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Opinión

El éxito de las empresas TIC norteamericanas impulsa el éxito del resto de empresas y sectores

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Los mercados de valores norteamericanos están disparados al alza, empujados por los valores tecnológicos (Apple, Amazon, Tesla, Netflix, Microsoft, Alphabet-Google, Salesforce, Facebook, etc), que, a su vez, empujan positivamente al resto de empresas de otros sectores, a pesar de la pandemia y la recesión económica y el alto desempleo.

En ese contexto hay un factor inalterable, previo y posterior a la pandemia: el dinamismo empresarial en EEUU, traducido en éxito empresarial: más facturación y beneficios. Y no solo en el sector tecnológico -del que más se habla, por ser el más exitoso y el que genera el “efecto-tractor” del éxito de otras empresas y sectores-, sino en los 50 principales sectores de actividad, donde otras muchas empresas triunfan, gracias a las empresas TIC que les ayudan en su transformación digital con Big Data, Inteligencia Artificial, Internet de las Cosas, Cloud Computing, Conectividad, Ciberseguridad, Robótica, Impresión 3D, Conectividad 5G y otras tecnologías de la Digitalización.

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En banca, por ejemplo, con Goldman Sachs, Morgan Stanley, J.P. Morgan Chase, Citigroup y Bank of America: ni las Fintech, ni la competencia de gigantes tecnológicos como Facebook, ni la mora e impagados derivados del elevado desempleo, les ha afectado. Al contrario; sus activos financieros equivalen al 56% del PIB estadounidense. Berkshire Hathaway, “vehículo inversor” de Warren Buffet está en el top-5 de las empresas más exitosas de América: cuando los analistas escudriñaban sus cuentas, él trasladaba su inversión desde IBM (vivió momentos mejores) a Apple, que batió récord de facturación en su primer trimestre de 2021 con 110.000 millones de ingresos, 65% procedentes de la venta de iPhones: miel sobre hojuelas para Tim Cook (CEO de Apple) y para Buffett, accionista importante de Apple.

Distribución, Retail: la pandemia, el comercio electrónico y el éxito de Amazon -que abraza la omnicanalidad y abre tiendas físicas de “todo: Amazon Go, Amazon Fresh, Amazon BookStores, por supuesto Whole Foods”- no han dañado a Walmart, primer retailer del mundo, cuyos ingresos aumentaron 6,4% en 2020, con un 79% de incremento en sus ventas online. La acción de Best-Buy, principal distribuidor físico de electrónica de consumo, se revalorizó 110% en 2020. Son ejemplos de empresas que han sabido reinventarse abrazando la omnicanalidad, que es lo que piden el 80% de consumidores (datos de Kantar, Nielsen y Advice Strategic Consultants).

Es inevitable destacar el éxito de Apple, Amazon, Microsoft y Alphabet, hoy las cuatro empresas más exitosas de América y del mundo, por valoración bursátil, facturación y beneficios. “Llevan mucho tiempo viviendo en el Barrio del Éxito” y, aunque han tenido altibajos, han sabido reinventarse. Por contraste con Snowflake y Palantir, que, como miles de start-ups, aún tienen mucho que demostrar, Apple, Amazon, Microsoft, Alphabet (Google, YouTube), Facebook, Salesforce, Oracle son algunas de las empresas más valiosas del mundo, apoyadas por hechos tangibles y no por expectativas infundadas: lideran cloud, movilidad, inteligencia artificial, software, redes sociales, comercio electrónico, en definitiva, la Cuarta Revolución Industrial y la digitalización. Y son adalides de prácticas ESG: medio ambiente, compromiso social y gobierno corporativo.

En los rankings de febrero de Fortune, Bloomberg, Reuters y Forbes, solo destaca una empresa española por estos criterios: Cellnex Telecom, líder europeo de la gestión de infraestructuras de telecomunicaciones inalámbricas, sector de moda, hoy, cuando las operadoras de telecomunicaciones (Telefónica, Vodafone, Orange, MásMóvil) hacen movimientos corporativos con sus torres: Telefónica las vende a American Towers (vende Telxius, su filial de torres) para reducir deuda; Vodafone y Orange buscan acuerdos con Cellnex Telecom, por ser un operador neutro, quedando al final dos grandes jugadores, cada uno a una orilla del Atlántico: American Towers, líder norteamericano y Cellnex Telecom, líder europeo.

Entretenimiento, medios, TIC y telecomunicaciones (cuatro sectores “entrelazados/entangled” en América, hoy) nos dan nombres tan exitosos como Netflix, líder en televisión en streaming, habiendo creado una nueva categoría de grandes jugadores: Disney+, Amazon Prime Video, HBO-Max, Apple TV+, Xfinity, Peacock, etc. HBO pertenece a Warner Media, Peacock a NBC Universal; Xfinity a Comcast, ejemplos de la combinación de los grandes estudios de cine, compañías tecnológicas, cadenas de televisión de siempre y operadoras de telecomunicaciones, habiéndose transformado estas últimas en empresas digitales o, en algunos casos, en integradoras de sistemas que ofrecen digitalización: Verizon, AT&T, Comcast, T-Mobile/Sprint, etc.

Un caso exitoso de transformación es The Walt Disney Company, primera compañía de entretenimiento del mundo, tras la compra de Pixar, Lucas Film, Marvel y 20th Century Fox entre 2005 y 2019, bajo el liderazgo de Bob Iger. Sus principales ingresos provenían de los parques temáticos, salas de cine y tiendas físicas de venta de merchandising: los confinamientos cerraron parques, cines y tiendas, por lo que Disney aceleró su televisión en streaming (Disney+) y, en 2021, ha cumplido los objetivos marcados para 2024, en número de suscriptores, disparándose el precio de la acción +120%. Ya tiene 94 millones de suscriptores.

La omnicanalidad impulsa otras empresas y sectores: Starbucks, Paypal…, empresas de alimentación (Pepsico), Ropa (Nike), moda y cosméticos (Estée Lauder, Procter&Gamble) laboratorios (Johnson&Johnson), ¡incluso cadenas hoteleras! (Hilton y Four Seasons,), automovilísticas (Tesla, General Motors); es imposible abarcar todos los sectores y empresas exitosos. Sirvan como ejemplo las que más destacan de algunos sectores relevantes.

¿Qué hace que estas empresas sean exitosas?

Hay factores compartidos por estas compañías: gestor empresarial, innovación, gestión de personas, uso de los activos corporativos, responsabilidad social empresarial, calidad de la gestión, fortaleza financiera, inversiones de valor a largo plazo, calidad de productos y servicios y competitividad global. No es un listado exhaustivo, hay más, pero éstos son común denominador.

Con pandemia y sin pandemia, “el negocio de América es hacer negocios” (Alan Greenspan, expresidente de la Reserva Federal o Fed durante 19 años, en su obra “Capitalism in America”): en la Segunda Revolución Industrial, con la electricidad, el automóvil, la cadena de producción industrial y el consumo, América se convirtió en el paraíso de la clase media, una segunda época dorada del capitalismo americano (1946-1971). La primera “The Gilded Age” o «Edad dorada», en la historia del capitalismo de los Estados Unidos, es el período después de la guerra de Secesión (1850-1865) y de la Reconstrucción (1865-1877), es decir, las dos décadas desde 1870 hasta 1891, en las que el país conoció una expansión económica, industrial y demográfica sin precedentes, sobre todo en el norte y oeste.

«El negocio de América es hacer negocios»

Alan Greenspan, expresidente de la Fed

La Tercera Revolución Industrial tuvo por protagonista a la computación, concretamente al ordenador conectado a Internet. A Bill Gates se le metió en la cabeza en 1984 el objetivo de “poner un ordenador en cada hogar”. Gates había conocido bien la computación empresarial de grandes ordenadores, servidores y mainframes que, en la década de los ochenta, lideraban IBM, Hewlett-Packard y Xerox, entre otros, gracias a la capacidad de procesamiento de Intel, con el liderazgo de Andy Grove. Una década más tarde, la de los noventa, fue la del “HCI u Hogar Conectado a Internet”, cuando en EEUU se crearon 24 millones de empleos y el Producto Interior Bruto (PIB) creció una media del 5% anual, entre 1993 y 2000. Fueron años del desarrollo de la informática personal y de su introducción masiva e intensiva en el mundo de la empresa: dominaban HP, Intel, Microsoft, Dell, Oracle, SAP…

Las décadas de los años ochenta y noventa son las que utilizaron los economistas para medir el impacto de las Tecnologías de la Información en la productividad y competitividad empresarial; suponiendo que existiera esa relación causa-efecto o, al menos correlación. El primer economista que midió empíricamente esa influencia de las TIC en la mejora del rendimiento y desempeño empresarial fue Robert Solow (premio Nobel de Economía), con el desarrollo de un modelo (llamado Solow-Swan) cuyo objetivo es identificar los factores que contribuyen al crecimiento económico. Entre 1971 y 2001, la innovación tecnológica fue el principal factor del crecimiento económico y de la mejora de la productividad y competitividad empresariales. No es casualidad que al binomio “Wintel” (Windows de Microsoft e Intel y su capacidad de procesamiento o potencia de computación) se les denomine “herramientas de productividad”.

En 2001, tras el estallido de la burbuja tecnológica de las “punto.com” empieza una nueva etapa, que dura hasta el día de hoy. Son dos décadas (2001-2021) en que se hace tangible la Cuarta Revolución Industrial, con la digitalización y la transformación digital. Jugadores del pasado tecnológico se mantienen (porque se adaptan) y otros desaparecen (Xerox, Novell, Toshiba, Kodak, Palm-Pilot, Napster, Altavista, Netscape…, son nombres/marcas tecnológicas que han pasado a la historia, aunque lo decimos en sentido positivo porque también hicieron su contribución).

«Entre 1971 y 2001, la innovación tecnológica fue el principal factor de crecimiento económico y mejora de la productividad»

2001 es el año en el que surge la movilidad, con fuerte influencia en la productividad/competitividad empresarial, como demostró el premio Nobel de economía Michael Spence, a quien se otorgó el galardón “por sus trabajos sobre cómo se extiende la información y la formación de mercados”. Fue uno de los primeros economistas norteamericanos (es canadiense) que pone de relieve la importancia de la movilidad (un trabajador con un teléfono móvil o lo que entonces era el mercado de las PDA “propaga información”) y la necesidad de la formación de los trabajadores en las tecnologías de la información. Posteriormente, otros economistas que han recibido el premio Nobel de Economía, también han estudiado y demostrado empíricamente la influencia positiva de las TIC y la digitalización en el crecimiento económico y la productividad, como Paul Romer, en 2018.

Entre 2001 (cuando Nokia dominaba el mercado de la telefonía móvil y Apple lanzaba el iPod) y 2007 se produjo un cambio copernicano en las tecnologías de la información que dará forma a la sociedad actual: el nacimiento de Facebook en 2004, adalid de las redes sociales; el triunfo de Google, en 2005, con lanzamientos emblemáticos: Google Maps; Google Earth, Gmail para dispositivos móviles, Google Transit, entre otros; la explosión del comercio electrónico con Amazon y, en 2007, con el lanzamiento del primer iPhone de Apple. Ese año, 2007, es esencial en la historia económica del mundo: estalla la crisis de las hipotecas subprime, que dio lugar a la Gran Recesión y la victoria de Barack Obama en América (2008) y, con el lanzamiento del iPhone de Apple, se abre la puerta a la era del smartphone, del iPad y las tabletas (también Surface, de Microsoft y las de Samsung, Sony, LG… y los híbridos de HP, Dell, los Netbooks de Intel, etc). En 2007, también, los fundadores de Netflix, Reed Hastings y Marc Randolph, apostaron por el streaming y la producción de contenidos propios, revolucionando la industria audiovisual.

Hay aquí un “turning point” o punto de inflexión: Apple, Google, Amazon, Facebook y Netflix -a quienes se sumará la renacida Microsoft de Satya Nadella- no se paran en esos “breakthroughs” históricos: Apple lanza más y más productos que la convierten en la empresa más valorada del mundo (2,3 trillones USA de dólares, en bolsa, hoy, doblando el PIB español); Google se zambulle en la inteligencia artificial, la computación cuántica, YouTube, sus algoritmos y, junto a Facebook, obtiene el duopolio de los ingresos de publicidad en Internet, revolucionando el sector de medios de comunicación, porque le roba el pan con sus servicios de noticias y su fuente de ingresos, al llevarse la publicidad.

Desde el punto de vista de las redes sociales, algo similar sucede con Facebook, que llega a tener 2.500 millones de usuarios (2.800 si se suman los de sus subsidiarias Instagram y Whatsapp). Amazon impulsa exitosamente el cloud computing y se convierte en la empresa líder, con un 36% de cuota de mercado, gracias a Amazon Web Services o AWS, cuyo consejero delegado será en julio CEO de todo Amazon, bajo la alargada sombra de Jeff Bezos, presidente ejecutivo. Amazon apuesta por los contenidos audiovisuales y televisión en streaming y, con Amazon Prime Video, se sitúa en segundo lugar del mundo, tras Netflix. Y, como Google, se zambulle en la Inteligencia Artificial, con productos finales como Alexa. (No son los únicos, IBM tiene Watson y Salesforce, Einstein).

Microsoft, con Satya Nadella, se incorpora al trío de compañías con más valor del mundo: Apple, Amazon y Microsoft. Microsoft mantiene Windows (sigue siendo número uno del mundo en sistemas operativos y en productividad con Office 365), pero desarrolla servicios cloud, con Microsoft Azure (segunda posición mundial entre AWS y Google Cloud), Ciberseguridad… Nadella lo explica muy bien en su breve obra “Hit Refresh: The Quest to Rediscover Microsoft’s Soul and Imagine a Better Future for Everyone” (2017). Netflix lidera la televisión en streaming, con 225 millones de subscriptores, seguido por Amazon Prime Video, con 150 millones y, como antes dijimos, en tercera posición, Disney+ (de The Walt Disney Company, para que no quede dudas), con 94 millones de clientes que pagan.

Es imposible destacar lo suficiente el éxito de Apple, Amazon, Microsoft, Alphabet-Google y Facebook. Las tecnologías y servicios de la digitación y transformación digital están indisolublemente unidas a ellas. Pero es justo reconocer el éxito de otras muchas empresas tecnológicas, que juegan en esos y otros mercados: Sage, en el software de gestión empresarial para pymes y autónomos, el ámbito empresarial más importante del mundo; Salesforce, nativa cloud en software de gestión empresarial; Oracle, que Larry Ellison convirtió en un gigante con la adquisición e integración exitosa de cientos de empresas: Siebel Systems, Hyperion, Sun Microsystems, PeopleSoft / J.D. Edwards, BEA Systems, Datalogix y Netsuite, por destacar solo las más conocidas, de entre más de 300 adquisiciones realizadas entre 1994 y 2020. SAS, en Business Intelligence, Dell-EMC, VMWare, y un largo etcétera de compañías tecnológicas exitosas.

Acabo con dos reflexiones. La primera es la importancia esencial de los líderes empresariales. Hace cuarenta años, los ejemplos a imitar en Corporate America eran Lee Iacocca, Henry Ford, Jack Welch y otros grandes iconos empresariales industriales. Hoy, son Steve Jobs / Tim Cook (Apple); Bill Gates / Satya Nadella (Microsoft), Larry Page, Serguéi Brin / Sundar Pichai (Alphabet-Google); Mark Zuckerberg (Facebook), Larry Ellison (Oracle), Marc Benioff (Salesforce), Jeff Bezos (Amazon), Elon Musk (Tesla, SpaceX); Reed Hastings y Marc Randolph (Netflix); Bog Iger / Bob Chapek (The Walt Disney Company), entre otros.

Segundo, tener en mente la resiliencia y capacidad de adaptación al cambio de la compañía norteamericana tecnológica. Esto explica la tan exitosa resurrección de Microsoft. Hoy, hay muchas compañías de tecnologías de la información que están en proceso de cambio y adaptación: Intel, HP y HPE, Cisco, IBM y otras muchas, que no se están hundiendo en absoluto, sino que se están reinventando, que es una de las más importantes virtudes de los líderes y compañías TIC norteamericanas.

jorge diaz cardiel

 

Jorge Díaz-Cardiel. Socio director general de Advice Strategic Consultants. Economista, Sociólogo, Abogado, Historiador, Filósofo y Periodista. Autor de más de mil artículos de economía y relaciones internacionales, ha publicado una veintena de libros.

 

 

 

Socio director general de Advice Strategic Consultants. Economista, Sociólogo, Abogado, Historiador, Filósofo y Periodista. Ha ocupado cargos de responsabilidad en empresas de comunicación, relaciones públicas y tecnología. Ha escrito más de mil de artículos de economía y relaciones internacionales y una veintena de libros.

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