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¿Cuándo y cómo tengo que avisar que uso IA y etiquetarla?

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Desde el 2 de agosto de 2026 rigen las obligaciones de transparencia del Reglamento europeo de Inteligencia Artificial, concentradas en su artículo 50 y retocadas por el Ómnibus digital de julio.

Afectan de lleno a la rutina de cualquier departamento de marketing, comunicación o atención al cliente: al post redactado con ChatGPT, a la imagen creada en Midjourney para una campaña, al vídeo con avatar de HeyGen subido a YouTube o al chatbot que atiende la web corporativa.

Esta guía repasa, con los casos de uso reales de una empresa, cuándo hay que avisar, cuándo no y dónde la ley aún no da respuesta cerrada.

¿Cuándo es obligatorio avisar de que se está usando IA?

El chatbot de la web, el voicebot del teléfono y el bot de WhatsApp

Si la empresa pone una IA en un canal donde el cliente espera razonablemente a una persona, debe advertirlo desde la primera interacción (art. 50.1).

El cliente que escribe para reclamar un pedido no ha elegido hablar con una máquina (quería hablar con la empresa) y la ley le reconoce el derecho a saberlo. Un aviso inicial del tipo «Estás hablando con un asistente de IA» resuelve la obligación.

El software que analiza emociones o rasgos biométricos

Quien despliegue un sistema de reconocimiento de emociones o de categorización biométrica debe informar a las personas expuestas (art. 50.3).

Ejemplo empresarial típico: el call center que usa análisis de voz para medir el grado de satisfacción del cliente durante la llamada tiene que comunicárselo.

Los deepfakes en publicidad y comunicación

Un spot con el avatar hiperrealista del CEO generado en Synthesia, una voz clonada con ElevenLabs para una locución o un vídeo de producto creado con Sora que simula imagen real exigen advertencia visible.

Subirlo sin identificar como IA a TikTok o YouTube es además un riesgo de moderación, porque ambas plataformas etiquetan de oficio el contenido sintético que detectan, y YouTube retiró en julio de 2026 la monetización a los canales de vídeo masivo con avatares de IA sin aporte creativo humano.

Además, son un riesgo de seguridad; estudios recientes señalan que las pérdidas por suplantaciones de identidad mediante deepfakes rondan los 2.000 millones de euros a nivel global.

El texto informativo publicado sin revisión

El texto generado por IA que se publique para informar al público sobre asuntos de interés público debe declarar su origen (art. 50.4, segundo párrafo).

Por ejemplo, una nota de prensa o un artículo sobre actualidad normativa redactado íntegramente por ChatGPT y publicado tal cual, sin intervención humana, debe indicarlo.

La IA que decide sobre personas

El artículo 26.11 obliga a quien use un sistema de alto riesgo que tome o ayude a tomar decisiones sobre personas a informar a los afectados.

Un caso típico sería el software de RR. HH. que filtra o puntúa currículums en un proceso de selección: exige comunicar a los candidatos que una IA participa en la evaluación.

El contenido que sale de un generador: marcado técnico

Los sistemas que generan texto, imagen, audio o vídeo sintético (ChatGPT, Gemini, Claude, Midjourney, DALL·E, Firefly, Sora, Runway, Synthesia, HeyGen, ElevenLabs) deben marcar sus resultados en formato legible por máquina, para que otro software pueda detectar su origen artificial (art. 50.2).

Es marcado técnico invisible (metadatos, marcas de agua digitales) y la obligación recae en el proveedor de la herramienta, no en la empresa que la usa.

Asesoramiento para identificar y etiquetar contenidos con IA

Como veremos más adelante, a veces no está claro el límite entre el contenido que se debe marcar y el que no, por lo que una opción recomendable es acudir a soporte experto.

Existen opciones como OneTrust, una solución de cumplimiento normativo enfocada a empresas europeas y que ofrece servicios relacionados con el AI Act, además de ciberseguridad y TI.

La plataforma de OneTrust automatiza los flujos de trabajo críticos exigidos por la ley, como las evaluaciones de impacto en los derechos fundamentales y las evaluaciones de conformidad obligatorias antes de que los sistemas salgan al mercado.

Otra empresa de referencia en el cumplimiento de la Ley de IA es Atico34, que incorpora a su oferta Atico34 AI Governance, una solución diseñada para controlar y documentar el uso de la inteligencia artificial, tanto en pymes como en grandes empresas.

Permite crear un mapa completo de las herramientas de IA empleadas en la empresa, asociarlas a los equipos o profesionales que las utilizan y clasificarlas por su nivel de riesgo. Además, cuenta con un servicio de asesoramiento legal por videollamada por parte de abogados expertos en inteligencia artificial.

¿Cuándo no es necesario avisar de que se está usando IA?

Usar ChatGPT, Claude o Gemini como herramienta de trabajo

La condición de máquina es evidente por contexto y no exige recordatorio (art. 50.1). Que un empleado redacte un correo o un informe interno con ayuda de IA no genera, por sí solo, ninguna obligación de aviso.

La IA como asistente de edición

Pasar un artículo por un corrector, pedir a la IA que pula la redacción de un borrador humano o retocar una foto con las funciones estándar de Photoshop queda fuera de la obligación.

El contenido creativo declarado como tal

Si el material sintético forma parte de una obra manifiestamente artística, satírica o de ficción, basta con revelar su existencia de forma que no estropee el disfrute (art. 50.4).

Un anuncio abiertamente fantasioso o una pieza de ficción de marca cumplen con una mención discreta, sin rótulos permanentes.

El texto con revisión humana y responsabilidad editorial

El texto generado por IA no exige aviso público cuando ha pasado por revisión humana o control editorial y una persona física o jurídica asume la responsabilidad editorial de la publicación (art. 50.4).

Es decir, el redactor que parte de un borrador de ChatGPT, lo verifica, lo reescribe y lo publica bajo el sello de su empresa no está obligado a declararlo.

Lo que el AI Act no deja claro

El bot «obviamente automático»

La norma exime de avisar cuando «la naturaleza artificial resulta evidente para una persona razonablemente informada«, pero no define ese estándar. ¿Basta con que el widget se llame «Asistente virtual» y luzca un icono de robot?

La frontera entre edición y generación

El Reglamento no traza cuánto puede reescribir una IA antes de que el resultado deba marcarse como sintético. Entregar unas notas sueltas a ChatGPT y recibir un artículo completo, ¿es apoyo a la edición o generación de contenido?

La intensidad de la revisión humana

La ley no especifica qué revisión activa la excepción editorial: entre la lectura superficial de dos minutos y la edición sustantiva media un abismo que el legislador no ha querido medir.

La recomendación operativa es documentar el proceso (quién revisó, qué cambió, quién firma) para poder acreditarlo ante una inspección.

El concepto de interés público

La obligación de declarar el texto sintético solo alcanza al publicado para informar sobre «asuntos de interés público». Sin embargo, un post de blog corporativo sobre novedades de la normativa laboral puede interpretarse tanto como información de interés público o como contenido comercial.

El umbral de realismo del deepfake

La definición exige que el contenido «pueda inducir a error» sobre su autenticidad, sin criterio de grado. Una ilustración estilizada del CEO queda a merced de la interpretación; su avatar hiperrealista, no.

El cómo del marcado técnico

La norma remite a soluciones eficaces, interoperables y fiables conforme a estándares que aún no son obligatorios.

La Comisión Europea publicó el 10 de junio de 2026 un código de buenas prácticas voluntario sobre marcado y etiquetado, junto con directrices de aplicación del artículo 50.

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