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Intel sufre para competir entre los ordenadores más potentes del mundo

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Fugaku

Fugaku sigue siendo la supercomputadora más rápida del mundo. Es lo que nos dice una nueva edición de la lista Top500, que mide el rendimiento de los mejores y más avanzados ordenadores del mundo. El equipo desarrollado por Fujitsu y basado por completo en arquitectura ARM, ha firmado en los últimos benchmarks nada menos que 442 Pflops/segundo, lo cual triplica los resultados de Summit, la segunda supercomputadora en esta clasificación.

Y aunque el resultado es impresionante, los tests elaborados por este organismo independiente afirman que lo mejor está por venir: en determinadas condiciones, el superordenador japonés estaría ya superando la barrera del Exaflop, el gran objetivo de los científicos de datos en los últimos años.

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¿Cómo es posible? Como recuerdan desde Top500, la puntuación con la que se mide a Fugaku y al resto de ordenadores que forman parte de esta lista, se basa en pruebas de cálculo de doble puntuación,  el cálculo matemático en coma flotante más preciso que se puede hacer. Sin embargo, gran parte de las cargas de trabajo asociadas a la IA y al machine learning, se realizan con un sistema de cálculo de puntuación simple, que precisa menos de la mitad de potencia que el anterior.

Lo que evidencian las pruebas, es que cuando se mide el rendimiento de Fugaku en este modo de cálculo simple, su momento de máximo rendimiento podría encontrarse por encima de ese Exaflop. Cuando de hecho, se ejecuta el nuevo benchmark HPL-AI, Fugaku alcanza los 2 Exaflops por segundo. Estos resultados sin embargo, no serán oficiales hasta que se repitan en el modo de doble cálculo, para lo que aún habrá que esperar.

Lo cierto es que estos resultados ponen en valor no solo el gran trabajo que ha hecho Fujitsu con Fugaku, sino sobre todo, las grandísimas posibilidades que ya ofrece la arquitectura ARM en el centro de datos. Si tenemos en cuenta que el A64FX diseñado por Fujitsu ya ha sido puesto a la venta, es muy probable que no tardemos en ver cómo nuevos superordenadores basados en este procesador (y siguientes) empiezan a empujar a Intel hacia abajo en esta lista.

AMD comienza a hacerse fuerte

Además de para ARM, la clasificación de junio ha traído buenas noticias para AMD. La compañía ya ha conseguido instalar sus procesadores en aproximadamente el 10% de los servidores del mundo y en consonancia, sus productos ya están presentes en un porcentaje similar en esta lista del Top500.

Concretamente, sus procesadores EPYC ya están presentes en 49 de los ordenadores más potentes del mundo; mientras que hace seis meses, solo se habían introducido en 21 de estos y hace tan solo un año, en 11. Lo más interesante sin embargo es que EPYC ya está en tres de los más potentes del planeta: Perlmutter (en quinto lugar), Selene (sexto puesto) y JUWELS Booster Module (octavo).

Intel pierde fuerza…de momento

El crecimiento de ARM y sobre todo de AMS, tiene por supuesto un gran perjudicado: Intel. Pese a que es el histórico gran dominador de esta clasificación y desde luego, sigue siéndolo, su «reinado» ha entrado en declive. De los 470 grandes ordenadores que gobernaba hace un año, ha pasado a hacerlo en 431. 

Lo que es peor, no parece que la multinacional sea capaz de corregir esta tendencia a corto plazo. A principio de esta semana, la compañía ha anunciado que la producción de la próxima generación Intel Xeon Scalable «Sapphire Rapids», se retrasa hasta el primer trimestre de 2022  los primeros envíos no se producirán como muy pronto, hasta el próximo mes de abril.

Cuando finalmente lleguen eso sí, ofrecerán dos características muy interesantes: la nueva generación de su algoritmo de Deep Learning («Deep Learning Boost» y un nuevo motor de aceleración que ha sido bautizado como «Intel Data Streaming Accelerator».

Esa nueva generación de procesadores Xeon estará preparada para afrontar, con todas las garantías, cargas de trabajo intensivas y muy exigentes, como el modelado y la simulación, la previsión climática y meteorológica, la cromodinámica cuántica, la inteligencia artificial (tanto en inferencia como en aprendizaje profundo) la analítica (big data por ejemplo) y el trabajo con enormes bases de datos, gracias a su nueva arquitectura y a la presencia de una memoria HBM, que impulsará el rendimiento en todas esas aplicaciones y tareas que tienen una alta dependencia del ancho de banda de la memoria. Se podrá utilizar de forma combinada con el próximo estándar del sector, la memoria DDR5. ¿Suficiente para batir a ARM?

Periodista tecnológico con más de una década de experiencia en el sector. Editor de MuyComputerPro y coordinador de MuySeguridad, la publicación de seguridad informática de referencia.

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