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Microsoft Surface Pro X, análisis: promesas y oportunidades

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Microsoft se ha atrevido. Con el lanzamiento de su Surface Pro X ha puesto en manos de los usuarios su primer convertible gobernado por un procesador móvil: un Microsoft SQ1 basado en la arquitectura ARM que ha desarrollado con la colaboración de Qualcomm. En MCPRO hemos tenido la oportunidad de trabajar con el equipo durante la última semana y aunque parezca mentira, aún no tenemos del todo claro si es uno de los mejores equipos que han desarrollado los de Microsoft hasta la fecha…o una oportunidad desaprovechada.

En el primer apartado englobaríamos sin lugar a dudas el diseño del equipo y muchas de sus características técnicas. El diseño de la Surface Pro X recuerda a la de una Surface Pro 7 en la que se han introducido varias mejoras. Las principales, una pantalla en la que se han estilizado y reducido los marcos, la sustitución del magnesio por el más elegante aluminio anodizado o la eliminación del ventilador. Elementos todos ellos han conseguido que el terminal sea más delgado y ligero.

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Además destaca la sustitución de la clásica Surface Cover con la que Microsoft ha acompañado su gama Surface desde su primera generación, por un bastante más interesante Surface Pro Signature Keyboard. En este sentido, la nueva funda inteligente de Microsoft mejora en amplitud y comodidad el teclado, ofrece un gran trackpad de cristal e incluye un compartimento en el que podemos almacenar a la vez que recargamos el stylus (Slim Pen Premium) que acompaña este equipo. En el apartado de la conectividad, la Pro X gana con un segundo puerto USB-C pero pierde un puerto USB-A, el lector de tarjetas Micro SD e incluso y la toma de auriculares.

Como comentábamos, el objetivo es poner en nuestras manos un convertible aún más delgado que pasa de los 8,5 mm de la Surface Pro a los 7,3 mm sin que en realidad el peso cambie demasiado (774 gr. frente a 775 gr versiones (i3/i5) o 790 gr. (versión i7). ¿Merece la pena? Sí si ya nos hemos acostumbrado a esa “dongle life” inaugurada por Apple en sus primeros MacBook pero en nuestro caso …¡echamos tanto de menos esa toma de auriculares!

La otra gran diferencia en conectividad la encontramos en el apartado inalámbrico. La Surface Pro X incluye un modem LTE que nos va a permitir trabajar conectado en cualquier escenario de movilidad y que responde a esa filosofía «always connected» que propugna Microsoft. A cambio y a diferencia con la Pro 7, no es compatible con WiFi 6. No es que sea especialmente grave pero llama la atención teniendo en cuenta que los procesadores de Qualcomm son compatibles con esta tecnología desde hace más de un año.

Al margen de lo anterior, la Surface Pro X nos ofrece configuración de 8 o 16 GB de memoria RAM y hasta 512 GB de almacenamiento SSD interno. Como en el caso de la Pro 7, Microsoft equipa en este convertible una estupenda pantalla Pixel Sense (2880×1920 267 PPI) que en esta ocasión crece ligeramente pasando de las 12,3 a las 13 pulgadas, manteniendo eso sí su relación de aspecto 3:2. El cambio aquí se agradece y aunque parezca una nimiedad, con esa casi pulgada de más la sensación que tenemos es que ganamos algunos enteros a la hora de trabajar con agilidad.

Microsoft se la juega con Qualcomm

Que pases de Intel y AMD y optes por una arquitectura con ARM en tus equipos tiene consecuencias: algunas positivas y otras que no lo son tanto. Comencemos por las primeras. En primer lugar, los usuarios de la Surface Pro X ganan en autonomía. Mientras que en una Surface Pro 7 Microsoft promete hasta 10,5 horas de “uso típico del dispositivo” (entendemos que ofimática y navegación en Internet), la Pro X indica claramente “hasta 13 horas de reproducción de vídeo local” (entendemos que este cálculo deja fuera el streaming).

¿Nuestras pruebas? Que realmente Microsoft pone en nuestras manos un equipo con el que podemos trabajar durante un día completo sin temor a quedarnos sin batería. Tras una jornada laboral de ocho horas en la que hemos empleado el equipo para tareas ofimáticas y navegación en Internet, hemos podido más tarde llegar a casa y disfrutar del visionado de una película de Netflix (aproximadamente dos horas) sin problemas y terminar nuestro día frente a la Pro X con más de un 15% de batería.

La segunda gran ventaja por supuesto es la de disponer de un chipset que ha sido optimizado para trabajar en este equipo en concreto. Consecuencia de lo anterior es que en las aplicaciones que hemos podido probar (como veremos más tarde el software es un problema) el equipo vuela”. En este sentido, al trabajar con un navegador con el renovado Microsoft Edge (en su variante Chromium) tenemos la sensación de tener entre manos el que sin duda sería el mejor Chromebook del mercado…

Pero por supuesto de una Surface esperamos mucho más. Y es aquí donde empiezan los problemas. Muchas de las aplicaciones más populares para Windows no tienen soporte para ARM. Y esto entre otras cosas quiere decir que por ejemplo, en este equipo no podremos trabajar (de momento) con las aplicaciones de Adobe.

Así que puede que Microsoft haya apostado por una CPU octa-core capaz de alcanzar hasta 3GHz o que su GPU pueda ofrecernos hasta 2,1 TFLOPs de potencia bruta (el doble que los procesadores de Intel de octava generación) pero a día de hoy sirve de poco si no podemos instalar aplicaciones como Premiere o Photoshop con las que poner a prueba su rendimiento.

De hecho es la propia Microsoft la que avisa en la hoja de especificaciones del producto que “por el momento, Surface Pro X no instalará aplicaciones de 64 bits que no se hayan portado a ARM64, algunos juegos y software CAD, y algunos controladores de terceros o software antivirus.”

Y no hay que irse tan lejos como no poder trabajar con Photoshop. Tampoco podremos instalar un navegador tan popular como Mozilla Firefox en su versión más popular, la de 64 bits. Es cierto que algunas aplicaciones que sobre el papel no empaquetan una versión compatible con esta arquitectura, nos ofrecen la posibilidad de trabajar con una versión de 32 bits que en la mayoría de los casos es compatible con esta arquitectura, pero esto tiene dos problemas.

El primero, que la muchas aplicaciones han abandonado el desarrollo de los 32 bits y la segunda es que incluso si funcionara, estaremos trabajando con una aplicación que no se aprovecha de todas las ventajas de hardware que ofrece este equipo.

Entonces… ¿me lo compro?

Comentábamos al inicio de este análisis que no teníamos demasiado claro si teníamos entre manos uno de los mejores equipos desarrollados por Microsoft o si en cambio, representaba una oportunidad desaprovechada. En realidad, las dos cosas son verdad.

Frente a frente, por la calidad de los materiales empleados, por diseño y construcción y por características técnicas, la Surface Pro X compite directamente contra el iPad Pro de Apple. Y lo hace realmente bien: con una velocidad sorprendente, gran potencia para procesar gráficos y una autonomía muy similar a lo que podemos esperar del equipo de Apple. Y si compite en prácticamente todos los terrenos con el iPad Pro, ofreciendo además un sistema operativo de escritorio, también lo hace (y creemos con casi la mejor nota posible) con todo el segmento de convertibles e incluso ultraportátiles de Windows.

¿Cuál es el problema entonces? ¿Por qué hablamos de una oportunidad perdida? Principalmente porque un equipo cuyo precio base es de 1.091 euros, a los que habría que añadir los 159 euros del stylus y ya puesto, los 294 euros del Surface Pro X Signature Keyboard, lo mínimo que le podemos pedir es que sea capaz de ejecutar todas las aplicaciones disponibles para Windows, comenzando por las de Adobe.

Si el equipo costase la mitad, porque Microsoft entiende que no está ofreciendo todo su potencial, entonces podríamos recomendarlo con los ojos cerrados. No es el caso. Así que volvamos a la pregunta: ¿me lo compro? Si tienes muy claro qué aplicaciones vas a utilizar y que se ejecutan correctamente sobre la plataforma, puede ser una opción a considerar por supuesto…a la vez que confiamos que con el paso de los meses los desarrolladores de software se «pongan las pilas» para todo lo demás. En caso contrario, tal vez sea mejor esperar…o apostar por la Surface Pro «tradicional».

Periodista tecnológico con más de una década de experiencia en el sector. Editor de MuyComputerPro y coordinador de MuySeguridad, la publicación de seguridad informática de referencia.

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