¿Cuándo debe adquirirse un nuevo PC?

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Estirar la vida útil de un dispositivo informático hasta el límite de lo razonable no genera ahorro de costes. Usar computadoras obsoletas hasta que ‘no den para más’ puede tener un coste superior a la adquisición de un nuevo PC por los mayores gastos de reparación y mantenimiento.

El argumento sirve para un usuario o profesional, aunque es el segmento empresarial donde el coste es superior, porque un parque informático conformado en su mayoría por equipos obsoletos interfiere en la labor diaria de los empleados y termina redundando en una menor productividad ante la relación directa entre la adquisición de dispositivos con alto poder de cómputo y la eficiencia de las operaciones en general.

Teniendo en cuenta los mayores gastos para mantener equipos obsoletos, el coste total de propiedad de los equipos nuevos es fácilmente amortizable por el aumento de productividad, conectividad o movilidad que ofrecen las últimas generaciones de equipos.

Valorar la compra de nuevos equipos informáticos debería ser un objetivo claro para consumidores, profesionales y empresas, pero ¿cuándo debemos hacerlo? Señalamos siete señales que pueden advertir de la necesidad de reemplazar los equipos:

  1.  No puedes instalar el último sistema operativo. En el pasado, las nuevas versiones de los sistemas operativos no eran una gran prioridad para muchos usuarios y empresas, y generalmente los equipos se mantenían con el sistema original. La tendencia de desarrollo ha cambiado por completo. Las actualizaciones del sistema operativo ya no se limitan a los aspectos de seguridad y son más importantes y deseables que nunca como ha mostrado Windows 10. Si tu equipo no lo soporta, es la primera señal que te indicará la necesidad del cambio de equipo.
  2. No puedes ejecutar las últimas aplicaciones. Al igual que el sistema operativo, las aplicaciones (o juegos) cada vez son más potentes y exigen un mayor nivel de hardware. Las aplicaciones de edición de vídeo, fotografía, CAD y otras herramientas profesionales son una muestra de la necesidad de un nuevo equipo que en este caso pasaría por una estación de trabajo profesional. Sin llegar al nivel de una Workstation, usos generales informáticos también exigen un nivel que es difícil de conseguir con equipos más antiguos.
  3. El equipo funciona lento. La lentitud en un equipo informático puede ser difícil de definir, pero lo notarás perfectamente cuando la sufras. Por ejemplo, si transcurre una gran cantidad de tiempo desde que pulsas el botón de arranque hasta que se muestra el escritorio del sistema operativo; la computadora se congela cuando tienes una docena de pestañas abiertas en el navegador web o si puedes escribir una frase completa en un procesador de textos antes de que aparezca una sola palabra en la pantalla.
  4. No puedes conectar otros dispositivos. Otra muestra clara de envejecimiento llega de la falta de conectividad con periféricos y accesorios nuevos, al no contar con soporte para las últimas tecnologías y estándares, como Wi-Fi ac, Thunderbolt 3 o USB Type C, no poder conectar a un monitor con ultra alta resolución o no tener capacidad para transmitir contenido de forma inalámbrica con tecnologías como Intel® WiDi.  El resultado es que tenemos que trabajar con una tonelada de adaptadores y cables, tardar cinco veces más en transferir un archivo o no aprovechar las ventajas de los últimos conectores.
  5. No tienes espacio de almacenamiento, memoria o CPU. Si la capacidad del disco duro está exprimida al máximo, la memoria RAM es usada generalmente en su totalidad o la utilización de la CPU pasa del 80% casi con cualquier actividad de tu PC, son señales que advierten que el hardware está llegando a su límite y los problemas se acumularán en el futuro.
  6. Demasiado ruido. Al igual que con un motor de automóvil, un ruido nuevo, inesperado o mayor de lo normal es a menudo una mala señal. Si el ruido de los ventiladores se hace cada vez más fuertes puede indicar que la CPU está trabajando más duro de lo que solía o hay problemas de sobrecalentamiento. Un mayor ruido o crujidos extraños en el disco duro, en el arranque del sistema o durante su funcionamiento, es una señal inequívoca de un fallo inminente.
  7. Pasas más tiempo solucionando problemas en el PC que usándolo. Más allá de los puntos anteriores, hay todavía un signo más revelador que advierte de la necesidad de reemplazar el PC: cuando la solución de problemas se convierte en una tarea casi diaria. Errores con aplicaciones, fallos aleatorios en el sistema, desconexión de la Wi-Fi, bloqueos o congelaciones, o la temida pantalla azul de la muerte de Windows, pueden acabar con la paciencia de cualquiera y exigir un tiempo precioso para resolverlos.