A Fondo
La World Wide Web cambió el mundo para siempre hace 35 años
La World Wide Web acaba de cumplir 35 años y su creador, Sir Tim Berners-Lee, tiene un mensaje oportuno que no podría ser más relevante para los que dan por sentado eso de que miles de millones de personas se conecten a Internet en cualquier momento, lugar y dispositivo, y disfruten de sus numerosos servicios y aplicaciones.
Queda mucho por hacer y ni el mismo creador de la gran tecnología que cambió el mundo para siempre, está satisfecho. Hace tiempo que viene reclamando una Internet más segura, privada y neutral, y el cumplimiento del principal objetivo desde su creación: «una plataforma abierta que permita a todo el mundo y en todas partes compartir información, ofreciendo oportunidades de acceso y colaboración a través de fronteras geográficas y culturales».
Ya en el 25 aniversario de la Web pidió a todos los internautas que se uniesen y ayudasen a imaginar y construir los futuros estándares de la web, y a presionar para que cada país desarrollase un proyecto de ley sobre los derechos digitales que «promoviera una web libre y abierta para todos». Una carta magna imprescindible que en el trigésimo quinto aniversario de la WWW mantiene toda su vigencia para acometer «la toma de decisiones clave sobre la gobernabilidad y el futuro del Internet», que reclamaba el científico y que ha vuelto a surgir en la era de la inteligencia artificial.
Los inicios de la World Wide Web
Sir Tim Berners-Lee escribió la propuesta de un sistema de distribución de documentos de hipertexto o hipermedios interconectados y accesibles vía Internet, que sería el germen de la «red informática de ámbito mundial» que hoy usamos, conocida como World Wide Web.
Las grandes obras suelen tener inicios modestos. La idea inicial no era revolucionar el mundo ni crear una red global como ha terminado sucediendo. Berners-Lee pretendía simplemente crear un mecanismo que le ahorrase el desplazamiento de un edificio a otro en la Universidad de Oxford, solucionando la incompatibilidad entre ordenadores de la institución académica.
La propuesta que elaboró entonces estaba muy alejada de lo que finalmente se concretó unos años después como World Wide Web. Un documento muy técnico, pero con modestas conclusiones o como ha definido posteriormente el mismo científico:
«un vago pero ilusionante espacio, libre y abierto, para que toda la humanidad pudiera compartir ideas y conocimientos»
Un par de años después, trabajando en la Organización Europea de Investigación Nuclear (CERN) que en esos momentos era el nodo de Internet más grande de Europa, Berners-Lee presentó una revisión de su propuesta original y la idea se convirtió en un gran proyecto cuando se concretó el lanzamiento el 6 de agosto de 1991. Se trataba de una plataforma que permitía a todos acceder a cualquier documento de una base de datos mediante hipervínculos o enlaces integrados en texto, imágenes y otros medios.
Lo más importante es que múltiples usuarios podían acceder a esta plataforma simultáneamente y de forma independiente. Trabajando con otros pioneros, de ahí surgió la primera comunicación entre un cliente y un servidor usando el protocolo HTTP, el primer navegador de la historia, el primer directorio Web y el primer servidor Web mundial montado sobre un NeXTcube. Aunque la Internet (redes de comunicación interconectadas que utilizan la familia de protocolos TCP/IP) ya estaba creada y el hipertexto (en el que está basada la World Wide Web) se remonta a décadas anteriores, el mérito de Berners Lee se atribuye por la unión de ambas.
Su adopción se extendió rápidamente desde el CERN a otras organizaciones de investigación antes de abrirse al público en general, momento en el que alcanzó una popularidad explosiva. Y 35 años después, es un invento que ha revolucionado el mundo. No era el objetivo inicial, pero fue la primera idea para un concepto que terminaría convirtiéndose en el sistema de distribución de información a través de Internet usado por miles de millones de personas.
Mucho por hacer, mucho por mejorar
Berners Lee no está contento con el funcionamiento de la Internet actual y ha transmitido su frustración desde hace años. «Se requiere una acción global para abordar la caída a la baja hacia un futuro disfuncional de la web», aseguró en el 30 aniversario.
Su brillante creación se ha convertido en un «adolescente con problemas» y considera que su misión personal es volver a poner la Web en el camino correcto. Hace tiempo que viene reclamando una Internet más segura, privada y neutral, y para ello ha señalado problemas conocidos que se alargan en el tiempo y que se están agravando en la era de la IA:
Hemos perdido el control de nuestros datos personales. El actual modelo de negocio para muchos sitios web se basa en ofrecer contenidos gratuitos a cambio de datos personales. Muchos de nosotros podemos estamos de acuerdo aunque a menudo tenemos que aceptar términos y condiciones largo y confusos y hoy, nuestros datos están fuera de nuestro control. Esta recogida de datos generalizada por las empresas tiene otros impactos. A través de la colaboración o la coacción, los gobiernos saben de todos nuestros movimientos en línea y aprueban leyes extremas que pisotean nuestro derecho a la intimidad.
Es demasiado fácil extender información falsa en la Web. Hoy en día, la mayoría de la gente encuentra noticias e información en la web a través de sólo un puñado de sitios de medios sociales y motores de búsqueda. Estos sitios ganan más dinero cuando se hace clic en los enlaces que nos muestran. Y eligen lo que nos muestran basado en algoritmos que aprenden de nuestros datos personales que están constantemente cosechados. Mediante el uso de métodos científicos y ejércitos de robots de datos, las personas con malas intenciones pueden jugar con el sistema para difundir información falsa con la que obtener beneficios económicos o políticos.
La publicidad política en línea necesita transparencia. La publicidad política en línea se ha convertido rápidamente en una industria sofisticada. El hecho de que la mayoría de la gente obtenga la información desde unas pocas plataformas y la creciente sofisticación de los algoritmos alimentados por la recopilación de datos personales, permite que las campañas políticas estén construyendo anuncios individuales dirigidas directamente a los usuarios. Hay indicios de que algunos anuncios políticos – en los EE.UU. y en todo el mundo – están siendo utilizados de manera poco ética.
Contrato para la Web
El padre de la Web se ha postulado en numerosas ocasiones contra los usos actuales de las grandes empresas de Internet y los gobiernos. Junto a otros grandes informáticos e investigadores como el pionero de Internet, Vint Cerf, y el responsable de Internet Archive, Brewster Kahle, ha insistido en la necesidad de re-descentralizar Internet para dar más control a los usuarios y garantizar una Internet más segura, privada y neutral.
Para ello, ha estado trabajando con investigadores del MIT (la mejor universidad tecnológica del planeta con 80 premios Nobel) y de otros centros para desarrollar Solid, un proyecto de código abierto que pretende “restaurar el poder de los individuos en la web”, cambiando radicalmente la WWW al otorgar al ciudadano digital el control total sobre sus datos. El proyecto requiere un “Contrato para la Web” destinado a reconstruir la confianza y aumentar el acceso a Internet en términos justos y asequibles al alentar a los gobiernos, las empresas y los individuos a trabajar juntos.
Una iniciativa como esta requiere que toda la sociedad contribuya, desde consumidores a líderes empresariales y políticos y así lo reclamó el científico: «Necesitamos defensores de la web abierta dentro del gobierno: funcionarios públicos y funcionarios electos que tomarán medidas cuando los intereses del sector privado amenacen el bien público y que se levanten para proteger la web abierta».
Aún estamos a tiempo
El proyecto, presentado hace cinco años, no ha conseguido los objetivos. En declaraciones a The Guardian en septiembre de 2025, Berners-Lee lamentó que gran parte de la web actual ya no sea libre ni abierta. «Vemos cómo un puñado de grandes plataformas recopilan datos privados de los usuarios para compartirlos con intermediarios comerciales o incluso con gobiernos represivos», señaló. «Observamos algoritmos omnipresentes que son adictivos por diseño y perjudiciales para la salud mental de nuestros adolescentes. Intercambiar datos personales por su uso no encaja en absoluto con mi visión de una web libre».
Al mismo tiempo, los datos de los usuarios se venden «a actores a los que nunca pretendimos que llegaran», con el resultado de «contenido deliberadamente dañino que conduce a la violencia en el mundo real, difunde desinformación, causa estragos en nuestro bienestar psicológico y busca socavar la cohesión social».
Esto resulta especialmente complejo en la era de la IA, argumentó Berners-Lee. Para enmendar la situación y retomar la visión original de su creación, el padre de la web abogó por una sólida gobernanza de la IA y la orientación de organizaciones que no se guían por los datos ni el lucro, sino por la colaboración y las necesidades individuales. Sobre este punto, Berners-Lee comentó con ironía:
«Es difícil imaginar que una gran empresa tecnológica acceda a compartir la World Wide Web sin obtener ningún beneficio comercial, como me permitió hacer a mí el CERN»
Al cumplirse 35 años de la World Wide Web, el espíritu de «colaboración, creatividad y compasión» que permitió que se ofreciera gratuitamente se ve cada vez más amenazado por las grandes tecnológicas; pero Berners-Lee cree que aún hay tiempo para enmendar las cosas: «Podemos volver a empoderar a las personas y recuperar la web. No es demasiado tarde».
-
NoticiasHace 6 díasAnthropic destruyó millones de libros impresos para construir sus modelos de IA
-
NoticiasHace 4 díasAstra, el próximo gran modelo de OpenAI
-
A FondoHace 4 díasPalantir avanza en IA militar desplegando centros de datos móviles en zonas de guerra
-
NoticiasHace 3 díasLa nueva generación de ataques de IA usa la inyección indirecta de prompts



