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Antonio Rueda, director Fundación VASS Antonio Rueda, director Fundación VASS

Entrevistas

«Las empresas que no integren la accesibilidad desde el diseño pagarán el precio»

Antonio Rueda

Director

Fundación VASS y VASS University

Publicado el

La accesibilidad digital ha dejado de ser una aspiración bienintencionada para convertirse en una exigencia regulatoria, estratégica y competitiva de primer orden. Con la entrada en vigor de la Ley Europea de Accesibilidad, las empresas españolas se enfrentan a un escenario en el que ignorar este principio tiene un coste que va mucho más allá de las sanciones. Antonio Rueda, director de la Fundación VASS, conoce bien ese escenario desde ambos lados: el de las organizaciones que transforman y el de las personas que, sin accesibilidad, quedan fuera de la economía digital.

Fundación VASS trabaja en la intersección entre transformación digital e inclusión social, impulsando iniciativas que demuestran que construir entornos digitales sin barreras no es incompatible con la eficiencia tecnológica ni con los objetivos de negocio. Todo lo contrario. Programas como «Talento Digital para Todos» o la Cátedra UOC – Fundación VASS Transformación Digital sin Barreras no solo forman a profesionales en accesibilidad digital, sino que conectan a más de 300 personas con discapacidad con las necesidades reales del mercado tecnológico, desmontando de paso el mito de la «falta de talento».

En esta entrevista, Antonio Rueda ofrece un diagnóstico certero del nivel de preparación real de la empresa española ante la nueva normativa, explica cómo traducir la accesibilidad a métricas de negocio concretas que entiendan los comités de dirección y los CIOs, y detalla qué decisiones de arquitectura y desarrollo marcan la diferencia entre una accesibilidad integrada desde el diseño y la que se intenta «parchear» a última hora para superar una auditoría.

[MCPRO] Desde la entrada en vigor de la Ley Europea de Accesibilidad, ¿qué diagnóstico haces del nivel real de preparación de la empresa española; en qué sectores ves que la accesibilidad ya forma parte del núcleo tecnológico y del modelo de negocio, y en cuáles sigue tratándose como un proyecto reactivo de cumplimiento mínimo.

[Antonio Rueda] La entrada en vigor de la Ley Europea de Accesibilidad ha supuesto un punto de inflexión, pero el nivel real de preparación de las empresas es todavía muy desigual. En sectores altamente digitalizados como banca, seguros o algunas plataformas de comercio electrónico, la accesibilidad empieza a incorporarse dentro de los procesos de desarrollo tecnológico. En estos entornos ya se percibe como un elemento de calidad del producto digital y no únicamente como una obligación normativa.

Sin embargo, en muchos otros sectores la accesibilidad sigue tratándose como un proyecto reactivo de cumplimiento, que se activa cuando se acerca una auditoría o una exigencia regulatoria.

Desde Fundación VASS, en colaboración con VAS University y con los equipos tecnológicos de VASS que trabajan en proyectos reales de transformación digital con grandes compañías, estamos observando precisamente esa transición. Muchas organizaciones están empezando a entender que la accesibilidad no puede abordarse como una capa posterior, sino que debe integrarse desde el diseño, en la arquitectura tecnológica y en los propios procesos de desarrollo.

Por eso, desde la Fundación VASS impulsamos iniciativas como “Talento Digital para Todos”, un programa con el que generamos conocimiento, formamos profesionales en accesibilidad digital y acompañamos a las empresas en la adopción de este nuevo estándar tecnológico. Además, el programa nos permite formar a personas con discapacidad en competencias digitales y conectar ese talento con las necesidades reales del mercado.

En este mismo marco impulsamos también la Cátedra UOC – Fundación VASS Transformación Digital sin Barreras: empleabilidad e inclusión, desde la que desarrollamos formación, investigación y transferencia de conocimiento en el ámbito de la accesibilidad digital. Como parte de este trabajo, hemos puesto a disposición de las empresas guías prácticas y herramientas de autodiagnóstico de accesibilidad digital, que ayudan a identificar barreras en webs, aplicaciones o contenidos digitales y a iniciar procesos de mejora alineados con los estándares europeos.

En ese sentido, estamos todavía en una fase de transición cultural y tecnológica, en la que muchas empresas empiezan a entender que la accesibilidad no es solo un requisito legal, sino un componente esencial de la calidad digital.

[MCPRO] Cuando hablas con CIOs, responsables de negocio y comités de dirección, ¿cómo se traduce la accesibilidad a métricas de negocio concretas?

[Antonio Rueda] La forma más eficaz de trasladar la accesibilidad a los comités de dirección es hablar en términos de negocio y de experiencia de usuario. Cuando un entorno digital es accesible, no solo mejora la experiencia para las personas con discapacidad, también mejora para personas mayores, usuarios con baja alfabetización digital o situaciones temporales de limitación, lo que amplía significativamente el mercado potencial.

Eso se traduce en indicadores muy concretos: mayores tasas de conversión en procesos digitales, reducción de abandono en formularios o procesos de compra, mejora en métricas de satisfacción como el NPS y una reducción del coste de soporte, porque las plataformas son más claras, más usables y requieren menos asistencia. Además, la accesibilidad suele ir de la mano de buenas prácticas de desarrollo digital: mejor estructura del contenido, interfaces más claras o tiempos de carga optimizados, lo que también tiene impacto positivo en SEO, rendimiento y eficiencia de las plataformas.

Por eso cada vez más organizaciones empiezan a entender que la accesibilidad no es un coste regulatorio, sino una palanca de competitividad digital. No solo permite cumplir la normativa, sino llegar a más clientes, mejorar la experiencia digital y fortalecer la relación con los usuarios.

Desde Fundación VASS observamos que cada vez más organizaciones empiezan a entender que la accesibilidad debe incorporarse como un elemento estructural del desarrollo digital, integrado desde el diseño, la arquitectura tecnológica y los propios procesos de desarrollo.

[MCPRO] La Cátedra UOC – Fundación VASS ha formado en 2025 a 51 personas con discapacidad en programación, diseño accesible, gestión web y productividad digital, demostrando que el talento existe cuando se eliminan las barreras de acceso. ¿Qué os ha enseñado este primer ciclo sobre el falso mito de la “falta de talento tecnológico” y qué cambios concretos pedirías a las áreas de RR. HH. y a los CIOs para que integren de verdad este talento en sus equipos y procesos de selección?

[Antonio Rueda] Una de las conclusiones más claras de este primer ciclo es que el problema no es la falta de talento tecnológico, sino las barreras de acceso al talento. Cuando se generan itinerarios formativos adecuados y accesibles, el talento aparece. En el marco de la Cátedra UOC – Fundación VASS Transformación Digital sin Barreras, hemos formado en 2025 a 51 personas con discapacidad en competencias como programación, diseño accesible, gestión web o productividad digital, demostrando que existe un potencial enorme que muchas veces queda fuera de los circuitos tradicionales de formación y selección.

Pero, además, la cátedra forma parte de nuestro programa Talento Digital para Todos, impulsado por Fundación VASS, desde el que estamos desarrollando distintos itinerarios de formación y empleabilidad digital. Desde su lanzamiento, hace poco más de un año, hemos formado ya a más de 300 personas con discapacidad en competencias tecnológicas, lo que confirma que el talento existe cuando se eliminan las barreras de acceso. Para hacerlo posible contamos también con nuestro campus virtual accesible y gratuito, que nos permite ampliar el alcance de la formación digital sin barreras.

Y en todo este proceso es fundamental el papel de los profesionales de VASS y de VASS University, que trasladan a los programas formativos el conocimiento que adquieren cada día en proyectos reales de transformación digital con nuestros clientes, asegurando que la formación esté alineada con las necesidades reales del mercado tecnológico. Este primer ciclo también nos deja una reflexión importante para las áreas de recursos humanos y para los CIOs. Si las organizaciones quieren acceder a nuevas fuentes de talento tecnológico, deben revisar algunos de sus procesos.

En muchos casos, los procesos de selección, las pruebas técnicas o incluso los propios entornos de trabajo pueden estar introduciendo barreras innecesarias para determinados perfiles. Integrar talento diverso implica repensar estos procesos y adoptar enfoques más inclusivos. En un contexto de escasez estructural de talento digital, incorporar perfiles diversos no es solo una cuestión social; es también una estrategia inteligente de captación de talento y de fortalecimiento de los equipos tecnológicos.

La exitosa incorporación de perfiles con discapacidad aumenta la cohesión de los equipos, favorece la productividad, refuerza el sentido de pertenencia y reduce los niveles de rotación.

[MCPRO] Desde vuestra experiencia en proyectos reales, ¿cómo se comparan los proyectos en los que la accesibilidad se integra desde el diseño frente a aquellos en los que se intenta “parchear” al final para cumplir con la norma? ¿Qué prácticas y decisiones de arquitectura consideras imprescindibles para que la accesibilidad sea un estándar de fábrica y no un añadido puntual

[Antonio Rueda] La diferencia es muy significativa. Cuando la accesibilidad se integra desde el diseño y desde la arquitectura tecnológica, el impacto en costes y en eficiencia del desarrollo es mínimo y el resultado suele ser un producto digital más robusto, más usable y más sostenible en el tiempo.

Sin embargo, cuando se intenta introducir la accesibilidad al final del proyecto, lo que suele ocurrir es que aparecen costes de refactorización (mejora del software), rediseño de interfaces y ajustes en la arquitectura, que pueden multiplicar el esfuerzo necesario para cumplir con los estándares. Desde nuestra experiencia en proyectos de transformación digital, la accesibilidad funciona mucho mejor cuando se aborda como un principio de diseño y desarrollo, no como una corrección posterior.

Para que sea realmente un estándar estructural, hay varias prácticas que resultan clave. Por ejemplo, integrar criterios de accesibilidad en los design systems, utilizar componentes accesibles desde el inicio, incorporar pruebas automatizadas y manuales dentro de los ciclos de desarrollo y formar a los equipos de diseño y desarrollo en accesibilidad digital.

También es fundamental que la accesibilidad esté presente desde la propia arquitectura del producto digital, en aspectos como la estructura semántica de los contenidos, la navegación, la interacción o la gestión de formularios. Cuando estos criterios se incorporan desde el inicio, la accesibilidad deja de ser un requisito adicional y pasa a formar parte del estándar de calidad del desarrollo digital.

Desde Fundación VASS, en colaboración con VASS University y con los equipos tecnológicos de VASS que trabajan en proyectos reales con clientes, estamos viendo cada vez más organizaciones que empiezan a integrar este enfoque desde la fase de diseño y arquitectura. Al final, la accesibilidad no debería verse como una adaptación posterior, sino como una práctica de ingeniería digital que mejora la calidad del producto y la experiencia de usuario para todos.

[MCPRO] Si miramos a medio plazo, ¿cuál es el “coste de oportunidad” para una entidad bancaria, una gran plataforma de e-commerce o un operador de transporte que no se tome en serio la accesibilidad digital? Me estoy refiriendo a sanciones, pero sobre todo a la pérdida de cuota de mercado, a la exclusión de concursos públicos, al deterioro de la marca empleadora y a la fuga de clientes hacia servicios más inclusivos.

[Antonio Rueda] El coste de oportunidad puede ser muy significativo y va mucho más allá del cumplimiento normativo. Es cierto que la Ley Europea de Accesibilidad introduce obligaciones regulatorias claras y que las organizaciones que no se adapten pueden enfrentarse a sanciones o limitaciones en determinados mercados, pero el impacto más relevante es estratégico.

En primer lugar, existe un riesgo evidente de pérdida de mercado. Las plataformas digitales que no son accesibles están dejando fuera a millones de usuarios potenciales: personas con discapacidad, personas mayores o usuarios con menor alfabetización digital. En un contexto de competencia digital creciente, excluir a parte de los clientes significa renunciar directamente a oportunidades de negocio.

En segundo lugar, la accesibilidad empieza a ser un factor relevante en contratación pública, licitaciones y estándares de calidad digital, por lo que no cumplir con estos criterios puede limitar el acceso a determinados contratos o proyectos.

También existe un impacto claro en reputación y marca empleadora. Las nuevas generaciones de profesionales tecnológicos valoran cada vez más trabajar en organizaciones que desarrollan productos digitales responsables e inclusivos. Las empresas que no integren estos principios pueden encontrar mayores dificultades para atraer talento.

Por último, hay un elemento competitivo que muchas veces se subestima: la experiencia de usuario. Los servicios digitales más accesibles suelen ser también más claros, más usables y más eficientes, lo que puede provocar que los usuarios migren hacia plataformas que ofrecen una experiencia digital mejor.

Desde Fundación VASS vemos cada vez más organizaciones que empiezan a entender que la accesibilidad no es solo una cuestión de cumplimiento legal, sino una inversión estratégica en competitividad digital, innovación y sostenibilidad del negocio.

 

 

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