¿Por qué SSD es el estándar del almacenamiento en movilidad?

almacenamiento en movilidad

SSD está desplazando a los discos duros como el gran estándar de almacenamiento en informática móvil y -por ejemplo- toda la gama premium y profesional de los equipos portátiles de HP utilizan unidades de estado sólido.

Su base en las memorias flash NAND y con ello la ausencia de partes móviles, le otorgan grandes ventajas en consumo, vibraciones, ruido o emisión calorífica, además de ofrecer un rendimiento muy superior al de los discos duros en apertura del sistema operativo, aplicaciones, reinicios desde modos de suspensión o hibernación y en velocidades de transferencia de datos.

Si las SSD basadas en la interfaz SATA aportan las ventajas del almacenamiento sólido con un precio contenido que ha ido reduciéndose a medida que lo hacía las memorias flash NAND en las que están basadas, las SSD M.2 PCIe son el formato estrella porque además de las ventajas generales reseñadas de SSD, aporta otras como un tamaño muy reducido similar al de una tarjeta de memoria, lo que permite crear equipos cada vez más delgados y ligeros, un aspecto esencial en informática móvil.

SSD PCIe son las unidades más rápidas disponibles en almacenamiento cliente. Utilizan la interfaz nativa PCI-e para disparar su rendimiento hasta un máximo teórico que llega a multiplicar por cinco el de las unidades de estado sólido conectadas a SATA. Aunque en sus inicios su precio era prohibitivo para el gran consumo, las distancias frente a SATA se han reducido y por ahí pasa el futuro del almacenamiento en PC.

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Las nuevas generaciones de SSD M.2 PCIe soportan el estándar NVM Express, diseñada desde cero aprovechando la baja latencia y el paralelismo de los SSD PCI Express, ofrecen un rendimiento espectacular, convierten la unidad en arrancable, permitiendo prescindir completamente de otras unidades de almacenamiento, como los discos duros.

SSD PCIe y en general todas las unidades de estado sólido, también han ido mejorando en fiabilidad. Incluyen células de memoria adicionales libres para cuando las otras fallen no perder capacidad, reasignando sectores dañados. Los fabricantes ofrecen un mínimo de 3 o 5 años de garantía y la vida media oficial de una SSD se estima entre 5 o 7 años, según las pruebas de resistencia.

Por último, destacar la bajada de precio de las memorias flash NAND, base de las SSD, lo que ha permitido rebajar el coste por GB de las soluciones basadas en almacenamiento sólido hasta acercarse al de los discos duros. Las SSD PCIe son las más caras pero si puedes permitírtelo no dudes y opta por ellas.