Notas de prensa
La inversión en infraestructura de IA alcanzará los 769.000 millones de dólares en 2026
Nota de prensa. La aceleración en el despliegue de la inteligencia artificial ha desencadenado un ciclo sin precedentes de inversión en infraestructura informática masiva, que está previsto que alcance los 769.000 millones de dólares en 2026 a nivel mundial. Así lo refleja el nuevo informe de McKinsey & Company, Technology Trends Outlook 2026 (“Tendencias Tecnológicas en 2026”), que analiza cómo las crecientes necesidades de potencia informática, la fabricación de chips a medida y los ciberataques automatizados están transformando el panorama tecnológico global.
Este impacto en el ámbito tecnológico forma parte del análisis global que realiza informe, que identifica 14 tendencias tecnológicas clave para el futuro empresarial y económico, estructuradas en tres áreas: revolución de la IA (software agéntico, IA agéntica, IA científica e infraestructura de modelos), fronteras de cómputo y conectividad (semiconductores específicos, ciberseguridad, conectividad avanzada, realidad inmersiva y tecnologías cuánticas) e ingeniería de vanguardia (robótica, movilidad, tecnologías espaciales, ciencias de la vida y energía y sostenibilidad).
Del rediseño de procesadores a los ciberataques automatizados
El despliegue de la inteligencia artificial está transformando la arquitectura de los procesadores al desplazar el foco desde el entrenamiento inicial de los modelos hacia su ejecución diaria en entornos reales, proceso conocido como inferencia. Según el informe de McKinsey, este uso cotidiano de la IA concentrará entre el 30% y el 40% de toda la demanda energética de los centros de datos para 2030.
Con el fin de optimizar el consumo de energía por token procesado, las empresas hiperescaladoras (Amazon, Google, Meta y Microsoft) colaboran con fabricantes de semiconductores en el diseño de silicio a medida (ASICs y aceleradores específicos). Estos formatos de chips buscan incrementar el rendimiento por vatio e introducen cambios en el diseño físico de los sistemas informáticos y en los requisitos de los sistemas de refrigeración.
Por otro lado, la incorporación de la IA en los entornos corporativos plantea nuevas exigencias en materia de ciberseguridad. La capacidad de la IA para detectar automáticamente vulnerabilidades ha eliminado la ventana de reacción defensiva: el tiempo medio entre la identificación de un fallo y su explotación activa por parte de atacantes ha descendido de más de 800 días en 2018 a -16 horas en agosto de 2026 (lo que significa que la falla se explota antes de su divulgación pública oficial). Esto implica que más del 75% de las vulnerabilidades registradas son de tipo «zero day», siendo utilizadas por atacantes antes de su difusión pública.
Una dinámica que coincidió con un aumento del 44% en los ataques a aplicaciones expuestas a internet en un año y un incremento del 49% en los grupos activos de ransomware y extorsión, según datos de IBM citados en el informe. Como respuesta, las grandes empresas y operadoras de infraestructuras críticas están implementando arquitecturas de seguridad zero trust e inspección continua en tiempo real para supervisar sus redes operativas y administrar las identidades no humanas (bots y agentes de software), que superan a las identidades humanas en una relación de 100 a 1 en las grandes empresas.
El software agéntico impulsa la autonomía operativa de los sistemas
El informe sitúa por primera vez el desarrollo de software agéntico como una tendencia independiente de gran impacto, impulsada por sistemas capaces de planificar, ejecutar código, corregir errores y desplegar aplicaciones de forma autónoma. McKinsey estima que la adopción de estos sistemas de software con capacidad de decisión podría liberar hasta 1 billón de dólares en valor corporativo a nivel mundial, transformando el rol tradicional de los equipos de programación, que pasan de la escritura manual de código a la supervisión estratégica de flujos de trabajo autónomos.
Sin embargo, el estudio evidencia una marcada divergencia en los resultados de adopción entre empresas; mientras que el 20% de las organizaciones pioneras registra incrementos de productividad del 55% en sus ciclos de desarrollo informático, una de cada tres compañías ha experimentado caídas en su eficiencia tras adoptar estas herramientas debido a la falta de gobernanza y al aumento de código no verificado. A su vez, el coste asociado al procesamiento de consultas y consumo de datos (tokens) en modelos agénticos representa ya un tercio del presupuesto tecnológico total destinado por las empresas al desarrollo de nuevas soluciones digitales.
Ante esta aceleración tecnológica, Benjamim Vieira, socio senior de McKinsey & Company, señala: «El mayor desafío para las organizaciones no radica únicamente en el acceso a la tecnología más avanzada, sino en su capacidad para absorber la autonomía de los nuevos sistemas. Ya sea adaptando los ciclos de desarrollo de software o protegiendo la infraestructura frente a ciberataques automatizados, el éxito dependerá de cómo las empresas rediseñen sus procesos operativos, aseguren la supervisión humana y resuelvan las barreras físicas y de gobernanza”.
El desafío físico de la infraestructura energética
Ante la exigencia masiva de suministro eléctrico para alimentar los centros de datos dedicados a la inteligencia artificial, el análisis de McKinsey expone que la principal dificultad técnica radica en la diferencia de tiempos de ejecución entre la construcción de centros de datos y el despliegue de las infraestructuras de transporte eléctrico, como líneas de alta tensión, subestaciones y transformadores.
Las tensiones en las cadenas de suministro extienden los plazos de entrega de los transformadores eléctricos por encima de los dos años en varios mercados. Como consecuencia, más de 2.500 GW en proyectos de generación de energía permanecen estancados a nivel mundial en colas de espera técnicas, aguardando los permisos e infraestructuras de interconexión necesarios para poder verter su electricidad a las redes locales. En este contexto, el acceso a un suministro eléctrico continuo constituye un factor diferencial para los operadores e hiperescaladores de la industria tecnológica.
Para abordar las restricciones de suministro, el conjunto de las tecnologías energéticas y de sostenibilidad registró cerca de 200.000 millones de dólares en inversión durante 2025, estimándose que la financiación aumentará un 30% para 2026. Paralelamente, la estructura de la demanda laboral muestra una evolución hacia la fase comercial, ya que más del 50% de las ofertas de empleo en el sector corresponden a roles de operaciones, ventas y gestión.
En definitiva, el informe confirma que la viabilidad de la nueva ola de innovación tecnológica trasciende el ámbito del desarrollo de software para convertirse en un reto de capacidad industrial y de red. El ritmo de despliegue de las tecnologías vendrá determinado por la resolución de las barreras en la cadena de suministro eléctrico y la implantación de marcos de ciberseguridad capaces de operar en tiempo real.
-
A FondoHace 4 díasMicrosoft presenta ‘Guardian Agents’ para mejorar la seguridad de los agentes de IA
-
NoticiasHace 5 díasOrange, Telefónica, Vodafone y Deutsche Telekom se unen para competir con Starlink
-
NoticiasHace 5 díasDell subirá los precios de sus monitores de gama media y alta
-
NoticiasHace 5 díasProofpoint compra Varonis para crear un gigante de la ciberseguridad en la era de la IA

