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Microsoft y Canonical mejoran Hyper-V ¿Cómo virtualizar Linux en Windows 10?

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virtualizar Linux en Windows 10

Microsoft sigue su ‘idilio’ con el mundo Linux. Una estrategia impulsada desde la llegada de Satya Nadella a la máxima responsabilidad ejecutiva de la compañía y bajo la pretendida “nueva era de productividad”. Los ejemplos son múltiples. Desde el desarrollo del SQL Server para Linux, la entrada de Microsoft en la Fundación Linux, la recomendación de Ubuntu como el mejor Linux para la nube o el soporte preferente en Azure de Red Hat Enteprise Linux, además de todo lo relacionado con el subsistema Linux para Windows, lo último conocido esta semana con la llegada de Debian GNU/Linux a la Microsoft Store.

Mejora de relación de Microsoft con Linux y en especial con Canonical, responsable de Ubuntu, la distribución GNU/Linux más popular del mercado. El último proyecto de ambos ha sido anunciado esta semana y busca mejorar la virtualización de Linux bajo Windows utilizando la herramienta propia del sistema, Hyper-V, como indican responsables de Microsoft:

Creemos que es muy importante tener una experiencia de VM que se sienta estrechamente integrada con el host. Invertimos en hacer que la experiencia de los clientes de Windows sea de primera clase y a los usuarios realmente les gustó. Nuestros usuarios nos pidieron que fuéramos más lejos: también querían la misma experiencia de primera clase en máquinas virtuales Linux.

La distribución elegida para encabezar estos avances es la próxima versión de Ubuntu, 18.04 LTS. Una versión importante porque es la nueva edición con soporte de largo término de Canonical. Microsoft comenta que virtualizar Linux en Windows 10 solo necesitará “3 clics de ratón”.

virtualizar Linux en Windows 10

Aunque Ubuntu, 18.04 LTS todavía está en fase beta, los más entusiastas ya pueden probarlo bajo un tutorial paso a paso que ha publicado Microsoft. Por supuesto, hace tiempo que se podía utilizar Hyper-V para virtualizar no solo Ubuntu, sino cualquier distribución como vamos a ver en la siguiente guía en la que te acercamos al uso de estas máquinas virtuales.

Cómo usar Hyper-V para correr cualquier distro Linux en Windows 10

Hyper-V es una aplicación de virtualización basada en hipervisor que permite ejecutar cualquier distro Linux en Windows 10 en máquinas con procesador Intel o AMD con la tecnología de virtualización activada. Además de en las versiones para servidor, Hyper-V está disponible en las versiones cliente de 64 bits Professional, Enterprise y Education a partir de Windows 8.

Como hemos ido viendo en la “Guía práctica para acelerar tus máquinas virtuales”  es sencillo obtener el máximo provecho de la virtualización, un recurso tecnológico muy valioso (por rápido, cómodo y seguro) utilizado desde los años 60 para virtualizar hardware, software, sesiones de usuarios, dispositivos de almacenamiento o redes, y que ha tomado impulso en los últimos años como componente fundamental en infraestructuras de computación en nube.

Los sistemas operativos soportados por la virtualización son numerosos (Windows, FreeBSD, GNU/Linux, OpenBSD, OS/2 Warp, Solaris, MS-DOS, OS X…) y solo están limitados por el propio soporte del software que empleemos (VirtualBox ,VMware , Parallels… ). Hay oferta disponible para crear máquinas virtuales en las plataformas principales (Windows, Mac y Linux) y algunas versiones son totalmente gratuitas.

Ya vimos un práctico paso a paso del proceso a realizar con VMware, pero hoy nos vamos a detener en el uso de Hyper-V. Muy utilizado en máquinas servidoras, pero que también se puede utilizar a nivel cliente en Windows 10 (y otros) para correr cualquier distro Linux (u otros sistemas) sin necesidad de utilizar aplicaciones dedicadas de virtualización. Recuerda que no funciona en las versiones “Home”, necesitando Windows 10 de 64 bits en versiones Professional, Enterprise o Education.

Cuestiones previas

Las aplicaciones de virtualización requieren un cierto nivel hardware de la máquina. Hay que destinar recursos de nuestra máquina, procesador, memoria o almacenamiento. Intenta realizar las pruebas en tus equipos más potentes, tendrás mejores resultados. 

Las CPUs modernas incluyen características de virtualización de hardware que ayudan a acelerar aplicaciones de máquina virtual. En procesadores AMD, la característica se denomina AMD-V y está activada por defecto en modelos compatibles. Con procesadores Intel es diferente y lo habitual es que el Intel VT-x venga desactivada por defecto. Si es tu caso tendrás que activarlo en la BIOS/UEFI. Sigue esta guía.

Obteniendo Hyper-V

El hipervisor no se instala por defecto en Windows 10, pero su obtención es sencilla de estas dos formas:

  • Accede a la consola PowerShell como administrador y ejecuta el comando Enable-WindowsOptionalFeature -Online -FeatureName:Microsoft-Hyper-V -All
  • Si no usas las consolas de Windows también lo puedes hacer en modo gráfico. Accede al panel de control > Programas y características. Pulsa sobre “Activar o desactivar las características de Windows”. Busca y marca Hyper-V para instalarlo.

Hyper-V

  • El asistente buscará los archivos necesarios e instalará el programa. Tendrás que reiniciar tu máquina para completar la instalación y actualizar el sistema. Puede hacerlo varias veces. Una vez reiniciado encontrarás la aplicación en el grupo de “herramientas administrativas” del menú de inicio. Ejecútala.

Hyper-V

Cómo virtualizar Linux en Windows 10

Si estás familiarizado con programas de virtualización no te costará ningún esfuerzo manejar Hyper-V porque es muy similar al software comercial. En todo caso es sencillo de entender y utilizar. Vamos con un paso a paso de lo básico porque la herramienta da para mucho. Lo primero es crear una máquina virtual de la siguiente manera:

  • Selecciona tu equipo local “Desktop” y verás las opciones disponibles:

  • Puedes utilizar el asistente de “Creación rápida” o pulsar sobre Nuevo > Máquina virtual.
  • Lo hacemos de la manera más rápida. Elegimos el origen de instalación local e indicamos la ISO del sistema que vamos a instalar. Para este ejemplo hemos elegido Ubuntu 17.10, pero puedes elegir otras distribuciones u otros Windows.

  • Pon el nombre a la máquina, desmarca el arranque seguro para mayor compatibilidad y pulsa sobre crear la máquina. En unos segundos la tendrás creada.

  • Antes de conectar debemos “editar la configuración”, seleccionando los parámetros de espacio en disco, memoria y procesador que vamos a asignar a la máquina. Para que te hagas una idea nosotros dejamos 60 GB de espacio, 4 GB de RAM y dos núcleos de procesador. Recuerda que, cuanto más hardware puedas asignarle, mejor, dependiendo del nivel de tu equipo.

  • Una vez asignados los recursos pulsa sobre conectar para iniciar la instalación de Ubuntu de la misma manera que haríamos con una instalación en local.

  • O probar la distro en modo live que es la forma que hemos elegido para el ejemplo.

Hyper-V

Ahí lo tenemos. Ubuntu 17.10 en Windows 10 usando la virtualización, un recurso tecnológico muy valioso, rápido, cómodo, seguro y en este caso, usando las propias herramientas del sistema sin necesidad de usar aplicaciones de terceros.

Si no quieres utilizar Hyper-X puedes optar por software como  VirtualBoxVMware  o  Parallels. Hay oferta disponible para crear máquinas virtuales en las plataformas principales (Windows, Mac y Linux) y algunas versiones son totalmente gratuitas. Si quieres puedes repasar el práctico paso a paso del proceso a realizar con VMware.

Y si no quieres virtualizar pero sí tener Windows y Linux en el mismo equipo, nada mejor que revisar la guía de Windows 10 y Ubuntu 17.10.

Editor de la publicación on-line líder en audiencia dentro de las soluciones TI para profesionales. Al día de todas las tecnologías que pueden marcar tendencia en la industria.

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HP LaserJet Pro M28w, análisis

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La tecnología láser siempre ha estado ligada a máquinas voluminosas, caras y normalmente destinadas a entornos profesionales con un gran volumen de impresión. Con el lanzamiento de las nuevas M15 y M28, HP rompe las reglas y pone en el mercado un producto diferente que merece la pena conocer a fondo.

La protagonista de nuestro análisis es la impresora multifunción láser más pequeña del mercado. Con unas dimensiones de solo 198 mm. de altura, 360 mm. de ancho y 264 mm. de fondo se puede colocar sin problemas en cualquier despacho. De serie, incluye una bandeja de entrada con capacidad para 150 hojas y su bandeja de salida puede contener hasta 100, más que suficiente para el público objetivo al que va dirigida.

A pesar de su tamaño compacto, la HP LaserJet Pro M28w es muy robusta y puede presumir de una calidad de construcción excelente. Detalles como las puertas de las bandejas, los raíles o el panel posterior de conexiones están muy bien terminados y al nivel de cualquier propuesta de gama superior.

En términos de hardware, estamos ante una multifunción con tecnología de inyección de tinta de última generación. En nuestras pruebas no alcanzamos las 18 ppm prometidas por el fabricante, pero sí es fácil superar las 15-16 con una batería de documentación real que combina texto plano, gráficos e imágenes.

Como ocurre con cualquier láser moderna, la calidad de impresión en texto es fantástica incluso cuando utilizamos fuentes muy pequeñas o se lo ponemos complicado con tablas o mapas. La resolución de 600ppp es más que suficiente para resolver cualquier necesidad ofimática, incluyendo trabajos en calidad final.

En los últimos años HP ha realizado una importante apuesta por independizar sus impresoras del PC y esta propuesta no es una excepción. Dotada de conectividad WiFi, soporta los protocolos Apple AirPrint y Google Cloud Print para imprimir desde apps móviles en remoto. Por supuesto, otra gran opción es usar HP ePrint, la solución propietaria y exclusiva de la compañía.

HP LaserJet Pro M28w tiene un precio recomendado de 134 euros y el recambio de tóner, con 1.000 páginas de capacidad, ronda los 60. El resultado es un coste por copia muy competitivo (algo más de cinco céntimos), teniendo en cuenta el tamaño de la máquina, la calidad que ofrece y su bajo coste de adquisición. Revisando el mercado (y el propio catálogo de HP) es posible encontrar alternativas en inyección más ajustadas, pero es una diferencia notable teniendo en cuenta el volumen de trabajo que abordan este tipo de impresoras.

Conclusiones

HP LaserJet Pro M28w es un producto diseñado para resolver necesidades muy concretas y se posiciona como una seria alternativa en un entorno donde no es necesario imprimir en color y el volumen de trabajo no supera las 1.000 páginas mensualmente.

En el lado positivo todo lo bueno de las últimas generaciones de HP: excelente calidad de impresión, silenciosa, segura, rápida y con un ecosistema digital que permite sacarle el máximo partido tanto desde el PC como desde un dispositivo móvil. Todo en un formato realmente compacto y con una estética cuidada.

A mejorar en futuras iteraciones la pantalla de control, demasiado pequeña para ser útil. Tampoco tiene opción dúplex automática, aunque si se puede activar manualmente para uso ocasional. En cualquier caso, una grata sorpresa en el mercado de la impresión y una opción a valorar si estamos dentro del público objetivo.

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LG Gram (15Z980), análisis

Hemos tenido la oportunidad de probar en exclusiva la última versión de la apuesta de LG en el mercado de los portátiles, LG Gram, con una propuesta parecida a la de la anterior generación pero con mejoras importantes que pasaremos a analizar.

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Si las rodillas de los ejecutivos hablaran pedirían portátiles ligeros para esas horas muertas en el aeropuerto rellenando informes y si lo hicieran sus espaldas pedirían mayor autonomía para no tener que andar buscando enchufes tras las columnas para que la batería no muera en el momento más inoportuno. LG ha escuchado a las rodillas y a las espaldas.

Pero empecemos desde el principio. Literalmente. Hay que tener cierta edad (yo la tengo) para recordar qué aspecto tenían los ordenadores portátiles en sus orígenes. De hecho fui uno de los privilegiados en poder tener en su momento entre mis manos nada menos que un Osborne 1, un ordenador que en su momento revolucionó el mercado de ordenadores profesionales con sus casi 11 kilos de peso y un monitor monocromo de 5 pulgadas.

Sin duda era optimista llamarlo ordenador portátil, de hecho estrictamente se trataba de un ordenador “portable” porque no disponía de batería, pero permitía cubrir una de las ambiciones que siempre ha tenido el profesional que empezaba a depender del ordenador para desarrollar su actividad: un ordenador que pudiera llevarse a cualquier parte.

Desde entonces y por mucho que el mercado de los ordenadores haya evolucionado muchísimo, tanto el usuario de consumo como el profesional ha ido buscando lo mismo: más rendimiento, más autonomía y una pantalla de mayor calidad. Con la peculiaridad de que con la interferencia del éxito de los tablets, los usuarios profesionales siempre han buscado la comodidad para trabajar que proporciona un buen teclado y la han incorporado a su “lista de los deseos”.

En esta batalla por el portátil perfecto y aunque los pesos pesados de la industria del PC copen la cuota de mercado de los portátiles, otros fabricantes también potentes en distintos aspectos, presentan soluciones innovadoras que sacuden de cuando en cuando el mercado y provocan un cambio.

El caso de LG es muy peculiar, se trata de una empresa con reconocido prestigio y credenciales de innovación principalmente en dos aspectos: el de las pantallas y el de las baterías, quizás menos conocido pero que abarca industrias que alcanzan incluso el de los coches eléctricos y grandes instalaciones. Y estos dos aspectos son los que aplican en su línea de portátiles LG Gram.

Hemos tenido la oportunidad de probar en exclusiva la última versión de la apuesta de LG en el mercado de los portátiles con una propuesta parecida a la de la anterior generación pero con mejoras importantes que pasaremos a analizar.

En lo que respecta al diseño exterior el LG Gram no ha cambiado, es tan delgado que impresiona: solamente 1,68 centímetros en un factor de forma de 15,6 pulgadas es absolutamente de récord (hay otros competidores de 13 pulgadas tan o más delgados).

Aun así garantizamos que las primeras veces cederemos a la tentación de comparar su espesor con todo lo que tengamos a mano… y el Gram ganará casi todas las comparaciones. Pero no solamente está la delgadez, con un peso de apenas un kilo (1.095 gramos) este portátil parece… de mentira. La combinación de aleación de metal con el chasis de nanocarbono y magnesio utilizada le proporciona una gran resistencia tanto a las torsiones como a arañazos o golpes.

En cualquier caso el aspecto es indudablemente de un portátil premium. Al abrirlo encontramos algunos peros que corresponden seguramente a decisiones de diseño provocadas por la obsesión de proporcionar un portátil lo más delgado y ligero posible; la tapa del portátil, por ejemplo, al tacto parece algo endeble ya que al abrirlo se comba ligeramente y da la impresión de poco sólida.

Hemos de decir que la hemos puesto a prueba durante algún tiempo (abriendo el portátil con una mano, girándolo cogiendo la tapa, sujetando el portátil abierto por la tapa) y esta sensación en realidad se queda en eso: apariencia. No hemos notado ningún ruido extraño ni holgura después de las pruebas.

Así que en este apartado sí que engañan las apariencias y mejor fiarse de las especificaciones técnicas: el portátil es sólido a pesar de ser ligero. El otro inconveniente es distinto y también inevitable: el teclado queda muy plano y a pesar de tener una buena configuración y separación de teclas (a eso ayuda el formato 15,6 pulgadas indudablemente) la falta de inclinación del mismo lo hace algo incómodo de utilizar durante largo tiempo.

Pero volvemos a lo mismo que apuntábamos antes, es imposible realizar un portátil con el espesor tan contenido como el de este Gram y colocar un teclado elevado como los que lucen otros competidores. Algunas decisiones de diseño no ayudan, como el colocar un teclado numérico con teclas demasiado pequeñas.

También nos parece pequeña la tecla ‘Enter’ cuando, curiosamente, la tecla de mayúsculas de la derecha es más grande. Quizás se podría haber sacrificado algo de tamaño de esta última para aumentar el tamaño de la primera porque a la hora de escribir rápido se convierte en un inconveniente.

Por otro lado es un acierto el conjunto de teclas de función que en este tipo de portátiles se muestran utilísimas para poder acceder a determinadas características. En el caso del Gram tenemos las habituales para controlar el sonido o la pantalla pero también encontramos teclas de acceso directo a funciones como la tecla para activar o desactivar el modo avión, la activación del modo lectura o de “luz azul” y la posibilidad de activar la retoriluminación de las teclas en tres modos distintos: baja, intermedia y desactivada.

A pesar de los forzados inconvenientes del teclado que comentamos, el tacto de las teclas es muy bueno y tras una breve adaptación permite escribir con cierta soltura y velocidad. Curiosa la disposición del botón de encendido en la parte superior derecha del teclado. Este botón funciona también como sensor de huellas para la activación del portátil.

La sensibilidad del touchpad es buena, aunque no somos demasiado partidarios de esta solución por falta de precisión, este se comporta bastante bien respondiendo a los doble click o simular la pulsación del botón derecho con bastante eficacia a pesar de todo. En general un compromiso bastante acertado entre las obligaciones del diseño ultradelgado y la usabilidad en este apartado.

Antes de continuar, demos un repaso a las características técnicas más relevantes de esta propuesta:

  • Procesador Intel Core i7-855U
  • 8 Gbytes RAM DDR4
  • Intel UHD 620 integrada
  • SSD 512 Gbytes (mSATA3)
  • Pantalla 15,6″, Full HD
  • WiFi 802.11 ac / Bluetooth 4.0
  • Hasta 19 horas de batería
  • 2 x USB 3.0, 1 x USB-C, 1 x HDMI
  • Ranura microSD
  • Teclado retroiluminado
  • Chasis de nano carbono y magnesio
  • Windows 10 Home (64 bits)
  • Precio recomendado: 1.499€

La pantalla es uno de los caballos de batalla de LG, no en vano es de los pocos fabricantes que se proporciona a sí mismo los paneles LCD. Se trata de una pantalla de tipo IPS de 1.920 x 1.080 puntos que, aunque hay competidores que suben la apuesta a los 4K, sinceramente para el tamaño de pantalla de 15,6 pulgadas no nos parece necesario. Como ventajas secundarias quedarse en el FullHD implica menos trabajo para la gráfica y un plus a la autonomía, dado que el consumo es menor.

La mano de LG se hace notar en la pantalla con una gama de colores muy viva y buena y rápida respuesta en juegos. No hemos tenido grandes problemas con los reflejos aunque sí hemos notado que la pantalla tiene algo menos de brillo que otros competidores cuando se ajusta este al máximo. Aunque esto supone un problema si usamos el portátil en entornos muy iluminados la verdad es que la calidad de los colores (hasta el 96% del espacio de color sRGB) y la definición compensan este ligero hándicap.

Otro signo de la calidad del panel es que los ángulos de visión son muy amplios sin perder prácticamente calidad. La sensibilidad de la pantalla táctil, por otro lado, es buena aunque no es la forma más precisa de control.

Otro de los elementos que aporta directamente LG desde sus propias fábricas es el de la batería. En este caso y tratándose de un portátil tan manejable y ligero es fundamental una buena autonomía y al mismo tiempo todo un desafío integrar un sistema de almacenamiento de energía que encaje en la filosofía de ligereza y delgadez con la que ha sido concebido el Gram.

Este modelo de LG incorpora una batería de Ion Litio de 72 Watios Hora (9.360 mAh para los más acostumbrados a las especificaciones de teléfonos móviles). La duración de la batería, como en todos los portátiles que probamos, varía mucho según el uso pero para este modelo de LG decidimos poner a prueba distintas situaciones:

  •  Navegación y uso de herramientas de ofimática: 16 h 20′
  • Reproducción de vídeo 4K con brillo al máximo: 11h 25′
  • Juego en 3D: 8h 12′

Como se puede ver las cifras son impresionantes y no muy lejos de las 19 horas de autonomía que declara la compañía. En condiciones de bajo consumo (bajando el brillo y limitando la conectividad) hemos podido superar las 18 horas.

 

En cuanto a la potencia del Gram está en línea con el resto de competidores basados en el i7 8550U y gráfica integrada superando incluso sus prestaciones en algún caso. La combinación de 8 Gbytes de RAM DDR4 con una unidad SSD de 256 Gbytes proporcionan un rendimiento excelente con Windows y cualquier aplicación ofimática y empresarial, incluyendo escenarios multitarea.

En lo que respecta a los gráficos la tarjeta integrada en el procesador permite incluso el poder utilizar algún que otro título en 3D sin que la cifra de frames por segundo sea demasiado espectacular, eso sí (en el test 3DMark Sky Diver ha superado por poco los 4.500 puntos). En cualquier caso, ni es un equipo destinado a los juegos ni debería ser un factor relevante para su público objetivo.

Un detalle que nos ha llamado mucho la atención es que en ningún momento, ni siquiera cuando hemos pasado los test para 3D que suelen sacar el máximo partido de los procesadores el Gram se ha calentado demasiado y el ruido de los ventiladores es poco más que imperceptible. Esto es resultado de un diseño excelente de los sistemas de disipación y ventilación del interior del ordenador de LG.

Uno de los apartados en los que suelen cojear los portátiles tan delgados como el Gram es en la conectividad. Una carcasa de mínimo espesor suele poner dificultades para que los ingenieros y diseñadores puedan integrar puertos de tamaño estándar en un número suficiente. El Gram cumple de sobra en este caso ya que ofrece conexión HDMI estándar, puerto Thunderbolt 3, un puerto USB C, 2 puertos USB 3.0, ranura para Micro SD (ideal para aumentar el almacenamiento de 512 GB de la SSD interna). A diferencia de otros fabricantes la conexión del cargador es redonda y no USB C.

 

Conclusiones

Si algo puede definir este LG gram es que es una máquina de productividad para cualquier usuario profesional. Poder trabajar alejados de un enchufe por más de 16 horas es de por si un punto suficiente para considerarlo, pero si además unimos el diseño delgado y un peso casi irreal gana algunos puntos más.

Personalmente, aún teniendo en cuenta el despliegue tecnológico con la batería y la autonomía, que  quizás sea lo más sobresaliente, me quedo con lo silencioso y manejable que es. Un portátil muy recomendable sin duda para trabajar fuera de la oficina.

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