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Sonos demanda a Google: tenemos un problema con las Big Tech

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Sonos ha dicho basta. Cansado de que Google utilice sus patentes sin recibir nada a cambio, la pequeña compañía californiana ha decidido dar un paso al frente y ha denunciado a la multinacional tecnológica. El fabricante de equipos de audio acusa a Google en este sentido de estar beneficiándose en sus altavoces inteligentes, del uso de cinco patentes (aunque se calcula que podría ser hasta 100) de Sonos, por las que la compañía no estaría recibiendo ningún tipo de compensación a cambio.

Pero en esta historia, como explican en el New York Times, hay mucho más. Una historia que muestra como tantas otras, que las compañías pequeñas lo tienen muy complicado para sobrevivir, si por lo que sea, su negocio comienza a parecer atractivo para las Big Tech.

Arranca en 2013. Google por aquel entonces no había desarrollado ningún altavoz y no daba la impresión en ese momento que tuviese ninguna intención de hacerlo. Parecía por lo tanto completamente inofensivo y normal que una compañía como Sonos colaborase con Google para que su servicio de música on-line (Play Music) pudiese funcionar de forma sencilla en los altavoces de la firma. 

Todo cambió por supuesto cuando Google presentó su primer altavoz inteligente, que no solo pasó a competir (como los de Amazon) en el mismo nicho de mercado que Sonos, sino que lo hizo aprovechándose de sus grandes capacidades para escalar, reducir precios y desplazando por lo tanto a la compañía con la que había estado colaborando durante tanto tiempo.

La primera reacción de Sonos fue defensiva. Teniendo en cuenta que sus altavoces seguían contando y con mucho con una tecnología de audio superior, comenzó ofreciéndose a integrar dentro de sus propios altavoces tanto a Google Assistant como a Amazon Alexa. La sorpresa llegó sin embargo cuando al examinar la tecnología multiroom (la tecnología que permite reproducir en distintos altavoces de forma simultánea una única fuente de audio) de los altavoces de Google, descubrieron lo que a todas luces parecía ser una violación en el uso de sus patentes. ¿Qué hacer entonces?

Como ha explicado Patrick Spence, director ejecutivo de la firma, tras callarse primero y durante los últimos años intentar llegar a un acuerdo con Google en este tema, las posiciones siguen alejadas. «A pesar de nuestros esfuerzos en los últimos años, Google no ha mostrado ninguna disposición a trabajar con nosotros en una solución mutuamente beneficiosa. No nos queda más remedio que litigar» ha explicado.

Por su parte Google ha afirmado en un comunicado oficial que «a lo largo de los años, hemos mantenido numerosas conversaciones de forma continuada con Sonos sobre los derechos de propiedad intelectual de ambas empresas, y estamos decepcionados de que Sonos haya presentado estas demandas en lugar de continuar las negociaciones de buena fe. Estamos en desacuerdo con estas reclamaciones y defenderemos nuestra postura con firmeza».

Tras la denuncia y mientras se resuelve la polémica, Sonos ha solicitado que tanto los altavoces inteligentes, como los smartphones y los ordenadores de Google sean retirados de la venta en Estados Unidos, ya que consideran que las tres categorías de producto violan también sus patentes sobre cómo reproducir música de forma inalámbrica.

Aplastados por las Big Tech

Lo cierto es que la denuncia de Sonos aunque desde luego es valiente, también es muy arriesgada. Por un lado, porque buena parte del negocio de la compañía está relacionado directamente con la integración de los servicios de Google en sus altavoces y a Google le costaría muy poco esfuerzo acabar con esta integración.

Pero es que además, Sonos como tantas otras compañías depende de Google para su posicionamiento en Internet y por lo tanto, incrementar sus ventas. Un simple clic en MountainView podría hundir los productos de la compañía en cualquier búsqueda.

Este parece ser también el motivo por el que de momento la demanda se dirige exlusivamente contra Google y no también contra Amazon, compañía con la que mantiene una disputa similar. «Desaparecer» del marketplace de Bezos podría ser un auténtico desastre.

No es la primera vez que ocurre algo similar. Sin ir más lejos, a principios de 2019 Spotify acusó a Apple de penalizar las aplicaciones que podían competir en la App Store con los servicios propios de Apple, violando de forma flagrante las leyes antimonopolio que rigen en la UE. Por no hablar de las veces que las Big Tech copian un aplicación o un producto que triunfa en sus marketplaces (Y esto va también por Amazon y su línea Amazon Basics) y tras un ejercicio de rebranding pasan a ofrecerlo como propio. Ahora que las Big Tech han empezado a interesarse en sectores como el financiero, el de los drones, el audiovisual o la automoción, ¿quiénes van a ser los próximos en caer?

¿La solución? Si hacemos caso a la senadora Elizabeth Warren, pasaría por romper a los gigantes tecnológicos, dividiéndolos en unidades más pequeñas para evitar de esta forma una acumulación excesiva de poder que está empezando a acabar con la libre competencia. A corto y medio plazo, no parece que esto vaya a pasar.

Periodista tecnológico con más de una década de experiencia en el sector. Editor de MuyComputerPro y coordinador de MuySeguridad, la publicación de seguridad informática de referencia.

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