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La Administración desde dentro: La era de la economía del dato

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La información es poder y, hoy en día, está en manos de los ciudadanos. En efecto, la revolución informática de los últimos 50 años y, en particular, de las últimas décadas ha supuesto un antes y un después en el acceso a la información. Cuando antaño solo unos pocos eran valedores de poder acceder a la educación, actualmente, internet pone al alcance de un clic casi cualquier fuente de información. En este mundo globalizado caracterizado por una estructura reticular se está produciendo un fenómeno de democratización de la información pasándose de la posesión del dato al acceso al servicio, como destaca Jeremy Rifkin en su obra “La era del acceso”. Este fenómeno está teniendo consecuencias directas en la economía. Yochai Benckler, en su obra la “La riqueza de las redes” también menciona cómo la economía está volcándose hacia una concepción muy diferente a la manera tradicional. Las redes y la explotación de los datos sugieren una novedosa manera de generar riqueza. Este proceso está provocando que las administraciones se estén modernizando tanto organizativa como normativamente. La era del Big Data, el Internet de las Cosas y el desarrollo del llamado Data Science obliga al desarrollo de unas nuevas políticas públicas que se adapten al nuevo orden mundial, eminentemente tecnológico.

El presente texto se dividirá en tres bloques. El primero versará sobre el contexto global y económico en el que en engloba la nueva sociedad de la información. El segundo bloque ahondará en lo anterior detallando cuáles son algunos de los retos y oportunidades más destacables. Finalmente, el tercer bloque continuará el hilo conductor mediante la expresión de las políticas públicas en España y en la UE más representativas.

La economía de los datos

Como se ha introducido, la globalización de marcada tendencia abierta, a pesar de tener detractores y seguidores (mundialistas) ofrece una nueva manera de organizar los datos y de conectarlos. Algunos autores, como Santiago Niño Becerra, incluso habla de una sociedad post-global en la que ya se da por hecho la fase inicial de conectividad. Las administraciones, en su afán de ofrecer servicios de máxima calidad han ido evolucionando desde la burocracia, pasando por la nueva gestión pública, hasta llegar a la gobernanza, al incorporar las TIC en un seno. Una de las corrientes más novedosas es la tendencia hacia un gobierno abierto donde los datos estén al alcance de los ciudadanos. Esto tiene dos patas fundamentales: la transparencia y, a buen seguro, la economía a través del principio de eficiencia.

La Ley 19/2013 de transparencia, acceso a la información y buen gobierno, supone una revolución en tanto que entiende que los datos son propiedad del ciudadano y no de las administraciones. En este sentido, se desarrolla el portal de la Transparencia donde se publicita la información categorizada en tres patas: organizativa, jurídica y económica. Asimismo, se facilita el acceso a los datos el cual puede ser parcial o total sin mayor restricción que información sensible (defensa, seguridad nacional, etc.). La OTAI, oficina de Transparencia y Acceso a la Información, es la responsable del portal de transparencia. El Consejo de Buen Gobierno y Transparencia mediante su estatuto 919/2014 persigue la buena ejecución de esta norma. Otro aspecto del gobierno abierto relacionado íntimamente con la economía de los datos, es sin duda, la reutilización de la información del sector público. Ciertamente, el proyecto APORTA que desarrolla el portal datos.gob.es pone a disposición de cualquier interesado toda suerte de datos que pueden ser accedidos y explotados para un uso particular. De esta manera, se fomenta el emprendimiento y se facilita la economía de autónomos y empresas con capacidad de almacenar y minar la información mediante, por ejemplo, técnicas de DataWareHouse y Datamining.

Este marco de la economía del dato, en su de su vertiente de gobierno abierto, no está exenta de retos y oportunidades. Se comienza así el segundo bloque. La sociedad del conocimiento en la que nos hallamos ha cambiado sustancialmente la manera en que los ciudadanos se relacionan y consumen información. Según Javier Bustamante, doctor en filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, el ciudadano es un prosumidor (una combinación natural entre productor y consumidor de información). Asimismo, vivimos en un entorno en el que los datos se encuentran en el estadio de la web 2.0 de marcado acento colaboracionista. Wikis, blogs, webs personales, sindicación de contenidos, son algunos ejemplos de cómo los datos y la información se estructura en Internet. En este sentido, la siguiente evolución es la llamada web 3.0 en la que se pretende ir hacia ontologías de la información más inteligentes. Así por ejemplo, mediante estas técnicas, es más sencillo explotar y particularizar información que pueda ser manipulada por empresas en el desarrollo de sus negocios. Ejemplos típicos son las webs de viajes, hoteles,  etc. donde la economía de las mismas se basa en la explotación y distribución de los datos mediante distintas tecnologías (cookies, etc).

Sin duda alguna, uno de los retos más importantes es que toda la sociedad pueda beneficiarse de esta economía del dato. Para ello, hay que minimizar la brecha digital mediante la alfabetización digital y la inclusión digital. Una mejor usabilidad y accesibilidad ayudarán enormemente a que todos los colectivos puedan acceder a los datos. Por otro lado, esta inmensa fuente de información alojada en Internet adolece de cierta organización y sobrecarga. Sin duda, la objeción de Babel va en esta línea poniendo de relieve la sobrecarga informativa y cognitiva. Es por ello, necesario un enorme esfuerzo en clasificar, metadatar y consensuar unos estándares para poder ofrecer la información.

Las administraciones no son ajenas a estos retos y oportunidades y, en consecuencia, han ido desarrollando distintas políticas para aunar la sociedad del conocimiento y la tecnología. De esto tratará el tercer bloque.

Desde la Estrategia de Lisboa, pasando por las iniciativas eEurope 2002, 2005, i-2010, hasta la actual Europa 2020 han pretendido potenciar la sociedad de la información potenciando una economía sostenible mediante el buen uso de las TIC. Uno de los pilares fundamentales de Europa 2020 es la Agenda digital para Europa donde, entre sus medidas, se encuentra la economía digital. En este sentido, se ha desarrolla el Mercado único Digital y el índice DESI según el cual España se encuentra en la posición intermedia con 0,52 puntos sobre el total. Destaca en el desarrollo de los servicios públicos digitales (0,73 puntos) mientras que debe de hacer un mayor esfuerzo en la integración de la economía digital (0,34 puntos).

En España, las políticas públicas comenzaron con el plan Info XXi y siguieron con la comisión soto, el plan de impulso con 19 medidas, España.es (con sus vertientes Patrimonio.es, navegación.es, etc.), conecta.es y euroingenio 2010 (dividido en los ejes CENIT, CONSOLIDER y el plan AVANZA que tuvo su continuación en el plan AVANZA 2). Actualmente, la Agenda Digital para España destaca su preocupación por la economía digital y el buen uso de las TIC para explotar la información y los datos.

Las políticas públicas tienen su reflejo normativo en varias leyes de impulso al emprendimiento tales como la ley 11/2013 de estímulo al emprendimiento, la ley 14/2013 del emprendimiento y su internacionalización. En ella se promueven diferentes acciones para el impulso del emprendedor que, a buen seguro, podrá dinamizar su economía mediante el uso de las TIC en la explotación de los datos.

La Administración también está haciendo un esfuerzo en este marco de gobernanza digital desarrollando la Estrategia TIC mediante la transformación digital. El Real Decreto 806/2014 que desarrolla los principios y órganos de gobernanza digital apoyan los 14 servicios compartidos. Entre ellos se encuentra el desarrollo de la nube híbrida, un claro ejemplo del principio de eficiencia en el tratamiento del dato. La ley 39/2015 del procedimiento administrativo y la ley 40 /2015 del régimen jurídico del Sector Público conforman el marco normativo esencial en los que los principios de economía, eficiencia, transparencia y acceso a los datos son fuente de inspiración para todo el articulado.

En conclusión, Vivimos en una sociedad del conocimiento marcado por una nueva corriente de la economía del dato. Esta se nutre de los nuevos principios de accesibilidad y transparencia que están inmersos en las todas las políticas tanto europeas como españolas. Se ha detallado en el primer bloque los aspectos contextuales de la globalización y su reflejo en el gobierno abierto mediante la transparencia y la reutilización de datos del sector público. En el segundo bloque se ha continuado con los retos y oportunidades más relevantes que se encuadran en una sociedad con marcados desafíos relacionados con la brecha digital. Ciertamente, nuevos hábitos de relación y consumo se están produciendo en el entorno de la web 2.0 y 3.0 donde las empresas están desarrollando sus economías mediante el acceso, manipulación y explotación de los datos. Finalmente, el tercer bloque ha seguido el hilo conductor del texto desarrollando las políticas más significativas tanto a nivel europeo como nacional destacando la posición de España en el índice DESI así como encuadrando algunas de las normas más relevantes de las Administraciones en todo este marco global, social y económico.

JavierJavier González. Ingeniero en informática (UCM). Máster en Filosofía Teórica y Práctica con especialidad en lógica, historia y filosofía de la ciencia (UNED). Funcionario por oposición al Cuerpo de Gestión de Sistemas e Informática de la Administración del Estado. Jefe de servicio en la División de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones del Ministerio de Justicia. Autor del libro “ÉTICA DIGITAL” y del blog “Ética y Administración”. Twitter: @Etica_Admon. Facebook: Ética y Administración.

El equipo de profesionales de MCPRO se encarga de publicar diariamente la información que interesa al sector profesional TI.

Opinión

Internet de las Cosas está transformando el negocio del deporte

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Internet de las Cosas en el Deporte

El negocio del deporte evoluciona constantemente, desde las expectativas de los aficionados y la gestión de los recintos deportivos, hasta las perspectivas y análisis de los jugadores. El acceso inmediato a todo tipo de información relevante en el mundo del deporte se está convirtiendo en un elemento crítico para el éxito deportivo y de gestión. El Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés) está ayudando a crear unas ventajas competitivas tanto para los propietarios de los equipos y las diferentes competiciones como para los propios equipos y deportistas. A continuación, se detallan cuatro situaciones en las que el IoT está transformando el deporte a través de la tecnología de “recintos deportivos inteligentes”.

Interacción con los Aficionados

Los aficionados están exigiendo cada vez más datos y la tecnología está respondiendo, mejorando la experiencia de los aficionados a través de una mayor personalización. Desde pedidos de mejores asientos, novedades en los establecimientos comerciales, a puestos de información con pantallas táctiles interactivas. Por tanto, los recintos inteligentes ayudan a los aficionados a conectarse de manera divertida y emocionante con su deporte.

Imagínate llegar al estadio y recibir un mapa del recinto en el que se muestre el camino más rápido para llegar a tu asiento. Cuando quieras algo de comer, que puedas obtener casi en tiempo real información sobre la ubicación del establecimiento más cercano y con menos gente. Puede que quieras comprar algo en la tienda del equipo local, ahora podrías comprar y pagar sin tener que esperar largas colas. Esta es la tecnología de recintos inteligentes en acción.

Transporte

En la medida en la que los eventos deportivos y de entretenimiento atraen a más aficionados, la tecnología de recintos inteligentes puede mejorar la gestión de grandes aglomeraciones de tránsito y los problemas de aparcamiento, que son tan molestos para muchos de los asistentes.

Los sistemas de gestión de estacionamiento pueden ayudar a controlar el acceso en muchos aparcamientos, incluyendo parkings con reserva previa, enrutamiento de los vehículos, opciones de pago digital y otros. Esto puede facilitar todo el proceso, con mejoras en la experiencia del aficionado por un lado, y en las operaciones y eficiencia por otro.

Para los usuarios de transporte público, las señales digitales informan en tiempo casi real cuándo llega el próximo autobús o tren. Y es posible alquilar bicicletas eléctricas en puntos de toda la ciudad con tan solo acercar el Smartphone a ellas. Para los usuarios de transporte compartido, los estadios están estableciendo puntos de referencia para dejar o recoger pasajeros que mejoran el acceso de los aficionados. Finalmente, los mapas de tráfico en tiempo real pueden ayudar a optimizar la mejor ruta para llegar a casa.

Infraestructura

Gracias a la infraestructura inteligente, los sensores y cámaras inteligentes permiten visibilidad instantánea de las condiciones del recinto. Todo esto puede hacerse a través de aplicaciones que son tan fáciles de usar como el Smartphone al que estamos tan acostumbrados. De esta manera, es posible atender las reparaciones necesarias de manera proactiva en lugar de reactiva.

La infraestructura inteligente también está ayudando a los recintos a ser más eficientes en el uso de energía. Con soluciones de iluminación inteligente, por ejemplo, es posible ajustar la iluminación existente en el recinto y utilizar soluciones de Internet de las Cosas para ayudar a optimizar el uso de energía para esas actividades. Y las cámaras de video pueden dar información sobre los patrones de tráfico dentro del estadio para asegurar que los estadios pueden gestionar la demanda en tiempo casi real.

Seguridad Pública

Por último, pero también importante, la seguridad pública puede beneficiarse de manera muy importante de que los recintos estén equipados con más tecnología. Por ejemplo, los drones pueden mostrar a los asistentes sanitarios lo que está sucediendo en un accidente dentro del estadio antes de que lleguen al lugar del incidente. El potencial de desplegar un dron conectado y recolectar remotamente información de una emergencia podría ayudar al personal de servicios de emergencia a tomar decisiones y acelerar su respuesta.

Conclusión

Los recintos son como pequeñas ciudades. Como líder en tecnología para ciudades inteligentes, AT&T tiene una experiencia tecnológica única para responder a las cambiantes necesidades de los recintos deportivos.

Para atender estas necesidades específicas, AT&T Professional Services está colaborando con Threaded, una empresa global de estrategia y consultoría deportiva. Juntos, estamos asegurando que la industria del deporte tenga acceso a todo el potencial de los recursos que ofrece el IoT – brindando servicios de consultoría, datos, seguridad e innovación.

 

Chris Penrose, Presidente de Internet de las Cosas de AT&T
Es el responsable de dirigir las iniciativas globales de Internet de las Cosas de AT&T en todos los sectores verticales. Junto a su equipo operan a escala global para impulsar la estrategia y ejecución de conectividad de alta seguridad, plataformas, servicios profesionales y soluciones de IoT de extremo a extremo.
Es licenciado en Ciencias en Marketing y tiene un Máster en Administración de Empresas de la Universidad de Indiana.

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Apple, el nuevo Gran Hermano de la industria TIC

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Al cierre de Wall Street, ayer, día 12 de septiembre de 2018, la acción de Apple valía 223,85 dólares, bajando un 2,60% en la jornada. Ese día Apple, como todos los meses de septiembre de todos los años, presentó sus nuevos productos al mercado, especialmente los nuevos iPhones y Apple Watch. Si, por ejemplo, uno de los cinco grandes bancos de inversión de Wall Street (Goldman Sachs, el primero) pierde 2,60 por ciento de su valor en una sesión se da por seguro que el Consejo de Administración se reúne “para analizar qué ha pasado y asignar responsabilidades”. El Consejo transmite al CEO sus decisiones, quien a su vez convoca al Comité de Dirección en sesión de crisis y procede a despedir a varios directivos -que se van a casa contentos, con varios millones de dólares de indemnización, bonus, etc- y elaborar una nueva estrategia de crecimiento. No es, en realidad, nada dramático: es como un juego, donde los jugadores conocen las reglas, sea en Goldman Sachs o en Apple.

Un vistazo a la evolución del valor de la acción de Apple en los últimos once años (el primer iPhone fue lanzado al mercado en 2007, aún vivía Steve Jobs) muestra que, cada septiembre, el día en que presenta sus nuevos productos, el valor de su acción decrece. Pero nadie llora y, si lo hace, es por alegría que no por pena: no en vano, Apple es la empresa con mayor valor bursátil del mundo y la primera en alcanzar el billón de dólares, equivalente al Producto Interior Bruto de España. Cierto que Amazon acaba de subirse al carro del billón de dólares de market cap; pero hay una abismal diferencia entre ambas empresas.

Amazon, desde su fundación en 1994 como librería pequeña online, solo ha presentado beneficios en una ocasión. Apple, en cambio es, desde que Steve Jobs cogió de nuevo las riendas de la empresa en 1996, una máquina de generación de beneficios. ¿Qué más quieren los inversores en una empresa que esta dé beneficios y reparta dividendos? Más aún, ¿Qué importa de dónde vengan? Como bien dijo el sucesor de Mao Zedong al frente de China, Deng Xiaoping, para explicar por qué un país comunista adoptaba el capitalismo de estado en 1982: “¿Qué importa si el gato es blanco o negro con tal de que cace ratones?”

Para los inversores, da igual si los beneficios de Apple provienen del iPhone, del iPad, del iPod, del Apple Watch, de los ordenadores Mac, o, si me apuran, incluso si la empresa hace honor a su nombre y se pone a vender manzanas de verdad, seguro que las vende a precio de oro, como los teléfonos. Como cada trimestre, en el segundo de este año, Apple batió récord de beneficios, de nuevo. Sus beneficios trimestrales equivalieron a la facturación anual de la mayor empresa informática del mundo, que no citaré por aplicar el refrán de “se dice el pecado, pero no el pecador”. El 65% de los ingresos de Apple proceden del iPhone. En el último trimestre fiscal las ventas solo crecieron un 1% más, equivalente a 29.900 millones de dólares en ingresos o, lo que es lo mismo, un 20% más que el año anterior. ¿Cómo es posible?, se pregunta el inversor. La respuesta está en el precio del iPhone, que se incrementó (qué coincidencia) un 20%.

Ganar mucho más dinero, aunque se venda lo mismo. Es la estrategia de Apple. Acertada porque, aunque Samsung tiene una cuota de mercado del 20,9% en la venta de teléfonos inteligentes, versus el 14,5% de Apple, de todos es sabido que esta factura, gana y vale en Bolsa mucho más que la otra. Y no sigo por aquí, por no hacer sangre…

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El público de Cook

Cito a los inversores más que a los frikis. El perfil del público que acude a Cupertino para escuchar a Tim Cook y ver la presentación de los nuevos productos ha cambiado radicalmente con los años. Si 28 años de historia sirven de referencia, diré que, en 1990, asistí a una presentación de los nuevos productos de Apple, por parte de Steve Jobs. Fuimos tres españoles: José Luis Cobas (hoy director de comunicación de Ferrovial), Osky Goldfried (editor de medios de comunicación tecnológicos y digitales) y un servidor.

Acostumbrado a ducharme hasta con el traje puesto, me sorprendió ver tanto hippie y tanto friki tecnológico, como en su momento lo fue el cofundador de Apple, Steve Wozniak, quien tuvo que abandonar la compañía (vaya, que Steve Jobs le despidió, como cuenta con detalle minucioso el gran biógrafo de Jobs, Walther Isaacson, ex director de Time y de Newsweek y autor de la monumental biografía titulada “Steve Jobs”, que ha inspirado dos películas sobre el protagonista, una interpretada por Ashton Kutcher y otra por Michael Fassbender) porque no quería democratizar la informática -como deseaba Jobs: “poner un ordenador en cada hogar”- sino dejarla en manos de ingenieros, como fue costumbre en el sector tecnológico-informático en los años 70 y 80.

Durante años, “expertos en informática”, gentes que hicieron de Apple su religión y referencia vital, acudieron a ver y escuchar a Steve Jobs en la presentación de sus nuevos productos. Pero estos fanáticos no dan a Apple de comer. En cambio, los inversores, sí. Y las masas, la población general (concretamente, 2.000 millones de clientes). Con Tim Cook, que venía de dirigir operaciones y finanzas, como nuevo CEO de Apple, el público que acude a Cupertino cada septiembre es muy distinto al primigenio. Hay más traje y corbata, hay más maletines que mochilas y hay más personajes interesados en saber el precio de los nuevos productos y la estimación futura de ventas, que en las nuevas aplicaciones, colores o innovaciones en el sistema operativo.

Y ayer los inversores se fueron a casa mucho más que contentos. Los tres nuevos modelos de iPhone lanzados ayer tienen un precio básico de, 750, 1,000 y 1,100 dólares. Y, de ahí, para arriba. Por supuesto son más caros que sus antecesores del año pasado. Son teléfonos más grandes, más rápidos y más caros, lo que permite al iPhone convertirse en un miniordenador, -sin pretender igualar, competir o canibalizar al iPad- que sigue una estrategia muy ingeniosa: los propietarios de los nuevos iPhones podrán acceder (pagando más, claro) a nuevos contenidos ofrecidos por Netflix y HBO, por ejemplo. Por cada suscripción hecha en App Store, Apple se lleva un 30% en el primer año y 15% cada año siguiente en que se mantiene la suscripción. La estrategia es lucrativa para Apple: los ingresos por servicios de Apple aumentaron 31% en el último trimestre, alcanzando los 9.550 millones de dólares.

Al consumidor final sí le interesan los nuevos modelos y, la experiencia de los 11 años previos muestra que no le importa pagar más dinero por ellos. Al fin y al cabo, es una cuestión de “estatus”, en Nueva York, en Dubai y en Madrid. Como lo fue durante años pagar cinco veces más por un café en Starbucks que en una cafetería, mostrando, eso sí, a todo el mundo el cafetito en la calle, el metro y el autobús, porque es símbolo de “estatus”. Con el iPhone pasa lo mismo y se prevé un incremento de la demanda no menor al 20% de los tres nuevos modelos lanzados el 12 de septiembre: iPhone XR, iPhone XS y el iPhone XS Max, cuyos respectivos precios de partida ya indiqué más arriba.

Por supuesto, hubo nuevos Apple Watch Series 4, con una pantalla más grande y, sobre todo, con funcionalidades asociadas a la salud de quien lo lleva. El precio de partida será de 399 dólares, a partir del 21 de septiembre.

Apple nos provee de médico en forma de reloj que, en realidad es un teléfono…; en 1984 Apple lanzó su famoso anuncio inspirado en la estética de la película Blade Runner (no es vano, su director, Ridley Scott, hizo el anuncio) por el que -sin nombrar a la compañía-, acusaba a IBM de ser el Gran Hermano que lo controla todo y a todos, como en el libro de George Orwell titulado “1984”.

Muchos se preguntan ahora quién es el nuevo Gran Hermano…

jorge diaz cardielJorge Díaz-Cardiel. Socio director general de Advice Strategic Consultants. Economista, Sociólogo, Abogado, Historiador, Filósofo y Periodista. Ha sido Director General de Ipsos Public Affairs, Socio Director General de Brodeur Worldwide y de Porter Novelli International; director de ventas y marketing de Intel Corporation y Director de Relaciones con Inversores de Shandwick Consultants. Autor de miles de artículos de economía y relaciones internacionales, ha publicado una veintena de libros, como Las empresas y empresarios más exitosos; Innovación y éxito empresarial; El legado de Obama; Hillary Clinton versus Trump: el duelo del siglo; La victoria de América; Éxito con o sin crisis; Recuperación Económica y Grandes Empresas; Obama y el liderazgo pragmático, La Reinvención de Obama, Contexto Económico, Empresarial y Social de la Pyme en España, Digitalización y éxito Empresarial, Trump, año uno, entre otros. Es Premio Economía 1991 por las Cámaras de Comercio de España.

 

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Tráfico en las smart cities: los datos son clave para la seguridad y la ecología

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Smart Cities

Las smart cities son ya un sinónimo de progreso en las sociedades desarrolladas. Consolidar entornos urbanos conectados que nos otorguen una mejor gestión de la energía, se adapten mejor a las necesidades de sus habitantes y refuercen aspectos clave como la seguridad o el tráfico es uno de los retos a los que se enfrentan las administraciones en la actualidad.

Dado que se trata de proyectos que todavía están en proceso en la gran mayoría de los casos, todavía nos referimos al concepto smart city en clave de potencial. Según el reciente informe ‘Hacia la Ciudad 4.0’, de KPMG en colaboración con Siemens, el desarrollo de proyectos de este tipo en las ciudades puede suponer un ahorro de entre un 20% y un 60% para las arcas municipales, afectando a áreas como el alumbrado público, la edificación sostenible, la monitorización inteligente de presión y fugas de agua, las soluciones inteligentes para la recogida y tratamiento de residuos o las plataformas para la gestión del tráfico.

De la teoría a la práctica

Pero, conocida ya la teoría, ¿qué clase de acciones concretas deberían aplicar los gobiernos municipales para conseguirlo? Ante esta lista de posibles ámbitos de trabajo, resulta fundamental la gestión del tráfico en las smart cities. Este aspecto supone una gran oportunidad de avance ya que atañe a áreas que van desde el cuidado del medioambiente hasta la seguridad de los ciudadanos. Así, no cabe duda de que el pilar indispensable para su correcto desarrollo son los datos.

En el mercado actual están consolidadas numerosas aplicaciones y soluciones, tanto para particulares como para profesionales, que trabajan con datos del usuario –siempre garantizando el cumplimiento de toda la legislación como el GDPR– y que obtienen información sobre volumen de tráfico o posibles puntos negros que es ser de extrema relevancia para solucionar numerosos problemas viales.

Un ejemplo sencillo: imaginémonos una intersección donde se registra un número escaso de accidentes, pero donde no son pocos los conductores que se han visto obligados a dar un frenazo brusco para evitar una colisión o un atropello. Si solo nos ciñésemos a las cifras de siniestralidad, la conclusión que extraeríamos sería que no es necesario realizar ningún tipo de actuación en esta intersección, puesto que aparentemente no es un punto negro. Pero ¿qué ocurriría si el gobierno municipal recibiese información adicional sobre el alto número de frenazos repentinos en este punto? Como es lógico, las situaciones próximas al accidente no suman en siniestralidad, pero si son detectadas y analizadas, pueden ayudar a prevenir accidentes.

La seguridad vial es clave para el adecuado funcionamiento de las smart cities, pero otros aspectos lo son igualmente. Uno de los principales retos diarios de los conductores de ciudad, la búsqueda de aparcamiento, genera más congestión de tráfico y, como consecuencia, la emisión de un mayor volumen de gases de efecto invernadero. Saber con exactitud las áreas que más problemas dan a los conductores a la hora de estacionar también ayuda a elegir la acción más adecuada, ya sea la creación de nuevas zonas de aparcamiento, reorganizar la circulación o introducir señalización. De nuevo, trabajar con los datos adecuados de los recorridos que los usuarios tienen que hacer para encontrar plazas libres también facilitará la toma de decisiones por parte de las administraciones.

¿Cómo acceder a esta información? Basándonos en el respeto a la privacidad del usuario y con el GDPR como hilo conductor de estas acciones, una de las soluciones sería el uso de  plataformas abiertas con datos agregados (y, por tanto, anónimos), donde los gestores municipales puedan tener acceso a información verdaderamente relevante sobre volumen de tráfico y conducta de los usuarios. Las herramientas y los medios los tenemos ante nosotros; solo nos falta dar un paso al frente.

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Iván Lequerica
European Engineering Director
Geotab

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