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La UE se prepara para un escenario en el que EEUU bloquee a la región el acceso a su tecnología

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La UE se prepara para un escenario en el que EEUU bloquee a la región el acceso a su tecnología

La Unión Europea está en una situación nada halagüeña para sus relaciones con Estados Unidos. Las tensiones con el país van en aumento, por lo que la UE, que depende en gran parte de la tecnología estadounidense, empieza a plantearse en serio que llegue un escenario que hasta hace poco era impensable: el momento en el que EEUU adopte una postura tan hostil que bloquee el acceso a la UE a sus tecnológicas, tanto a centros de datos como a servicios SaaS. De ahí el impulso que varios de los miembros de la UE están dando a planes para romper con la tecnología estadounidense para adoptar alternativas locales.

Hasta hace solo unas semanas, las amenazas se reducían a la imposición de aranceles, comentarios desafortunados de miembros del gobierno, con Trump a la cabeza, o a amenazas, más o menos veladas, de consecuencias si se imponían multas o se investigaba a las grandes tecnológicas en la UE. Pero lo que ha sido un verdadero punto de inflexión en las relaciones entre ambas partes han sido las pretensiones de Trump de anexionarse Groenlandia, y aunque de momento ha desistido de ocuparla por la fuerza, nunca se sabe si puede volver a intentarlo, debido a su facilidad para cambiar de opinión.

Además de firmar tratados económicos con distintos países y regiones, la UE ha acelerado en las últimas semanas en sus intenciones de independizarse de Estados Unidos a nivel tecnológico. Prueba de ello es la aprobación hace escasas fechas de una resolución sobre soberanía tecnológica, que apoya el uso de criterios de contratación pública para favorecer los productos y servicios europeos siempre que sea posible, mostrando además apoyo al open source. También propone una nueva legislación para apostar por los proveedores cloud de la UE.

Es solo el principio de más medidas encaminadas a una verdadera soberanía tecnológica en las instituciones europeas. Al parecer, el brazo ejecutivo de la Unión Europea ya trabaja en una legislación destinada a impulsarla, y como parte de las tareas de desarrollo de la misma, se ha debatido abiertamente sobre los riesgos de seguridad que plantea la tecnología estadounidense. Un escenario que hace un año, sin duda, no se habría dado.

Eso sí, el objetivo no es, al menos por ahora, abandonar por completo la tecnología estadounidense, sino por ahora reducir sus dependencias, además de promover las empresas europeas y la adopción de sus servicios. Eso sí, quién sabe lo que puede suceder dentro de unos meses, con una situación extremadamente volátil. Por lo tanto, es necesario prepararse para reducir todo lo posible el uso de tecnología de EEUU en Europa.

Los primeros indicios de que la apuesta de la UE por empezar a cortar lazos con las big tech se vieron hace unos días en el Foro Económico Mundial de Davos. A pesar de que muchos aseguran que será un proceso complejo, eso sí, dada la magnitud del uso de tecnología estadounidense en la zona. En efecto, estamos en un punto en el que, sobre todo en computación cloud, Europa depende más que nunca de Estados Unidos. Sobre todo de empresas como Google, Amazon o Microsoft.

Solo en 2024, los clientes europeos gastaron cerca de 25.000 millones de dólares en infraestructura de las cinco principales operadoras cloud estadounidenses. Según IDC, esto es nada menos que el 83% del mercado europeo. Es un panorama muy distinto al de hace unos años, cuando Europa contribuía en gran medida a liderar los avances en telefonía móvil, con gigantes com Nokia y Ericsson. Ahora, en la era de Internet, la región se ha quedado rezagada con respecto a Estados Unidos o China, prácticamente sin grandes compañías de tecnología en comparación.

Un ejemplo de ello está en los motores de búsqueda, un área en el que distintos gobiernos europeos han intentado conseguir, a través de financiación o distintas promociones, el desarrollo de motores de búsqueda nacionales, pero sin apenas éxito ante la pujanza de Google. ¿Los motivos para ello? Según distintos empresarios europeos, una cultura reacia al riesgo en la UE, un mercado fragmentado y una normativa compleja. Por eso, la UE está la actualidad intentando relajar algunas de sus normas digitales, aunque es un proceso complejo y lento.

La soberanía digital, una cuestión planteada hace ya décadas

Los esfuerzos de Europa por escapar al dominio de la tecnología estadounidense no son nuevos. De hecho, llevan décadas intentándolo. Sobre todo desde 2013, después de que Edward Snowden filtrase información sobre las prácticas de vigilancia del país, que incluían datos de las plataformas estadounidenses. Este asunto fue uno de los que más se recordaron cuando el Tribunal Superior de la UE anuló un acuerdo transatlántico de intercambio de datos, que tuvo que renegociarse.

Años más tarde, en 2018, durante el primer gobierno de Trump, empresas y plíticos europeos volvieron a mostrar preocupación tras la aprobación de una ley en EEUU que daba explícitamente a las fuerzas del orden autoridad para pedir los datos que los proveedores cloud estadoundenses habían almacenado en terceros países. Pero nada ha impedido que las empresas estadopunidenses hayan conseguido no solo mantener, sino aumentar, su cuota de mercado en Europa.

Para ello han utilizado todo tipo de medidas, desde construir centros de datos en la zona para albergar los datos de sus clientes en la región hasta comprometerse hasta no enviarlos a otros lugares, a pesar de que no está claro si esto sería posible en caso de que las autoridades los solicitasen. En los últimos años, las compañías cloud estadounidenses han añadido además distintas opcioens para almacenar datos con filiales en la UE, o en empresas de socios bajo control europeo.

Desde la reelección de Trump, los funcionarios europeos han pedido a distintos proveedores cloud de EEUU que garanticen que sus clientes de sectores clave puedan pasar con facilidad su infraestructura de centros de datos a proveedores locales si una medida de su gobierno interrumpe su servicio.

Por ejemplo, en Alemania, Microsoft ha ampliado un acuerdo con la filial de SAP Delos Cloud para prestar sus servicios bajo su propiedad y control. Esta compañía ha reestructurado este último año sus filiales corporativas, nombrado consejos de administración compuestos solo por europeos y ha tomado otras medidas para establecer puestos avanzados en la región para satisfacer las demandas de sus clientes cloud y/o de IA más localizados. Google ha establecido incluso una nube europea, como una entidad independiente de la estadounidense, con operarios de la UE y sede en Alemania.

Pero los gobiernos no han pedido hasta ahora configuraciones completamente locales, porque siguen queriendo sacar partido a la tecnología y escala que supone trabajar con distintos socios. Aparentemente, de momento buscan tener asegurado un cierto grado de control y seguridad.

Los gigantes tecnológicos estadounidenses, eso sí, saben que se juegan mucho en Europa. Solo en 2024 exportaron a la UE más de 360.000 millones de dólares en servicios digitales. Alphabet generó el 29% de sus cerca de 30.000 millones de ingresos en el tercer trimestre del año en EMEA. Esto aparte de las grandes inversiones que han hecho en Europea, desde oficinas y sedes hasta centros de datos y laboratorios de investigación.

Alemania y Francia encabezan los esfuerzos, con España dando pasos

Pero las voces pidiendo más independencia son cada vez más claras, y se oyen más alto en Europa. Quizá no tanto a nivel de las instituciones de la UE, sino de los dirigentes de distintos países. Sobre todo de Francia y Alemania, cuyas autoridades están especialmente empeñadas en conseguir la independencia tecnológica. Especialmente desde que Trump amenazó veladamente con ciertas consecuencias a los líderes europeos si no se alineaban completamente con Estados Unidos.

Ante esto, el Ministerio de Digitalización de Alemania, por ejemplo, asegura que está probando una alternativa open source a las herramientas de colaboración de Microsoft, openDesk. La están desplegando ya tanto en los ordenadores de trabajo del ministerio como en distintas agencias federales alemanas.

Hay regiones que han dado ya pasos en los últimos meses para dejar de utilizar soluciones de Microsoft, y en noviembre pasado, el canciller alemán, Friedrich Merz, celebró una cumbre con Francia para tratar la flexibilización de las normas tecnológicas de la UE. Además, ambos dirigentes hablaron de dar preferencia a iniciativas europeas en compras de tecnología, así como de realizar nuevas inversiones en centros de datos.

Mientras, en Francia acaban de anunciar que van a adoptar una solución local para eliminar las herramientas de colaboración y videoconferencia en las instituciones del país, Visio. El presidente, Emmanuel Macron, esta apostando con claridad por promover empresas locales, además de por apoyar el desarrollo de la IA y flexibilizar las regulaciones de la UE. Entre otras cosas, ha intentado ayudar a Mistral AI, los líderes en desarrollo de IA en Europa, a conseguir grandes clientes corporativos, además de ofrecer electricidad barata de energía nuclear a empresas desarrolladoras de centros de datos.

En España, por ahora, las iniciativas por favorecer la independencia de infraestructura estadounidense son menos numerosas, aunque se avanza poco a poco en este sentido. Un ejemplo de ello es el anuncio esta semana de Telefónica, que va a convertir varias de sus antiguas centrales de cobre en minicentros de datos repartidos por toda España.

Además, el gobierno está realizando distintas inversiones para impulsar las nuevas tecnologías en España. No solo la IA, sino también la computación cuántica, con medidas como la inversión en Nu Quantum, anunciada esta misma semana. Mientras, Finlandia es el país del mundo con mayor nivel de soberanía digital.

Mientras, el Parlamento Europeo y varias empresas de la UE han pedido ya a las autoridades que se avance en soberanía digital, y otras, como la alemana Nextcloud, están pisando el acelerador para avanzar hacia una soberanía tecnológica que garantice la independencia de Estados Unidos. Sus responsables están entre los que señalan que el código abierto es clave para conseguir un panorama tecnológico dinámico y competitivo en Europa que refuerce dicha independencia.

Pero su CEO, Frack Karlitschek, también señala que «la demanda debe aumentar y fomentarse a través de ajustes normativos en la contratación pública, la reducción de la burocracia y la obligación de que los gobiernos nacionales migren a soluciones europeas como modelo a seguir, con el fin de facilitar nuestra economía digital europea de pymes. También debe mejorar la eficacia de la aplicación de las leyes digitales existentes y emergentes para igualar las condiciones de competencia«. 

Eso sí, también es necesario valorar que la migración de servicios y sistemas de plataformas estadounidenses a otras europeas no es una tarea sencilla. En este sentido, Karlitschek señala que «el proceso de migración debe ir acompañado de una gestión del cambio segura y reflexiva que incluya a las personas en cada paso del camino, así como de una comunicación excelente entre las partes interesadas. Esto mitiga las incertidumbres para iniciar el proceso, pero ofrece oportunidades para que los procesos establecidos sean más eficientes en el nuevo entorno«. 

Redactora de tecnología con más de 15 años de experiencia, salté del papel a la Red y ya no me muevo de ella. Inquieta y curiosa por naturaleza, siempre estoy al día de lo que pasa en el sector.

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