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Opinión

El almacenamiento por niveles y la trayectoria de los datos digitales

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Tim Wright

Tim Wright, director de Asistencia Técnica, Storage Products Division de Toshiba Europe GmbH.

El almacenamiento empresarial está entrando en una era de transformaciones. La gestión de datos empresariales se está convirtiendo en una tarea elaborada, y las organizaciones se hallan en un punto de inflexión de un enorme desafío de datos. La evolución del universo digital se suele mencionar como uno de los principales catalizadores de este cambiante panorama del almacenamiento, ya que continúa expandiéndose a un ritmo asombroso.

Los analistas de IDC estiman que la cantidad de datos creados o replicados en 2011 fue de 1.8 zettabytes. Además, se espera que crezca con un factor de 9 en los próximos cinco años: el equivalente de almacenamiento a 57.500 millones de iPad de 32 GB o 200.000 millones de películas en alta definición. Cifras que difícilmente se asimilan.

La capacidad es, sin duda, un motivo principal de preocupación, con infraestructuras informáticas de empresas saturándose para contener ingentes cantidades de información. Mientras este explosivo universo de datos continúa evolucionando, se ha sumado una nueva capa de complejidad para las organizaciones cuando se trata de gestionar y almacenar los datos. El volumen ha pasado a ser un solo elemento más de la lista de preocupaciones en lo referente al almacenamiento empresarial efectivo.

El consumismo gradual de TI en el ámbito laboral durante los últimos años ha provocado un torrente de nuevos contenidos de datos en el sistema de TI de las empresas. Audio, vídeo, documentos de texto y presentaciones se fusionan con ingentes cantidades de datos en tiempo real generados por redes sociales, herramientas de las nuevas comunicaciones y datos generados por los móviles. Y, aunque no cabe duda de que el entorno empresarial se ha enriquecido y ha aumentado su productividad como resultado de estos cambios, los departamentos de TI pugnan por instaurar el orden en medio de este caos de datos mientras los usuarios demandan el acceso instantáneo a los datos que necesitan en el momento en que los necesitan.

Lo más significativo es que el desafío que impone el crecimiento de esta capa de complejidad de datos ya no es una cuestión que ataña solo a los departamentos de TI. Con los gobiernos europeos centrando cada vez más la atención en la cuestión de la regulación de datos empresariales, la inversión en las tecnologías adecuadas de almacenamiento y recuperación de datos puede suponer que se puedan eludir fuertes sanciones normativas. Con las empresas siendo requeridas cada vez más ante la ley para rendir cuentas de todos los datos almacenados en la infraestructura de sistemas informáticos empresariales, la presión recae en proporcionar un acceso minuciosamente controlado en lo referente a los datos empresariales.

Datos digitales

Nuevos obstáculos para los departamentos TI

Cuando las empresas hacen balance de los desafíos que están asociados con el volumen y la complejidad de los datos, un nuevo obstáculo viene a sumarse a la presión que soportan los departamentos de TI. Con las empresas europeas apretándose el cinturón en un intento de capear la desaceleración económica mundial, el mantenimiento del gasto en línea con presupuestos más ajustados es una preocupación prioritaria cuando los departamentos de TI están sometidos a presión para satisfacer las necesidades empresariales pero sin reducir el gasto.

Enfrentados a este contexto de datos caótico, con tantos factores en juego, invertir en la tecnología adecuada nunca ha sido tan importante. Con los datos digitales haciendo las veces de elemento vital de los negocios hoy en día, el almacenamiento es uno de los elementos fundamentales del rendimiento de la configuración de sistemas informáticos empresariales.

En este panorama digital dinámico, las estrategias de almacenamiento empresarial están evolucionando para superar este reto mediante la aplicación de tecnologías inteligentes. El almacenamiento por niveles es uno de los medios más efectivos para las empresas que estén buscando asumir los desafíos de las velocidades de acceso a los datos, a la vez que abaratan los costes a través de la reducción del consumo energético y del calor. Mediante la implementación de un enfoque de almacenamiento por niveles, las organizaciones se pueden beneficiar de un mayor nivel de sofisticación en lo tocante a almacenamiento y recuperación de datos.

El almacenamiento por niveles implica la gestión automática de datos, que es la forma más efectiva de almacenamiento en función de los requisitos de coste, rendimiento, disponibilidad, seguridad y recuperación. La estructura por niveles controla las demandas de acceso a distintos tipos de datos, graduándolos desde datos de gran demanda en el nivel 0 hasta llegar a los niveles más bajos según nos movemos por el sistema por niveles. Gracias a la flexibilidad de esta estructura, las empresas también pueden reforzar sus capacidades de seguridad con discos duros (HDD: hard disk drive) empresariales que cuentan con cifrado.

La arquitectura habitual del almacenamiento por niveles tendrá una apariencia semejante a esta:

– Nivel 0: necesidad de velocidad

El rendimiento diario de todas las empresas depende de una selección de conjuntos de datos fundamentales: la información más necesaria para las empresas, que abarca desde activos de bases de datos hasta el correo electrónico e información financiera. Invariablemente, un gran número de usuarios accede con regularidad a estos datos. Las unidades de estado sólido de clase empresarial (eSSD: enterprise solid state drive) abarcan el nivel 0 de almacenamiento. Desarrollada a partir de una memoria flash en vez de en un disco giratorio, esta unidad de estado sólido proporciona una velocidad de lectura/escritura ultrarrápida para los datos fundamentales. La característica más importante de este nivel es su rendimiento constante, el cual garantiza que los usuarios accedan a los datos cuándo y cómo lo necesiten.

SSD Toshiba

La mejora de la fiabilidad y el acceso más rápido a los datos hacen que las unidades de estado sólido (SSD) estén en perfectas condiciones de satisfacer las necesidades del entorno de datos dinámicos en una empresa moderna. Aunque la tecnología de SSD suele ser más cara, el rendimiento por entrada/salida (IPO: input/output performance) de un eSSD es, al menos, un 10% más barato que una unidad de disco de 15.000 RPM.

– Nivel 1: datos esenciales

Es en este nivel donde se localiza la siguiente capa de datos empresariales. Aunque no es fundamental, la información que se aloja en este nivel aún necesita estar disponible, y puede incluir documentos de texto, presentaciones o datos financieros. Sustentada por unidades de disco de 15.000 RPM de alto rendimiento, ofrece a los usuarios una funcionalidad semejante en términos de potencia, latencia reducida y acceso más rápido a la información, cómo y cuándo los usuarios la necesiten.

Y, de nuevo, el balance de costes entra en juego: estos discos duros (HDD) tienen una capacidad menor y, por lo tanto, implican un precio mayor por gigabyte. No obstante, hacen falta menos discos de 15.000 RPM que discos de 10.000 RPM en los que se haya minimizado el movimiento del cabezal (short stroking) para lograr un IPO objetivo por segundo.

– Nivel 2: rendimiento prioritario

En el nivel 2, las aplicaciones de almacenamiento de acceso directo demandan capacidad, potencia y rendimiento con HDD de 10.000 RPM. Las características de este nivel siguen siendo las mismas que las del almacenamiento empresarial tradicional de nivel de entrada, con un menor nivel de precios por gigabyte, lo que implica la capacidad de alojar un mayor volumen de almacenamiento. Este nivel, que incorpora una mezcla de rendimiento, capacidad y precio, es el más equilibrado. Estas unidades suelen ser HDD de 2.5 pulgadas, las cuales generan menos calor y, por lo tanto, requieren una menor refrigeración (lo que las hace energéticamente eficientes).

– Nivel 3: el hogar de la historia digital

Esta tercera y última capa del almacenamiento empresarial se compone de datos empresariales fundamentales que, aunque no se necesiten a diario, deben archivarse y poder recuperarse cómo y cuándo se necesite en el plazo de una hora. Este nivel se basa en HDD de 7.200 RPM de alta capacidad —lo que permite a las empresas almacenar grandes cantidades de información histórica, de datos transaccionales en concreto—, pero a un coste menor por gigabyte. En este nivel se pueden almacenar ingentes cantidades de datos de alta capacidad, llegándose a alcanzar capacidades del orden de terabytes cuando resulta necesario.

Mientras las empresas afrontan la creciente diversidad digital del panorama de los sistemas informáticos empresariales, no cabe duda de que las capacidades de almacenamiento demostrarán ser cada vez más importantes para la productividad empresarial. Con el fin de que las empresas puedan asumir los crecientes desafíos en torno a la capacidad, el volumen, la accesibilidad y el ahorro de costes, las soluciones de almacenamiento por niveles proporcionan capacidades de almacenamiento dinámico a las organizaciones. Según nos vamos acercando a la próxima generación del descubrimiento digital, mediante un enfoque inteligente del almacenamiento de información, las empresas se pueden asegurar de estar un paso por delante en este juego de los datos.

Periodista especializada en tecnologías corporate, encargada de las entrevistas en profundidad y los reportajes de investigación en MuyComputerPRO. En el ámbito del marketing digital, gestiono y ejecuto las campañas de leads generation y gestión de eventos.

Opinión

Apple, el nuevo Gran Hermano de la industria TIC

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gran hermano

Al cierre de Wall Street, ayer, día 12 de septiembre de 2018, la acción de Apple valía 223,85 dólares, bajando un 2,60% en la jornada. Ese día Apple, como todos los meses de septiembre de todos los años, presentó sus nuevos productos al mercado, especialmente los nuevos iPhones y Apple Watch. Si, por ejemplo, uno de los cinco grandes bancos de inversión de Wall Street (Goldman Sachs, el primero) pierde 2,60 por ciento de su valor en una sesión se da por seguro que el Consejo de Administración se reúne “para analizar qué ha pasado y asignar responsabilidades”. El Consejo transmite al CEO sus decisiones, quien a su vez convoca al Comité de Dirección en sesión de crisis y procede a despedir a varios directivos -que se van a casa contentos, con varios millones de dólares de indemnización, bonus, etc- y elaborar una nueva estrategia de crecimiento. No es, en realidad, nada dramático: es como un juego, donde los jugadores conocen las reglas, sea en Goldman Sachs o en Apple.

Un vistazo a la evolución del valor de la acción de Apple en los últimos once años (el primer iPhone fue lanzado al mercado en 2007, aún vivía Steve Jobs) muestra que, cada septiembre, el día en que presenta sus nuevos productos, el valor de su acción decrece. Pero nadie llora y, si lo hace, es por alegría que no por pena: no en vano, Apple es la empresa con mayor valor bursátil del mundo y la primera en alcanzar el billón de dólares, equivalente al Producto Interior Bruto de España. Cierto que Amazon acaba de subirse al carro del billón de dólares de market cap; pero hay una abismal diferencia entre ambas empresas.

Amazon, desde su fundación en 1994 como librería pequeña online, solo ha presentado beneficios en una ocasión. Apple, en cambio es, desde que Steve Jobs cogió de nuevo las riendas de la empresa en 1996, una máquina de generación de beneficios. ¿Qué más quieren los inversores en una empresa que esta dé beneficios y reparta dividendos? Más aún, ¿Qué importa de dónde vengan? Como bien dijo el sucesor de Mao Zedong al frente de China, Deng Xiaoping, para explicar por qué un país comunista adoptaba el capitalismo de estado en 1982: “¿Qué importa si el gato es blanco o negro con tal de que cace ratones?”

Para los inversores, da igual si los beneficios de Apple provienen del iPhone, del iPad, del iPod, del Apple Watch, de los ordenadores Mac, o, si me apuran, incluso si la empresa hace honor a su nombre y se pone a vender manzanas de verdad, seguro que las vende a precio de oro, como los teléfonos. Como cada trimestre, en el segundo de este año, Apple batió récord de beneficios, de nuevo. Sus beneficios trimestrales equivalieron a la facturación anual de la mayor empresa informática del mundo, que no citaré por aplicar el refrán de “se dice el pecado, pero no el pecador”. El 65% de los ingresos de Apple proceden del iPhone. En el último trimestre fiscal las ventas solo crecieron un 1% más, equivalente a 29.900 millones de dólares en ingresos o, lo que es lo mismo, un 20% más que el año anterior. ¿Cómo es posible?, se pregunta el inversor. La respuesta está en el precio del iPhone, que se incrementó (qué coincidencia) un 20%.

Ganar mucho más dinero, aunque se venda lo mismo. Es la estrategia de Apple. Acertada porque, aunque Samsung tiene una cuota de mercado del 20,9% en la venta de teléfonos inteligentes, versus el 14,5% de Apple, de todos es sabido que esta factura, gana y vale en Bolsa mucho más que la otra. Y no sigo por aquí, por no hacer sangre…

apple

El público de Cook

Cito a los inversores más que a los frikis. El perfil del público que acude a Cupertino para escuchar a Tim Cook y ver la presentación de los nuevos productos ha cambiado radicalmente con los años. Si 28 años de historia sirven de referencia, diré que, en 1990, asistí a una presentación de los nuevos productos de Apple, por parte de Steve Jobs. Fuimos tres españoles: José Luis Cobas (hoy director de comunicación de Ferrovial), Osky Goldfried (editor de medios de comunicación tecnológicos y digitales) y un servidor.

Acostumbrado a ducharme hasta con el traje puesto, me sorprendió ver tanto hippie y tanto friki tecnológico, como en su momento lo fue el cofundador de Apple, Steve Wozniak, quien tuvo que abandonar la compañía (vaya, que Steve Jobs le despidió, como cuenta con detalle minucioso el gran biógrafo de Jobs, Walther Isaacson, ex director de Time y de Newsweek y autor de la monumental biografía titulada “Steve Jobs”, que ha inspirado dos películas sobre el protagonista, una interpretada por Ashton Kutcher y otra por Michael Fassbender) porque no quería democratizar la informática -como deseaba Jobs: “poner un ordenador en cada hogar”- sino dejarla en manos de ingenieros, como fue costumbre en el sector tecnológico-informático en los años 70 y 80.

Durante años, “expertos en informática”, gentes que hicieron de Apple su religión y referencia vital, acudieron a ver y escuchar a Steve Jobs en la presentación de sus nuevos productos. Pero estos fanáticos no dan a Apple de comer. En cambio, los inversores, sí. Y las masas, la población general (concretamente, 2.000 millones de clientes). Con Tim Cook, que venía de dirigir operaciones y finanzas, como nuevo CEO de Apple, el público que acude a Cupertino cada septiembre es muy distinto al primigenio. Hay más traje y corbata, hay más maletines que mochilas y hay más personajes interesados en saber el precio de los nuevos productos y la estimación futura de ventas, que en las nuevas aplicaciones, colores o innovaciones en el sistema operativo.

Y ayer los inversores se fueron a casa mucho más que contentos. Los tres nuevos modelos de iPhone lanzados ayer tienen un precio básico de, 750, 1,000 y 1,100 dólares. Y, de ahí, para arriba. Por supuesto son más caros que sus antecesores del año pasado. Son teléfonos más grandes, más rápidos y más caros, lo que permite al iPhone convertirse en un miniordenador, -sin pretender igualar, competir o canibalizar al iPad- que sigue una estrategia muy ingeniosa: los propietarios de los nuevos iPhones podrán acceder (pagando más, claro) a nuevos contenidos ofrecidos por Netflix y HBO, por ejemplo. Por cada suscripción hecha en App Store, Apple se lleva un 30% en el primer año y 15% cada año siguiente en que se mantiene la suscripción. La estrategia es lucrativa para Apple: los ingresos por servicios de Apple aumentaron 31% en el último trimestre, alcanzando los 9.550 millones de dólares.

Al consumidor final sí le interesan los nuevos modelos y, la experiencia de los 11 años previos muestra que no le importa pagar más dinero por ellos. Al fin y al cabo, es una cuestión de “estatus”, en Nueva York, en Dubai y en Madrid. Como lo fue durante años pagar cinco veces más por un café en Starbucks que en una cafetería, mostrando, eso sí, a todo el mundo el cafetito en la calle, el metro y el autobús, porque es símbolo de “estatus”. Con el iPhone pasa lo mismo y se prevé un incremento de la demanda no menor al 20% de los tres nuevos modelos lanzados el 12 de septiembre: iPhone XR, iPhone XS y el iPhone XS Max, cuyos respectivos precios de partida ya indiqué más arriba.

Por supuesto, hubo nuevos Apple Watch Series 4, con una pantalla más grande y, sobre todo, con funcionalidades asociadas a la salud de quien lo lleva. El precio de partida será de 399 dólares, a partir del 21 de septiembre.

Apple nos provee de médico en forma de reloj que, en realidad es un teléfono…; en 1984 Apple lanzó su famoso anuncio inspirado en la estética de la película Blade Runner (no es vano, su director, Ridley Scott, hizo el anuncio) por el que -sin nombrar a la compañía-, acusaba a IBM de ser el Gran Hermano que lo controla todo y a todos, como en el libro de George Orwell titulado “1984”.

Muchos se preguntan ahora quién es el nuevo Gran Hermano…

jorge diaz cardielJorge Díaz-Cardiel. Socio director general de Advice Strategic Consultants. Economista, Sociólogo, Abogado, Historiador, Filósofo y Periodista. Ha sido Director General de Ipsos Public Affairs, Socio Director General de Brodeur Worldwide y de Porter Novelli International; director de ventas y marketing de Intel Corporation y Director de Relaciones con Inversores de Shandwick Consultants. Autor de miles de artículos de economía y relaciones internacionales, ha publicado una veintena de libros, como Las empresas y empresarios más exitosos; Innovación y éxito empresarial; El legado de Obama; Hillary Clinton versus Trump: el duelo del siglo; La victoria de América; Éxito con o sin crisis; Recuperación Económica y Grandes Empresas; Obama y el liderazgo pragmático, La Reinvención de Obama, Contexto Económico, Empresarial y Social de la Pyme en España, Digitalización y éxito Empresarial, Trump, año uno, entre otros. Es Premio Economía 1991 por las Cámaras de Comercio de España.

 

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Opinión

Tráfico en las smart cities: los datos son clave para la seguridad y la ecología

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Smart Cities

Las smart cities son ya un sinónimo de progreso en las sociedades desarrolladas. Consolidar entornos urbanos conectados que nos otorguen una mejor gestión de la energía, se adapten mejor a las necesidades de sus habitantes y refuercen aspectos clave como la seguridad o el tráfico es uno de los retos a los que se enfrentan las administraciones en la actualidad.

Dado que se trata de proyectos que todavía están en proceso en la gran mayoría de los casos, todavía nos referimos al concepto smart city en clave de potencial. Según el reciente informe ‘Hacia la Ciudad 4.0’, de KPMG en colaboración con Siemens, el desarrollo de proyectos de este tipo en las ciudades puede suponer un ahorro de entre un 20% y un 60% para las arcas municipales, afectando a áreas como el alumbrado público, la edificación sostenible, la monitorización inteligente de presión y fugas de agua, las soluciones inteligentes para la recogida y tratamiento de residuos o las plataformas para la gestión del tráfico.

De la teoría a la práctica

Pero, conocida ya la teoría, ¿qué clase de acciones concretas deberían aplicar los gobiernos municipales para conseguirlo? Ante esta lista de posibles ámbitos de trabajo, resulta fundamental la gestión del tráfico en las smart cities. Este aspecto supone una gran oportunidad de avance ya que atañe a áreas que van desde el cuidado del medioambiente hasta la seguridad de los ciudadanos. Así, no cabe duda de que el pilar indispensable para su correcto desarrollo son los datos.

En el mercado actual están consolidadas numerosas aplicaciones y soluciones, tanto para particulares como para profesionales, que trabajan con datos del usuario –siempre garantizando el cumplimiento de toda la legislación como el GDPR– y que obtienen información sobre volumen de tráfico o posibles puntos negros que es ser de extrema relevancia para solucionar numerosos problemas viales.

Un ejemplo sencillo: imaginémonos una intersección donde se registra un número escaso de accidentes, pero donde no son pocos los conductores que se han visto obligados a dar un frenazo brusco para evitar una colisión o un atropello. Si solo nos ciñésemos a las cifras de siniestralidad, la conclusión que extraeríamos sería que no es necesario realizar ningún tipo de actuación en esta intersección, puesto que aparentemente no es un punto negro. Pero ¿qué ocurriría si el gobierno municipal recibiese información adicional sobre el alto número de frenazos repentinos en este punto? Como es lógico, las situaciones próximas al accidente no suman en siniestralidad, pero si son detectadas y analizadas, pueden ayudar a prevenir accidentes.

La seguridad vial es clave para el adecuado funcionamiento de las smart cities, pero otros aspectos lo son igualmente. Uno de los principales retos diarios de los conductores de ciudad, la búsqueda de aparcamiento, genera más congestión de tráfico y, como consecuencia, la emisión de un mayor volumen de gases de efecto invernadero. Saber con exactitud las áreas que más problemas dan a los conductores a la hora de estacionar también ayuda a elegir la acción más adecuada, ya sea la creación de nuevas zonas de aparcamiento, reorganizar la circulación o introducir señalización. De nuevo, trabajar con los datos adecuados de los recorridos que los usuarios tienen que hacer para encontrar plazas libres también facilitará la toma de decisiones por parte de las administraciones.

¿Cómo acceder a esta información? Basándonos en el respeto a la privacidad del usuario y con el GDPR como hilo conductor de estas acciones, una de las soluciones sería el uso de  plataformas abiertas con datos agregados (y, por tanto, anónimos), donde los gestores municipales puedan tener acceso a información verdaderamente relevante sobre volumen de tráfico y conducta de los usuarios. Las herramientas y los medios los tenemos ante nosotros; solo nos falta dar un paso al frente.

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Iván Lequerica
European Engineering Director
Geotab

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Cómo será el negocio de la impresión en 2025

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arena

La irrupción de la impresión digital en el mercado significó un antes y un después en la industria, pero no es más que una gota en un océano en comparación con lo que atisbamos en el horizonte, que cambiará nuestro concepto de imprimir y lo que nos puede aportar. La impresión digital, la impresión funcional y la impresión en 3D conforman el futuro de esta tecnología, cubriendo todas las aplicaciones, desde el packaging inteligente a la fabricación de piezas bajo demanda, con beneficios de gran impacto en la sociedad.

Ya estamos viendo avances en impresión digital en forma de tintas y tóners que pueden generar efectos avanzados y una mayor calidad de imagen. Pero existe otra nueva oportunidad más allá de la impresión tradicional, que vendrá de la mano de la capacidad para imprimir digitalmente en una amplísima variedad de materiales.

La impresión digital en cajas, envases y objetos abre una ventana de oportunidad enorme para los fabricantes gracias a las múltiples opciones de personalización de producto. Además, los avances en nuevas tecnologías van a permitir la calidad de imagen y el coste de producción de la impresión analógica en tiradas más largas y en una gama más amplia de materiales, incluyendo plásticos y metales. En 2025 veremos prensas digitales en línea instaladas en plantas y centros de distribución, pero también en tiendas de proximidad, imprimiendo productos personalizados bajo demanda.

Impresión funcional para ampliar la inteligencia

Más allá de las comunicaciones gráficas, la próxima frontera es la impresión funcional. Hoy podemos ver tintas que pueden cambiar de color o estructura en función de factores ambientales como la temperatura. Del mismo modo, somos testigos de los primeros prototipos de elementos electrónicos impresos (circuitos, sensores, etc.) que facilitan la monitorización de cualquier paquete de forma individual. En 2025, veremos ecosistemas electrónicos impresos e híbridos más maduros, con software que simplificará su diseño y fabricación, con una gran variedad de sensores, circuitos, memorias y opciones más potentes para crear etiquetas inteligentes low cost o imprimirlas directamente en productos o envases.

La impresión funcional ayudará a que el Internet de las Cosas (IoT) sea una realidad, ampliando la inteligencia de manera generalizada a documentos, productos y embalajes. Esto mejorará radicalmente la calidad de los servicios existentes, desde la logística de la cadena de frío a la monitorización ambiental, conectando así los mundos físico y digital. Los proveedores de impresión ya no entregarán sólo materiales impresos, sino también análisis de datos que pueden conducir a modelos de precios basados en resultados y en un mayor valor para sus clientes.

Un antes y un después en la sanidad

Actualmente la impresión en 3D de estructuras y piezas está limitada al desarrollo de prototipos y a un bajo volumen de producción debido a barreras como los costes, la limitación de velocidad y los materiales utilizados. Sin embargo, a pesar de estas limitaciones, el valor de imprimir implantes artificiales adecuados a cada paciente e incluso estructuras que imitan formas biológicas tiene un valor incalculable. En los últimos años, los avances en la impresión 3D de plásticos e incluso de metales a alta velocidad dan pie a imaginar una producción a gran escala de piezas complejas con la solidez y bajo coste necesarios para competir con los tradicionales procesos de fabricación.

La madurez de estas tecnologías traerá consigo cambios significativos en las cadenas de suministro. Por ejemplo, el envío de piezas a fábricas es lento y poco flexible; la impresión de estructuras impulsará la producción in situ, con el consiguiente ahorro de tiempo y dinero. La impresión de estructuras aportará valor donde la distribución sea un problema y donde el desarrollo de productos con métodos convencionales sea imposible. ¿Dónde puede ocurrir esto? En el espacio exterior. Los astronautas de la Estación Espacial Internacional ya imprimen algunas herramientas en 3D y pronto podrán hacerlo con todas, según las vayan necesitando.

¿Y si tuviéramos la capacidad de imprimir productos, no solo piezas? La combinación de impresión 3D e impresión digital funcional lo va a facilitar. Tendremos productos inteligentes personalizados y creados bajo demanda. Además, su aplicación más destacada tendrá lugar en el sector de la salud. Por ejemplo, si a la impresión de prótesis ortopédicas en 3D, añadimos  la analítica mediante sensores impresos y circuitos electrónicos embebidos, será posible proporcionar datos vía smartphone sobre la pisada de un paciente y su evolución durante la rehabilitación.

Estos tres tipos de tecnologías serán responsables de los grandes cambios en la industria de la impresión según nos aproximemos a 2025. Los proveedores de servicios relacionados también se van a encontrar con nuevas oportunidades que será imposible obviar, gracias a la inteligencia artificial y las tecnologías en la nube. Puede parecer algo muy lejano, pero el mercado logrará que la innovación sea cada vez más accesible. En otras palabras, hoy está más cerca un mundo con el que hace poco solo podíamos soñar.

Luis Heras Xerox

 

 

Luis Heras, director de Marketing de Xerox España.

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