfica, aunque debemos tener cuidado y elegir uno que sea compatible con nuestra impresora.

Otros tipos de papel

En esta categoría agrupamos diferentes formatos y tipos que cubren necesidades muy concretas, como por ejemplo el papel de etiqueta, que sirve como pegatina, el de formatos A3 o A5, que tienen unas dimensiones diferentes a las del A4, y también los papeles más duros y pesados, conocidos en algunos casos como cartulinas.

Lo primero que debemos tener claro es que nuestra impresora es compatible con ellos, ya que de lo contrario tendremos problemas que pueden ir desde un simple atasco hasta sobreesfuerzos en los rodillos de la impresora que acaben en una rotura o avería, así que mucho cuidado.

Por otro lado también debemos buscar ese grosor mínimo que nos asegure que el papel podrá absorber bien la tinta y acomodar la impresión.