Opinión
Nvidia da un respiro a inversores y firmas Big Tech…, por ahora
Los excelentes resultados de Nvidia han sido un alivio para un sector tecnológico acosado por las dudas en torno a sus billonarias inversiones en infraestructura de Inteligencia Artificial (IA). Famosos inversores, analistas financieros, banqueros, empresarios y directivos, periodistas, economistas, premios nobel… llevan meses aireando su preocupación por lo que -entienden-. se parece mucho a la formación de una burbuja financiera.
En 2022-2025 han crecido las sospechas sobre la aparición de una burbuja sobre tecnologías de la Digitalización, concretamente, la IA. En pasadas burbujas fueron las hipotecas subprime y, anteriormente, Internet con las “punto.com”. A los norteamericanos, estos tristes eventos recuerdan a la “fiebre del oro” de California (1850-1880): la gente normal ve la oportunidad de cumplir sus sueños y se apunta a un bombardeo. Y, como en todo bombardeo, hay muertos y enfermos, casi siempre, los más vulnerables, porque los billonarios, siempre, se van de rositas.
En un contexto de inversores nerviosos ante la falta de retorno de su inversión (ROI) en Inteligencia Artificial, unos resultados de Nvidia que no hubieran superado con creces las expectativas del mercado, hubiera derivado en un crash bursátil con -posiblemente- nefastas consecuencias financieras y económicas. Más aún, Jensen Huang predijo fuertes aumentos de demanda en todas sus líneas de producto: data centers, las plataformas Blackwell, GPU, etc. Las ventas del trimestre alcanzaron el récord de 57 billones de dólares, debido a la demanda de sus “AI data center chips” más avanzados (+62%). Las previsiones para el último trimestre del año, dijo Jensen Huang alcanzarán 65 billones, por encima de los 62 billones anticipados por los analistas.
Para el CEO de Nvidia, “hemos entrado en el círculo virtuoso de la Inteligencia Artificial”, dijo, quizá para contrarrestar la expresión de “circular spending”, que utilizan los críticos con acuerdos, en que clientes y proveedores intercambian inversiones, como el último anunciado entre Nvidia, Anthropic y Microsoft. Y otros, como el de Nvidia, Oracle, OpenAI, Microsoft y AMD.
El presidente Trump ha abierto dos puertas a Nvidia que le permitirían cumplir sus ambiciosos objetivos y, además, beneficiar a los socios de su ecosistema: en mayo, Jensen Huang acompañó a Trump a Oriente Medio y, como otros directivos del sector tecnológico, firmó billonarios contratos de venta de chips, data centers y GPUs a Qatar, Arabia Saudí y Emiratos. Otro tanto hicieron Lisa Su (AMD), Elon Musk (Tesla, X, xAI) y Sam Altman (Open AI), entre otros. Y, quizá más importante aún, Trump ha levantado todas las restricciones para que Nvidia pueda vender libremente sus productos a China.
El presidente de EEUU anunció este cambio de postura, tras la presentación de resultados de Nvidia. Hasta hace dos días, Nvidia no podía vender sus chips a China por una cuestión de Seguridad Nacional. Pero Jensen Huang está fuertemente asentado en el bando MAGA. Con los mercados chino y de Oriente Medio abiertos para Nvidia, sus optimistas previsiones de ventas y beneficios tienen muchas más probabilidades de cumplirse. Esto, obviamente, afectaría positivamente al resto de firmas BigTech: Microsoft, Oracle, AMD, Cisco Systems, Apple, Google, Amazon, Intel, Broadcom, Qualcomm, Salesforce, etc.
¿Es oro todo lo que reluce? Un análisis más profundo…
“Vivimos como en 1927-1928; 1998-1999 o 2005-2006”, dijo Ray Dalio recientemente a CNBC: “Hay muchos elementos de burbuja”. Las fechas mencionadas por Dalio precedieron a recesiones económicas. Ray Dalio no es cualquier voz, sino uno de los cinco inversores más exitosos del mundo, con el hedge-fund Bridgewaters. Autor reconocido, el común denominador de sus libros, basados en experiencia profesional, es explicar “la deuda pública”. Acaba de publicar “Cómo quiebran los países: El gran ciclo de la deuda”. Previamente, “Principios para superar crisis de gran endeudamiento”, entre otros títulos.
Dalio sabe por propia experiencia: en 2025 gestiona 95 billones de dólares y ha generado 58 billones de beneficio neto. Cuando Ray Dalio habla, el mundo inversor, empresarial y económico toma nota. Y Ray Dalio dice: “hay elementos de burbuja en la inteligencia artificial”.
Un día antes que se anunciaran los resultados de Nvidia, Sundar Pichai, CEO de Google, dijo a la BBC que hay “irracionalidad en los mercados”, con desenfrenadas valoraciones bursátiles de las empresas tecnológicas, basadas en sus inversiones en Inteligencia Artificial. Y advirtió: “si hubiera burbuja de IA y estallase, todas las empresas tecnológicas se verían afectadas, también Google”. Eso es curarse en salud.
Las perspectivas de Ray Dalio y de Sundar Pichai se complementan. Dalio pone énfasis en la carga de profundidad: la deuda pública. Pichai subraya el detonante: la deuda corporativa de las empresas en Inteligencia Artificial.
La deuda pública de EEUU es una bomba de relojería. Es la más elevada del mundo, en términos absolutos, y también, medida como porcentaje del PIB: 125% en 2025; llegará al 140% en 2030. Estados Unidos encabeza el ranking mundial de deuda pública con 38,3 billones de dólares en 2025, seguido por China (18,7 billones) y Japón (9,8 billones). El PIB norteamericano es de 30 billones.
EEUU vive por encima de sus posibilidades, endeudándose, porque los prestamistas confían en la moneda fiat, el dólar. También el Imperio de los Austrias se endeudaba de similar manera y, ni todo el oro de América, servía para pagar los intereses de la deuda. Ray Dalio sostiene en sus libros que “la causa de la caída de todos los imperios ha sido la deuda”.
Mohamed El-Erian (ex PIMCO; hoy economista jefe de Allianz) sostiene similar tesis. Y, el más reciente ‘Fiscal Monitor’ del Fondo Monetario Internacional (FMI) advierte que las “finanzas públicas de las grandes potencias, con Estados Unidos a la cabeza, se han convertido en un riesgo sistémico global”.
El verdadero motivo por el que Trump lanzó la guerra comercial en abril fue obtener ingresos, vía aranceles, para aliviar déficit y deuda. Según el Departamento del Tesoro y la Oficina Presupuestaria del Congreso, los ingresos por aranceles alcanzarán 195.000 millones en 2025 (0,9% del PIB), insuficiente para reducir significativamente el déficit y la deuda públicas, incluso a diez años.
Parte de la deuda pública norteamericana es deuda corporativa: 10 billones de dólares en 2025. La mayoría es endeudamiento de las firmas tecnológicas para financiar inversiones en infraestructura de inteligencia artificial. El gobierno no es ajeno a estas inversiones y, por ejemplo, avala el préstamo de un billón de dólares para reconstruir la central nuclear “Three Mile Island”, que necesita Microsoft para proveer energía a su IA.
Los beneficios de las firmas TIC, aval insuficiente…
Hasta septiembre, se daba por buena la premisa de que los beneficios récord de las BigTech eran suficientes para soportar las inversiones en IA. En otoño, surgieron las dudas: Michael Burry (inversor famoso por anticipar la crisis de las hipotecas subprime) y Peter Thiel (cofundador de PayPal y Palantir) demostraron con un sencillo experimento, que la asunción tiene agujeros: vendieron sus posiciones en Nvidia, obteniendo beneficios. La tesis de Burry es que los beneficios de BigTech “están hinchados porque las empresas han alargado en el tiempo la depreciación de sus activos”. Pocos han desmentido la argumentación de Michael Burry, quien ingresó 1.200 millones con la venta de sus Nvidias.
Otras voces autorizadas también lanzan la voz de alama: Daren Acemoglu, premio nobel de Economía por medir la productividad generada por la IA, la Reserva Federal (FED) en su reciente “Financial Stability Report” y el FMI, han vinculado “específicamente, el entusiasmo inversor por la IA, con riesgos de inestabilidad financiera”, escribe la FED.
Occidente ha vivido sin grandes sobresaltos desde la Gran Recesión (2007-2009). Pero, como sostienen Kenneth Rogoff y Carmen Reinhart en su libro «This Time Is Different: Eight Centuries of Financial Folly», las crisis financieras se repiten con patrones similares de endeudamientos y burbujas. Analistas y políticos se autoengañan («esta vez es diferente«) y caen en el mismo error. Casi nadie debería querer sufrir ahora una recesión motivada por lo que El-Erian denomina la “burbuja racional de la Inteligencia Artificial”. La denomina `racional´ por la promesa de aumentos de productividad. Pero, “como toda burbuja, la de la IA acabará en lágrimas”, dijo El-Erian a Andrew Sorkin en CNBC.
Tres años desde el lanzamiento de ChatGPT por OpenAI, los beneficios de la IA siguen siendo una promesa. Aun así, BigTech (Apple, Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft, Nvidia, Tesla, Oracle, etc) han comprometido inversión en IA de 3 billones de dólares, hasta 2030.
Advertimos desde hace año y medio, que los inversores estaban decepcionados con la Inteligencia Artificial porque no veían retorno a su inversión. Hoy, la frustración deriva en enfado. Un paso en falso -malos resultados de una firma tecnológica, por ejemplo- y la promesa podría venirse abajo.
Los resultados de Nvidia, necesariamente, habían de ser espectaculares. Y así fueron.

Jorge Díaz-Cardiel. Socio director general de Advice Strategic Consultants. Economista, Sociólogo, Abogado, Historiador, Filósofo y Periodista. Autor de más de mil artículos de economía y relaciones internacionales, ha publicado una veintena de libros.
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