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Diego Crescente - Escuela de Organización Industrial (EOI) Diego Crescente - Escuela de Organización Industrial (EOI)

Entrevistas

«El mayor obstáculo a la innovación empresarial es la capacitación en talento»

Diego Crescente

director general

Escuela de Organización Industrial (EOI)

Publicado el

La Escuela de Organización Industrial (EOI) nació hace más de 70 años para acompañar el desarrollo y la modernización de la industria española a través de la formación de sus profesionales y directivos. En palabras de Diego Crescente, su director general, «esa vinculación con la industria y con la economía real forma parte de nuestro ADN y sigue siendo hoy plenamente vigente». Hemos tenido la oportunidad poder entrevistarle durante el 40 Encuentro de la economía digital y las telecomunicaciones AMETIC que se ha celebrado recientemente en Santander.

[MCPRO] ¿Cuál ha sido el objetivo tradicional de EOI y de qué modo han adaptado sus programas recientemente para dar respuesta a las necesidades del mercado?

[Diego Crescente] Lo que ha cambiado de manera muy significativa es el contexto en el que operan las empresas. Hoy hablamos de transformación digital, inteligencia artificial, descarbonización, autonomía estratégica, nuevas cadenas de suministro o tecnologías duales. Y eso nos obliga a revisar permanentemente qué conocimientos y capacidades necesitan los profesionales.

Por eso, en los últimos años hemos evolucionado nuestra oferta en dos direcciones. Por una parte, hemos incorporado nuevos ámbitos de especialización muy ligados a las prioridades industriales y tecnológicas de España y de Europa. Estamos desarrollando formación en inteligencia artificial y datos, industria de defensa, almacenamiento energético, biometano, eólica marina o digitalización de los procesos industriales, por citar algunos. No se trata simplemente de incorporar tecnología a programas tradicionales, sino de crear formación específica allí donde están apareciendo nuevas necesidades de talento.

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Por otra parte, nuestros programas están mucho más próximos a los problemas reales de las empresas. Trabajamos con compañías, asociaciones sectoriales y organismos públicos para identificar qué perfiles están demandando, qué tecnologías están incorporando y qué capacidades necesitan desarrollar. Eso nos permite diseñar programas muy especializados, más ágiles y con una participación importante de profesionales que están trabajando directamente en estos ámbitos.

Y hay un tercer elemento que es especialmente relevante para EOI como escuela de negocios. La tecnología no puede analizarse únicamente desde el punto de vista técnico. Para que una innovación llegue realmente al mercado hay que entender también su modelo de negocio, su financiación, la propiedad industrial, la regulación, la escalabilidad y los instrumentos públicos y privados disponibles para financiar su desarrollo.

Por eso creemos que los profesionales que trabajan en innovación deben conocer también el ecosistema que forman organismos como CDTI, ENISA, el Banco Europeo de Inversiones o la SETT donde las necesidades de capital, los plazos de maduración y el riesgo tecnológico son muy diferentes a los de otros proyectos empresariales.

En definitiva, el objetivo histórico de EOI no ha cambiado tanto: seguimos formando talento para transformar nuestra economía y nuestra industria. Lo que cambia constantemente son las capacidades que necesita ese talento. Y nuestra obligación como escuela pública vinculada al Ministerio de Industria y Turismo es intentar anticiparnos a esas necesidades y convertirlas rápidamente en formación.

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[MCPRO] ¿Cuál es el mayor obstáculo para que una PYME invierta en IA, automatización o ciberseguridad: ¿falta de capital, falta de conocimiento, incertidumbre sobre el retorno o ausencia de talento?

[Diego Crescente] Desde nuestra experiencia como escuela de negocios, y aunque a veces optemos por pensar de otro modo, el mayor obstáculo no es la capacidad de inversión o el capital. Tampoco la incertidumbre sobre el retorno, sino la falta de capacitación en talento, y en dos planos distintos.

En primer lugar, en la dirección. Sin una visión estratégica clara de dónde la IA aporta ventaja competitiva real en su negocio, las PYMEs o bien se paralizan por miedo a equivocarse o invierten sin criterio en tecnología que luego nadie sabe integrar. Programas como DigitalXBorder, que formamos en EOI, trabajan precisamente esa capacidad directiva de leer el impacto de la digitalización sobre el modelo de negocio antes de decidir dónde invertir y en un perfil de directivos o CEOs de PYMEs que son el corazón productivo del país.

En segundo lugar, en los empleados. La mejor de las estrategias está condenada al fracaso si la plantilla no sabe usar las herramientas en su día a día o las percibe como una amenaza. Aquí el reto es de adopción práctica y requiere formación diferenciada según el perfil.

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Por eso insistimos en que el capital y la financiación son condición necesaria pero no suficiente. Sin talento capacitado en ambos niveles, la inversión tecnológica no se traduce en competitividad real.

[MCPRO] ¿Qué porcentaje de los proyectos de innovación abierta debería llegar a contratación o despliegue productivo para considerar que un programa público ha funcionado?

[Diego Crescente] Plantear el éxito de un programa público en base a esa métrica, desde mi modesto punto de vista, parte de un error de concepto. En estos procesos, el fracaso de un piloto no implica un fallo del programa, es parte inherente del aprendizaje. El prototipado y la experimentación con soluciones inmaduras y el contraste entre la necesidad real de la PYME y lo que el mercado ofrece son, en sí mismos, el valor generado, con independencia de si el proyecto concreto llega a contratación o despliegue.

La experiencia de Activa Startups, programa de innovación abierta entre PYMEs y startups que EOI y el Ministerio de Industria, han impulsado recientemente con financiación de PRTR, lo confirma: en el matching entre PYMEs y startups, no todos los pilotos derivan en una relación comercial estable y no lo consideramos un fracaso. La PYME se enfrenta por primera vez a soluciones ágiles fuera de su proveedor habitual y la startup valida su propuesta de valor contra un caso de uso real. Muchos pilotos no llegan a contrato, pero dejan a ambas partes con un aprendizaje que difícilmente habrían obtenido de otro modo.

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Por eso no fijaríamos un umbral de éxito en el «% que llega a producción». Un programa público de innovación abierta funciona si genera capacidad de absorción tecnológica, conocimiento validado sobre qué soluciones funcionan y cuáles no, y una relación de confianza entre PYME y proveedor que perdura más allá del piloto concreto, con la contratación como uno más, no el único, de los indicadores de valor.

Diego Crescente - Escuela de Organización Industrial (EOI)

[MCPRO] ¿Cómo decidir en qué tecnologías estratégicas debe concentrarse España para construir capacidades industriales propias y no limitarse a importar soluciones desarrolladas fuera?

[Diego Crescente] La decisión no debería consistir en elaborar una lista cada vez más amplia de tecnologías consideradas estratégicas, sino en identificar en cuáles puede España construir una ventaja industrial real y sostenible. Ningún país puede aspirar a ser plenamente autónomo en todos los ámbitos tecnológicos.

Por eso, autonomía estratégica no significa producirlo todo dentro de nuestras fronteras, sino decidir en qué capacidades no podemos permitirnos una dependencia crítica y en cuáles podemos ser relevantes dentro de las cadenas de valor europeas. La verdadera autonomía no consiste en aislarse, sino en evitar dependencias vulnerables desde una posición de fortaleza compartida.

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Para priorizar, aplicaría cuatro criterios. El primero es partir de las fortalezas que España ya posee: conocimiento científico, empresas tractoras, PYMEs especializadas, infraestructuras, capacidad exportadora y experiencia industrial. El segundo es analizar qué tecnologías resultan críticas para nuestra seguridad económica, energética y de defensa. El tercero es valorar si existe una demanda presente o previsible que permita transformar la innovación en industria, empleo y escala. Y el cuarto, comprobar si disponemos, o podemos formar, el talento necesario para desarrollar, producir y mantener esas tecnologías.

Como escuela de negocios que somos, para EOI la formación de talento es un elemento imprescindible. Sin talento no hay autonomía tecnológica. Podemos disponer de financiación y de una buena estrategia industrial, pero si no formamos directivos y profesionales capaces de tomar decisiones tecnológicas capaces de implantarlas, seguiremos comprando soluciones desarrolladas fuera. Y no sólo directivos: las empresas necesitan todo tipo de perfiles. Por ello, la formación debe formar parte de la política industrial desde el principio, no incorporarse cuando la tecnología ya está disponible.

[MCPRO] Cuando se cierre la etapa de los fondos Next Generation, ¿qué mecanismos deberían permanecer para asegurar que las empresas españolas sigan invirtiendo en tecnología?

[Diego Crescente] Desde nuestra experiencia en EOI, los programas que hemos impulsado en el marco de PRTR no se apagarán cuando termine el impulso de los fondos Next Generation, porque no nacieron de la nada. Parten de actividades previas de apoyo a la pyme que ya veníamos desarrollando, y es precisamente ese arraigo el que explica su éxito de ejecución y el que garantiza su continuidad. Identificaría al menos dos mecanismos o ejes de trabajo que deben permanecer:

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  • Capacitación en talento digital. La formación en transformación digital e IA, tanto para jóvenes en su primera etapa laboral como para personas ya ocupadas en pymes, el modelo que ensayamos con Generación Digital que desde EOI ejecutamos para la SEDIA, debe mantenerse como política estructural, no como programa puntual. La capacitación de talento es, como decíamos, el verdadero cuello de botella para la inversión tecnológica, y ese déficit no desaparece con el fin de los fondos. En concreto, EOI está ya dando continuidad con la financiación del Fondo Social Europeo.
  • Generación de ecosistema emprendedor. El impulso a la relación entre pymes, startups e inversión privada (el tipo de dinámica que trabajamos en programas como Activa Startups o Acelera Startups) debe consolidarse como infraestructura permanente de innovación abierta, de forma que la financiación pública deje de ser el motor único y pase a ser catalizadora de inversión privada continuada.

En definitiva, los mecanismos, talento y ecosistema emprendedor, son sostenibles precisamente porque en EOI no partimos de cero con el PRTR, sino que capitalizamos una trayectoria previa de apoyo a la pyme que seguirá activa una vez cierre esta etapa de fondos europeos.

[MCPRO] Muchas gracias por su tiempo.

Cerca de un ordenador desde 1980, me sigue intrigando cómo funcionan, para lo que sirven y cómo cambian nuestras vidas, trabajos y la sociedad en su conjunto.

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