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Dell intenta reforzar la imagen de VMWare

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No han sido pocas las complicaciones a las que se ha enfrentado Dell en su plan para adquirir EMC. La operación, que ha logrado la medalla de oro en el ranking de fusiones empresariales por precio, no termina de convencer a los accionistas del gigante de las infraestructuras online, que han pedido una revisión de los términos de la operación. Y nosotros nos preguntábamos, hace ya unos meses, qué iba a ocurrir con VMWare que es, a su vez, parte de EMC (en un 81%, el resto se divide en títulos cotizados). Los mercados llevan meses haciéndose esa pregunta, hasta el punto de que los títulos de la empresa de virtualización se han depreciado cerca de un 25% desde octubre.

Una de las medidas que tomó Dell en octubre, y que estaba encaminada precisamente a financiar parte de la compra de EMC, puede ser en parte responsable de dicha depreciación. La medida consistió en anunciar que se pondrían en el mercado tracking stocks, una operación con la que ganaría liquidez y ampliaría el accionariado de VMWare sin, por ello, adquirir demasiados compromisos con nuevos inversores.

Pero esa medida no genera demasiada confianza (más adelante te explicamos la razón), más bien al contrario, y la suma de esto y la incertidumbre del encaje de VMWare en la nueva superestructura surgida de la combinación de Dell y AMC, ha hecho que sus títulos, que desde principios de año habían cotizado por encima de los 80 dólares estén cotizando actualmente por debajo de los 60.

Cotizacion VMWare Oct-Dic 2015

Gráfico: Yahoo Finanzas

Así las cosas, con los títulos de VMWare perdiendo valor, y la operación de puesta en el mercado de los nuevos títulos pendiente (y necesaria para financiar la compra), Dell se ha visto obligada a afirmar que considera seriamente la recompra de parte de esos títulos más adelante, tan pronto cuando su margen neto de ingresos se lo permita, según informa hoy Reuters. En un primer momento, Dell ha hablado de la recompra de hasta 3.000 millones de dólares en títulos, pero dejan abierta la posibilidad de incrementar la cifra final en el futuro. Ahora habrá que esperar unos días para comprobar si ese anuncio genera confianza en los inversores, devuelve los títulos cotizados a los valores en los que se encontraba antes del anuncio de la fusión (alrededor de 80 dólares por título) y, claro, facilita la venta de los nuevos títulos especiales.

Las tracking stocks pueden ser, ya lo indicábamos antes, parte del problema. Se trata de un tipo especial de participación, empleada hasta hace unos años de manera común cuando se pretendía cotizar parte de la actividad de una empresa o un grupo de ellas (una empresa subsidiaria, por ejemplo). Con este tipo de acción, se participa exclusivamente en el rendimiento de dicha actividad, pero no da derecho a voz y voto en las juntas de accionistas ni a otros tipos de participación en la misma. Esto, claro, carece de importancia para el pequeño inversor, pero no ocurre lo mismo con fondos de inversión y grandes inversores particulares que, como estamos viendo actualmente en la tensa situación de Yahoo!, no dudan en hacer uso de su poder (vía participación accionarial) para que la empresa haga lo que ellos consideran más adecuado.

Así, la puesta a la venta de este tipo de títulos permite a las empresas capitalizar su actividad sin, por ello, perder parte del control de las mismas. Algo que gusta más, claro, al emisor que al comprador.

Otro factor que juega en contra de este formato de títulos es que fue el más empleado durante la burbuja-punto-com de principios de la década pasada. Las grandes empresas que hicieron inversiones multimillonarias optaron por este sistema, ya que les permitía obtener grandes sumas de capital con las que financiar la compra. Como en aquel momento el valor de las punto-com no se ponía en duda (desgraciadamente, como se comprobó más adelante en el dot-com-crash), los inversores no dudaban en comprar tracking stocks que, un buen día, pasaron a no valer nada. Y que, a diferencia de lo que habría ocurrido con títulos normales, no conferían a sus propietarios la posibilidad de intervenir en la toma de decisiones ni del bien participado ni, menos todavía, de su propietario real (el emisor de los títulos).

Desde entonces, claro, este tipo de acción arrastra una imagen bastante mala, pues muchos inversores minoristas las relacionan con las burbujas, mientras que los mayoristas prefieren títulos que sí que les abran la puerta al consejo de dirección de las empresas en las que invierten.

Quizá, el anuncio de recompra de los mismos por parte de Dell más adelante sirva para que haya cierta demanda de los mismos, pero de momento su misión inmediata es intentar recuperar la confianza de los inversores en los títulos normales de VMWare, que ya llevan más de dos meses sumando sus peores cotizaciones desde 2010.

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