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Qué tener en cuenta a a la hora de escoger unidades SSD para tu centro de datos

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Tras arrasar en dispositivos como los ordenadores portátiles, tablets y otros, las unidades SSD han comenzado a entrar con fuerza en los centros de datos de las empresas. Las ventajas son casi las mismas: más velocidad, más agilidad a la hora de mover cargas de trabajo y más opciones de conectividad gracias a nuevas interfaces como NVMe.

Es así como por ejemplo, muchas compañías tecnológicas están promocionando soluciones como cabinas de almacenamiento all-flash o sistemas de hiperconvergencia. Pero a la hora de introducir unidades SSD no todo vale. Como explican en NetworkWorld estos son algunos de los factores que hay que tener en cuenta antes de decidirnos por alguna de las distintas soluciones que hay en el mercado.

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Factores de forma

Gracias a que los discos SSD no tienen partes móviles (a diferencia de los discos HD), pueden presentarse en un variado tipo de factores de forma. Podemos encontrar distintas versiones del mismo SSD, con el mismo rendimiento, en distintos factores forma…pensados para adaptarse a todo tipo de arquitecturas.

Algunas consideraciones que tenemos que tener en cuenta antes de decantarnos por uno o por otro pasan por determinar si podemos cambiar el disco «en caliente» (sin tener que interrumpir el servicio) o cuántos SSD podemos conectar en el mismo chasis.

Opciones de la interfaz

Las opciones de interfaz son las que conectan los recursos de computación con el almacenamiento. En estos momentos tres son las principales opciones con las que cuentan los discos SSD: SATA, SAS y NVMe.

NVMe es el protocolo más moderno y cuenta con varias ventajas como una menor latencia, más ancho de banda y un mejor rendimiento de las cargas de trabajo. El problema es que mientras que SATA y SAS tienen soporte tanto para SSD como para HD, NVMe solo lo tiene para SSD por lo que este es el principal factor que deberemos considerar.

Durabilidad

Los discos mecánicos utilizan un campo magnético que graba ceros y unos sobre la superficie, consiguiendo de esta forma, un número prácticamente ilimitado de escrituras. Por el contrario, las células flash de las unidades SSD solo se pueden sobre-escribir un número limitado de veces: 100 en el caso de las unidades más limitadas y 10.000 veces en el caso de las más avanzadas. A partir de ese momento las células comienzan a deteriorarse y no se puede garantizar la consistencia de los datos.

Es por ese motivo que resulta tan importante no solo tener este dato en cuenta, sino también contar con tecnologías de corrección de errores que optimicen el número de escrituras en la unidad.

Gestión de errores y securización de los datos de extremo a extremo

Las unidades SSD son sin duda mucho más rápidas que los discos HD tradicionales, pero también tienen menos tolerancia a errores y son más sensibles a picos de energía.

En este sentido, a la hora de escoger unidades para centro de datos una buena política pasa por escoger aquellas que incluyen protección avanzada a nivel empresarial lo que implica: corrección de errores NAND, protección ante cortes eléctricos o sobrecargas de energía y protección en el transporte de datos de extremo a extremo.

Tipo de NAND

Las células NAND constituyen el elemento fundamental de almacenamiento en una unidad SSD. Una métrica importante que tenemos que tener en cuenta a la hora de adquirir una unidad SSD es el número de bits que esta puede almacenar por celda, lo cual no solo afecta a la capacidad del disco sino también  a su resistencia y durabilidad, a la vez que esto se relaciona directamente con su coste final.

Los SSDs hoy en día están construidos en células flash, con una amplia variedad de implementaciones. Estas van desde configuraciones de una sola capa y un solo bit por célula hasta grupos apilados tridimensionalmente en los que cada célula de flash almacena hasta 16 niveles de carga diferentes.

Por otro lado hay que tener en cuenta que la tecnología flash ha evolucionado con una densidad y durabilidad cada vez mayor a través de múltiples generaciones de SLC, MLC, TLC y QLC. Comprender la fuerza y las debilidades de cada tipo de NAND le ayuda a elegir la SSD de vida útil y fiabilidad adecuadas para una aplicación particular.

Consumo energético

Todos los SSD para centros de datos incluyen entre sus especificaciones recomendaciones sobre potencia energética recomendada, normalmente relacionada con las opciones de interfaz de las que hablábamos antes.

Para cargas de trabajo especiales con límites estrictos de consumo energético, como cuando se despliegan en racks masivos limitados consumo o la refrigeración, algunas SSD  pueden configurarse para establecer un límite de uso energético más bajo. En este caso, las SSD se aceleran para reducir el consumo máximo de energía, a menudo a costa del rendimiento.

En definitiva, cuando consideramos qué tipo de SSD queremos instalar en nuestro centro de datos, el factor precio tiene que pasar casi siempre a un segundo plano, toda vez que probablemente las más económicas van a cobrarse su peaje en términos de durabilidad y rendimiento.

Periodista tecnológico con más de una década de experiencia en el sector. Editor de MuyComputerPro y coordinador de MuySeguridad, la publicación de seguridad informática de referencia.

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