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Ubuntu 8.10 Intrepid Ibex

Las novedades de Ubuntu 8.04 son más sutiles que en anteriores revisiones, pero hay componentes que contribuyen a que Intrepid Ibex sea una versión más redonda que su antecesora, Ubuntu 8.04. Eso sí: la nueva edición no está exenta de sus propios problemas, y uno de los principales reside en el hecho de que precisamente no se aprecian cambios que justifiquen una actualización.

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Las novedades en la última edición de Ubuntu son más sutiles que en anteriores revisiones, pero sin duda hay componentes importantes que contribuyen a que Intrepid Ibex sea una versión más redonda que su antecesora, Ubuntu 8.04. Eso sí: la nueva edición no está exenta de sus propios problemas, y uno de los principales reside en el hecho de que precisamente no se aprecian cambios que justifiquen una actualización.

Muchos esperábamos con expectación esta nueva edición de Ubuntu tras la pasada 8.04 Hardy Heron. Precisamente esa versión me dejó una sensación agridulce que ya reflejé en aquel análisis que publicamos en MuyComputer, y que afortunadamente mejoró gracias a la publicación de la versión 8.04.1, la primera revisión “mayor” de esa edición LTS, que dispone de un soporte de 5 años. En cambio, esta 8.10 dispone de un periodo de soporte de 18 meses, lo que la pone al nivel de otras ediciones pasadas de Ubuntu que siguen ofreciendo nuevos parches durante ese tiempo y que después, para bien o para mal, dejan de ser soportadas por Canonical de forma oficial.

Ficha técnica

Mucho se ha hablado de las mejoras que se esperaban en esta nueva versión y lo cierto es que nuestro análisis ha reflejado que la mayor parte de ellas no son especialmente relevantes para el usuario final. De hecho, algunas están muy dirigidas más al futuro de Ubuntu y de GNU/Linux en general que a que podamos sacar partido de ellas inmediatamente, pero sin duda esa es una buena aportación de los desarrolladores de Canonical. En general nos hemos encontrado con un desarrollo muy sólido, pero que uno casi ve con aburrimiento: las mejoras no son demasiado atractivas tanto a nivel práctico como de usabilidad, y es que como decimos, Intrepid Ibex es una solución más redonda que Hardy Heron, pero que es una mera evolución de la misma, sin aportar grandes sorpresas.

Y ahora, comencemos por el principio.

La instalación

Precisamente este es uno de los puntos en los que Canonical no ha prestado mucha atención: todo parece ser igual que antes, salvo por dos diferencias mínimas. En primer lugar, el sistema nos presenta un esquema de particiones que visualmente es más atractivo: el mapa de particiones aparece con colores vivos y más información sobre las mismas, pero eso no cambia el hecho de que por defecto las sugerencias que Ubuntu nos suele proporcionar son algo “peligrosas”.

Si ya trabajamos con particiones Windows, Ubuntu probablemente propondrá un nuevo esquema de particiones para su instalación que implicará el redimensionamiento de nuestras particiones Windows, y este tipo de acciones deben ser realizadas con mucho cuidado, ya que podríamos equivocarnos y perder datos cruciales de particiones de datos.

Por lo tanto, siempre es mejor elegir el particionamiento manual, en el cual podemos establecer qué particiones redimensionar, borrar o crear en ese disco duro en el que queremos instalar Ubuntu, y esto es una máxima para básicamente cualquier usuario que quiera trabajar con Windows y Linux indistintamente. Obviamente si solo vamos a usar Ubuntu podemos borrar a destajo, pero esa situación no es la habitual en la mayoría de casos.

La segunda novedad en el proceso de instalación consiste en la aparición de una casilla que permite activar el inicio de sesión automático, sin tener que introducir usuario y contraseña, algo muy útil para PCs y portátiles en los que solo vamos a trabajar nosotros. Obviamente, eso impone un riesgo de seguridad, ya que si otra persona enciende el ordenador, tendrá acceso directo a nuestro escritorio cuando arranque el PC.

El resto del proceso es, como comentábamos idéntico al de las pasadas ediciones de Ubuntu. Después de introducir algunos datos adicionales la distribución comenzará a instalarse automáticamente, un proceso que según la máquina puede tardar más o menos y que en nuestro caso se completó en apenas 15 minutos, un tiempo realmente notable. Al acabar nos encontraremos con un escritorio con los tradicionales tonos marrones.

Hay que destacar que aparte de las dos mejoras mínimas citadas durante la instalación, también hay que señalar la aparición de una nueva opción en el menú Sistema->Administración, que se llama Create a USB startup disk. Mediante ella podremos crear un pendrive Linux de arranque que nos permitirá llevarnos Ubuntu a cualquier parte, y que funciona como un LiveCD. Es decir, podremos instalar la distribución desde esa llave de memoria USB sin problemas, o trabajar con ella como si se tratase de una distro convencional de Ubuntu en formato LiveCD.

Además de eso, en Ubuntu 8.10 se mantiene la excelente idea de seguir ofreciendo Wubi como método de instalación. Como ya comentábamos en el análisis de Ubuntu 8.04, Wubi permite instalar Ubuntu en nuestro PC con Windows y desde Windows, sin riesgo de poder destruir datos de nuestras particiones Windows, y con un nivel de funcionalidad y prestaciones notables.

Novedades internas

Hace unos días ya adelantábamos las 10 principales mejoras que se han señalado como las más importantes en Ubuntu 8.10, y aunque no estábamos seguros de qué valor tendrían una vez nos pusiéramos realmente a trabajar con Ubuntu 8.10 nos hemos encontrado con que tal y como nos temíamos en muchos casos esas mejoras no afectarán de forma dramática a nuestro trabajo o disfrute diario de la distribución. Eso sí, algunos usuarios se beneficiarán de esos cambios.

Un buen ejemplo es la integración de X.Org 7.4, el nuevo y esperado servidor de ventanas que entre otras cosas añade soporte para un buen número de periféricos hardware (gráficas, teclados, ratones, tabletas gráficas, webcams), y sobre todo para el estándar RandR 1.2. Las aplicaciones prácticas: la posibilidad de conectar básicamente cualquier dispositivo en caliente (por ejemplo, periféricos USB, además de proyectores o pantallas adicionales) y que el sistema lo reconozca y se aproveche de él sin problemas. Las mejoras son especialmente destacables para los usuarios de configuraciones con dos pantallas (o más, suponemos) en sus PCs, ya que el nuevo servidor trabaja mucho mejor en este tipo de escenarios que antes era más problemático poner a punto.

Eso sí, la llegada del nuevo X.Org ha provocado algunos problemas de compatibilidad con los drivers propietarios existentes tanto por parte de NVIDIA como de ATI. Afortunadamente en ambos casos es posible solucionar el problema, ya que el gestor de hardware (llamado Jockey, y accesible desde Sistema->Administración->Controladores de hardware) detecta ya esas situaciones y permite descargar los controladores adecuados y actualizados (y que siguen siendo propietarios, obviamente) para poder seguir disfrutando de los juegos en 3D y de los efectos de escritorio proporcionados por Compiz Fusion.

Junto a X.Org 7.4 nos encontramos con el nuevo kernel 2.6.27, en el que la atención se ha centrado en temas de soporte hardware: por ejemplo, la nueva gestión de controladores (que ahora se instalan en un directorio fijo) permitirá que tanto usuarios como desarrolladores accedan más fácilmente a estos recursos. Además se ha incluido soporte para más hardware, sobre todo en el caso de las webcams.

A esos dos componentes internos se les une DKMS, un sistema de compilación dinámica de componentes que hará que cada vez que actualicemos el núcleo de nuestra instalación Linux en Ubuntu se compilen los módulos y drivers necesarios para que todo vaya como la seda una vez reiniciemos la máquina. Muchos os habréis encontrado con situaciones en las que tras actualizar el kernel cierto dispositivo (las gráficas de NVIDIA o ATI eran protagonistas aquí) no funcionaban ya que los controladores estaban compilados para una versión previa del núcleo. Pues bien, esto ya no volverá a pasar, y se trata de una mejora importante sobre todo de cara a la comodidad de los usuarios a la hora de actualizar sus sistemas. Aquí tenéis una presentación que os ayudará a comprender mejor el objetivo de este importante componente.

¿Se ha vuelto Ubuntu aburrida?

Esos cambios internos son sin duda relevantes para la buena salud de nuestra distribución, pero ¿qué hay de las mejoras prácticas? Cuando uno arranca por primera vez Ubuntu 8.10 Intrepid Ibex se encuenta con un escritorio muy, muy parecido al que ya nos presentaba la distribución en anteriores ediciones. El fondo de escritorio es llamativo, pero si no te gustan los marrones probablemente no te dure mucho, como ocurre con el resto de las preferencias visuales de Ubuntu, que apenas han cambiado desde hace años.

El tema visual utilizado por defecto se denomina Human Murrine, y es una evolución del antiguo Murrine que hace uso de marrones y naranjas como tonos predominantes, y que aun siendo cómodo para la vista sigue sin convencernos. Sobre todo teniendo en cuenta que los proyectos e ideas para modificar la interfaz gráfica de usuario de Ubuntu ya son muy conocidos. En el wiki de Ubuntu existe un apartado llamado Artwork en el que hay sugerencias sobre nuevas posibilidades y mockups (borradores de lo que podría llegar a ser este apartado) en futuras versiones, pero los desarrolladores de Canonical no han hecho demasiado caso de esas ideas.

Temas como Dust, Kin Dust, New Wave, Wall-Light o  algunos mockups adicionales que encontramos en DeviantArt han servido para mostrar lo que Ubuntu podría llegar a ser en el apartado gráfico, y que aún no es. Afortunadamente algunos están disponibles de serie mediante la instalación del paquete community-themes, que incluye Dust, Kin y New Wave, algo que aliviará a los más impacientes (aunque los módulos de personalización para Firefox, por ejemplo, van aparte), y a partir de los cuales luego podremos ir personalizando aún más nuestra distribución.

Eso sí: Ubuntu proporciona el tema llamado DarkRoom, que precisamente es aquel tema visual mucho más oscuro que estaba activado por defecto en las primeras versiones Alpha de Ubuntu 8.10 y que no tuvo demasiado éxito.

Sea como fuere, algo que sí tenemos que destacar de la interfaz de usuario en Ubuntu 8.10 es la presencia de GNOME 2.24, la última revisión de este fantástico entorno de escritorio que aporta numerosas mejoras, de las que ya hablamos en un detallado análisis previo en MuyComputer. Os animamos a que reviséis aquel reportaje para encontrar más información sobre las nuevas posibilidades de Nautilus (que incluye soporte para pestañas) o el nuevo framework de aplicaciones VOiP que se hace realidad con Empathy y su aplicación práctica, Telepathy, una especie de “Skype à la Linux” con el que realizar llamadas y videoconferencias de forma relativamente sencilla.

Por supuesto, uno de los grandes protagonistas a nivel visual es Compiz Fusion, que llega a su versión 0.7.8 en Ubuntu 8.10 y que proporciona una serie de mejoras que afectan esencialmente a la presencia de más efectos visuales. No obstante, en Ubuntu 8.10 por fin han comprendido la importancia de este componente y han hecho mucho más sencillas algunas opciones de configuración. Anteriormente, por ejemplo, establecer el número de escritorios virtuales (para poder disfrutar del efecto Cubo, por ejemplo), era un poco confuso, ya que al cambiar esa preferencia en las preferencias de los espacios de trabajo de Ubuntu la cosa no “enlazaba” con Compiz Fusion, pero ahora esas preferencias se autodetectan entre ambos sistemas y hacen que el soporte de Compiz Fusion en Ubuntu 8.10 sea destacable.

Obviamente necesitaremos el soporte 3D en nuestros controladores gráficos para poder habilitar los efectos extra en el menú de Sistema->Prefrencias->Apriencia->Efectos visuales,  tras lo cual, eso sí, es conveniente instalar los controles de Compiz Fusion mediante el comando ‘sudo apt-get install compizconfig-settings-manager’). También podemos instalar el gestor simplificado de las preferencias de Compiz Fusion, Simple-CCSM (‘sudo apt-get install simple-ccsm’) y el útil Fusion Icon (‘sudo apt-get install fusion-icon) que se sitúa en la parte superior derecha de la barra de menú de Ubuntu y que nos permite cambiar de gestor de ventanas o de decorador de ventanas fácil y rápidamente.

Un mundo de aplicaciones

Es curioso el giro que han dado los acontecimientos: si en Ubuntu 8.04 nos quejábamos de que algunas herramientas no estaban lo suficientemente maduras, en Ubuntu 8.10 pasa casi lo contrario. En aquella ocasión los desarrolladores incluían una versión beta de Firefox 3 como navegador por defecto, una decisión algo arriesgada. En esta ocasión Ubuntu incluye Firefox 3.0.3, la última edición de este desarrollo, que pone a nuestro alcance lo mejor de la solución de Mozilla Foundation.

Sin embargo, muchos esperaban que Ubuntu 8.10 integrase la recién aparecida OpenOffice.org 3.0, la nueva suite ofimática, pero en lugar de eso la distro incluye por defecto la versión 2.4.1, ya veterana y que los usuarios conocen sobradamente. No es complicado cambiar a OpenOffice 3.0 (basta añadir el repositorio adecuado insertando la línea ‘deb http://ppa.launchpad.net/openoffice-pkgs/ubuntu intrepid main’ en /etc/apt/sources.list), pero la decisión es curiosa, aunque parece deberse a que los desarrolladores de Ubuntu utilizan el fork de OpenOffice.org llamado Go-oo y que a estas alturas aún no había publicado su versión 3.0.

Lo que sí parece resuelto es el nuevo sistema de sonido Pulse Audio, que funciona a la perfección. En este sentido hay que destacar que Ubuntu 8.10 permite ahora aplicar “temas de audio”, es decir, un conjunto de preferencias que se aplican para cambiar los sonidos predefinidos por el sistema. La idea lleva ya tiempo en marcha en Freedesktop.org, y aunque ho hay demasiados disponibles, es una idea interesante y que es compatible con GNOME.

Además de eso contamos con nuevas versiones para un buen número de componentes ya conocidos por todos: Pidgin llega a la versión 2.5.2, Brasero a la 0.8.x (con soporte para grabación de DVD-Vídeo, aunque eso sí, sin poder generar menús), F-Spot 0.5.x,  Rythmbox 0.11.6, Transmission 1.3.x (el cliente BitTorrent, que ofrece más opciones para controlar su funcionamiento) y, sobre todo, GIMP, el procesador de imágenes que alcanza su versión 2.6 con una interfaz renovada.

Algunas mejoras sí son interesantes

A esas aplicaciones que han evolucionado se suman algunas novedades que son algo más interesantes y sobre las cuales destaca con luz propia Network Manager 0.7, una versión del gestor de conexiones que entre otras cosas está especialmente orientado a usuarios móviles ya que da soporte por defecto a las conexiones 3G.

En nuestras pruebas con un Huawei E220 comprobamos que efectivamente el sistema reconoce de forma inmediata el módem 3G USB y que permite a partir de ahí configurar una conexión (APN, usuario, contraseña y PIN de la tarjeta SIM si es necesario) para poder acceder a este tipo de servicio, y aunque en algunos casos algunos usuarios han tenido ciertos problemas con esta utilidad, a nosotros nos ha funcionado de maravilla.

Otra inclusión importante es la de la cuenta de usuario invitado por defecto: este tipo de característica permite que, por ejemplo, podamos dejarle a alguien el ordenador durante un rato, bloqueando nuestra sesión primero y luego dándole acceso a una cuenta de invitado con privilegios restringidos pero que puede utilizarse para navegar por Internet, redactar documentos ofimáticos o reproducir música y vídeos sin problemas.

Además de eso, en Ubuntu 8.10 existe ahora un directorio cifrado y privado en nuestro directorio raíz que puede ser activado fácilmente escribiendo la sentencia ‘sudo aptitude install ecryptfs-utils’ y luego la sentencia ‘ecryptfs-setup-private’, con lo que accederemos a la creación de dicha carpeta protegida de la mirada de curiosos.

La utilidad de búsqueda de escritorio de Ubuntu sigue siendo Tracker, una solución que ha ido ganando adeptos en los últimos tiempos y que ha demostrado su buen comportamiento en pasadas ediciones. Curiosamente, Tracker sigue presente en Ubuntu 8.10, pero no indexa nada porque de serie no hay absolutamente ninguna carpeta señalada por defecto para que se indexen sus contenidos. Es fácil configurar carpetas que indexar (comando ‘tracker-preferences’), pero si queréis deshabilitar el servicio (que como cualquier otro buscador de escritorio, consume ciertos recursos) podéis seguir esta guía para evaluar su posible desactivación.

El instalador de aplicaciones que encontramos en el menú de “Inicio” de Ubuntu también da más opciones y un catálogo más amplio de utilidades, pero está claro que el método predilecto de los usuarios de la distribución sigue siendo la utilización del comando apt o, en su defecto, de su frontend gráfico, Synaptic, que llegá con una mejora simpática: la inclusión de una caja de búsqueda rápida que permite introducir términos de búsqueda de paquetes y encontrarlos más cómodamente (aunque no funcione de forma totalmente correcta, tal y como indican en Launchpad).

El manejo de los repositorios sigue siendo el tradicional, aunque los Universe y Multiverse están desactivados por defecto y lo mismo ocurre con los repositorios “de terceras partes”, que tendremos que activar desde el menú Sistema->Administración->Orígenes del software. En Ubuntu nos recuerdan que ha habido inclusiones importantes en los repositorios, tales como Java OpenJDK 1.6 de Sun, Apache Tomcat 6, SpamAssassin o ClamAV. Precisamente en el tema de la ejecución de Java en el sistema o en el navegador (si no sois desarrolladores) es mucho más recomendable instalar el paquete icedtea6-plugin.

Y continuando con este tema, Flash Player 10 acaba de ser publicado hace escasas semanas por Adobe y es la primera vez que el lanzamiento se realiza simultáneamente para Windows, Mac OS X y Linux, lo que demuestra el interés de Adobe en estas plataformas. Por esa razón es recomendable descargar el paquete de sus servidores e instalarlo (previa desinstalación de cualquier versión previa de Flash mediante el comando ‘sudo apt-get remove flashplugin-nonfree’) para tener el soporte más completo para esta tecnología.

Otro de los repositorios casi imprescindibles para completar la instalación de Ubuntu tampoco está incluido por defecto es Medibuntu: este famoso recurso nos permite instalar aplicaciones multimedia que completan la oferta nativa presentada por Ubuntu, y que sobre todo solucionan temas de compatibilidad de códecs. Es cierto que Ubuntu nos pregunta si queremos instalar nuevos códecs (incluidos algunos códecs de pago) cuando detecta un contenido multimedia no soportado por defecto, pero los usuarios normalmente prefieren ahorrarse preguntas, instalar los códecs que saben que les van a funcionar, y tener este apartado solucionado. Es lo que ofrece Medibuntu y lo que podemos conseguir siguiendo guías como esta en la que se indican los pasos a seguir para completar el proceso.

Conclusiones

Como habéis podido comprobar, Ubuntu 8.10 Intrepid Ibex aporta un buen número de novedades, pero en realidad no parece que ninguna de ellas sea especialmente crítica. Si ya contábais con una instalación de Ubuntu 8.04 o incluso de una versión anterior que habéis ido actualizando de forma tradicional con los paquetes recomendados según vuestros repositorios, no os recomendaría la actualización. Al menos, no a no ser que necesitéis a toda costa contar con opciones como las que ofrecen Network Manager 0.7 para las conexiones 3G o X.Org 7.4 para conectar dispositivos en caliente y disfrutar de sistemas multipantalla. Aún así, estas mejoras se pueden conseguir de forma manual en vuestras distribuciones convencionales con algo más de esfuerzo.

Para todos los demás, los que queráis cambiar de aires y probar cosas nuevas, Ubuntu 8.10 ofrece sin duda un excelente punto de partida (no exento de problemas, como los propios responsables señalan en una extensa y detallada lista que deberíais consultar antes de proceder a la instalación)  que demuestra que el trabajo con Linux es cada vez más sencillo y rápido, y que vuelve a confirmar a esta distribución como una de las favoritas de los usuarios por su buen planteamiento y su buena evolución, que no podemos decir que sea increíble pero que al menos sí es sostenible. Y ya se sabe, las cosas tienen que ir pasito a pasito. ¿No creéis?

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Las empresas que más ayudan a pymes y autónomos españoles

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La consultora Advice Strategic Consultants, de la que es socio director general nuestro colaborador, Jorge Díaz-Cardiel, ha llegado a la conclusión de que la Fundación Bancaria La Caixa, El Corte Inglés, Telefónica, Inditex y CaixaBank son las cinco primeras grandes empresas que, según las pymes y autónomos españoles, “más les ayudan” en el desempeño de su labor empresarial.

Se trata de unos resultados basados en las encuestas realizadas a pymes, microempresas y autónomos de varios sectores, así como entrevistas a líderes de opinión de nuestro país para contrastar opiniones. Según la consultora,  la coincidencia entre los dos públicos entrevistados es casi del 99%, mientras que el Índice de confianza estadística es el 98,2%.

Así, el primer dato destacable es que Fundación Bancaria La Caixa, seguida por El Corte Inglés, Telefónica, Inditex y CaixaBank son las empresas que las pymes y autónomos españoles más y mejor valoran, porque les ayudan en el desempeño de su labor empresarial. Les siguen líderes sectoriales: Danone, Calidad Pascual, HP, Apple, Sage Spain, Microsoft, Meliá Hotels International, Iberostar, Seat, Naturgy (antes, Gas Natural Fenosa), Iberia, Abertis, Pelayo, Mapfre, Cellnex Telecom y MSD.

En cada sector hay no menos de una docena de empresas que destacan, en ámbitos que aportan mucho al PIB, sea el turismo, con un 11%, o las TIC, con un 8,4%, por ejemplo”, indicó Díaz Cardiel. En total, las pymes y autónomos entrevistados han analizado 400 grandes empresas en un período de encuestación de tres meses.

Son sectores y empresas sistémicos para la economía y sociedad españolas. “El caso más emblemático es La Fundación Bancaria La Caixa, presidida por Isidre Fainé y más conocida como La Caixa”, añade Díaz Cardiel. De CaixaBank dependen las participaciones en Telefónica (5%) y Repsol (9,5%), aunque Criteria Caixa también posee un 1% de Telefónica, siendo La Caixa, por tanto, el primer accionista de la operadora.

Razones de valoración positiva de las grandes empresas

Preguntados los entrevistados por qué CaixaBank, un banco, seguido de Santander (con Popular, que aportó muchos clientes pymes y autónomos al banco cántabro), BBVA y Bankinter son tan importantes para ellos, la respuesta fue clara: “el acceso a la financiación bancaria, que en el caso de las pymes españolas alcanza el 88 por ciento versus el 50 por ciento de Alemania y el 30 por ciento en Estados Unidos. Durante los años de crisis, la principal preocupación de pymes y autónomos fue la sequía del crédito empresarial, abierto a empresas solventes entre 2014 y 2018, lo que ha facilitado la inversión empresarial”, explica Jorge Díaz Cardiel.

Telefónica, seguida por los otros operadores de telecomunicaciones, es importante para las pymes porque les hace llegar la fibra óptica, acceso a Internet, convergencia, contenidos, cloud, big data e inteligencia artificial. Contenidos, mediante su alianza con Netflix y cloud, gracias a su acuerdo con Amazon Web Services (AWS). Vodafone, Orange y Más Móvil siguen el mismo camino, “imitando al incumbente y líder del mercado”.

Pymes y autónomos han destacado el crecimiento de Telefónica, en un extremo, por la oferta y la calidad y de Más Móvil, en el otro extremo, porque ofrece precios bajos. Al mismo tiempo, señalan que “Vodafone baja y Orange sube”.

El Corte Inglés y la economía y la sociedad españolas están indisolublemente unidas, dicen pymes y autónomos, que dicen conocer bien El Corte Inglés en un 99%. “El Corte Inglés provee de todo -productos, servicios-, ofrece calidad de servicio, buena atención al cliente y, cada vez más, comercio electrónico para comprar online”. Otros grandes de la distribución, le siguen, como Inditex y Mercadona, entre otros. En Tecnologías de la Información, HP (hardware) y Sage Spain y Microsoft (software).

“La hostelería tiene campeones nacionales, Melia Hotels International, primero, e Iberostar Group, segundo. La expansión internacional de Meliá está ayudando a muchas pymes a seguir al líder hotelero, efecto de arrastre, que también se aprecia en Inditex o, en el caso de CaixaBank, líder del mercado ibérico, de expansión de nuestras pymes al país vecino, Portugal”. La automoción está dominada por Seat, empresa que tiene, como el resto de su sector en menor medida, una industria auxiliar (muy fuerte) del automóvil, compuesta de pymes, pero muy dependientes de los planes de las grandes empresas automovilísticas, cada vez menos españolas y más foráneas, por “lo que las decisiones se toman fuera de España, lo que preocupa a pymes y autónomos en automoción”.

En Energía, lidera Naturgy (antes denominada Gas Natural Fenosa), seguida por Iberdrola; en Aerolíneas, Iberia; en Seguros, Pelayo, primero, y Mapfre, después; en Gestión de Infraestructuras inalámbricas, Cellnex Telecom, “el mejor valor en bolsa (Ibex-35, en 2017 y 2018), con revalorización del 62%”.

Parámetros

Lo que más valoran las pymes y autónomos de las grandes empresas:

  • Que se les provea de contratos, carga de trabajo (98%)
  • Ayuda en la generación de Empleo (95%)
  • Facilidad de acceso a la Financiación bancaria (90%)
  • Mejoras en la gestión (84%)
  • Mejoras en sus procesos internos y de relación con clientes (76%)
  • Formación, especialmente importante en Telecomunicaciones, TIC y servicios financieros (75%)
  • Digitalización, transformación digital, (70%) que se traducen en más productividad y más competitividad.
  • Internacionalización, salida al exterior, exportar (69%)

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Las 7 tecnologías que se adoptarán masivamente en los próximos cinco años

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Las 7 tecnologías que se adoptarán masivamente en los próximos cinco años

Durante los próximos cinco años, varias tecnologías que hoy están comenzando a gozar de cierto reconocimiento y popularidad entre el público se adoptarán de manera masiva. A ciencia cierta, no se sabe cuáles son, pero en Gartner ya aventuran cuáles serán las siete que sí lo harán. Y que lo harán en un periodo de entre dos y cinco años a partir de 2018.

Según datos de la consultora, la primera en conseguir el comienzo de su adopción masiva será el reconocimiento de voz. Esto sucederá dentro de unos dos años. Según Matthew Cain, Vicepresidente y analista de Gartner, “los efectos del reconocimiento de voz sólo pueden apreciarse si se observan día a día. Los consumidores y los trabajadores de las empresas interactúan cada vez más con aplicaciones sin tocar un teclado para ello. Además, las aplicaciones de voz a texto han proliferado, gracias a la adopción de chatbots y de asistentes personales virtuales en las empresas. También por la adopción de dispositivos con interacción de la voz por parte de los consumidores. Entre ellos, de smartphones y consolas de juegos. Y específicamente, de los altavoces con asistentes virtuales“.

Los chatbots y los asistentes virtuales, que están ganando poco a poco presencia en la empresa, son implementaciones que aportan más valor añadido al reconocimiento de voz. Ambos emplean Inteligencia Artificial y machine learning para atender a la gente o para automatizar tareas. Escuchan y observan comportamientos y se encargan de construir y mantener modelos de datos, así como de predecir y recomendar acciones. Los chatbots son precisamente otra de las tecnologías que experimentarán un mayor crecimiento en los próximos años. En la actualidad menos de un 4% de las organizaciones han puesto en marcha interfaces conversacionales como los chatbots, pero según la Encuesta para CIOs de 2018 de Gartner, ya hay un 38% de empresas y entidades que están planeando experimentar con estas tecnologías o, directamente, ponerlas en marcha en su día a día.

Otras tecnologías que van a crecer notablemente de aquí a cinco años son la analítica aumentada y la personal. Ambas están consiguiendo que la analítica esté disponible cada vez para más empleados. Así, todos tienen la oportunidad de hacer sus pinitos como científicos de datos. La analítica aumentada emplea machine learning automatizado para cambiar la manera en que se desarrollan, consumen y comparte n los datos.

Los que se dedican a la analítica y el análisis de datos deberían integrarla en sus estrategias de transformación digital para llevar información más avanzada a más personas. Entre ellas, a los científicos de datos “ciudadanos”, un grupo que va a ser cada vez más importante y numeroso. Según Gartner, para 2020, gracias sobre todo a la automatización de las tareas relacionadas con la ciencia de datos, estos científicos de datos van a superar a los que se dedican a ello profesionalmente en cuanto al análisis avanzado producido.

Como consecuencia de esto llegará la que hemos llamado la analítica personal, el análisis de los datos relevantes en función del contexto que proporcionará información personalizada, así como predicciones o recomendaciones efectuadas para que los usuarios particulares puedan beneficiarse de ellos. Gracias a esto, la ciencia de datos ciudadana ya es una tendencia que ha captado la atención de Gartner. Se trata de una rama del conocimiento que sienta las bases de la analítica de próxima generación, y que según la consultora, se convertirá rápidamente en una parte importante de la forma en que se hacen posible y se escalan las funciones de ciencias de datos en una empresa. Según apuntan sus analistas, para 2020 más del 40% de las tareas de ciencias de datos pasarán a estar automatizadas, lo que dará como resultado una mayor productividad y un mayor uso de datos por parte de los científicos de datos “ciudadanos”.

Otra de las tendencias tecnológicas que más va a crecer en los próximos años es el uso de plataformas de aprendizaje flexibles. Estas se encargan de ajustar la manera en que el contenido para enseñar se presenta a los usuarios. Para ello utiliza como base sus respuestas o sus preferencias, y su objetivo es optimizar la destreza digital de las plantillas de las empresas. Se calcula que su adopción se generalizará entre los próximos dos y cinco años.

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Red Hat celebra el aniversario de “Kubernetes, el nuevo Linux de la nube”

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kubernetes

En los últimos años han cambiado muchas cosas en el ámbito tecnológico. El fenómeno de la computación en la nube, entendido como la implementación y despliegue de infraestructuras y servicios, se ha asentado, trayendo consigo beneficios y nuevos retos para los cuales ha sido necesaria la introducción de nuevas soluciones. Así, la potencia y versatilidad de la nube propició la tecnología de contenedores, y el rápido aumento de esta hizo lo propio con lo que conocemos como sistemas de orquestación. Es decir, Kubernetes, porque si bien hay otros, el proyecto de código abierto ha logrado posicionarse en muy poco tiempo como el referente absoluto de su categoría.

De hecho, son nombres como Docker o Kubernetes los que han abierto un mercado que apenas existía unos años atrás, convirtiéndose prácticamente en sinónimos de los términos que representan, léase contenedores u orquestación de contenedores. No es de extrañar, pues, la importancia que ha adquirido Kubernetes, o que Red Hat lo haya bautizado como “el nuevo Linux de la nube”. Nacido originalmente en el seno de Google, el gigante de Internet contó pronto con la colaboración de otras partes, entre las que se contaba la vendedora líder del Linux corporativo que ahora le rinde homenaje.

Aunque fue en junio de 2014 cuando se lanzó la primera versión alfa de Kubernetes, Red Hat celebra el tercer aniversario del proyecto, que un año más tarde lanzaría su versión 1.0. Sea como fuere, con el lanzamiento de su primera versión estable Kubernetes pasó a ser gestionado por la Cloud Native Computing Foundation (CNCF), uno de los proyectos de The Linux Foundation apoyado por las grandes empresas del sector, incluyendo a Google, Amazon, Cisco, Microsoft, Intel y otras tantas, que a la postre han sido las que han aupado y hecho crecer la tecnología al nivel que ostenta actualmente.

También Red Hat estuvo desde el principio. “El interés de la industria comenzó a consolidarse en torno a Kubernetes gracias a su capacidad para soportar un desarrollo de software rápido e iterativo y el desarrollo de aplicaciones que podrían permitir el cambio en todos los entornos, desde local hasta la nube pública”, recuerdan desde la compañía. “Antes de Kubernetes, el mundo de TI intentó abordar estas necesidades empresariales con las ofertas tradicionales de la Plataforma como Servicio (PaaS), pero con frecuencia estas soluciones eran demasiado dogmáticas en cuanto a los tipos de aplicaciones que se podían ejecutar sobre ellas y cómo esas aplicaciones eran diseñadas y desplegadas”.

El objetivo fue siempre el mismo: simplificar la orquestación y gestión de sistemas mediante una plataforma abierta que permitiese al cliente implementar una gama más amplia de aplicaciones con mayor flexibilidad. Y desde su primera versión Kubernetes se ha utilizado como un elemento básico tanto para los Contenedores como servicio (CaaS) como para las plataformas basadas en PaaS.

Kubernetes como el nuevo Linux de la nube

La demanda de las empresas para pasar a la nube híbrida y la infraestructura multicloud, la demanda de aplicaciones combinadas con la necesidad de admitir aplicaciones tradicionales y nativas de la nube en la misma plataforma; el deseo de administrar sistemas distribuidos con software contenedorizado y una infraestructura de microservicios; la necesidad de que los desarrolladores y administradores se centren en la innovación en lugar de en la gestión… Kubernetes nació para dar respuestas a todas estas cuestiones. Es por ello que lo habitual actualmente es ofrecer soluciones que integren Kubernetes como piedra angular, tal y como hace Red Hat con OpenShift.

“Y, todo es código abierto, lo que lo pone a disposición de todos y permite a los contribuyentes de todo el mundo resolver mejor esta nueva era de desafíos informáticos de forma conjunta, en entornos abiertos, no protegidos por entornos en silos o plataformas propietarias”, explican desde Red Hat. “En más de 25 años contribuyendo con proyectos de código abierto, que van desde el kernel de Linux hasta OpenStack, hemos visto pocos proyectos que puedan reclamar la velocidad de Kubernetes. Es un testimonio de la capacidad de los contribuyentes del proyecto para trabajar en colaboración para resolver una gran necesidad empresarial que Kubernetes ha movido tan rápidamente desde la versión 1.0 a un amplio apoyo del sector en tres años”, añaden.

Tras tres años, Kubernetes se muestra como uno de los esfuerzos de colaboración de código abierto más exitosos desde Linux. Habiendo aprendido las lecciones de anteriores iniciativas de colaboración a gran escala e intercomunitarias como OpenStack, la comunidad de Kubernetes ha logrado avanzar hacia un nuevo nivel de gestión efectiva que abarca diversidad y un espíritu de apertura, todo lo cual ha impulsado cantidades increíbles de innovación en todos los aspectos del proyecto“, sostiene Diane Mueller, responsable de Red Hat Cloud Platform.

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