17 de enero de 2018

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Método Foren: el tándem perfecto entre RV, Machine Learning y medicina

Método Foren: el tándem perfecto entre RV, Machine Learning y medicina

Método Foren: el tándem perfecto entre RV, Machine Learning y medicina
enero 12
08:30 2018

Cuando Charo Ortín, doctora especializada en rehabilitación neurológica, apostó por aplicar Realidad Virtual (RV) a las técnicas de recuperación de sus pacientes, esta herramienta aún andaba “en pañales”. Aunque solo haga dos años de aquello, las previsiones de negocio de esta tecnología han subido como la espuma, estimándose que se han movido 6.000 millones de euros a nivel mundial, en 2017.

Ser pioneros en utilizar una tecnología demasiado joven, pertenecer a una startup sanitaria y la falta de financiación son los principales handicaps del denominado Método Foren. Por contra, su precursora, Charo Ortín (Madrid, 35 años) añade al proyecto ambición, ganas y mucha energía.

Desde la clínica Foren (Tres Cantos, Madrid) Ortín lleva años dedicándose a la rehabilitación neuronal de pacientes que han sufrido pérdidas de movimiento por diversas causas: ictus, enfermedades degenerativas, accidentes de tráfico…  Su obsesión desde el principio era encontrar una herramienta que les ayudara más en su progreso, que complementara la labor de los fisioterapeutas y los ejercicios convencionales. Fue en 2015 cuando conoció a la startup tecnológica, the vrain, con los que emprendería un camino que hoy les ha llevado a atesorar multitud de reconocimientos, nacionales e internacionales.

Charo Ortín

“Desde la clínica Foren estudiamos cómo se comporta el tejido nervioso y trabajamos para estimularlo, que crezca y se regenere de manera favorable. Sabemos que es un tejido que precisa de mucha intensidad en la repetición, si queremos que las neuronas vuelvan a crecer hacia un músculo en concreto, hay que conseguir que éste les demande cien veces cien”.

Aquí es donde se asienta la base médica que dará lugar al binomio científico-tecnológico que es el Método Foren y cuyo objetivo es “engañar al cerebro” y que el paciente “sea capaz de enviar cien veces cien esa orden de movimiento al músculo, es decir, que se den la mano la intención de orden del paciente con la respuesta muscular para que, repetido muchas veces, el tejido nervioso que subyace al músculo esquelético, crezca y el movimiento se automatice”.

En este trabajo, las gafas de RV son un instrumento más, “cuando un paciente viene, se le valora, se le diseña un plan de intervención y se ve si es candidato a usarlas o no. La tecnología hay que entenderla”. Es decir, que la Realidad Virtual aplicada a a la rehabilitación, por sí sola, no cura, sino que es una ayuda para mejorar. Utilizando las gafas, los usuarios se cansan menos, es más estimulante. “Los pacientes hacen muchas horas de rehabilitación: van a la piscina, hacen trabajo de suelo, pilates, etc… si solo haces gafas no te sirve para nada, igual que si solo haces pilates“, indica la doctora. “Lo que hace la Realidad Virtual es poner en el cerebro dañado ‘cosas’ que antes se habían borrado, estimulando ese crecimiento del tejido nervioso”.

Especializada en las denominadas “neuronas espejo“, Charo Ortín ha sabido aprovechar su característica principal: son visomotoras, es decir que se excitan igual cuando ven una acción que cuando las hacen. Esta es la base del trabajo médico que realizan en la clínica: “ver esa acción motora del modo que hemos patentado produce en el sistema nervioso del paciente una excitación neurológica que apoya el trabajo de recuperación de las motoneuronas dañadas”. 

En conclusión, el cerebro del paciente acaba creyendo que es él quien está en movimiento así que, con ayuda de unas descargas controladas en las piernas, el movimiento sale casi solo.

El hardware

Uno de los componentes más revolucionarios del Método Foren son las gafas de Realidad Virtual Samgung Gear VR, dispositivos cuya última versión fue presentada a mediados de 2016 y que se caracterizan por tener un campo de visión de 101 grados y la presencia de un conector de última generación USB Type C. Las Gear VR tienen un peso de 345 gramos en unas dimensiones de 207 x 122 x 98,5 mm, y cuentan con sensores de proximidad, acelerómetro y giroscopio.

Otro de los elementos del hardware es uno de los últimos y más potentes smartphones de Samsung, el modelo S8 plus, un móvil con diseño “todo pantalla” (Infinita) sin botones físicos en el frontal, diseño sin marcos con panel curvado “edge”, protección Corning Gorilla Plus y resolución nativa de 2.960 x 1.440 píxeles. Posee pantalla Super AMOLED con diagonal de 6,2 pulgadas de primera división, que es la primera del mercado con certificación MOBILE HDR PREMIUM otorgada por la UHD Alliance.

El software

Óscar Hormigos, fundador de the vrain, la empresa partner de Charo Ortín, nos cuenta que su equipo se ha encargado de la parte de la Realidad Virtual per se, es decir, de la imagen real que ven los pacientes al ponerse las gafas. Se basa en la técnica denominada estereoscopía, capaz de recoger información visual tridimensional, creando ilusión de profundidad.

“No se trata solo de un contenido 360 grados sino de un vídeo 360 esteroscópico, que genera una sensación mayor de inmersión y consigue uno de los objetivos: engañar mejor al cerebro. Es necesario que el cerebro de los pacientes piensen que lo que están viendo es totalmente real”.

Jesús, uno de los pacientes con los que hemos hablado, es usuario habitual de esta tecnología en su rehabilitación y nos indicó que efectivamente se producía una gran sincronización entre lo observado y lo realizado, y que él está convencido de que camina bien cuando utiliza las gafas.

Foren

El algoritmo

El elemento estrella del método Foren es el algoritmo tecnológico, que ya han patentado Charo Ortin y Pablo Espinosa y que, basado en técnicas de Machine Learning, tiene un enorme potencial de crecimiento. El desarrollo del mismo aún está dentro de la primera fase del proyecto, es decir, la recogida de datos de los usuarios de las gafas, clave a la hora de personalizar el tratamiento.

Dependiendo de variables como edad, peso, lesión, gravedad etc. de cada usuario, los impulsos que se mandan a los músculos son totalmente diferentes. Actualmente, estos impulsos son enviados “manualmente” y configurados por el fisioterapeuta a través de unos dispositivos de electroestimulación, parecidos a los mandos a distancia del que salen unos cables que se adhieren a los músculos del paciente para provocarle el movimiento.

El reto ahora es poder llevar a cabo la segunda parte del método que consistiría en convertir este proceso en algo automático. Aprovechando las herramientas de Machine Learning, conseguir que todo lo descrito anteriormente se haga de forma automática, que haya “una sincronización perfecta entre lo que el usuario ve con las gafas y la señal que se envía al músculo. Lo que hace el algoritmo es aprender de la base de datos que se ha creado a base de ser utilizado por muchos pacientes, de manera que, de forma autónoma y automática, se mande esa estimulación eléctrica y totalmente personalizada”. Ahora se hace manualmente.

Sin embargo, tanto Charo Ortín como the vrain se están encontrando con multitud de obstáculos para seguir avanzando. En primer lugar, la falta de financiación para seguir investigando, la eterna queja española del “quiero y no puedo” que tanto daño está haciendo al desarrollo del talento.

En segundo lugar, la burocracia que rodea a todo lo que tenga el sello medical device. “Cuando un proyecto adquiere esta categoría, tiene que pasar por una serie de certificaciones añadidas. Además, si se incurre en un riesgo para la salud, como es el hecho de utilizar estimulaciones eléctricas, te lo miran con lupa”, indicó Hormigos.

Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los trastornos neurológicos afectan en todo el mundo a unos mil millones de personas, dependiendo de la enfermedad se estaría hablando de entre el 8 y el 14% de la población mundial. “Si existiera un producto como el nuestro en el mercado, que se pudiera comercializar, tendría un impacto muy grande en la vida de las personas, porque ayudaría mucho en su rehabilitación”.

“La investigación de todo esto es muy costosa, tanto por la parte del personal como de los componentes tecnológicos. En estos momentos no podemos seguir nosotros solos, tenemos que avanzar con la investigación con ayuda“, pide Hormigos.

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Elisabeth Rojas

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