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¿Qué es la nube híbrida y por qué no paras de oír hablar de ella?

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A estas alturas nadie duda que el cloud computing ha llegado para quedarse. Poco a poco, las ventajas inherentes a su naturaleza han motivado que muchas empresas, incluso las de sectores que poco o nada tienen que ver con el tecnológico, hayan decidido dar el paso hacia infraestrucuras más flexibles, seguras y escalables.

Sin embargo, no todas las nubes son iguales; hace no tanto tiempo, el CIO que considerara mover cargas de trabajo críticas a una nube pública podía ser acusado de temerario, alegando la falta de control que suponía dejar el recurso más valioso de cualquier compañía – los datos – en manos de no se sabe quién. Esta situación era especialmente relevante en sectores muy regulados, como el financiero, el energético o la Administración.

Poco a poco, la tendencia ha ido cambiando y cada vez más empresas optan por la nube pública. Según los últimos números de la consultora Gartner, la facturación asociada al cloud público aumentará un 21,4% durante este año, alcanzando los 150.000 millones de euros en cifra de negocio.

Los proveedores líderes en cloud híbrido en el cuadrante de Gartner.

Es en este punto donde irrumpe la nube híbrida, un concepto que sin ser nuevo sí está viviendo una explosión comercial por combinar lo mejor de la nube pública y privada y considerarse el paso intermedio ideal para compañías a las que el “salto” hacia un cloud público puede resultar arriesgado.

Así, cada vez son más las empresas que descubren las virtudes de una composición híbrida, en la que parte de la carga se mantiene on premise y el resto se traslada a servicios de nube pública, aprovechando así las ventajas que ofrecen estos en múltiples aspectos. Un escenario común es aquel donde el centro de datos y la parte más crítica de nuestros procesos se mantiene protegido y controlado, mientras resolvemos el resto de nuestras necesidades con soluciones en la nube pública. En este artículo abordamos el concepto de nube híbrida y explicamos por qué es un concepto cada vez más relevante en el mundo empresarial.

¿Qué es la nube híbrida?

Una nube híbrida es la combinación de uno o más entornos de nube pública y privada, de tal forma que las organizaciones empresariales se benefician de las ventajas que proporcionan los dos tipos de infraestructura cloud. Así, se dispone de un conjunto de recursos virtuales gestionados por software de administración y automatización que permite a los usuarios acceder a lo que necesiten.

Aunque el concepto de nube híbrida pueda dar la idea de conjunto, es importante destacar que los entornos de nube pública y privada que forman la nube híbrida son entidades únicas e individuales. Una interfaz de programación de aplicaciones (API) es la encargada de transferir recursos y cargas de trabajo de una nube a otra, manteniendo en el cloud privado las cargas de trabajo más críticas y aprovechando el potencial de la nube pública para optimizar costes.

¿Cómo funciona?

Hay muchas formas de desplegar una nube híbrida, pero la base fundamental de todas ellas es la interoperabilidad. Sin capacidad de contacto entre las dos infraestructuras pueden existir nube pública y privada y ser utilizadas por la misma organización, pero no se puede considerar un cloud híbrido.

Las nubes híbridas tienen varios puntos de contacto, controlados por una API, y se componen de soluciones software encargadas de controlar y administrar la migración de cargas de trabajo, el despliegue de recursos, la integración entre plataformas y la ejecución de aplicaciones.

Además de la interoperabilidad y la capacidad de control, la escabilidad es una característica inherente a una nube híbrida que puede crecer de forma horizontal (scale out), añadiendo unidades de procesamiento en función de las cargas de trabajo, y vertical (scale out), liberando más recursos a las unidades de procesamiento ya existentes.

La nube híbrida puede escalar en horizontal o en vertical.

¿Qué ventajas tiene?

La frase “lo mejor de los dos mundos” suele acompañar a cualquier material relacionado con la nube híbrida, dado que proponen la combinación de las ventajas de la nube pública y privada en una solución única. Sus ventajas más relevantes derivan de su naturaleza mixta:

  • Mayor control, dado que la organización puede mantener cargas de trabajo críticas bajo infraestructura privada.
  • Flexibilidad, tanto por la naturaleza escalable de la nube híbrida como por los recursos que puede aportar el cloud público.
  • Optimización de costes, solo se paga por los recursos que se utilizan y cuando son necesarios.
  • Sencillez, dado que no es una trancisión completa a la nube pública y se puede realizar una migración gradual y controlada, en las etapas que sean necesarias.

¿Qué inconvenientes debería tener en cuenta?

Aunque la nube híbrida viene a resolver muchos de los problemas que plantean las infraestucturas basadas en un cloud solo público o privado, su adopción no está exenta de retos que deben ser tenidos en cuenta. Estos son algunos de los más relevantes:

  • La disponibilidad de servicios y capacidad de proceso de las cargas de trabajo no críticas depende del proveedor de servicios en la nube.
  • Los datos recorren distintas instancias (públicas, privadas o ambas) hasta llegar a su destino, lo que puede aumentar los riesgos de seguridad.
  • La centralización de la administración y gestión de la nube híbrida puede provocar dependencia tecnológica de un proveedor.
  • La compatibilidad entre infraestructuras es una cuestión crítica y puede plantear un cambio en las herramientas y soluciones que no todas las empresas están dispuestas a asumir.
  • La conectividad, como en cualquier infraestructura cloud, juega un papel fundamental. Con una nube híbrida no solo es importante garantizarla dentro de nuestra organización, sino también con la parte pública de nuestra nube.

¿Cuándo debería plantearme el paso a una nube híbrida?

No hay dos organizaciones iguales y, por tanto, no tiene sentido establecer una recomendación sin caer en generalidades. Sí es un dato objetivo que el mercado de la nube híbrida va a más y cada vez más compañías confían en una solución con muchas ventajas, pero no exenta de riesgos.

De esta forma, el responsable de cada compañía debería plantearse algunas cuestiones antes de decidirse a dar el salto a un cloud híbrido, sea cual sea la infraestructura que se está usando en este momento. Esta son algunas de las preguntas que pueden resultar de utilidad:

  • ¿Para qué y cómo se va a usar la nube híbrida durante los próximos dos años?
  • ¿Qué servicios de nube pública utiliza la compañía y es imprescindible o rentable mantener?
  • ¿Qué plataformas on premise es necesario conservar?
  • ¿Cómo se va a integrar la nube híbrida con las cargas de trabajo actuales?
  • ¿Utilizamos tecnología estándar de fácil adaptación a nube híbrida? ¿En caso negativo, cómo y cuánto nos costará adaptarla?
  • ¿Qué competencias serán necesarias para pasar a trabajar en un entorno cloud híbrido?
  • ¿Qué va a suponer la dependencia del proveedor tecnológico que nos proporcione el cloud?

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