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Cómo “cargarse” el trabajo en equipo en 9 pasos

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Grupo Actual, empresa de RR.HH especializada en la gestión e identificación del talento, ha publicado un listado de errores típicos cometidos por los mandos de las organizaciones a la hora de gestionar el trabajo en equipo. El objetivo de estas reflexiones es ayudar a las empresas a crear dinámicas de trabajo efectivas en un sistema que “ofrece probados resultados en términos de productividad, calidad del trabajo, involucración y motivación de los profesionales”, señala Ricardo Sampablo, director de Grupo Actual.

Según esta consultora, en muchas ocasiones son los propios encargados de liderar el trabajo en equipo quienes con su forma de actuar impiden que éste pueda desarrollarse de acuerdo a unas metas y enfoque comunes. “Los jefes pueden llegar a boicotear consciente o inconscientemente el trabajo en equipo. Un equipo bien cohesionado y alineado alrededor de una meta y enfoque comunes es una fuerza laboral muy poderosa, pero también muy frágil, ya que son muchos los engranajes que deben alinearse para que funcione adecuadamente”, comenta Sampablo.

Nueve reglas de oro para “cargarse” el trabajo en equipo

1. Crea objetivos confusos. Partir de unos objetivos muy definidos que sirvan como aglutinador de los esfuerzos comunes es la base de cualquier trabajo en equipo. Si el jefe se muestra dubitativo a la hora de definir esas metas, las formula confusa o parcialmente, o imprime bruscos cambios de dirección a las mismas, estará abocando al equipo al fracaso ya desde el comienzo.

2. Enfatiza los objetivos individuales y no los del equipo. Por supuesto que cada miembro del equipo tiene objetivos individuales… pero no conviene olvidar que están al servicio del trabajo común. Destacar la parcela individual socaba la cohesión y la visión colectiva que debe gobernar todo equipo de trabajo.

3. Incumple tus compromisos. Otra excelente manera de destruir el trabajo conjunto es haciendo que los integrantes del equipo pierdan la confianza en su líder. Incumplir los compromisos adquiridos, ya se trata de facilitar medios, pagar incentivos o reforzar el equipo, es nocivo para la confianza del grupo y un germen de desmotivación.

4. Haz reuniones muy largas e irrelevantes. No hay nada que irrite más a los profesionales que obligarles a ‘perder su tiempo’ en interminables reuniones en las que no se traten los asuntos clave para el adecuado avance del proyecto. Lo tomarán como una falta de consideración a su trabajo.

5. Utiliza las reuniones solo para informar de las decisiones ya adoptadas. Otro clásico en el mal uso de las reuniones de trabajo consiste en reducirlas a un mero conducto informativo en lugar de buscar en ellas espacios para el debate y la participación abierta en la toma de decisiones.

6. Toma tú las decisiones importantes. De nuevo, el equipo no está únicamente para ejecutar órdenes. Si los objetivos son comunes, también deben serlo los procesos decisorios, al menos en cierta medida. Al fin y al cabo, las personas del equipo atesoran el conocimiento y el grado de implicación necesarios para ello. Y aunque obviamente máxima responsabilidad sigue correspondiendo al jefe, eso no quiere decir que deba actuar al margen del criterio de sus colaboradores.

7. Mantén al equipo dividido. Los favoritismos, la disparidad de criterio a la hora de valorar las aportaciones personales o la falta de implicación de los superiores en la resolución de los conflictos internos constituyen un pasaje de primera clase hacia la desunión y, por tanto, hacia la destrucción del clima necesario para llevar a cabo un buen trabajo conjunto.

8. No permitas que haya un ambiente de trabajo distendido. Las cosas discurren con mayor fluidez cuando el ambiente de trabajo es distendido y propicio para una labor compartida. Si los jefes impiden que se den esas condiciones, imponiendo un clima a de crispación y en el que la comunicación brille por su ausencia, esos objeticos comunes nunca podrán alcanzarse

9. No proporciones ‘feedback’. La ausencia de circulación de la información desde los jefes hacia abajo es otro de los males endémicos de los equipos de trabajo. Pero los miembros del equipo necesitan saber cómo está avanzando su trabajo, tanto en un sentido positivo como negativo, ya que de otro modo no podrán situarse y reformular objetivos o adoptar medidas correctoras en función de la marcha del proyecto.

Imagen: Aaron Jacobs/Flickr

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