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Demandan a Samsung, SK Hynix y Micron por acordar mantener la escasez de RAM para subir precios
Samsung, SK Hynix y Micron, los tres principales fabricantes de memoria, tendrán que hacer frente a una demanda federal presentada el pasado 25 de junio ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Norte de California por pactar mantener la escasez de memoria para impulsar una subida de sus precios. Los tres, que controlan más del 90% de la producción de chips de memoria a nivel mundial, están acusados de haber coordinado de manera ilegal los precios de la memoria RAM y de haber mantenido bajos de forma artificial los niveles de suministro de dichos chips para beneficiarse.
Los demandantes describen esto como una violación de diferentes leyes antimonopolio. Entre ellas la Ley Sherman, la Ley Cartwright de California y la Ley Antimonopolio del estado de Minnesotta. La demanda ha quedado presentada por un bufete de abogados de Nueva Yoek, Bathaee Dunne LLP, en representación de un grupo de demandantes, tanto consumidores como empresas, que han comprado productos con memoria DRAM afectada por la subida de precios en los últimos meses y que buscan una compensación económica por los hechos que denuncian, y la toma de medidas que obliguen a los fabricantes a terminar con sus prácticas anticompetitivas.
Según el texto de la demanda, los denunciantes señalan que, además de que los precios de la RAM han subido de manera descontrolada y exorbitada, esta subida no responde solo a las leyes de la oferta y la demanda. Apuntan más bien a que esta subida es consecuencia de una coordinación deliberada entre las tres empresas para mantener la escasez de RAM con un suministro controlado, y por tanto, los precios altos.
Por otro lado, la demanda recuerda que el proceso de fabricación de chips de memoria está protegido por secretos comerciales desde hace varias décadas. También, que los controles de exportación de EEUU impiden que entren nuevos actores a competir al mercado. Como consecuencia, Samsung, SK Hynix y Micron habrían puesto en marcha un oligopolio que tiene el poder y el incentivo para acordar sus decisiones de producción sin que haya impedimentos para ello.
Entre los movimientos que los demandantes pueden utilizar como evidencia hay varios acuerdos firmados por estas tres empresas con distintos clientes de alto nivel y de varios años de duración para comprometer una inmensa mayoría de su producción de chips. Estos pasos, para los demandantes, suponen que las empresas que los firman no solo anticipan que los precios se mantendrán a un nivel elevado, sino que están tomando medidas de forma activa para que se mantenga la escasez de RAM y asegurarse de que estos sigan estando altos.
La demanda recuerda además que no es la primera vez que estas mismas empresas provocan una escasez de RAM, con la consiguiente crisis como resultado, lo que le añade cierto peso. Así, los demandantes recuerdan que tras el periodo que va de 1998 a 2022, Samsung tuvo que pagar casi 300 millones de dólares de la época, y SK Hynix otros 185 millones de dólares, después de reconocer que eran culpables de conspiración para fijar los precios de la memoria DRAM.
No solo esto, sino que este escándalo, uno de los mayores por prácticas de monopolio del sector de los semiconductores, llevó a varios directivos de las dos empresas a la cárcel en Estados Unidos. Varios años después, parece que no solo estas dos no han cambiado de actitud, sino que ahora se les ha sumado una tercera en este tipo de práctica. Precisamente, este precedente puede hacer que esta nueva demanda prospere.
Consecuencias de la escasez de RAM
Mientras tanto, la escasez de RAM ha hecho que los precios de la memoria de tipo DDR5 haya subido más de un 450% desde septiembre de 2025, mientras los fabricantes alegan que la demanda de chips para centros de datos de IA y computación de alto rendimiento acabó con toda la producción.
Eso sí, a las empresas fabricantes de memoria les viene tan bien esta demanda que no solo han acabado casi con la memoria disponible para el mercado de consumo, sino que además prefieren producir para sus grandes clientes, como demuestra el cierre de Crucial por parte de Micron.
Esta filial de la compañía se dedicaba a la fabricación de SSDs y RAM para el mercado de consumo, y Micron la cerró a principios de este año alegando que tenía que concentrar su producción en los chips para grandes cuentas. Además, Samsung y SK Hynix han frenado sus planes de expansión para no quedarse con un stock de componentes por vender en caso de que haya un bajón en la construcción de infraestructura para IA, o de que esta llegue a detenerse.
Esta es una de las partes más relevantes de la demanda, de hecho: poner en duda si la escasez es real o si los fabricantes están optando activamente por no aumentar la producción de memoria DRAM convencional porque les resulta más rentable producir la destinada a centros de datos e infraestructura empresarial de alto nivel.
En sí, esto es una decisión de empresa completamente legal, pero si las tres empresas la están coordinado de manera deliberada para mantener la escasez de RAM y los precios altos, pues deja de serlo para convertirse en delito. Las consecuencias las está pagando toda la cadena de hardware, y por tanto, además de los fabricantes de equipos, también las están pagando los consumidores y pequeñas empresas. Aparte de precios elevados, tienen PCs con menos memoria RAM de la que les gustaría o necesitan.
También consolas más caras, como ha puesto de manifiesto el precio de la consola Steam de Valve, anunciada hace solo unos días y que supera los 1.000 dólares, y en general smartphones, tablets y todo tipo de dispositivos con chips, más caros y escasos. Mientras, los fabricantes de hardware para consumo y pequeñas y medianas empresas van subiendo progresivamente los precios de sus equipos, con el mercado de segunda mano tirando sus precios también hacia arriba por el tirón de los equipos reacondicionados.
Ante esta situación, desde Bathaee Dunne piden al tribunal ante el que han presentado la demanda que emitan una orden judicial que obligue a los tres fabricantes a terminar con su conducta anticompetitiva. También una compensación económica para los demandantes afectados por la escasez de RAM y sus consecuencias. Esto implica que Samsung, SK Hynix y Micron no solo van a tener que demostrar que los precios subieron por causas ajenas a ellos, y que la subida no fue fruto de una coordinación entre ellas, sino que se debe a decisiones de negocio independientes que se dieron en fechas muy cercanas.
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