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¿Puede Windows 10X plantarle cara a los Chromebooks de Google?

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Todo empezó como un «experimento». En 2001 Google se sacaba de la manga un sistema operativo diferente: Chrome OS. Pocos apostaban en ese momento por unos portátiles, muy modestos en prestaciones, y que todo lo que podían hacer era ejecutar una versión modificada de Google Chrome.

Diez años después, ese sistema operativo ha madurado, ha conquistado a las principales marcas de la industria y en sectores como el educativo, se han convertido en rival a batir. Tanto, que tal y como explica la firma de análisis TrendForce, de los 217 millones de ordenadores portátiles que se espera que se vendan en 2021, un 18,5% serán Chromebooks.

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Puede que un 18,5% no parezca mucho…ahora. Pero si tenemos en cuenta que este porcentaje supone un incremento de nada menos que el 74% con respecto al año pasado y que la tendencia va a más…la cosa cambia ¿verdad?

¿Es Windows 10X la respuesta?

Cuando hace poco menos de un año, Microsoft anunció el desarrollo de Windows 10X, lo presentó como un sistema operativo destinado a dispositivos con pantalla plegable, o de doble pantalla, como ese Microsoft Surface Neo que probablemente, se lanzará en el primer semestre de este año.

Sin embargo, los de Redmond no tardaron demasiado en cambiar de idea. Tres meses después de ese primer anuncio, Microsoft anunció que Windows 10X también tendría un lugar propio en los dispositivos de una sola pantalla, de modo que sus socios OEM pudieran poner en valor todos esos equipos más modestos en prestaciones y a los que Windows 10 se les queda algo grande.

Sin decirlo explícitamente, Microsoft estaba lanzando un mensaje muy claro: Windows 10X sería la apuesta de la compañía para competir directamente contra Chrome OS. Lo cierto es que no es la primera vez que la multinacional lo intenta. ¿Alguien se acuerda de Windows RT?

Afortunadamente, Windows 10X no es Windows RT y en esta ocasión, Microsoft parece haber hecho los deberes. Sobre el papel, es cierto, su nuevo sistema operativo luce realmente bien. Sin embargo, la pregunta que la compañía va a tener que saber responder es la misma: ¿cómo vender Windows, sin que lo que estás vendiendo, sea un Windows completo?

Un sistema operativo para la nube

Como el de Chrome OS, Microsoft entiende que el futuro usuario de Windows 10X está más que acostumbrado a aprovechar todo lo que la nube puede ofrecer. Y aunque es verdad que en lo nuevo de los de Redmond el escritorio importa, lo cierto es que es en su integración con el cloud donde percibimos sus principales ventajas.

Apostando por un diseño minimalista, casi toda la experiencia en Windows 10X pasa por su navegador Microsoft Edge y los servicios on-line de la compañía. De hecho, un elemento tan importante como el navegador de archivos, es en realidad una capa de diseño «vitaminada» sobre OneDrive, su servicio de almacenamiento on-line.

La inmensa mayoría de las aplicaciones con las que trabajaremos en estos equipos serán en realidad Progressive Web Apps (PWA) que se ejecutarán en el marco de Edge, de la misma forma que hace Chrome OS.

A la vez sin embargo, Microsoft permitirá la ejecución de las anteriormente conocidas como Metro Apps, que luego pasaron a llamarse Windows Store Apps / Modern Apps y que en la denominación actual, reciben el nombre de Windows Apps. Son las que encontramos en el menú de Inicio de Windows, como Correo, Calendario, Tiempo… así como la mayoría de las que se ofrecen en la tienda de aplicaciones de Windows.

Desde su lanzamiento, Microsoft ha tenido enormes problemas para convencer a los programadores para que adapten sus aplicaciones al nuevo framework y tanto por funcionalidades como por diseño, siguen a día de hoy, muy lejos de lo que pueden ofrecer las aplicaciones Win32.

A medio plazo, Microsoft ha asegurado que estas aplicaciones clásicas también podrán ejecutarse en Windows 10X, de forma virtualizada y en sus propios contenedores. Pero si tenemos en cuenta las características técnicas de los equipos a los que va destinado este sistema operativo, no tenemos demasiado claro que merezca la pena: es probable que su rendimiento deje mucho que desear, salvo en el caso de las aplicaciones más sencillas.

Así, ni por las Windows Apps (Chrome ofrece las de Android) ni por el presumible rendimiento las clásicas (Google ya ofrece el poder instalar aplicaciones de Linux), Microsoft tiene grandes argumentos de venta para posicionarse frente a Chrome OS.

¿Qué argumentos juegan a su favor en cambio? Un entorno de usuario con el que, de alguna forma, el usuario ya está familiarizado y sobre todo, su plena compatibilidad con Microsoft Office. ¿Suficiente?

La difícil ecuación para los socios OEM

A la hora de ofrecer Windows 10X en sus equipos, los socios de Microsoft se van a encontrar en una disyuntiva importante: ¿merece la pena ir prácticamente a coste ofreciendo equipos que no cuesten más de 300 euros? ¿Tiene más sentido ofrecer equipos que cuesten más pero que aseguren que los usuarios podrán trabajar con aplicaciones algo más pesadas? Y si hacen esto…¿no canibalizarán parte de las ventas de sus equipos Windows 10 de gama media?

Y responder no es fácil. En primer lugar, porque aún no sabemos cómo rinde Windows 10X en las gamas más básicas. Sabemos, porque lo ha demostrado, que Chrome OS se desempeña perfectamente con una arquitectura ARM y 4 GB de RAM. ¿Es capaz Windows 10X de hacer lo mismo?

Si lo es, es probable que Microsoft pueda construir un argumento de venta: «no es un Windows completo, pero tiene todo lo que necesitas para estudiar y no vas a encontrar nada mejor a este precio».

Pero si no lo es y por lo tanto, los fabricantes van a tener que ofrecer mejores características técnicas, rebajando la calidad de elementos tan importantes como teclado o pantalla para mantener el precio…o peor aún, incrementar el precio hasta los 450-500 euros…muchos se preguntarán qué sentido tiene adquirir estos equipos y no uno que incluya un Windows 10 completo.

Teniendo en cuenta estos argumentos ¿qué clientes potenciales pueden encontrar los socios de Microsoft para estos equipos? En primer lugar por supuesto, instituciones educativas a las que se les prometa un precio igual o inferior al de los Chromebooks de Google y aquí insistimos: Office es el mejor argumento de venta. En segundo término, aquellos usuarios que idealmente estarían dispuestos a comprar un Chromebook pero que sienten una aversión especial por los servicios de Google (y estos últimos, no son demasiados). Siendo optimistas sin embargo, a medio-largo plazo Windows 10X podría acabar con las gamas de entrada de estos fabricantes, que en muchos casos, la experiencia de uso deja mucho que desear.

Periodista tecnológico con más de una década de experiencia en el sector. Editor de MuyComputerPro y coordinador de MuySeguridad, la publicación de seguridad informática de referencia.

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