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A Fondo

La conjura de Silicon Valley

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Fue a principios del 2005 cuando a Silicon Valley le hacían falta ingenieros. Google, Apple, Facebook, las empresa tecnológicas empezaban a despuntar y las tradicionales tenían nuevas ideas en un nuevo futuro y campo abierto tecnológico. En este panorama, Steve Jobs y Eric Schmidt firmaban un acuerdo tan secreto como ilegal, por el que sus trabajadores cobrarían el mismo salario (más bajo de lo normal) y no se «robarían» trabajadores la una a la otra.

El 27 de febrero de 2005, Bill Campbell, miembro de la junta de dirección de Apple y asesor ejecutivo de Google, le envió un correo electrónico a Jobs en el que le confirmaba que Eric Schmidt «estamos directamente involucrados y pararemos firmemente todos nuestros esfuerzos para reclutar gente de Apple«. Más tarde, ese año Schmidt, dio instrucciones a su vicepresidenta de operaciones, Shona Brown, par que mantuviera este pacto secreto y solo compartiera información «verbalmente, ya que no quiero crear un rastro de papel sobre lo que se pueda demandar más adelante«.

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Según Pando Activity, estos acuerdos y conversaciones secretas llegaron al Departamento de Justicia de Estados Unidos en 2010, cuando la Administración Obama puso en marcha una investigación anti monopolio. Ésta se convirtió en la basa de una demanda colectiva que fue presentada por 100.000 empleados de alta tecnología cuyos salarios se vieron reducidos artificalmente. Se calcula que con este acuerdo las compañías se llegaron a ahorrar hasta 9.000 millones de dólares durante esta época.

La semana pasada el tribunal número 9 del circuito de apelaciones denegó los intentos de Apple, Google, Intel y Adobe para que la demanda fuera descartada y le dio la aprobación final para que ésta siguiera adelante. La fecha final de juicio se fijó para el 27 de mayo en San José, el mismo distrito donde la juez Lucy Koh presidió el juicio por patentes entre Apple y Samsung. En una investigación relacionada, pero separada de esta Meg Whitman, entonces CEO de eBay, también fueron demandados por el gobierno federal y estado de California por la organización de un acuerdo salarial «anti-robo», con Intuit, y es muy posible que también por Google, que supuestamente se llevó a cabo durante el mismo periodo de tiempo.

Según los documentos rescatados por PandoDaily, los acuerdos entre Apple, Intel, Adobe, Intuit y Pixar (que ahora pertenece a Disney), se han descrito como «una conspiración global«, en la que se violaron las leyes de   Sherman antimonopolio y el Acta Clayton. Un acuerdo que vino a agravar la crisis de empleo que se vivía en aquellos momentos en Estados Unidos, que ellos mismos comparan como la que perpetraron los magnates del ferrocarril a finales del siglo 19.

steve jobs

Poco después de cerrar el pacto con Google, Jobs se unió con Adobe en un acuerdo similar por el que ninguna de las empresas tampoco contratarían a los empleados de la otra. Jobs llevó a cabo este movimiento tras darse cuenta de que Bruce Chizen estaba llevando a cabo estas acciones. Ante la petición del CEO de Apple, Chizen contestó que algunos empelados estaban fuera de los límites. Ante la «aparente negativa» de Chize, Jobs no reaccionó bien y decidió meterle el miedo en el cuerpo al CEO.

«OK, le diré a nuestros reclutadores que tienen libertad para acercarse a cualquier empleado de Adobe, que no sea director o vicepresidente. ¿Estoy entendiendo tu posición correctamente?»

Esta sencilla frase bastó para que Chizen se temiera lo peor y esto es lo que comunicó a su equipo directivo:

«Si le digo a Steve, que es temporada abierta (a excepción de algunos directivos), el robará deliberadamente a Adobe solo para demostrar su punto de vista. Conociendo a Steve, irá detrás de nuestros más altos talentos en Mac y hará cualquier cosa para que estén encantados de irse (paquetes extraordinarios y el cortejo de Steve)«.

Durante los siguientes dos años, la industria tecnológica vivía en una burbuja. El pacto secreto que comenzaron Apple, Google y Pixar se extendió hasta Intuit e Intel. Hay que tener cuenta que estos pactos se basan en antiguas relaciones forjadas en Sillicon Valley, dentro de las propias juntas de directores. Se trata de una situación que ya ha sido reconocida por accionista y expertos en gobierno coporativo, como un verdadero problema. En estos tejemanejes, no se reconoce la opinión de trabajadores cuyas vidas se ven directamente afectadas. 

Fue por esta época cuando el CEO de Intel, Paul Otellini se unió a la junta de Google, gracias a este trabajo a media jornada, Otellini ganó 23 millones de dólares en 2007 además de los millones que le generaron las acciones de Google que se pusieron a su nombre.

En los documentos, que pueden leerse a continuación, puede verse la situación de desigualdad y el exagerado capitalismo que se vive en las zonas más profundas del valle, dónde unos pocos concentran toda la riqueza y poder y controlan los salarios y vida profesional de casi 100.000 empleados.

October 24, 2013 Class Cert Order

En el mundo de la tecnología por casualidad pero enormemente agradecida. Social Media Manager, Redacción, Organización y cualquier reto que se me proponga.

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