Conecta con nosotros

Opinión

Cinco momentos clave que determinarán el éxito o el fracaso de sus iniciativas de IA en 2026

Publicado el

Manos Raptopoulos, presidente global de Customer Success para Europa, Asia-Pacífico (APAC), Oriente Medio y África, y miembro del Consejo Ampliado de SAP SE.

Empecemos con un sencillo experimento: pídale a una herramienta de IA generativa que cuente las palabras de un documento. Probablemente se desviará en un 10 %, algo tolerable si se trata de una entrada de blog, pero sencillamente inaceptable si hablamos de una declaración financiera, un informe regulatorio o un compromiso de la cadena de suministro.

La IA generativa es estadística, mientras que las respuestas a los problemas a nivel empresarial son mucho más deterministas, de modo que, en el entorno corporativo, la diferencia entre una precisión del 90 % y del 100 % no es una cuestión incremental. En nuestro ámbito es una cuestión de supervivencia.

En 2026, la IA ya no será evaluada por su novedad, sino por su precisión, gobernanza, escalabilidad e impacto empresarial. A medida que las organizaciones pasen de los programas piloto a los programas a gran escala, habrá cinco momentos que determinarán si obtienen un valor perdurable o se exponen a riesgos que podrían evitarse. He visto cómo se repiten estos momentos en todos los grandes mercados que superviso.

1. El momento de la gobernanza: cuando los agentes se convierten en compañeros de trabajo digitales

El primer momento llega cuando la IA deja de ser una herramienta y empieza a ser un actor. Los sistemas de IA agéntica planifican, razonan, se coordinan con otros agentes y ejecutan flujos de trabajo de forma autónoma. Para ello, acceden a datos sensibles e influyen en decisiones a gran escala. Si aún no los estás gestionando de la misma forma que gestionas a tu plantilla de personas, estás exponiendo a tu organización a riesgos.

Cargando anuncio...

La proliferación de agentes reproducirá las crisis de shadow IT de la última década, pero con consecuencias mucho mayores. Las empresas deberán establecer mecanismos de gestión del ciclo de vida de los agentes, límites claros de autonomía, políticas de control y una supervisión continua de su rendimiento. Todos los consejos de administración deberán responder a tres preguntas: ¿Quién asume la responsabilidad cuando un agente toma una decisión equivocada? ¿Cómo se auditan las decisiones? ¿Cuándo debe la máquina derivar el asunto a un ser humano?

La fragmentación geopolítica agrava esta urgencia, puesto que la nube soberana, la IA soberana y la ubicación de los datos han dejado de ser preocupaciones meramente teóricas. Ahora, son realidades normativas en mercados que van desde Nueva York hasta Frankfurt, pasando por Riad y Singapur. La gobernanza en la era de la IA no consiste tanto en controlar el riesgo en el perímetro, como en integrar el control determinista en la inteligencia probabilística. Y esa es una responsabilidad de la alta dirección, no un proyecto del área de TI.

2. El momento de la base de datos: cuando la última milla es la única que importa

El segundo momento es más sutil, pero es ahí donde, en última instancia, la mayoría de las empresas saldrán ganando o perderán.

Conviene recordar que la IA es tan fiable como los datos y los procesos con los que opera. Por ello, los datos maestros fragmentados, los sistemas aislados y los entornos ERP excesivamente personalizados introducen imprevisibilidad en el peor momento posible: cuando la IA ofrece una recomendación que afecta a sus clientes, su flujo de caja o su situación de cumplimiento normativo.

Cargando anuncio...

El valor de la IA empresarial no provendrá de grandes modelos de lenguaje genéricos entrenados con texto a escala de Internet. Surgirá de una inteligencia basada en los datos de su empresa (pedidos, facturas, registros de la cadena de suministro, asientos contables) e integrada directamente en sus procesos. Los modelos de base relacionales optimizados para datos empresariales estructurados superarán a los grandes modelos de lenguaje (LLM) genéricos en materia de previsión, detección de anomalías y optimización operativa.

La pregunta que todo consejo de administración debería plantearse no es solo “¿qué IA podemos incorporar?”, sino también: “¿está preparado nuestro entorno de datos, o estamos superponiendo inteligencia probabilística sobre una base fragmentada?”

3. El momento de la interacción con los empleados: cuando la interfaz desaparece

El tercer momento tiene lugar en los flujos de trabajo diarios de los empleados, y se acelerará más rápido de lo que la mayoría de las organizaciones esperan.

En 2026, pasaremos de interfaces de aplicación estáticas a interfaces de usuario generativas. En lugar de navegar entre sistemas, los empleados simplemente solicitarán lo que necesitan: “prepara un informe para la visita esta semana al cliente con mayor volumen de ingresos”. Los agentes de IA coordinarán los flujos de trabajo, recopilarán el contexto y propondrán acciones recomendadas.

Cargando anuncio...

Sin embargo, la adopción no es automática y la confianza no se debe dar por sentada. Los empleados aceptarán a los compañeros de equipo de IA solo cuando estén seguros de que los resultados respetan los límites de gobernanza, reflejan reglas de negocio reales y aportan beneficios cuantificables. Los “arquetipos de IA” específicos para cada función, adaptados al director financiero, al director de recursos humanos y al responsable de la cadena de suministro, basados en datos fiables e integrados en flujos de trabajo familiares, son los que cerrarán la brecha de adopción.

Las organizaciones que inviertan en una arquitectura nativa de IA acelerarán el retorno de la inversión. Aquellas que se limiten a integrar la IA en interfaces heredadas se enfrentarán a problemas de confianza, usabilidad y escalabilidad. Se trata de una decisión de diseño con consecuencias estratégicas.

4. El momento del cliente: cuando la inteligencia se convierte en una ventaja competitiva

La IA demuestra su valor empresarial de forma más evidente en el punto de contacto con el cliente.

La inteligencia específica para cada cliente, entrenada con sus propios datos, sus propias políticas y su historial de interacciones, genera ventajas que los competidores no pueden replicar fácilmente. Esto resulta especialmente eficaz en entornos con muchas excepciones: resolución de conflictos, gestión de reclamaciones, de devoluciones y asignación de servicios. Una IA capaz de clasificar casos, extraer la documentación relevante, recomendar soluciones alineadas con las políticas y aprender continuamente de los resultados, transforma estos procesos con un coste elevado y gran fricción en fuentes de diferenciación competitiva.

Cargando anuncio...

En 2026, los clientes no premiarán la novedad tecnológica. Valoran la fiabilidad, la relevancia y la capacidad de respuesta. Las organizaciones que utilicen la IA para absorber complejidad sin perder el control sobre los resultados construirán ventajas competitivas difíciles de igualar.

5. El momento estratégico: cuando se decide hasta dónde llegar

El momento final es aquel que recae directamente sobre los líderes empresariales. La adopción de la IA no es un proceso lineal, sino que requiere de la coordinación de los líderes en tres niveles paralelos:

– IA integrada: mejoras de la productividad basadas en perfiles de usuario e incorporadas a las principales aplicaciones para obtener resultados inmediatos.

– IA agéntica: coordinación multiagente de flujos de trabajo complejos que abarcan varios sistemas.

Cargando anuncio...

– IA sectorial: aplicaciones altamente especializadas, desarrolladas conjuntamente para abordar los retos de mayor valor específicos de su sector.

La trampa está en seguir una secuencia errónea: centrarse únicamente en la IA integrada supone dejar de aprovechar todo el valor; lanzarse a una profunda transformación sectorial, sin gobernanza ni madurez de datos, multiplica el riesgo. Las organizaciones que liderarán el cambio serán aquellas que alineen su ambición con su preparación e inviertan en una arquitectura clean-core (lo más estándar posible), bases de datos modernas y una responsabilidad multifuncional de la IA, al tiempo que pasan de forma decidida de los proyectos piloto a los programas a gran escala.

La prueba de liderazgo

En 2026, los ganadores no serán aquellos que cuenten con más funciones de IA, sino los que traten la IA como una capa operativa fundamental, gestionada como si fuera parte de la plantilla, respaldada por datos fiables, adaptada a empleados y clientes, y ajustada a las realidades de su sector.

Esa diferencia entre el 90 % y el 100 % es precisamente donde reside el valor empresarial. También es donde se pone a prueba el liderazgo. Las decisiones que se tomen en los próximos meses determinarán si la IA se convierte en una fuente de ventaja competitiva duradera o en el ejemplo más caro de confianza mal depositada. Es el momento de actuar con precisión.

Cargando anuncio...

Manos Raptopoulos, presidente global de Customer Success para Europa, Asia-Pacífico (APAC), Oriente Medio y África, y miembro del Consejo Ampliado de SAP SE.

 

El equipo de profesionales de MCPRO se encarga de publicar diariamente la información que interesa al sector profesional TI.

Lo más leído