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Los chips representarán más del 20% del coste de un coche en 2030, según el CEO de Intel

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Intel

El CEO de Intel, Pat Gelsinger, compartió recientemente una interesante predicción centrada en el mundo del motor, un sector que se ha visto profundamente afectado por un proceso de tecnificación que nos ha llevado a dos conceptos clave para entender el futuro a medio y largo plazo del mismo: el coche autónomo y el coche inteligente.

Podríamos pensar que ambos conceptos van cogidos de la mano, pero la verdad es que no necesariamente. Un coche puede ser inteligente pero no autónomo, y un coche autónomo puede limitarse a dicha tarea y no ser tan inteligente como otro modelo que carece de dicha autonomía. Por ello, es más correcto diferenciar ambos conceptos, y entender que aunque pueden ir juntos también pueden existir de forma separada.

Esa tecnificación, y el auge del coche inteligente y del coche autónomo, ha llevado a la industria del motor a vivir una dependencia cada vez mayor de los semiconductores, una realidad que ha pasado factura a muchos gigantes de la automoción tras la última crisis del chip, un tema que ya hemos tenido la oportunidad de tocar en ocasiones anteriores, y que ha demostrado que no exageramos cuando utilizamos la palabra «dependencia».

Volviendo a las declaraciones de Pat Gelsinger, el CEO de Intel ha confirmado que esa dependencia de los chips que vive el mundo del motor no hará más que crecer con el paso del tiempo, hasta tal punto que el coste total que representará este componente representará, en 2030, un 20% del total en un coche. Para contextualizar esto, solo tenemos que ver la imagen de portada: en 2019, los chips representaron un 4% del coste total de fabricación de un coche, y en 2025 se espera que dicha cifra aumente hasta un 12%.

Tiene sentido, y mucho. No debemos olvidar que el coche inteligente seguirá evolucionando, gracias a ello ofrecerá cada vez más y mejores funciones, y estas se apoyarán en un hardware cada vez más avanzado. El coche autónomo también jugará un papel muy importante en este sentido, ya que su tecnificación será cada vez mayor y necesitará, por ello, de una cantidad creciente de chips (estos deberán ser también más potentes, y por tanto más complejos y más caros).

Intel ha comentado que, para hacer frente a la creciente demanda, tiene previsto construir nuevas fábricas de chips en Europa, y que establecerá una importante capacidad de producción dedicada a la fundición en su sede de Irlanda. También ha confirmado el lanzamiento de Intel Foundry Services Accelerator, que tiene como objetivo ayudar a los clientes de sus fábricas a trasladar los diseños de automoción a nodos más avanzados.

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