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EEUU prohibe los routers para consumo y pequeña empresa fabricados en terceros países
La Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos ha confirmado que todos los routers WiFi destinados al mercado de consumo, que también utilizan tanto los profesionales como las pequeñas empresas y oficinas, que estén fabricados fuera del país, suponen un riesgo para la seguridad nacional, lo que ha llevado a la prohibición de su importación y venta. La prohibición no afecta a los routers que ya estén en uso, pero su sustitución puede resultar complicada, puesto que prácticamente ningún router de consumo se fabrica en la actualidad en suelo estadounidense.
Loa routers de núcleo de red y empresariales de gran escala no están en la lista prohibida para los routers de hogar y pequeña oficina, pero están bajo vigilancia intensiva del Departamento de Seguridad Nacional, lo que obliga a las empresas que surten de estos equipos a auditar cada pieza de su cadena de suministro.
Esta medida supone que todos los routers de consumo están ya en la lista de productos regulados de la FCC, que recoge los equipos y sistemas de comunicaciones que las autoridades estadounidenses consideran como un riesgo inaceptable para la seguridad nacional, y que no pueden conseguir la autorización de equipos de la FCC, necesaria para que la mayoría de dispositivos electrónicos importados se puedan vender en el país.
Según el texto de la resolución de Seguridad Nacional de Estados Unidos que cita la FCC como base para la prohibición, «los ciberatacantes maliciosos patrocinados por Estados y entidades no estatales han aprovechado cada vez más las vulnerabilidades de los routers para pequeñas oficinas y oficinas domésticas producidos en el extranjero para llevar a cabo ataques directos contra civiles estadounidenses en sus hogares«.
En concreto, la resolución señala al ataque Salt Typhoon de 2024, así como a los de Volt y Flax; y asegura que los routers estuvieron implicados de manera directa en el ataque, para concluir que «desde la interrupción de la conectividad de red hasta el facilitado del espionake en redes locales y el robo de propiedad intelectual, los routers fabricados en el extranjero presentan riesgos inaceptables para los estadounidenses«.
Por suerte, esta nueva normativa no revoca la autorización de los routers que ya la tengan, independientemente de dónde estén fabricados, y dichos modelos de routers se pueden seguir vendiendo e importando. Pero dado que ningún router nuevo, ni siquiera de compañías tan conocidas y de peso como TP-Link, Asus o la estadounidense Netgear; podrá contar con la autorización de la FCC a no ser que su fabricante reciba un permiso especial, las opciones de compra de routers se reducirán de manera considerable en el país. La prohibición también se aplicará a los routers diseñados en Estados Unidos, pero fabricados en otros países, y viceversa.
Para obtener el permiso especial mencionado, las empresas tienen que solicitar excepciones para cada uno de sus modelos de routers. Una vez hecho esto, el Departamento de Guerra (el antiguo Departamento de Defensa, que ha cambiado su nombre bajo esta administración) y el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, se encargarán de evaluar y aprobar lo que no consideren que son un riesgo para la seguridad nacional. Hasta ahora no hay ningún modelo en la lista de autorizados.
Consecuencias para fabricantes de routers estadounidenses y extranjeros
En este punto, las empresas estadounidenses, como Cisco o Juniper Networks (ahora propiedad de HPE), son las que pueden salir ganando a la hora de certificar sus productos. Cisco Systems, por ejemplo, ya cuenta con contratos federales para varios de sus equipos, y tiene el músculo y los contactos para, probablemente, conseguir la certificación de sus routers con más rapidez. Además, ya tiene una infraestructura logística sólida en el País, y puede ser la primera en adaptar líneas de producción para routers de consumo que cumplan con la nueva normativa.
Juniper Networks fabrica la mayoría de sus equipos en Asia, y está en un proceso de transición, con una aceleración de sus plantas de ensamblado en México y Estados Unidos para evitar bloqueos en sus nuevas gamas de routers para empresas, lo que también peude facilitarle tanto la obtención de certificaciones de routers para el mercado doméstico y de pequeña empresa, como la fabricación futura de algunos de sus modelos.
Sin duda, las grandes perdedoras de esta medida, en cualquier caso, son las compañías extranjeras, con TP-Link entre las más afectadas, puesto que están entre los fabricantes más extendidos en el sector de pequeña oficina de Estados Unidos. De hecho, sus modelos de router para el mercado profesional, ya tienen la entrada prohibida en el país si se fabrican en China. Nokia y Ericsson, empresas europeas, tienen el mismo problema con los routers de consumo, puesto que su fabricación está en su mayoría concentrada en Asia.
Ubiquiti tiene su sede en Estados Unidos, aunque fabrican también en Asia. Junto con Mikrotik, de Letonia, es una de las favoritas de administradores de sistemas, pero al fabricar en China y Vietnam, tendrá complicaciones para vender sus nuevos modelos de router de consumo en su país si no consigue exenciones del gobierno. No obstante, al contar ya con gran parte de su desarrollo en local, pueden reorganizar con más rapidez que otras marcas su cadena de fabricación y ensamblaje para fabricar routers a nivel local.
A simple vista, esta medida de Estados Unidos va a tener todo tipo de consecuencias en el sector. Es posible que pronto empiecen a circular routers con versión estadounidense, fabricados en el país y más caros; y con versión para el resto del mundo, más económicos y fabricados en Asia. Indudablemente, esta medida va a llevar a otro aumento de precios de este tipo de dispositivos en Estados Unidos, con estimaciones a primera vista de subidas de entre el 15% y el 30% del precio por los costes de relocalización a fábricas en Estados Unidos.
Además, el precio de los routers profesionales y de consumo actuales, que ya están autorizados por la FCC, subirá automáticamente, ya que se trata de los últimos modelos sin restricciones y que los estgadounidenses podrán comprar sin esperar ante cualquier avería. En definitiva, otra medida que beneficia a grandes empresas estadounidenses con capacidad de pivotar con más rapidez y de influir en los organismos oficiales correspondientes, y que perjudica a consumidores, pymes y proveedores de servicios; que dependen más de routers fabricados en Asia y de coste menor.
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