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Europa avanzará en soberanía tecnológica para 2030, pero seguirá por detrás de China y EEUU

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Europa avanzará en soberanía tecnológica para 2030, pero seguirá por detrás de China y EEUU

En 2030, China y Estados Unidos seguirá siendo los países con mayor nivel de soberanía tecnológica, lo que hará que la mayoría de países europeos, así como otros de tamaño medio a nivel mundial, dependan de alianzas externas para poder solventar sus carencias en distintas capacidades. Así lo señala el informe Global Sovereignity Forecast, 2025 to 2030, de la consultora Forrester, que mide la capacidad de un país para desarrollar, operar y proteger tecnologías críticas de manera independiente, con el objetivo de rebajar la exposición a los riesgos geopolíticos en este aspecto.

El índice valora a cada país en nueve áreas de soberanía tecnológica: inversión pública en IA, soberanía cloud, disponibilidad de mano de obra tecnológica, desarrollo de modelos de IA, capacidad de los centros de datos en relación con el gasto en tecnología, autonomía de los centros de datos, producción de semiconductores, creación de software y proceso de tierras raras.

Su texto destaca que la soberanía tecnológica, es decir, la capacidad de un país para desarrollar, ejecutar y proteger tecnologías críticas con independencia de la influencia de gobiernos extranjeros, va a evolucionar y cambiar con lentitud a lo largo de los próximos años.

En este marco, la puntuación media de soberanía tecnológica en los 14 países valorados para realizar el informe (Australia, Brasil, Canadá, China, Francia, Alemania, India, Italia, Japón, México, Corea del Sur, España, el Reino Unido y Estados Unidos) mejorará pero muy poco. Pasará del 39% en 2025 al 40% en 2030, de media. 

China y Estados Unidos son los países con más soberanía, con nada menos que un 82% y un 79% respectivamente. Esto supone que la soberanía tecnológica seguirá concentrada en un número escaso de países y regiones. Para cerrar las brechas de capacidad y soberanía, otros países, como por ejemplo los europeos, tendrán que asociarse entre sí y firmar alianzas estratégicas.

De todas las áreas tecnológicas, la fabricación de semiconductores es la que más va a mejorar en cuanto a soberanía tecnológica, con Estados Unidos y Corea del Sur al frente. En ambos países, la puntuación mejorará del 45% en 2025 al 79% en 2030. Les seguirá Japón, que pasará del 36% al 53%, China (del 40% al 51%) e India, que pasará del 0% al 13%.

A pesar de esto, tanto los semiconductores como el software seguirán siendo dos de las áreas que supondrán un mayor reto para la soberanía tecnológica, por la concentración de las cadenas de suministro de chips y por el reducido número de proveedores de software dominantes.

En Asia-Pacífico están tanto los países con una soberanía tecnológica más sólida como los que la tienen más limitada. Tras China, se prevé que Corea del Sur aumente su nivel del 45% en 2025 al 47% en 2030. Japón pasará del 43% al 46%. India mejorará un 3%, del 32% al 35%. Australia seguirá estable en el 29%.

En Norteamérica, aparte de Estados Unidos, se espera que Canadá pase del 33% al 34%. México seguirá siendo el país con el nivel de soberanía tecnológica más bajo de todos los evaluados en el informe, con un 20%. En Europa, la dependencia de proveedores tecnológicos extranjeros seguirá siendo elevada, aunque se prevé que tanto Alemania como España pasen de un 34% de soberanía tecnológica al 36% en 2030.

Francia, por su parte, subirá de un 33% a un 35%. Reino Unido pasará del 30% al 32%, e Italia, el 27% al 29%. A pesar de las mejoras, las puntuaciones bajas de la zona reflejan una dependencia notable en el continente con respecto a los chipos, a la nube, al software y a la capacidad de los centros de datos.

Según Dario Maisto, Analista de Forrester, «la continua inestabilidad geopolítica, la competencia en materia de IA y los riesgos de la cadena de suministro de semiconductores han situado la soberanía tecnológica firmemente en el punto de mira. En la actualidad, la soberanía tecnológica se concentra en manos de unos pocos líderes mundiales, lo que genera una ventaja competitiva desigual para algunos países. Para competir en la era de la IA, las naciones deben comprender sus dependencias estratégicas y forjar alianzas duraderas que protejan sus datos, su infraestructura y su autonomía a largo plazo»

Redactora de tecnología con más de 15 años de experiencia, salté del papel a la Red y ya no me muevo de ella. Inquieta y curiosa por naturaleza, siempre estoy al día de lo que pasa en el sector.

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