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Las grandes empresas también quieren apuntarse al crowdfunding

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Rechazar dinero

Que el mundo cambia a cada rato es una obviedad, pero a veces esos cambios pueden parecer una verdadera locura. Un sinsentido que debería hacernos pensar en lo descarado del oportunismo comercial. Algo así como pasó con los netbooks, una iniciativa nacida bajo el auspicio de la organización OLPC para ayudar en proyectos educativos en países del tercer mundo. Los fabricantes no tardaron en identificar una buena oportunidad de negocio, y poco después aparecían los laptops en el mercado mundial, algo más caros, pero con las ideas fundamentales de Negroponte: pequeño y de bajo coste.

Ahora parece que le ha tocado al crowdfunding. Una iniciativa nacida de las propias personas para ayudarse a financiar ideas, proyectos o, incluso, obras sociales. En algunos casos el éxito de colaboración de los particulares ha sido tal que los proyectos se han visto sobrepasados en sus expectativas, y se han logrado sacar al mercado productos realmente originales e interesantes. Su mecanismo incluye algo que siempre ha sido un reto para las grandes empresas: saber de antemano qué es lo que quieren los usuarios antes de comenzar a fabricarlo. Quizá por esta razón el crowdfunding ha llamado la atención de los grandes fabricantes, porque los proyectos que reciben financiación son los que realmente interesan a las personas. Es una forma de invertir sólo en lo que se sabe que va a triunfar y que encima lo paguen otros.

Así es que grandes (muy grandes) corporaciones como General Electrics o Anheuser-Busch han aprovechado la plataforma de Indiegogo y su nueva opción de crowdfunding para empresas. Evidentemente no es un área pensada para empresas pequeñas, sino justamente para estas otras, las grandes, las que ya tienen dinero pero quieren beneficiarse del tanteo al público antes de empezar a gastar su capital en producir cosas que no saben cómo pueden resultar. Evidentemente Indiegogo se lleva un porcentaje nada despreciable de las donaciones de los usuarios. Según publica CNet, desde que la plataforma comenzó su aventura hace 8 años, ha recaudado 800 millones de dólares gracias a su 5% sobre las aportaciones a los más de 9 millones de proyectos promocionados.

Tanto GE con Paragon como Anheuser-Busch (con un aparato para optimizar el consumo diario de agua) iniciarán su particular campaña en Indiegogo. Harman Internacional Industries también parece que quiere sumarse a la idea con unos auriculares que incluyen su nueva tecnología de cancelación de ruido.

Sin embargo habría que preguntarse qué sentido tendría para el usuario donar dinero a una gran compañía. Uno de los factores con los que juegan Indiegogo y Kickstarter es el del emprendimiento. La posibilidad de ayudar a comenzar a jóvenes o nuevos emprendedores que tienen una idea pero ni un duro para iniciarla es ya un incentivo. Queremos ayudar, y queremos sentirnos bien colaborando en algo que creemos que puede ser interesante, o bueno, o que servirá para ayudar a otras personas.

Quizá incluso hay quien piense en la oportunidad de ser una especie de patrocinador de Jobs y Wozniak cuando nadie pensaba que pudieran hacer algo interesante pero, ahora que son una de las empresas más grandes (y caras) del mundo, ¿quién querría donarles dinero por algo que luego les va a reportar mucho, pero que mucho beneficio? En cualquier caso habría que pensar si, a la larga, la innecesaria irrupción de estas empresas en el mundo del crowdfunding no acabará por perjudicar la buena disposición que los donantes habían tenido hasta ahora para ayudar a quienes de verdad lo necesitan.

 

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