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Enciclopedia Británica demanda a OpenAI por infracción de copyright
Enciclopedia Británica y Merriam-Webster han presentado una demanda contra OpenAI en el tribunal del Distrito Sur de Nueva York. La demanda acusa al gigante de la IA de utilizar sin permiso el contenido de las editoriales para entrenar sus modelos de inteligencia artificial y generar respuestas que reproducen textualmente sus artículos. También lo acusan de canibalizar el contenido de sus páginas webs.
Otra demanda más y van…. Los derechos de autor son uno de los puntos negros de la investigación en inteligencia artificial. La protección a los creadores de contenido ha sido simplemente inexistente. Esto es una ‘selva’ donde la IA entrena y aprende de cualquier sitio sin autorización y/o sin compensaciones. Hay casos infinitos de empresas, medios, profesionales, periodistas o docentes, cuyos derechos se han vulnerado. Así hemos visto demandas anteriores contra Google, Meta y también contra OpenAI.
Enciclopedia Británica demanda a OpenAI
La demanda acusa a OpenAI de utilizar cerca de 100.000 artículos en línea de la Enciclopedia Británica como datos de entrenamiento para sus modelos de lenguaje de IA. La denuncia reconoce que solo OpenAI conoce el alcance total de la copia no autorizada. Britannica, propietaria de Merriam-Webster como filial, argumenta que la ley no permite el desprecio sistemático de OpenAI por sus derechos de propiedad intelectual y le exige que rinda cuentas por el daño sustancial que está causando y las ganancias multimillonarias que está obteniendo a través de esa infracción.
«ChatGPT proporciona respuestas narrativas a las consultas de los usuarios que a menudo contienen reproducciones, resúmenes o versiones abreviadas, textuales o casi textuales, del contenido original, incluidas las obras protegidas por derechos de autor de los demandantes», argumenta la demanda.
La demanda se estructura en torno a dos pilares legales, ambos similares al marco que los demandantes utilizaron cuando acusaron de prácticas similares al motor de búsqueda de Perplexity en septiembre de 2025. El primero es la infracción de copyright según la Ley de Derechos de Autor de 1976, que otorga a los autores el derecho exclusivo a reproducir y distribuir sus obras.
Britannica argumenta que OpenAI violó esos derechos en múltiples etapas: al extraer información de sus sitios web para crear datos de entrenamiento, al alimentar ese contenido a sus modelos durante el entrenamiento y, posteriormente, al generar resultados que reproducen o resumen fielmente los originales cuando los usuarios consultan ChatGPT sobre temas cubiertos por el catálogo editorial de Britannica.
El segundo pilar de la demanda es la ley de marcas registradas, amparada por la Ley Lanham. Al presentar respuestas generadas por IA, que pueden contener imprecisiones o alucinaciones, junto con las famosas marcas registradas e identidades de marca de Britannica y Merriam-Webster, la demanda argumenta que OpenAI induce a error a los usuarios, haciéndoles creer que Britannica o Merriam-Webster han respaldado o son la fuente de dichas respuestas.
La reputación de Britannica se basa en la precisión acumulada durante más de 250 años; la demanda alega que asociar esa marca con información fabricada mediante inteligencia artificial causa un daño directo a la reputación que va más allá de la mera pérdida de derechos de autor.
La IA es una amenaza existencial para editoriales y medios
El argumento comercial subyacente sigue la lógica establecida en la oleada de demandas de editoriales contra empresas de IA. El negocio actual de Britannica es principalmente digital, basado en suscripciones e ingresos publicitarios que dependen del tráfico web. Lo mismo pueden decir miles de medios como el nuestro.
Cuando ChatGPT responde a la pregunta de un usuario sobre, por ejemplo, las causas de la Revolución Francesa o las propiedades de un elemento químico, utilizando contenido de los artículos de Britannica, esos usuarios tienen menos motivos para visitar directamente el sitio web de Britannica. La denuncia describe a ChatGPT como alguien que se aprovecha del contenido confiable y de alta calidad de Britannica, transfiriendo el valor de dicho contenido a OpenAI sin compensación alguna.
La denuncia plantea que la supuesta copia por parte de OpenAI no es solo una violación legal, sino una amenaza existencial para un modelo que no puede sobrevivir si los beneficios económicos de ese contenido van a parar a las plataformas de IA en lugar de a sus creadores.
Aunque los gigantes de la IA han firmado algunos acuerdos para compensar el contenido, que la demanda de Britannica contra OpenAI siga el camino de un acuerdo extrajudicial o un juicio depende de esta última. Lo que deja claro la demanda es que las editoriales con una sólida reputación de marca y una justa garantía de precisión no están dispuestas a esperar a que el sector se autorregule.
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