A Fondo
El conflicto de Irán y la IA: HBM y el talón de Aquiles llamado Ormuz
Se está viviendo un drama a todos los niveles en Oriente Medio, me refiero en este caso al conflicto más reciente. Además del tremendo peaje en vidas humanas y el impacto en la vida de las personas, el mundo de la tecnología no se queda al margen. Aunque seamos conscientes de que en un mundo globalizado cualquier conflicto de la importancia del que se está desarrollando actualmente en Irán afecta a las economías, quizás lo que no esperábamos es que fuera a tener un efecto tan importante y drástico sobre la infraestructura de la Inteligencia Artificial. Mientras los grandes actores gastan billones de dólares en centros de datos el peligro no solamente está en la sostenibilidad o la falta de recursos energéticos sino que es posible que la producción de componentes de hardware, específicamente la memoria HBM se vean gravemente afectadas. Y mucho más de lo que puede parecer.
Para entender la magnitud del riesgo, es esencial comprender el rol de la memoria HBM (High Bandwidth Memory). Lejos de ser un componente estándar, la HBM utiliza una compleja arquitectura de chips DRAM apilados en 3D que se integran en el mismo encapsulado físico que la GPU, eliminando el histórico cuello de botella conocido como el «muro de memoria». En las infraestructuras de IA generativa, la potencia bruta de los aceleradores (como los de NVIDIA o AMD) es inútil si no pueden ingerir terabytes de datos de forma casi instantánea. La HBM actúa como esa autopista de ultra alta velocidad que alimenta los cálculos masivos de los clústeres, convirtiéndose en el componente más crítico y escaso para entrenar y ejecutar grandes modelos de lenguaje (LLMs). Sin HBM, la infraestructura de inteligencia artificial simplemente se asfixia.
Pero ¿Qué está pasando exactamente? La voz de alarma lo ha dado el mercado bursátil de Corea del sur: el KOSPI se desplomó un 12,06% el 4 de marzo de 2026, su mayor caída desde el 11-S, acumulando un retroceso superior al 19% en dos jornadas. La causa directa fue la escalada del conflicto entre EE.UU., Israel e Irán, que respondió amenazando con cerrar el Estrecho de Ormuz, por el que transita el 20% del petróleo mundial según la Administración de Información Energética de EE.UU. (EIA). Para Corea del Sur, esa amenaza es existencial: el 70,7% de su crudo procede de Oriente Medio y más del 95% de ese volumen transita por el propio estrecho, según la Korea International Trade Association.
Samsung y SK Hynix son la mitad del KOSPI
¿Qué tiene que ver esto con la memoria para centros de datos? La primera pista es que Samsung Electronics y SK Hynix representan aproximadamente el 50% de la capitalización del KOSPI. Esta concentración convierte cualquier shock sobre semiconductores en un evento de índice de primer orden, lo que Morningstar denomina «single-name concentration risk». Samsung cayó un 12% y SK Hynix un 10% en la sesión del 4 de marzo, según CNBC, y sin embargo ninguna de las dos ha publicado una alerta de beneficios ni modificado su cartera de pedidos para 2026-2027.

Goldman Sachs sitúa a SK Hynix con más del 50% de cuota de mercado HBM y el consenso del sector valora el mercado de memoria para 2026 en 440.000 millones de dólares con un crecimiento del 30% interanual. La venta masiva de acciones responde al temor por parte de los inversores, no por problemas reales en las fábricas: el índice de volatilidad KOSPI alcanzó su nivel más alto desde 2008. La caída es real, pero la causa no es operativa: es energética, financiera y geopolítica.
Energía cara, HBM en riesgo
El riesgo inmediato para la producción de HBM no es la demanda que se prevé que se dispare y canibalice otros mercados como el de los PCs, sino el coste energético de fabricación y sus efectos de segunda ronda sobre la inflación industrial coreana. Según la Korea International Trade Association, un incremento del 10% en el precio del petróleo reduce el volumen de exportaciones coreanas en un 2,48%; el Hyundai Research Institute proyecta que un escenario de petróleo a 100 dólares restaría 0,3 puntos al PIB coreano de 2026 y añadiría 1,1 puntos a la inflación. A ello se suma que el país solo dispone de 3,5 millones de toneladas de reservas de GNL, suficientes para entre dos y cuatro semanas de demanda estable, según Kpler: no existe colchón temporal para absorber una interrupción prolongada como la que se está produciendo por el mencionado bloqueo del Estrecho de Ormuz. Y aquí viene el quid: las plantas de nueva generación de SK Hynix (M15X) y Samsung (P5 en Pyeongtaek) consumen energía de forma intensiva y cualquier estrés por falta de suministro de energía tendrá un efecto devastador en precios, disponibilidad…
La demanda estructural de High Bandwidth Memory para centros de datos de IA no ha cambiado en 48 horas, pero el marco de riesgo bajo el que opera la cadena de suministro sí lo ha hecho. Samsung y SK Hynix tienen firmado el suministro de 900.000 obleas DRAM al mes para el proyecto Stargate de OpenAI, y Gartner proyecta un incremento del 47% en los precios de DRAM durante 2026. El consenso de Goldman Sachs, UBS, Nomura y JPMorgan es que el déficit estructural de HBM persiste hasta 2027, respaldado por contratos NCNR (non-cancellable, non-returnable): acuerdos en los que si el hiperescalar cancela el pedido pierde el dinero, lo que bloquea de facto la oferta disponible para Microsoft, Google y Amazon hasta finales de 2026. Lo que ha muerto con el crash del KOSPI no es el ciclo, es la ilusión de que la de Corea del Sur es una infraestructura de suministro de tecnología inmune a shocks geopolíticos.
Contagio potencial a NVIDIA y los hiperescalares
El riesgo coreano se transmite a los mercados tecnológicos occidentales por dos canales. El primero es la liquidación de valores tecnológicos globales para cubrir los vientos de crisis que vienen de Seúl, que pueden suponer un riesgo financiero para estas empresas. El segundo es la disrupción física de la cadena de suministro de HBM con influencia directa sobre los planes de expansión de centros de datos de IA en Europa y EE.UU.

El S&P 500 cedió alrededor de un 1% el 4 de marzo, respuesta contenida que refleja que los inversores institucionales aún no descuentan una disrupción prolongada. Pero si el Estrecho permanece cerrado más de cuatro semanas, los costes de fabricación escalarán de forma dramática. Una interrupción sostenida podría suponer para Corea del Sur un corte del 60% en sus importaciones de crudo: este escenario debe tenerse en cuenta para corregir las previsiones de crecimiento de la infraestructura de IA.
Aunque la memoria HBM acapara la atención estratégica, el efecto dominó sobre el hardware tradicional es inevitable. Las mismas fundiciones surcoreanas que sostienen el ecosistema IA producen la inmensa mayoría de la memoria DRAM (DDR5/LPDDR5) y NAND Flash que alimenta los servidores estándar, los smartphones y el mercado global de PCs. Un shock energético sostenido no discrimina por caso de uso: encarece de forma lineal el coste de cualquier oblea de silicio. Un escenario que ya era preocupante pero que con el conflicto se vuelve aún más dramático.
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