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La estrategia de Microsoft para “colar” Windows 10

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Windows 10

Una de las principales razones del cambio en la dirección de Microsoft, de Steve Ballmer a Satya Nadella, era el cambio de filosofía que pretendía tener la compañía. De “software y sistemas operativos” a “dispositivos y servicios”, un giro de 180 grados. Y parece que, aunque es difícil y los primeros pasos de Windows 10 no están siendo tan sencillo como cabría desear en Redmond, el plan global llevado a cabo por Microsoft para lograr que la mayoría de usuarios se actualicen a la última versión del sistema operativo parece ir por el buen camino. Hoy, Computerworld hace un análisis de los últimos doce meses, estudio del que, por su interés, extraemos una cronología sobre todos los movimientos, relacionados con su distribución, llevados a cabo por Microsoft en 2015 para colonizar tu PC con Windows 10.

Todo empezaba hace casi un año, el 21 de enero de 2015, con el anuncio de que la actualización desde Windows 7 y 8.1 a Windows 10 sería gratuita. Por primera y única vez en la historia. Esto ya es una clara muestra del cambio en la filosofía de Microsoft que, además, aprende de otros fabricantes. Apple empezó a ofrecer las nuevas versiones de su sistema operativo de escritorio (Mac OS X) de manera gratuita hace unos años, y los principales operativos para dispositivos (iOS y Android) son gratuitos desde su nacimiento. La diferencia es que, hasta ahora, la venta de nuevas licencias de Windows era una de las principales vías de negocio de Microsoft. Y esto ahora cambia de manera sustancial.

Entre marzo y mayo del año pasado, muchos sistemas equipados con las últimas versiones de Windows empezaron a recibir, como una actualización del sistema, una sencilla aplicación llamada GWX (Get Windows 10). La función de esta app era muy sencilla, comprobar si el sistema cumplía las condiciones necesarias para optar a la actualización gratuita y, de momento, guardar esa información sin que el usuario fuera consciente de ello. Como cuando nos preparan una fiesta sorpresa. Hasta que, de repente, el 1 de junio se activaron todas las instalaciones de GWX, sorprendiendo a sus usuarios con una invitación a reservar su copia de Windows 10, algo que podían hacer automáticamente a través de la app que, de repente, descubrieron que se había instalado en su sistema.

¿Por qué razón actuó así Microsoft?

La explicación más común es que, con este sistema de reserva previa, se podría medir la demanda inicial, organizarla por grupos (es decir, evitar que todos los usuarios pretendieran descargar la actualización al mismo tiempo) y, de esta manera, optimizar recursos. Tiene sentido, sin duda, estamos hablando de muchísimas descargas (de muchísmo tamaño) y muchísimas validaciones de instalaciones nuevas, parece muy sensato intentar organizarlas adecuadamente. Pero… ¿por qué el resto de responsables de sistemas operativos nunca han actuado así? Apple, por ejemplo, anuncia la fecha de lanzamiento de las nuevas versiones de sus sistemas operativos y, llegada la misma, todos los usuarios pueden intentar descargarla en el primer momento (aunque es verdad que no siempre lo consiguen). ¿Quizá el objetivo de Microsoft era generar expectativas y una cierta impaciencia en sus usuarios? No es descabellado pensarlo.

A partir de julio es cuando comienza la distribución de Windows 10. Sin embargo, aquí ocurre algo que sorprende a muchos usuarios: esta se lleva a cabo, en muchas ocasiones, sin que éstos sean conscientes de ello. Es decir, que el sistema empieza a descargar las actualizaciones, supuestamente aprovechando periodos de inactividad del sistema, con el fin de que una vez finalizada, el usuario tenga, como primera noticia, la de que su sistema ya está listo para actualizarse a Windows 10. Este sistema, el común para las actualizaciones de sistemas y aplicaciones, sorprende no obstante en este caso. ¿Por qué? por la anticipación. Las descargas no se iniciaron en la fecha de lanzamiento del nuevo sistema, no, lo hicieron con anterioridad.

Se acerca el final del verano, en septiembre de 2015, cuando se hace público algo que genera una grandísima sorpresa: la actualización a Windows 10 también se ha descargado en muchos sistemas, pese a que sus usuarios no la pidieron a través de GWX. Detectado por el alto consumo de tráfico de datos, que afectó especialmente a usuarios con conexiones con un máximo de consumo mensual (como las comunes en telefonía móvil), de repente muchos usuarios descubrieron que el sistema había descargado la (enorme) actualización no ya sin su consentimiento, sino incluso sin su conocimiento. Ante las críticas, Microsoft afirmó que sólo habían hecho algo que es una práctica común en esta industria. Poco después se produjo una templada rectificación que, no obstante, se mantuvo en que las actualizaciones se seguirían llevando a cabo de manera automática siempre que los usuarios tuvieran activado Windows Update.

El final de las ambigüedades llegó en octubre, cuando Microsoft anunció que la actualización se incluiría automáticamente en las de sistema de Windows 7 y 8.1, primero como opcional y, según ha anunciado en algún momento de este año pasará a la categoría de recomendadas. Así, un año después de las primeras noticias sobre la política que seguiría para difundir el uso de Windows 10, Microsoft parece más decidida que nunca a lograr que la mayoría de los usuarios se actualice.

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