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Opinión

El “Big Bang” digital y el nacimiento de una nueva generación de integradores

La explosión en el nacimiento de nuevas tecnologías de la información y la digitalización ha dado lugar a la aparición de nuevos integradores de tecnologías, sistemas y servicios basados en Cloud

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Microsoft y Oracle Cloud

La explosión en el nacimiento de nuevas tecnologías de la información y la digitalización, ha dado lugar a la -necesaria e imprescindible- aparición de una nueva generación de integradores de tecnologías, sistemas y servicios. Decimos “nuevos integradores”, porque la figura ya existía desde la anterior explosión tecnológica de los años noventa, de la Computación. Es verdad que desde 1990 a 2010 (veinte años), esos integradores actuaban más como revendedores de tecnologías de terceros y, por tanto, se les ubicó en el “Canal”, tanto en B2B como en B2C. Una figura típica de ese tipo de integrador tradicional fueron las grandes -por tamaño, facturación- consultoras que, como Accenture, Cap Gemini, Atos o INDRA se convirtieron en revendedores de soluciones de software de gestión empresarial, fuera el BI de SAS o MicroStrategy, el ERP de SAP, el Data Warehouse de Oracle, el Data Mining de Software AG, el CRM de Salesforce y Software AG, etc.

La realidad es que esas empresas de software tenían una “suite”, así llamada entonces, que ofrecía casi todas las soluciones. Empresas más grandes -más volumen de negocio- como IBM y Microsoft aunaron todas las soluciones, desarrollándolas dentro de casa (“in-house”); por contraste, Oracle se embarcó en la compra de todo lo comprable, dado el ímpetu competidor de su dueño y fundador, Larry Ellison, quien empezó a odiar que le relacionaran solo con las BBDD, las bases de datos que le hicieron famoso y rico; rico y famoso: Sun Microsystems, Hyperion, Siebel, JD Edwards, Peoplesoft y docenas de compras más, que le permitieron superar a SAP y competir (casi) de tú a tú con Microsoft.

En ese contexto, con Hewlett-Packard (hasta el spin-off de 2015 que dio lugar a HPE para B2B y hp para B2C), Dell, Lenovo, Toshiba, Canon, Brother, Apple y tantos otros OEMs proveyendo el hardware y las compañías antes citadas para servir el software, los marketplaces permitieron, tanto la venta directa a cliente final, especialmente en la gran empresa y, en ocasiones, al sector público, como que Cap Gemini, Atos, Accenture e INDRA “implementaran el SAP”, (forma de hablar de la época) en Cliente XXX, causándole dolor de cabeza, tanto por el elevado precio, como por el largo plazo de implementación.

Hasta que llegó Cloud. Cloud-Computing fue el detonante de la aparición de 1) una nueva generación de empresas tecnológicas que, desde hace 15 años dominan el mundo en todos los sentidos y 2) una nueva generación de integradores de tecnologías, soluciones y sistemas. En la primera categoría, la de nuevas empresas tecnológicas que dominan el mundo están “Big-Tech o Big-Five”: Amazon, Apple, Alphabet (Google), Meta (Facebook) y Microsoft. Son las empresas mejor valoradas del mundo y las que más valen en bolsa. El valor es real porque no se basa en promesas, como sí sucedió en la “burbuja-dot.com”, sino en ventas y beneficios récord y nunca vistos antes, ni en las grandes petroleras (ARAMCO, Shell, BP, etc), ni los conglomerados industriales como General Electric (dejó de ser la primera empresa del mundo), tampoco en las empresas tecnológicas de toda la vida como HP e IBM, que también se han reinventado a mejor (IBM compró Red-Hat, proveedor líder de soluciones de código abierto empresarial, que sustenta el desarrollo de tecnologías de Cloud-Computing, virtualización, almacenamiento, Linux y middleware, entre otras).

Amazon, Apple, Alphabet (Google), Meta (Facebook) y Microsoft dieron lugar a Cloud Computing, Quantum Computing, Big Data, Ciberseguridad, Blockchain (DEFI, Decentralized Finance, plataformas digitales, cryptomonedas), Internet de las Cosas (IoT), Edge Computing, Predictive Analytics, Robótica, Inteligencia Artificial, Servicios en Streaming y otras muchas tecnologías y servicios digitales. Todas juntas -las citadas y las no mencionadas- constituyen la Cuarta Revolución Industrial, a la que pondremos 2010 como fecha de nacimiento y que es tan importante como para ser el objeto primordial de la Segunda Guerra Fría que enfrenta Occidente y Oriente.

En Occidente están EEUU y Europa, UK, Japón, Canadá, Australia y Corea del Sur. Y, en Oriente, China, Rusia y sus países satélites. China tiene sus propios “Big-Tech”, a quienes el académico Edward Tse denomina “China’s disruptors” y mi amigo Kay-Fu Lee, chino, pero de Taiwan (es decir, la China libre versus la China comunista totalitaria continental), eminencia en el campo de la Inteligencia Artificial, que desarrolló en Apple, Google, Microsoft, etc: “you name it, you got it” y explicó en 2018 en “AI Superpowers: China, Silicon Valley, and the New World Order IA Superpowers” y en 2021 con “AI 2041: Ten Visions for Our Future” la esencia de la Inteligencia Artificial. Huawei, Baidu, WeChat, ByteDance, TikTok, Xiaomi, Ant Group, Alibaba o Tencent son algunos conglomerados que componen ese “Big-Tech chino”.

Kay-Fu Lee -hoy billonario y residente en Beijing- no desarrolló la Inteligencia Artificial en un startup, sino en Apple, Google, SGI y Microsoft, es decir, en “Big-Tech”. Nadie discute la autoría intelectual de las tecnologías de la digitalización antes mencionadas: muchas nacieron de pequeñas empresas, luego compradas por Big-Tech, que es quien tiene músculo financiero para invertir billones de dólares en su desarrollo y “ponerlas en el mapa”. Ejemplos conocidos son los anuncios sobre la creación de Metaverso de Meta (Facebook), Microsoft, Apple, Nvidia y tantos otros. Si alguien piensa que Microsoft va a comprar Activision-Blizzard por 75.000 millones de dólares (la primera oferta fue de 69.000 millones, superando la compra de Dell a EMC por 65.000 millones en 2016) para impulsar Xbox y el negocio de videojuegos, es que piensa solo en el corto plazo. El negocio de los videojuegos (desde la consola a los juegos) son el segmento más lucrativo del sector entretenimiento. Y, sobre todo, son antesala y tubo de ensayo primitivo del Metaverso.

Lo mismo sucede con Quantum-Computing, impulsado por Google (lo dijimos y escribimos en 2017, 2019 y 2021 a propósito de los documentos filtrados por su cliente, la NASA y otros clientes no nombrables sujetos a confidencialidad legal) más que ninguna otra empresa del mundo. ¿Suena raro? ¿Por qué? ¿Porque el 95% de sus ingresos provienen de la publicidad online y sólo un 5% de Cloud, mercado donde es tercero, tras Amazon Web Services (AWS) y Microsoft Azure? De nuevo, la visión cortoplacista. Google mira mucho más allá…

El futuro inmediato que ya se barrunta -basta ver la página web de Telefónica Tech, donde se ofrecen todas las soluciones de digitalización y transformación digital-, va requerir cinco cosas:

  • Primero, tener las capacidades profesionales dentro: tecnologías y el Talento (personas).
  • Segundo, contar con un muy fuerte ecosistema de partners.
  • Tercero, tener algo propio que llevar a la fiesta, sea la tortilla de patata (es decir, la ciberseguridad con ElevenPaths de Telefónica Tech), la imprescindible sangría (en otras, palabras, Acens con sus datacenters / cloud computing) y, lo más importante: el jamón de jabugo de bellota ibérica, que es la conectividad, las redes, la fibra óptica y 5G y 6G de Telefónica.
  • Cuarto, ser capaz de, gestionando adecuadamente los recursos propios y los de los cientos de partners del ecosistema, ofrecer una solución “paquetizada” al cliente, que le ahorre a éste la complejidad de gestionar tantas tecnologías nuevas/novedosas; protegerle del dolor de muelas de la implantación; darle el acompañamiento con asistencia y formación y, esencial, acomodar “el paquete” de soluciones digitales al sector de actividad al que pertenece la empresa: retail, comercio, distribución, banca, industria, turismo, sanidad, agricultura, etc.
  • Quinto: necesidad de inmenso poder de computación, que, hoy, proveen Intel Corp, Nvidia, AMD, TSMC, Samsung, Qualcomm y media docena más de compañías que se mueven en los alrededores de la Ley de Moore, que, por muy conocida y haber trabajado un servidor en Intel, no repetiré. Más pronto que tarde, las aplicaciones comerciales de Quantum Computing serán casi ubicuas, al menos en las grandes empresas y, entonces, el salto en capacidad de procesamiento y computación será, nunca mejor dicho, “cuántico”.

El gran reto de los nuevos integradores de sistemas (Telefónica Tech, Epam, Claranet, Endava, DataGroup, Devoteam, Netcompany) será doble: superar a los integradores tradicionales de TI (Accenture, Atos, Cap Gemini, INDRA) y, lo más importante, hacer llegar la digitalización a la pyme y los autónomos.

 

jorge diaz cardiel

 

Jorge Díaz-Cardiel. Socio director general de Advice Strategic Consultants. Economista, Sociólogo, Abogado, Historiador, Filósofo y Periodista. Autor de más de mil artículos de economía y relaciones internacionales, ha publicado una veintena de libros.

 

 

Socio director general de Advice Strategic Consultants. Economista, Sociólogo, Abogado, Historiador, Filósofo y Periodista. Ha ocupado cargos de responsabilidad en empresas de comunicación, relaciones públicas y tecnología. Ha escrito más de mil de artículos de economía y relaciones internacionales y una veintena de libros.

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