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Casi la mitad del uso de IA empresarial elude la seguridad corporativa y crea lagunas de visibilidad
La IA en la sombra descentralizada, los usuarios avanzados de IA muy activos y las extensiones silencionsas de los navegadores están dejando expuestos a nuevos tipos de riesgos a los activos empresariales críticos. Así lo refleja el nuevo informe sobre el estado de Internet de Akamai, que entre otras cosas detalla cómo la IA empresarial, y en concreto los agentes autónomos vulnerabiles y las extensiones de navegadores no autorizadas, está ampliando la superficie de amenaza de las compañías.
El informe, Enterprise AI Usage Risk Report 2026, hace además un seguimiento del cambio profundo que está experimentando la adopción de la IA empresarial. Esta ha pasado de ser un experimento cauteloso a principios de 2025 se ha consolidado ya como mandato estructural. Pero esta integración tan rápida ha superado las barreras de seguridad tradicionales.
El informe detalla tres nuevas metodologías de amenazas descubiertas por los investigadores en 2026 que superan por completo las defensas perimetrales tradicionales: Vie Hacking, CursorJacking y CometJacking. En la primera los atacantes manipulan de manera encubierta los archivos de instrucciones de markdown locales en el entorno de un desarrollador. Este pequeño cambio engaña a los asistentes de programación fronterizos para que generen respuestas inseguras o realicen acciones no autorizadas, imitando el flujo de trabajo habitual de un desarrollador.
En la segunda, las extensiones de navegador no autorizadas aprovechan los permidos amplios para recoger sin ser detectados claves de API, bases de código propioasx y el historial de conversaciones desde el entorno del navegador. Es un ataque de gran impacto dirigido a asistentes de programación de IA populares.
La tercera se da cuando los atacantes incrustan instrucciones maliciosas en una web pública para manipular al agente de IA local del usuario. El agente comprometido puede entonces exfiltrar archivos locales, emails y credenciales de sesión sin que el usuario se de cuenta. Esta amenaza se dirige a los navegadores agénticos, como Comet AI, de Perplexity.
Por otro lado, el informe de Akamai apunta cinco estrategias de mitigación esenciales para que los CISOs puedan evitar riesgos con la IA empresarial: dirigirse a los usuarios avanzados de IA, eliminar la IA en la sombra, inspeccionar la capa de interacción, validar las extensiones de navegador IDE y proteger los agentes de IA.
De cara a los usuarios avanzados de IA, es necesario dirigir la telemetría, la supervisión y el coaching personalizado hacia aproximadamente el 5% de los empleados de alto riesgo, los avanzados, que están detrás de la mayoría de las instrucciones interactivas de la IA. Para acabar con la IA en la sombra, es necesario aplicar la federación de inicio de sesión único (SSO) en todas las plataformas y detectar de manera continua la cola de herramientas de software como servicio de IA de nicho.
Para la capa de interacción, es necesario hacer una transición desde una DLP estática a análisis contextuales de instrucciones en tiempo real, búferes de copiar y pegar y cargas de documentos. También es necesario tratar las extensiones de navegador IDE, tal como hemos mencionado, con software con privilegios altos. Casi el 75% de las extensiones de IA necesitan permisos altos o críticos, y el 16,3% contiene CVE conocidas.
En cuanto a los agentes de IA y su protección, hay que establecer límites estrictos de privilegios mínimos y de supervisión del comportamiento para los agentes de IA autónomos que actúan y operan en nombre de los empleados.
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