Ocho consejos para mejorar la protección de datos sensibles

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La protección de datos sensibles es una obligación ética y legal que no es sencilla de llevar a cabo ante la limitada percepción del riesgo, la dificultad de cumplir con la normativa y los requisitos exigidos para salvaguardar completamente los datos de clientes y empleados.

Proteger datos sensibles se ha convertido en todo un reto para la pequeña y mediana empresa. La era de la movilidad, el fenómeno BYOD y la Internet de las Cosas, están incrementando de manera exponencial el número de dispositivos a proteger en las empresas, para evitar fugas de información y datos sensibles en un entorno de acumulación masiva de datos o Big Data.

Las previsiones de amenazas de expertos ya alertaban en años anteriores sobre este problema. Y se están cumpliendo. Los cibercriminales han mejorado la estrategia de ciberespionaje para rastrear y recoger datos valiosos en ataques dirigidos contra dispositivos móviles y la Internet de las Cosas. Datos como los registros médicos son una mina de oro para la ciberdelincuencia y el sector de la salud es el que más ataques cibernéticos recibe en países como Estados Unidos.

Aumentar la seguridad pero respetando el derecho a la privacidad de los ciudadanos es sin duda un gran reto que exige proporción y equilibrio. Te dejamos con ocho consejos que pueden ayudar a proteger los datos y minimizar la probabilidad de incumplimiento de las normativas:

  1. Bloquear y proteger datos confidenciales de clientes, pacientes o empleados, especialmente datos sensibles e información personal identificable (PII) como números de seguridad social, registros médicos o datos de tarjetas de crédito.
  2. Restringir el acceso de los empleados a los datos sensibles con bloqueo de red especialmente en máquinas ubicadas en espacios públicos como áreas de recepción.
  3. Reciclar y destruir datos de clientes, pacientes o empleados cuando no sean necesarios, contenido en medios físicos y también virtuales como ordenadores o unidades de almacenamiento de segunda mano vendidas o desechadas.
  4. Implementar políticas de privacidad revisadas al menos anualmente y con capacitación del personal.
  5. Usar contraseñas. Toda la plantilla debe contar con nombre de usuario y contraseña cambiada al menos cada tres meses para evitar accesos no autorizados a los equipos informáticos. Conviene realizar auditorías de seguridad. También son recomendables los cortafuegos.
  6. Utilizar cifrado de datos ayuda a proteger la privacidad y seguridad de los equipos, especialmente en pendrives, portátiles, dispositivos móviles y unidades de copias de seguridad.
  7. Asegurar el acceso remoto a la red empresarial con redes privadas virtuales debidamente habilitadas y con autenticación múltiple.
  8. Actualizar sistemas y software de forma regular, en especial suites de seguridad con antivirus y cortafuegos, y software para resolver vulnerabilidades en sistemas operativos y aplicaciones.