¿Está la industria española madura para trabajar con gemelos digitales?

Los gemelos digitales o digital twins son, a día de hoy, la gran revolución tecnológica en el mundo de la industria 4.0. Así lo avalan consultoras como Deloitte o Gartner, que calculan que para 2021 la mitad de las grandes empresas del mundo se habrán beneficiado de la incorporación de estos prototipos. Se trata, sin embargo, de previsiones globales, que entran en poco detalle en cuanto a la implantación regional o estatal de esta tecnología. Porque, ¿qué pasará con España? ¿Seremos capaces de subirnos al carro o, una vez más, dejaremos que el tren del progreso se nos escape delante de nuestras narices?

Gemelos digitales, ¿qué aportan a la industria?

Antes de analizar si la industria española está preparada para sacarle el jugo a los digital twins, una explicación rápida para ponernos en situación. Un gemelo digital es una réplica virtual de un sistema o producto que permite controlar la actividad del original, predecir su comportamiento, realizar experimentos y testar posibles cambios antes de su aplicación en un entorno real. El gemelo digital está conectado con el modelo al que copia a través de sensores que recogen datos continuamente y que, mediante técnicas de procesamiento de big data y de Inteligencia Artificial, ayudan a agilizar procesos y a reaccionar y corregir los imprevistos en tiempos muy ajustados.

Las ventajas del uso de gemelos digitales resultan muy significativas en los campos de la investigación y de la automatización de operaciones. Están especialmente indicados en industrias que se dedican a la producción de bienes, que cuentan potentes equipos internos de diseño e IT, y que arrastran largos y enrevesados procedimientos de control que requieren ser implementados manualmente.

Mucho por andar en la industria 4.0

La implantación de los gemelos digitales va de la mano de la progresiva digitalización de la economía en los diferentes estados. En España, desgraciadamente, nos encontramos un escalón por detrás de nuestros vecinos del resto de Europa. El último informe del Consejo Económico y Social (CES) sobre La Digitalización de la Economía apunta que España se sitúa en el puesto 35 del Networked Readiness Index, un índice desarrollado por el Foro Económico Mundial para medir la inclinación de cada país a aprovecharse de las posibilidades de las TIC. Esto nos coloca muy lejos de países como Irlanda, Lituania o Portugal, y por debajo del promedio de la Unión Europea.

Y esto es tan solo el ranking general. Si analizamos el nivel de digitalización en España por sectores, el CES señala que existen acusadas diferencias. En el ámbito de las telecomunicaciones y en el del turismo, un 91% y un 83% de las empresas, respectivamente, afirman disponer de una estrategia digital documentada y formalizada para los próximos años. Esta cifra cae nada menos que al 10% en el sector industrial.

En realidad, este dato se nutre de grandes desigualdades: mientras las grandes corporaciones industriales se sitúan a la vanguardia en digitalización de su producción y de sus modelos de negocio, las segundas de la fila están asentadas en una reticencia al cambio que las ha llevado a descolgarse del ritmo general de progreso. Una brecha que nos lleva a preguntarnos si, de verdad, los gemelos digitales pueden llegar a convertirse en una opción generalizada para la industria española en tan solo un par de años, como vaticinan Deloitte y Gartner.

La barrera invisible en la implantación de los gemelos digitales

A la hora de implantar los digital twins, a los bajos niveles de digitalización de la industria de nuestro país hay que sumarle el hecho de que no todas (por no decir muy pocas) las plantillas están preparadas para manejar esta tecnología. De hecho, desde nuestro equipo de consultoría tecnológica de BETWEEN Technology hemos identificado cuatro obstáculos muy difíciles de superar para un sector que se encuentra en un proceso incipiente de tecnificación:

  1. Los gemelos digitales se alimentan de datos procedentes de fuentes muy diversas. Para sacarles partido, es necesario acudir al big data y llevar a cabo un proceso de sensorización, extracción, normalización y centralización de todos estos datos, de manera que puedan guiar eficazmente el comportamiento de la réplica. Como es obvio, esto requiere destinar recursos especializados de los que no siempre se dispone.
  2. La empresa debe invertir en nuevos equipos, software más potente, dispositivos IoT y redes de conectividad, un gasto que puede ser complicado asumir.
  3. El retorno de la inversión no se ve a corto plazo, ni siquiera al cabo de varios meses. Un gemelo digital es una apuesta pensada para impulsar la supervivencia futura de la compañía, no para traer beneficios al instante.
  4. Hay que reservar una partida para la actualización profesional de los trabajadores que van a desempeñar su función en contacto con el gemelo digital; o, si no es viable que den el paso adelante mediante formación, contratar nuevo talento que sí esté listo para este desafío.

No resulta descabellado, por tanto, pensar que, aunque unas pocas compañías sean capaces de ponerse al nivel de desarrollo de las grandes corporaciones internacionales, los gemelos digitales aún tardarán en generalizarse en la industria española. Lo comprobaremos muy pronto.