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Opinión

Casos de éxito de transformación digital con IA de empresas TIC y Big Tech

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Casos de éxito de transformación digital con IA de empresas TIC y Big Tech

Acabamos de leer la segunda edición del libro “Rewired: How Leading Companies Win with Technology and AI”, y nos ha servido de inspiración, para recoger aquí ejemplos exitosos de transformación digital empresarial, con TIC e inteligencia artificial. Los autores -socios de McKinsey- exploran cómo las empresas líderes se mueven más rápido y qué cambios realizan para convertir la Inteligencia Artificial en valor tangible de negocio.

Muchísimos libros se han publicado sobre cómo usar la tecnología para triunfar en el negocio. La ventaja diferencial de la segunda edición de “Rewired: How Leading Companies Win with Technology and AI”, Wiley, abril de 2026, es que es un escrito muy actual, que recoge lo sucedido sobre la IA en estos tres últimos años de “explosión” de la IA Generativa y, hoy, los Agentes de IA, con casos reales de éxito. En este artículo se analizan los puntos más importantes del libro y su traslación a empresas similares de España y tendrá continuación en un segundo artículo en los próximos días.

Al fin y al cabo, lo que quieren todas las empresas de todos los sectores y tamaños es tener éxito. En 2026, las tecnologías de la digitalización son la principal palanca para triunfar empresarial y profesionalmente. Los autores reconocen, eso sí, que “una transformación tecnológica y de IA es un esfuerzo de gran envergadura”. A continuación, ofrecen la solución, consistente en “coreografiar estas transformaciones de manera adecuada y, entonces, es posible liberar valor con mucha rapidez. Tanto, que muchas de estas transformaciones se autofinancian en un periodo relativamente corto de tiempo”.

De lo dicho en el párrafo anterior, se deducen varias cuestiones que los expertos en negocio y TIC llevan décadas analizando. Primero, que las transformaciones empresariales vía tecnología no implican ni una ni dos tecnologías, sino muchas: Cloud, Ciberseguridad, Computación, Conectividad, Software, Internet de las Cosas, Inteligencia Artificial, Quantum, Data Centers, Big Data, por poner solo algunos ejemplos. “Coreografiar”, en este contexto, significa que alguien actúa como director de orquesta, haciendo que todos los instrumentos (tecnologías) suenen al unísono transmitiendo la sinfonía.

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Sin quitar mérito ni valor a los CIO, CISO y demás responsables de tecnología de las grandes empresas, los autores de “Rewired” defienden -apoyándose en la experiencia de cientos de corporaciones- que tiene que ser el CEO y la más alta dirección quien, de manera consensuada, impulse el cambio. De otra manera, la tecnología, por si sola, no saldrá del nicho en que se ubica. La medida del éxito, puede leerse, se da cuando el director de una unidad de negocio decide hacer uso de una de esas tecnologías, porque conoce su valor y sabe dónde ubicarla dentro de la empresa. Luego, los departamentos de TI se encargarán de embeber las tecnologías en los procesos de negocio.

Los primeros ejemplos de éxito provienen de las empresas Big Tech de Estados Unidos

Amazon, con AWS, Alphabet con Google y YouTube, Microsoft, Meta, Apple, NVIDIA, Oracle, Salesforce, AMD, Qualcomm, Cisco Systems y otras compañías no americanas, pero vinculadas a Corporate América, como el fabricante de chips TSMC, la coreana Samsung, Lenovo y otras.

Estas empresas producen y venden tecnología a terceros, pero su campo de pruebas no está fuera, sino dentro. Amazon nació siendo un distribuidor, un retailer que vendía libros. Hoy, además de ser la empresa que más factura del mundo (ha superado a su competidor Walmart, en 2025), es líder en Cloud por cuota de mercado, con AWS. Amazon ha aplicado Cloud, IA, Robótica… a sus procesos internos y en la relación con millones de consumidores, tanto B2C como B2B. La diferencia en ventas de Amazon y Walmart es pequeña, pero la primera supera a la segunda, por mucho, en valor bursátil y en generación de beneficios.

Esta es la primera consecuencia positiva de la transformación digital: la rápida consecución de beneficios: “Primero, estas empresas logran, en promedio, un aumento del 20% en el EBITDA gracias a sus iniciativas centradas en la IA. Y ese valor suele provenir, como mucho, de dos o tres áreas. Existe un enfoque extremo en los puntos de palanca económica”.

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Esos puntos de palanca económica que, “tocados”, reverberan positivamente en todo el negocio pueden ser, a modo de ilustración: en Amazon, el uso de la IA (GenAI y AgenticAI) en los procesos de compra online; el uso de la robótica en almacén, logística, inventario y stock, SCM (supply chain management)…, es decir, en los elementos esenciales de un distribuidor, sea físico, online u omnicanal: el front end (cliente) y el back end (almacén). Las ganancias se notan en un 20% más de eficiencia operativa y productividad.

Vale la pena añadir que Walmart no se ha cruzado de brazos esperando a que Amazon le arrase por la izquierda. Así como Amazon ha entrado de lleno en el terreno de las tiendas físicas, también Walmart ha hecho lo mismo penetrando en el negocio online y su ecommerce le genera ventas por 150.000 millones de dólares al año (tanto como valen en bolsa Inditex o Banco Santander, en el IBEX35 de España). Walmart ha hecho uso del metaverso (sí, del metaverso) y de la IA para competir con Amazon y se ha hecho respetar.

En Europa y en España, los distribuidores locales también viven procesos de transformación digital

Muchas veces acuden a integradores de tecnologías de nueva generación, sea Telefónica Tech, Accenture o Ingram Micro, en función de los objetivos marcados y necesidades. El Corte Inglés no quiere ceder a Amazon el trono de ser el líder del retail español, en moda, alimentación, distribución especializada y comercio. Su nuevo plan estratégico prevé invertir 3.000 millones de € hasta 2030. Y su transformación hacia la omnicanalidad y la digitalización no es nueva, sino que ya suma una década. Además, con una marca propia “aspiracional, El Corte Inglés”, atrae a millones de clientes a sus tiendas físicas, recientemente remozadas, para proporcionar una mejor experiencia de compra y fidelizar a los clientes: algo -la lealtad del cliente- muy difícil de conseguir en el comercio online, donde la competencia es feroz en precio.

El sector distribución en su conjunto se está transformando digitalmente

El Corte Inglés ha hecho como Walmart, en EE.UU. Si hubieran seguido el ejemplo de Saks Firth Avenue, Macy’s y otros, habrían acabado ya como el rosario de la aurora: en cambio, El Corte Inglés, Inditex, Mercadona, Mango, Carrefour, Alcampo, Adolfo Domínguez, C&A, H&M, Fnac, MediaMarkt, Ikea, Leroy Merlin, Eroski y muchos otros, están en una carrera contra reloj para posicionarse bien. En tres a cinco años, veremos cómo queda el sector retail español, hoy compuesto por 625.000 empresas que aportan 12,5% al PIB nacional, casi tanto como el turismo (13%). Posiblemente, haya un proceso de mayor concentración empresarial en empresas locales, fusionándose para, con más tamaño, competir con Amazon.

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Concentración empresarial Big Tech en torno a la IA

Ciertamente, es un clamor general que el mercado de la IA esté en manos de unos pocos, lo que les otorga un inmenso poder económico, empresarial, militar y político. Porque, como Amazon, está el resto de Big Tech que son las empresas que más valen del mundo y, cada trimestre, baten récords en facturación y beneficios. Esto, les permite seguir invirtiendo en infraestructura de inteligencia artificial cifras impresionantes que, en 2026, alcanzarán el billón de dólares americano (= 1 trillón). Apple, con su liderazgo en smartphones; Google con su liderazgo en publicidad online y en búsquedas en internet -que ahora condicionan las estrategias digitales de las empresas, porque, junto al buscador, está la IA, Gemini y, en el 52% de las búsquedas, las fuentes de información no son humanas o de origen humano, sino fruto de la IA, con los sesgos que esto supone, equívocos y faltas de información. Google, además es un jugador esencial en el mercado del Cloud.

Microsoft ya abarca casi de todo, mucho más allá del software y los sistemas operativos: su pronta alianza con Open AI le otorgó una ventaja competitiva versus sus competidores en el mercado del software de gestión empresarial. Y, tres años, después de la alianza, también ha facilitado sustancialmente la posible salida a bolsa de Open AI. Esto, a pesar de que Sam Altman rompió la exclusividad con Microsoft y hoy trabaja con NVIDIA, Oracle, Intel, SoftBank… Open AI no podría hacer lo que está haciendo hoy, con valoraciones de vértigo, si no hubiera sido por la alianza e inversión de Microsoft tras el lanzamiento de CHAT GPT hace tres años. Microsoft es el segundo jugador más importante de Cloud en el mundo, con Azure.

Meta está imbuida en una transformación radical de su modelo de negocio y procesos: apuesta firme por la inteligencia artificial. No ha descuidado su principal fuente de ingresos: la publicidad en sus redes sociales y sus marketplaces (Instagram, Facebook, WhatsApp, Threads), pero deriva recursos de áreas tradicionales y negocios legacy hacia la IA. Lo cual se refleja en la composición de su fuerza laboral, donde mucho personal de marketing y ventas le sobra a Mark Zuckerberg y, de ahí, los miles de despidos; y, en cambio, contrata en el mercado expertos en IA. Por ahora, los inversores institucionales le dejan hacer, porque su facturación y beneficios trimestrales sigue batiendo récords. Pero, para seguir invirtiendo billones en infraestructura de IA, más pronto que tarde, habrá de dar un ROI de dicha inversión. La ausencia de ese ROI, hoy, le penaliza en bolsa.

NVIDIA es un caso tan atípico como emblemático. Hace escasamente una década solo era conocida por sus GPUs para videojuegos y su facturación y beneficios eran muy pequeños. Hoy, en cambio, es la empresa más valorada del mundo y es el termómetro de la salud de la inteligencia artificial, según va batiendo récords en facturación y beneficios. Quizá sea el ejemplo más radical de transformación digital gracias a la IA entre las corporaciones americanas.

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Las empresas tecnológicas son ejemplo de transformación digital, aunque no están exentas de riesgos y peligros. La aparición del Agente de Anthropic, Claude Opus 4.5, tiró por tierra las valoraciones bursátiles de las empresas de software de gestión empresarial como Microsoft, Oracle, SAP, Salesforce, IBM y Service Now, entre otras. Es verdad que la caída fue puntual, pero las empresas de software han tomado nota y ponen mucho énfasis en sus propios agentes de IA, para no volver a sufrir otro “efecto DeepSeek”: supuestamente, un chatbot muy barato es capaz de hacer lo mismo que los muy caros ERP, SCM, CRM, BI, etc, de las empresas de software antes citadas.

La amenaza también se cierne en otros sectores: cuando Anthropic anunció Mythos, los grandes bancos americanos de derrumbaron en bolsa, recientemente. Una de sus aplicaciones consiste en hacer trading bursátil con algoritmos. Esto ya existe hace 15 años, con los famosos “quant”. La diferencia está en que un buen trader puede tardar semanas, incluso meses, en hacer voluminosas inversiones de alto riesgo. Mythos las hace muy bien, en un par de horas. JP Morgan Chase, Goldman Sachs, Wells Fargo, Morgan Stanley, City, etc se hundieron en bolsa.

Para algunos, esto es ejemplo de la destrucción creativa del capitalismo, sostenida por Schumpeter, mediante la innovación tecnológica. Pero, como en todas las revoluciones industriales, quedan contentos los que ganan y quedan deprimidos los que desaparecen. En nuestro país, el Banco de España convocó hace dos semanas a los seis grandes bancos sistémicos españoles (CaixaBank, Santander, BBVA Banco Sabadell, Bankinter, Unicaja) para discutir las medidas necesarias que eviten una debacle a la americana en nuestro sector financiero y, adicionalmente, advertir a los bancos que no hagan miles de despidos por culpa de la IA.

Adicionalmente, hay que tener en cuenta que Mythos es capaz de “hackear” el sistema financiero entero, de una manera que solo los muy grandes expertos son capaces de entender, aunque no replicar. Tanto poder en tan pocas manos…, no puede ser bueno, advierte el Papa León XIV en su primera encíclica, dedicada a la inteligencia artificial. Es significativo que, tras tres años en que -todos- hablamos solamente de inteligencia artificial, todavía no se ha publicado ningún documento que analice el fenómeno -más allá de la tecnología- de la IA. Hasta que llegó la encíclica del Papa (“Magnifica humanitas”).

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Proteger la dignidad de la persona es lo más importante, dice León XIV y advierte de la visión mercantilista que solo aprecia la productividad y la eficiencia, en aras de la búsqueda del beneficio. El documento trata la cuestión del desempleo consecuencia del uso de la IA. El World Economic Forum ya advirtió en 2023 que 300 millones de personas en Occidente perderían su puesto de trabajo, al ser sustituidos por la IA.

Y eso que no estamos hablando de inteligencia artificial general, entendiendo por tal aquella que alcanza el momento denominado “singularidad”, por el que la IA equivale a las capacidades intelectuales humanas o las supera. ¿Hemos alcanzado ya este momento? Algunos dicen que sí. Otros disimulan. El presidente Trump estuvo a punto de firmar un decreto que obligaba a las empresas de IA a presentar al gobierno sus proyectos de IA antes de ser contratados por el sector público, especialmente militar. El descubrimiento -por parte de Mythos de Anthropic y de CHAT GPT 5.5 de Open AI- de vulnerabilidades en ciberseguridad, susceptibles de hackeos, aconsejaba la prudencia y Trump estuvo a punto de firmar el decreto que obligaba a la supervisión previa, a finales de mayo de este año. Pero, advertido por sus asesores que esos guarda-raíles de prudencia, ponía a Estados Unidos en desventaja respecto a China, Trump decidió marcha atrás y no firmar.

La administración Trump ha sido la más favorable al sector tecnológico norteamericano

Desde su toma de posesión como presidente (21 de enero de 2025), en que todos los grandes líderes TIC estuvieron presentes (Tim Cook, de Apple, Sundar Pichai de Google, Bill Gates, Satya Nadella de Microsoft, Sam Altman de Open AI, Jeff Bezos de Amazon, Mark Zuckerberg de Meta, Larry Ellison, de Oracle, Jensen Huang de NVIDIA, Lisa Su de AMD…; por supuesto, Elon Musk de Tesla, X, xAI, etc) a sus más importantes viajes de estado (Oriente Medio, China) en que Trump ha sido acompañado por los líderes de Big Tech, que volvieron a EEUU con grandes contratos bajo el brazo.

La unión del poder político y el tecnológico ha dado lugar al llamado poder tecnocrático, entendido en un sentido negativo, dictatorial y distópico. La visión de George Orwell en su obra “1984” seria la más acertada. Y la más negativa para la raza humana. En Estados Unidos, son muchos colectivos (escritores, periodistas, actores, y multitud de colectivos de cuello blanco o ejecutivos) los que buscan protegerse legalmente, de las consecuencias negativas para su trabajo, fruto de la IA. Primero, por los derechos de autor, que se apropia sin pagar, la IA. Segundo, porque toda vez la IA aprende, es capaz de hacer mejores guiones, novelas e inversiones que las personas. Es la antesala para la pérdida del puesto de trabajo.

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Aunque, algunos que promocionan la IA, van más allá: Elon Musk lleva años repitiendo su mantra de que la inteligencia artificial puede destruir la raza humana. Peter Thiel (cofundador de Paypal y uno de los inversores más importantes de Silicon Valley) afirma que “la inteligencia artificial es el anticristo y viene a destruirnos a todos”. No es muy halagüeño, este futuro nuestro…

Pero, hay otros líderes de la IA que no hacen ninguna otra consideración que no sea de negocio. Jensen Huang, fundador y CEO de NVIDIA, sabe que únicamente ha de hablar de aumentos espectaculares de ventas (+85%, último trimestre) y beneficios (se multiplican por tres, último trimestre). Si NVIDIA va bien, también triunfarán los fabricantes de centros de datos, servidores, infraestructura, chips, semiconductores y demás ecosistemas. Lo mismo sucede con Sundar Pichai (Alphabet-Google), Satya Nadella (Microsoft) y Mark Zuckerberg (Meta), por ejemplo: no hay hecho discursos “humanistas” sobre la IA, “ni se les espera”. Son técnicos. Tienen que generar resultados impresionantes para los inversores. De otra manera, sí que habría una burbuja de IA (como en marzo de 2000 con las “punto.com”) y, entonces, todos tendríamos un problema serio.

El CEO de Salesforce, Marc Benioff, muy alineado con Donald Trump (su revista, TIME, ha otorgado varias veces el premio de “Person of the Year”, a Donald Trump), ha hecho reflexiones humanistas sobre los peligros de la IA, pero a veces se ha vuelto contra él, como un boomerang. Salesforce ha hecho su propia transformación digital con la IA. Pero le han sobrado empleados de cuello blanco y varios miles de trabajadores han sido despedidos. Y habrá más despidos. The Wall Street Journal, la biblia de Wall Street, ha dedicado recientemente informaciones a Marc Benioff, con cierta ironía: “¿Marc, qué fue de la cultura OHANA, la familia Salesforce, si despides tantos miles de trabajadores?” (Ohana significa “familia” en hawaiano).

Cisco Systems también se ha transformado digitalmente. Es un buen ejemplo de hacer los deberes en casa, antes de enseñárselos a los clientes. Cisco sigue siendo líder en networking, pero su posicionamiento actual refleja la realidad de su negocio con fuerte peso de los servicios, software y ciberseguridad. Su CEO, Chuck Robbins, tanto reconoce que su empresa ha ganado en eficiencia y en productividad, como que le sobran puestos de trabajo y ya van varias rondas de despidos de miles de empleados. Evidentemente, el de Cisco y el de Salesforce no son casos aislados, porque el sector tecnológico en Estados Unidos ha despedido casi medio millón de trabajadores en lo que va de año, pasando la responsabilidad a la inteligencia artificial.

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jorge diaz cardiel

 

Jorge Díaz-Cardiel. Socio director general de Advice Strategic Consultants. Economista, Sociólogo, Abogado, Historiador, Filósofo y Periodista. Autor de más de mil artículos de economía y relaciones internacionales, ha publicado una veintena de libros.

 

 

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Socio director general de Advice Strategic Consultants. Economista, Sociólogo, Abogado, Historiador, Filósofo y Periodista. Ha ocupado cargos de responsabilidad en empresas de comunicación, relaciones públicas y tecnología. Ha escrito más de mil de artículos de economía y relaciones internacionales y una veintena de libros.

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