Cómo mejorar la eficiencia y seguridad de tu portátil profesional

Cómo mejorar la eficiencia y seguridad de tu portátil profesional

Mejorar la eficiencia y la seguridad de tu portátil profesional es posible y necesario, reforzando las que ya ofrecen estas máquinas en su mismo hardware y las habituales que fabricantes como HP ofrecen para el mercado de empresas.

Centrándonos en sistemas operativos Windows, algunas de esas tareas básicas a realizar por el usuario son:

1. Activa las actualizaciones automáticas del sistema

La aplicación de actualizaciones Windows Update se encargará de instalar las actualizaciones más importantes para tu sistema operativo cuando no estás utilizando el PC. Gracias a las actualizaciones automáticas, no es necesario buscar actualizaciones en línea ni preocuparse por la posible ausencia de correcciones críticas o controladores de dispositivos para Windows en el equipo. Windows Update instala automáticamente las actualizaciones importantes en cuanto estén disponibles. También es posible configurar Windows Update para que instale automáticamente las actualizaciones recomendadas o para que solo avise de que están disponibles

2. Actualiza los programas

Además del sistema operativo, debemos de asegurarnos que el resto de programas estén actualizados con las últimas versiones disponibles ya que éstas suelen incluir los últimos parches de seguridad. Las versiones más antiguas tienen mayor riesgo de ser atacadas por ciberdelincuentes que encuentran vulnerabilidades en el programa algo que podemos ver casi a diario en la multitud de malware que llega a Internet.

3. Usa copias de seguridad

Si tenemos muchos archivos almacenados en el equipo y éste, por algún motivo, falla, podemos perder toda la información guardada. La función ‘Historial de archivos’, disponible desde el panel de control del sistema combina varias herramientas como Windows Backup y protege archivos contra la corrupción o cambios no deseados. En el caso que deseemos proteger el sistema operativo o la unidad de almacenamiento completa, Windows 7, 8 y 10, también incluyen la aplicación clásica de ‘copia de seguridad’ a la que podamos acceder desde el panel de control.

4. Aprovecha SmartScreen

Windows 10 incorpora un guardian que te avisará cuando un archivo o una página web contenga contenido malicioso. El filtro SmartScreen ayuda a identificar sitios web notificados como de suplantación de identidad (phishing) o de malware. También ayuda a decidir qué hacer con las descargas. Está integrado en las últimas versiones de los navegadores Edge e Internet Explorer y es de uso muy recomendable si usas navegadores de Microsoft.

5. Usa BitLocker

El cifrado de unidad BitLocker es una característica de protección de datos del sistema operativo, disponible en las ediciones Profesional y Enterprise de Windows 8 y Windows 10. BitLocker permite cifrar o “codificar” los datos de tu portátil para mantenerlos protegidos haciendo frente a amenazas como el robo de datos o la exposición en caso de pérdida, el robo o la retirada inapropiada de equipos. BitLocker puede ser activado en la unidad de disco de sistema operativo, en una unidad de disco de datos fija o en una unidad de disco de datos extraíble. En el enlace puedes revisar una guía de uso de BitLocker.

6. Elimina programas que no utilizas

Es probable que el sistema tenga un sinfín de programas que ya no utilizas. Estos programas están ocupando memoria en tu portátil, por lo que ralentizan el sistema. Es momento de tomarse unos minutos y ver qué programas eliminar. En Windows 7 dentro de la función ‘Programas-Desinstalar un programa’ y en Windows 8 y Windows 10 en la opción ‘Programas y características’. Como en los casos anteriores desde el panel de control.

7. Mantén activado el Firewall

Un cortafuegos software o hardware ayuda a evitar que los hackers y algunos tipos de malware lleguen a tu equipo a través de una red o de Internet. Exceptuando escenarios muy concretos donde tu administrador de sistemas sabrá qué hacer, el firewall nativo de Windows debería estar siempre en funcionamiento o uno comercial de pago o gratuito de los que ofrece el mercado.

8. Cuidado con las contraseñas

Las contraseñas inseguras son la historia de nunca acabar e incumplen las reglas más elementales y de las que te hemos hablado en múltiples ocasiones, como no usar palabras típicas o números comunes, combinar mayúsculas y minúsculas, no utilizar la misma contraseña para todos los sitios, combinar números con letras, añadir caracteres especiales, alargar el término lo posible, usar una contraseña segura específicamente para banca on-line y sitios de compra y por supuesto mantenerla a salvo de terceros. Otra opción recomendada es utilizar un ‘password manager’ que además de proteger nuestra identidad evita tener que crear y recordar múltiples contraseñas.

9. Usa las contraseñas de imagen

Otra de las funciones menos conocidas de Windows 8 y Windows 10 la encontramos con un avance sobre las clásicas contraseñas de texto, donde los usuarios pueden elegir una foto de su galería de imágenes y dibujar gestos en la foto, creando un patrón que no se puede atacar por fuerza bruta o ingeniería social.

10. Utiliza soluciones de seguridad

En los tiempos que corren y en sistemas Windows, es obligatorio contar al menos con un antivirus básico. Microsoft ofrece gratuitamente Windows Defender como solución de seguridad nativa e integrada y distintos proveedores ofrecen para sistemas Windows un buen número se soluciones de seguridad, algunos de ellos gratuitos y más potentes que la propia solución de Microsoft.

Y sentido común

Hay mucho más tareas que podríamos revisar pero nos parece un buen punto de partida sin olvidar el ‘sentido común’ y la prudencia que debe guiar al que los expertos denominan como «la parte más débil del apartado de seguridad informática». La prudencia es una barrera preferente contra el malware, cuidando especialmente el apartado de descargas e instalación de aplicaciones de sitios no seguros, en la navegación por Internet, la apertura de correos electrónicos o archivos adjuntos no solicitados o el uso de aplicaciones sin actualizar que suelen usar los ciberdelincuentes para ataques masivos como Java, Flash o Reader.