Cinco limitaciones técnicas al uso comercial de drones para el reparto

Siete millones. Ese es el número de drones que pulularán por el espacio aéreo estadounidense para 2020, según las previsiones de la Administración Federal de Aviación (FAA). De esta cifra, se calcula que 4,3 millones servirán a fines particulares, mientras que 2,7 millones se destinarán a usos comerciales. ¿Significa esto que el reparto con drones ya está aquí? ¿Que pronto nuestros cielos se ensombrecerán con el vuelo de legiones de estos aparatos, al estilo de Los pájaros de Hitchkock?

Si bien es cierto que en los últimos meses se han realizado algunos experimentos exitosos de pequeñas entregas con drones (pizzas en Nueva Zelanda o burritos en un campus universitario de Virginia, en EEUU), esta tecnología aún está lejos de generalizarse como una opción en el día a día del comercio electrónico a nivel mundial. Por mucho que la FAA diga que pronto va a haber tres millones de robotitos autónomos sobrevolando Estados Unidos para hacer negocios.

 

Que no nos ciegue el entusiasmo: sí, hay limitaciones técnicas

La cuestión es que aún existen varias limitaciones técnicas para tratar a los drones como un medio de transporte más dentro del sector logístico. Nuestro equipo de BETWEEN Technology ha identificado cinco:

1. Peso máximo de la carga

 

A día de hoy, los drones solo pueden transportar paquetes pequeños y ligeros. Por ejemplo, el prototipo de dron para el reparto de Amazon, el Amazon Prime Air, no puede trasladar una carga superior a 2,3kg. Hablamos de comida a domicilio (y no demasiada), alguna prenda de ropa, un gadget, bisutería y poco más.

2. Ruido generado por las hélices

Quien ha contemplado el vuelo de un dron lo sabe. Estos dispositivos en funcionamiento emiten un zumbido insoslayable que, por un ratito, divierte… pero, si se prolonga en el tiempo y se multiplica con la adición de más drones en acción, puede irritar al más tranquilo. El nivel de contaminación acústica en una ciudad invadida por drones podría llegar a convertirse en un problema de salud pública.

3. Dificultades para evitar tendidos eléctricos

La pericia de los drones para esquivar obstáculos en su vuelo está todavía en desarrollo. Digamos que no suelen tener problemas con chimeneas u objetos de gran tamaño en movimiento, pero los accidentes al chocar con tendidos eléctricos siguen siendo habituales. Y si algo hay en una ciudad, desde luego, son cables.

 

4. Duración de la batería

Las baterías de los drones actuales tienen una autonomía de poco más de tres kilómetros. Se trata de una distancia muy, muy corta si pensamos en que deben cubrir el trecho entre un almacén, que estará situado normalmente en un extrarradio, y un domicilio particular.

5. Impacto visual

Hemos hablado del ruido, pero, ¿y la contaminación visual que provocaría un ejército de drones yendo de aquí para allá durante todo el día sobre, pongamos por caso, Nueva York, Londres o París?

Condicionantes legales y económicos en el reparto con drones

Aparte de las limitaciones técnicas, existen otros factores disuasorios que dificultan aún más el avance de los drones en e-commerce. El más notable viene, probablemente, del ámbito legal. Antes de que los drones campen a su libre albedrío, hay que solucionar dilemas como estos:

  • ¿Quién debe regular el uso del espacio aéreo cuando el vuelo de los drones entre en conflicto con el de otros aparatos? ¿Cómo hacerlo?
  • ¿Qué pasa si un dron invade zonas de acceso restringido como terrenos militares, aeropuertos, etc.?
  • ¿Si un particular no quiere que un dron pase por encima de su casa, su jardín o su finca, tiene derecho a hacer valer su veto?

Por otro lado, desde un punto de vista económico las cuentas no acaban de cuadrar. A pesar de que el consumo energético de un dron sea relativamente bajo, hay que meter en la ecuación circunstancias como su coste de mantenimiento; o el reducido beneficio marginal de cada una de sus entregas comparado, por ejemplo, con el de un camión. Pensemos en que un dron puede transportar tan solo una mercancía, y más bien de escaso precio, por viaje; mientras que un camión maximiza sus desplazamientos trasladando grandes volúmenes y productos de alto valor.

A esto hay que sumar las reticencias de los usuarios. Echando mano de una encuesta de Walker Sands Communications, descubrimos que al 72% de los consumidores estadounidenses les preocupa que, como consecuencia del reparto con drones, su paquete pueda sufrir daños o, incluso, ser sustraído antes de que llegue a las manos correctas.

Emergencias y acceso a áreas apartadas: la verdadera utilidad del reparto con drones

Entonces, ¿tienen los drones algo bueno? Por supuesto. Pero debemos desplazar el foco, abandonar las áreas urbanas y las megalópolis, y pensar en otros entornos. Por ejemplo, en una situación de emergencia en el mundo rural, o en el envío de medicamentos a territorios aislados. De hecho, en algunos países africanos como Ruanda y Ghana ya hay empresas que se dedican a este tipo de cometidos. Y con excelentes resultados. Y es que, como afirma Keller Rinaudo, fundador de Zipline, compañía especializada en hacer llegar suministros sanitarios a lugares muy apartados, “tiene más sentido empezar usando los drones para salvar vidas”. A continuación, seguro que existen múltiples posibilidades de desarrollo en el mundo de la industria. Y después, solo después, contarán con el potencial tecnológico suficiente para encontrar su sitio en el comercio electrónico.