Conecta con nosotros

Noticias

Vuelco electoral en Texas: Musk pierde y centros de datos bajo presión

Publicado el

Las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre en Estados Unidos, con el triunfo demócrata, han provocado un terremoto político que podría sacudir también la infraestructura de la inteligencia artificial y los servicios cloud: los tan traídos y llevados centros de datos. Antes de las elecciones Elon Musk escribió que había algo «profundamente equivocado» en James Talarico. El candidato demócrata le devolvió la frase: lo profundamente equivocado era un sistema político que permitía a un multimillonario comprar su propio senador. Dos semanas después, Talarico ha derrotado a Ken Paxton, el candidato al que apoyaba Musk.

Además Texas ha elegido gobernadora a Gina Hinojosa, que propuso una moratoria para los nuevos centros de datos. El enfrentamiento personal tiene ahora consecuencias políticas para un sector que necesita permisos, agua y electricidad para seguir creciendo. El intercambio del 21 de octubre, recogido por CNBC, convirtió una carrera al Senado federal en una disputa sobre el poder de las grandes fortunas. Musk apoyaba económicamente a grupos favorables a Paxton. Talarico utilizó ese respaldo para presentar al empresario como símbolo de una expansión tecnológica que, según su campaña, pedía demasiado a los texanos. Su anuncio electoral difundido el 22 de octubre unió tierra, agua y dinero político bajo una consigna: «Texas no está en venta».

En Texas hace tanto calor que los criptomineros han parado la producción

Aunque se trata de lenguaje de campaña y no una prueba de compra de decisiones públicas, esto ha permitido conectar el malestar por el abuso de las infraestructuras con una pregunta más amplia: quién decide cómo crece Texas y quién paga la factura. La derrota de Paxton y la victoria de Hinojosa dan fuerza a esa discusión. No es posible saber cuántos votos se decantaron por este debate, pero lo que sí sabemos es que ahora las tecnológicas tendrán que negociar con responsables que lo incluyeron en su campaña.

Del grifo al poder político

El rechazo a los centros de datos existía antes del desenlace electoral. El uso de agua para refrigerar estas instalaciones ayuda a entender por qué un asunto técnico termina en el debate sobre los recursos de cada comunidad. La encuesta de agosto de 2026 de la Universidad de Texas y Texas Politics Project, realizada entre 1.200 votantes registrados, encontró que el 57 % se oponía a construir uno en su comunidad, frente al 30 % que lo apoyaba. Entre los votantes rurales, el rechazo alcanzaba el 60 %. El sondeo se hizo en agosto y recoge la oposición local, sin medir los motivos del voto del 3 de noviembre, pero muestra que los candidatos disponían de un malestar previo como caldo de cultivo para su mensaje.

Las promesas de frenar proyectos pudieron ayudar a movilizar o convencer a parte del electorado, aunque no es posible aislar este efecto de otros temas que han agitado la campaña como la inflación, la guerra con Irán o el simple desgaste republicano por las ocurrencias del presidente. La cobertura de Associated Press sobre la victoria demócrata sitúa el resultado en ese contexto más amplio.  La diferencia con la víspera es quién tendrá capacidad para actuar. Bisnow recoge las proyecciones de Associated Press para Talarico y Hinojosa y la llamada de Greg Abbott para reconocer su derrota. Paxton también ha reconocido la suya. Los recuentos oficiales de Texas seguían siendo parciales en la actualización disponible la mañana del 4 de noviembre.

Nick Wingfield plantea en The Information AM del 4 de noviembre, consultada a través del boletín recibido, que el vuelco introduce incertidumbre para los centros de datos y para Musk. La conexión tiene una base política concreta: Hinojosa quiere condicionar la expansión y Talarico ha hecho del enfrentamiento con el empresario una parte visible de su mensaje.

Entonces ¿qué cambia en Texas?

Hinojosa propuso una moratoria hasta que la legislatura aprobara protecciones para las comunidades. Su programa presentado el 23 de julio incluía más participación local, transparencia, retirada de subsidios y garantías para evitar que las inversiones eléctricas y el consumo de agua de los centros de datos encarecieran las facturas domésticas. Aplicar esas prioridades podría cambiar el calendario y la rentabilidad de futuros proyectos. Los cambios legales requerirán aprobación legislativa.

Ayesa crea una solución basada en computación cuántica para prevenir apagones en la red eléctrica

Talarico abre otro frente, el federal. Según el reportaje de Kayla Guo en The Texas Tribune del 22 de julio, propuso mínimos de protección de la red eléctrica, el medio ambiente y la transparencia, sin incluir una moratoria general. Eso sí, como senador en Washington no podrá retirar por su cuenta las exenciones fiscales de Texas. Abbott ya había anunciado restricciones antes de perder las elecciones. El 21 de septiembre ordenó detener los permisos solicitados por centros de datos ante la Comisión de Calidad Ambiental de Texas hasta que concluyera una auditoría del operador de la red eléctrica. También planteó eliminar incentivos financieros en la siguiente sesión legislativa. La tensión ya atravesaba la frontera entre partidos antes de la votación.

El debate sobre el beneficio local también ha llegado a España. MCPRO recogió en enero de 2025 el rechazo del Ayuntamiento de Lleida a nuevos centros de datos, por considerar insuficiente su aportación económica frente al suelo, el agua y la energía que requieren. En ambos casos la pregunta de fondo es qué recibe el territorio que aloja la infraestructura.

La factura llega a Washington

Texas no está solo en esta batalla. En Georgia ha ganado Keisha Lance Bottoms, cuya campaña defendió en agosto una pausa en las nuevas construcciones para evaluar su impacto ambiental y sobre las tarifas. Georgia Recorder explicó en septiembre que no estaba claro si podría imponerla mediante una orden ejecutiva o si necesitaría una ley. En Ohio, Amy Acton defendía una moratoria condicionada a que los proyectos asumieran sus costes de servicios públicos y cumplieran requisitos laborales, ambientales y de transparencia, según la cobertura de Data Center Dynamics del 4 de noviembre sobre su victoria.

La consecuencia económica puede aparecer mucho antes de que se prohíba una instalación: un permiso retrasado mueve el calendario, y una exención retirada o una mayor obligación de financiar la red altera las cuentas. El análisis de Reuters del 4 de noviembre, firmado por Jiaxing Li y Selena Li, recoge las advertencias de inversores sobre regulación y financiación. También señala que frenar la construcción no implica por sí solo una menor demanda de computación.

En Washington, el control demócrata de ambas cámaras añade capacidad de supervisión y vigilancia. El análisis de ING del 4 de noviembre considera probable un aumento de las comparecencias de directivos tecnológicos, entre otras razones por la construcción de centros de datos. Donald Trump conserva el veto presidencial, de modo que habrá más espacio para investigar y exigir explicaciones que para aprobar grandes leyes sin acuerdos. El choque entre Musk y Talarico llega así a una legislatura que arrancará en enero.

Para las empresas que contratan capacidad cloud, la pregunta es cuánto dependen las ampliaciones prometidas de esas decisiones pendientes. MCPRO ya ha explicado los desafíos de ingeniería y suministro de los grandes complejos. Las elecciones añaden otra negociación, la del consentimiento político para construirlos. Los resultados electorales no permiten anticipar subidas de precios cloud ni interrupciones de los servicios existentes. Para el sector, el balance es claro: el candidato al que apoyaba Musk ha perdido y quienes prometieron exigir más condiciones tendrán ahora más poder para intentarlo.

*Imagen de apertura creada con ChatGPT

Lo más leído